Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011
Dijo el cardenal Bertone en la Universidad Europea de Roma
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Hace falta un "nuevo humanismo" contra la crisis econ?mica
ROMA, mi?rcoles, 25 noviembre 2009 (ZENIT.org).- Caridad, verdad y justicia son las palabras clave para un nuevo humanismo tambi?n en el campo econ?mico. Estas son las bases de la lecci?n magistral dada este martes por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado vaticano, en la inauguraci?n del a?o acad?mico de la Universidad Europea de Roma.

La ?ltima enc?clica de Benedicto XVI Caritas in Veritate fue punto de referencia del discurso de Bertone. El purpurado hizo referencias de car?cter hist?rico y alusivas al magisterio de la Iglesia, en cuanto a los temas econ?micos y la actual crisis financiera mundial.

La ?ltima enc?clica ?devuelve al hombre al centro de un nuevo humanismo, cuyos valores son la caridad y la verdad?, empez? diciendo el cardenal Bertone. Los dos conceptos recordados por el Papa han sido a menudo objeto de ?sospecha? (verdad) o de ?malentendidos? (caridad, sobre todo en su acepci?n de ?amor?.

El Santo Padre, sin embargo, ha se?alado claramente la caridad y la verdad como ?dos realidades fundamentales?, que no son ?extr?nsecas al hombre ni mucho menos impuestas a ?l en nombre de una visi?n ideol?gica cualquiera?, sino con un ?profundo arraigo en la persona misma?, subray? Bertone.

En el campo econ?mico, los comportamientos humanos ?no se inspiran por el subjetivismo encaminado al egoismo a trav?s de un c?lculo hedonista, sino por la solidaridad fundada en el bien com?n?. Esto determina un humanismo ?que encuentra origen en la doctrina del tomismo y en la praxis econ?mica en el capitalismo mercantil?.

Bertone situ? el nacimiento de este humanismo econ?mico a caballo entre los siglos XIV y XV, en el centro de un ?amplio e impetuoso movimiento cultural europeo? en el que se ?redescubre al hombre llev?ndolo de nuevo al centro del mundo, es decir al centro de todos los intereses morales y espirituales?.

Nos encontramos, en esta ?poca tardomedieval, en un momento econ?mico de ?impetuoso impulso?, ?la mayor revoluci?n, tras la neol?tica y antes de la industrial, de la que Europa fue teatro?. En esta ?poca empieza a circular la moneda, los t?tulos de cr?dito y el comercio.

Entre los siglos XIV y XV, tuvo lugar una revoluci?n en la que los ?carismas espirituales?, y en especial cristianos, tuvieron un papel imprescindible.

?Europa ?a?adi? el purpurado- no ser?a como hoy la conocemos, incluso bajo el perfil social y econ?mico, sin el movimiento benedictino o el franciscano, a partir de los cuales tuvieron origen innovaciones fundamentales tambi?n para la que luego se convertir?a en la econom?a de mercado?.

Tras el a?o Mil, la proliferaci?n de las abad?as benedictinas plante? el problema, afrontado tambi?n por san Bernardo de Claraval, de los ?v?nculos que es oportuno poner a la actuaci?n econ?mica de la abad?a? y al ?riesgo de una acumulaci?n improductiva de terrenos y riquezas?.

En la Carta Caritatis de 1098, se delinean dos principios en respuesta a los problemas antes enumerados. ?Por una parte ?afirm? Bertone- se afirma que no es l?cito ?construir la propia abundancia obteni?ndola del empobrecimiento ajeno??.

Adem?s, la misma Carta sustituye el t?rmino ?limosna? con el de ?beneficencia?. Seg?n el principio de la ?beneficencia?, ?la necesidad de quien pide ayuda debe ser valorada con inteligencia?, es decir hay que ?comprender las razones por las que un pobre es tal?; adem?s ?la beneficencia no debe incentivar la pereza en el necesitado?.

No menos influyente es la tradici?n franciscana en el nacimiento de ?instrumentos financieros t?picos de una moderna econom?a de mercado: la carta de cr?dito; la contabilidad de empresa (pi?nsese en el franciscano Luca Pacioli, que en 1494 sistematiza de modo definitivo la doble partida); las letras de cambio; el foro de los mercaderes; la bolsa; y sobre todo los Montes de Piedad?.
Tras la disgresi?n hist?rica, el cardenal Bertone actualiz? los principios del humanismo hist?rico en el auspicio de un ?segundo humanismo? que proporcione una respuesta fuerte a las deformaciones de la econom?a actual.

En una ?poca marcada por ?globalizaci?n, liberalizaci?n, financiarizaci?n, nuevas tecnolog?as, migraciones globales, desigualdades sociales, conflictos identitarios, riesgos ambientales? se ha llegado a una gran crisis financiera determinada por el olvido de la ?dimensi?n ?tica? de las finanzas mismas.

Entre los factores de este cambio, el secretario de Estado vaticano se?al? ?la mutaci?n radical en la relaci?n entre finanzas y producci?n de bienes y servicios? y la ?difusi?n en la cultura popular del ?ethos? de la eficiencia como criterio ?ltimo de juicio y justificaci?n de la realidad econ?mica?.

La riqueza, por tanto, de medio para llevar una ?vida buena? se convierte en fin en s? misma. Todo ello en coherencia con la ?l?gica del capitalismo? que ?por naturaleza es ilimitada?. Se deber?a decir, m?s propiamente, interminable. Y es la l?gica de la interminabilidad la que est? en la base de los desastres financieros?, observ? Bertone.

Un ant?doto a tal desastre econ?mico y ?tico es ?el retorno de la moral, que significa, sobre todo, responsabilidad de la persona, antes que de los gobiernos, hacia los otros y su dignidad?.
Por tanto, los desequilibrios provocados por la globalizaci?n pueden afrontarse por los gobiernos nacionales especialmente ?donde se est?n demostrando mayores las distorsiones del mercado en cuanto a marginar ?reas geogr?ficas perif?ricas, clases sociales m?s d?biles y econom?as menos competitivas?, a?adi? el cardenal.

No se debe descuidar, sin embargo, la ?tica de la empresa que, en la econom?a globalizada, ?debe dirigirse cada vez m?s a la ?tica y menos al lucro?. En este sentido, el cardenal Bertone cit? la Caritas in Veritate la cual, lejos de distinguir simplemente entre lucro y no lucro, describe ?una nueva amplia realidad compleja, que implica lo privado y lo p?blico, y que no excluye el lucro, pero lo considera instrumento para fines humanos y sociales?.

El secretario de Estado vaticano concluy? citando las palabras clarividentes del papa Pablo VI que, en los a?os 70, auspici? una Iglesia del futuro ?que todav?a denunciar? el materialismo de toda especie, propio de nuestro tiempo, pero no maldecir? la gigantesca y maravillosa civilizaci?n de la ciencia, la industria, la t?cnica, la vida internacionalizada de nuestra ?poca?.

Publicado por mario.web @ 11:51
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