Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011
Palabras del Arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega emitido por la televisi?n estatal de Cuba, cuyo gobierno comunista impone restricciones a la presencia de la Iglesia en los medios de comunicaci?n de la isla
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El Cardenal de Cuba emite un mensaje navide?o en la TV Estatal
El Cardenal de Cuba emite un mensaje navide?o en la TV Estatal
LA HABANA, jueves 24 de diciembre de 2009 (ZENIT.org-AICA).- El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, emiti? anoche un mensaje navide?o por la televisi?n estatal de Cuba, cuyo gobierno comunista impone restricciones a la presencia de la Iglesia en los medios de comunicaci?n de la isla.

El purpurado ley? su mensaje durante un concierto navide?o celebrado el s?bado pasado en la catedral de capital cubana y que fue retransmitido por el Canal Educativo 2, una cadena de alcance nacional.

"Las familias se alegran este a?o de poder recibir a familiares de Estados Unidos que deseaban venir a visitarlos y no pod?an hacerlo. Damos por esto gracias a Dios", afirm? al referirse al levantamiento de esa restricci?n por parte del presidente Barack Obama.

Pese a que calific? como "preocupante" la situaci?n econ?mica en la isla y advirti? sobre problemas de convivencia, el primado cubano pidi? que la fe siga brillando "como una luz" en la mente y el coraz?n de los cubanos.

"Que nuestras familias no se dejen vencer por las tinieblas, que brille la luz de Cristo en nuestros hogares", subray?.

Esta es la segunda vez consecutiva que el cardenal Ortega emite un mensaje navide?o por la televisi?n estatal cubana.


Publicamