Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011
El uso de la informatica, sea como herramienta de trabajo o como medio de comunicaci?n, no se ha dado en forma homg?nea en la Iglesia. Se ha iniciado con el entusiasmo de algunos y la circunspecci?n de otros.
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El Sacerdote y la inform?tica
El Sacerdote y la inform?tica
EL SACERDOTE Y LA INFORMATICA

DAR?O CARD. CASTRILL?N HOYOS
Prefecto de la Congregaci?n del Clero,
Reuni?n Plenaria del PCCS

Nuestro tiempo como paradoja

Nuestro tiempo asiste a verdaderas pradojas que afectan al hombre en todos los aspectos. Es la era de Los derechos humanos, y nunca se han visto tantas muertes inocentes, no s?lo de adultos por muchas causas, sino hasta de la vida naciente en el seno de su madre; es la era de los avances cient?ficos, y la ciencia ?ontol?gicamente al servicio del hombre- pone en peligro la vida de la humandiad minuto a minuto; es la era de Las Comunicaciones, y se multiplica el n?mero de los solitarios y aislados.

Estas paradojas tambi?n atectan a la comunicaci?n y al servicio que ?sta puede prestar a la Evangelizaci?n. Por un lado est?n los grandes desarrollos que permiten la comunicaci?n multimedial en tiemo real, posibilitando, v. gr. La teleconferencia como hecho habitual. Por el otro, la realidad inm?vil de aqu?llos, los m?s necesitados, que siguen sin acceder a otro medio de comunicaci?n que su propia voz. Son m?s los excluidos de hoy que los de ayer.

Este fen?meno no deja de afecta a la Iglesia, a sus agentes pastorales y a la misma tarea de la Evangelizaci?n, ya que la necesidad de la asistencia, el acompa?amiento y la formaci?n en esos lugares, sean una urgencia y una preocupaci?n para nosotros.

Posibilidades de las redes inform?ticas

Frente al panorama presentado, la realidad informatica se va extendiendo sin un programa espec?fico que la conduzca, a lo largo de todo el mando.

La computadora, como medio de trabajo ? con de comunicaci?n- se va haciendo frecuente y de uso com?n en casi todos los ambientes. Pero m?s donde se comprende su importancia y amplias posibilidades, se asume como medio de comunicaci?n. Por ell s?lo los proyectos que entienden esta potencialidad y la saben articular, logran alcanzar objetivos dif?cilmente realizables en otras formas.

Las redes inform?ticas, con tecnolog?as adecuadamente aplicadas, pueden ser vistas como un ?nuevo medio para la Comuni?n y la Comunicaci?n? (Mons. Foley ? Brasilia 1996) porque acortando los tiempos y los costos, ayudan a una ?presencia virtual? que hace posible la informaci?n, la asistencia y el acompa?amiento a?n a grandes distancias. Sin pretender reemplazar a la? persona y su presencia, estas redes ayudan para una comunicaci?n m?s fluida, y pueden hacer sentir la comuni?n eclesial en aquellos lugares donde, por distitntas circusntacias, la presencia no es posible. Se logra, por as? decirlo, una forma nueva y rica de comunicaci?n grupal interpersonal.

La Iglesia ya tiene esta experiencia como una realidad viva en el proyecto RIIAL ? Red Infom?tica de la Iglesia en Am?rica Latina- donde la fuerza comunional del Esp?ritu se ha hecho presente de manera particular en realidades especialmente dif?ciles (baste citar como ejemplo Per? y Cuba).

Internet y redes eclesiales privadas

El uso de la informatica, sea como herramienta de trabajo o como medio de comunicaci?n, no se ha dado en forma homg?nea en la Iglesia. Se ha iniciado con el entusiasmo de algunos y la circunspecci?n de otros. Es natural que as? suceda, porque la aceleraci?n de la posibilidades t?cnicas no provoca automaticamente la maduraci?n simultanea de los seres humanos y los grupos.

El desarrollo creciente de Internet y de sus posibilidades nos pone a todos, independientemente del lugar, en una gran comunidad donde se pueden encontrar grandes servicions. Pero estos no son f?ciles de econctrar y de usar si no se Los conoce y no hay una cultura de uso para ello.

Por esto no basta tener una computadora y un m?dem; tambpoco basta la sola existencia de Internet y su amplia gama de servicios. Hace falta una cultura ? y al interior de la Iglesia una cultura crisitana- que permita su uso y aut?ntico aprovechamiento. Sin ella, lo que puede ser un gran servicio que potencie la evangelizaci?n, el estudio, la investigaci?n, la comunicaci?n, puede reducirse a un elemento m?s dentro del gran ?shopping? de productos presentes en Internet, y permanecer como un elemento muerto.

Una parte esencial de esta cultura, consiste en la conciencia de que Internet no llega hasta donde nosotros s? queremos llegar. Internet es una gran ayuda, pero en cierto modo insuficiente, porque la extensi?n de la ingraestructura de comunicaciones sigue las leyes del m?ximo lucro. Por esta raz?n no todos los lugares pueden tener la infrastructura, o los precios de utilizaci?n no siempre est?n al alcance de los presupuestos personales. Otro aspecto esencial de esa cultura es la superaci?n del encanto por lo tecnol?gico en s? mismo. Sin estos rasgos, los m?s necesitados quedar?an de nuevo fuera de la corriente de la tecnolog?a. Afortuadamente para la Iglesia, contamos no s?lo con el Internet como fen?meno mundial, sino que existen las redes privadas que ya posee la Iglesia.

Estas hacen posible la comunicaci?n por medios informaticos en una realidad ?ad intra? de la Iglesia. Con estas redes internas se logra no s?lo acceder con los medios digitales en donde no llega Internet, sino que potencia los v?nculos internos en una estructura propiamente eclesial.

Esto no se contrapone a la realidad y los servicios que se puedan encontrar en Internet, sino que se complementan y potencian para lograr el objetivo comunional y comunicacional que la Inform?tica puede brindar a la Iglesia.

El sacerdote y la ciencia

Por esto, la inform?tica ? no la computadora comouna m?quina de escribir m?s sofisticada- impone un nuevo desaf?o? a la Iglesia, que es el servirse de ella y utilizarla como medio para cumplir el manato del Se?or de ir ?hasta los confines del mundo?.

En este sentido, y par ser nuevo v?nculo para la comuni?n, no puede llegar a la vida del sacerdote como una realidad extra?a, como no lo fue en el pasado la escritura, la astronom?a y otras ciencias que han encontrado en la misma Iglesia un lugar de desarrollo y custodia.

Precisamente porque la informatica haconfigurado una nueva cultura, que el sacerdote debe evangelizar, debe ser estudiada, asumida y promovidad desde la misma formaci?n sacerdotal. Los j?venes seminaristas han nacido ya en un clima donde la computaci?n es un elemtno esencia de su cultura, y un instrumento norma en el desrrollo de sus actividades.

As?, una reorientaci?n de su instrumentalidad en el criterio de los sacerdotes puede hacer que aquello que serv?a para el estudio, la investigaci?n y los juegos, se convierta en instrumento de comuni?n, ayuda mutua, comunicaci?n ahorro de tiempos y superaci?n de distancias y carencias tales como las bibliotecas.

Si esto es v?lido para todos los sacerdotes en general, podemos a?adir a?n m?s.

Por plantearse como ?nuevo medio de comuni?n? queda vinculado a la competencia del proprio ministerio sacerdotal. Por ello es necesario que, entra los mismo sacerdotes, existan especialistas en la materia que, realizando un nueva s?stesis entra ciencia y fe en el campo de la informatica, empiecen a asesorar y desarrollar proyectos acordes con la necesidad de la Iglesia en cada lugar concreto.

Se evidencia entonces la necesidad del ejercicio del pastoreo en esta nueva cultura, para iluminar las realidades que se quiere desarrollar, las verdaderas prioridades, los pasos que se deben seguir.

La Evangelizaci?n de los nuevos ambientes

Por ?ltimo, la nueva cultura que se va asomando al mundo, no cabe duda de que lleva la impronta de la inform?tica. El proceso de informatizaci?n y comunicaci?n global no es un proceso que inicia la Iglesia. Es una realidad que vive el mundo y que la Iglesia debe acompa?ar y asumir para evangelizarlo y obtener los mejores frutos que ella misma brinda, como se dijo hasta ahora. Tambi?n para redimier un mando que nace bajo la fascinaci?n de las nuevas t?cnicas y las leyes del mercado. Precisamente porque se trata de un mundo polivalente y complejo, pero inseparable de la cultura actual, la Iglesia debe entrar en ?l con discernimiento y prudencia, pero con valor. Pues ?lo que no se asume no se redime?.

En este aspecto es necesario una especial atenci?n por parte de los pastores que los planes de Evangelizaci?n de este nuevo ambiente, que comienza con el uso y la presencia de la Iglesia dentro del mismo, tengan el sello las? Bienaventuranzas y del nuevo ardor misionero que nos demanda la hora presente y que en forma tan clara y repetida nos pide el Santo Padre.

Publicado por mario.web @ 11:54
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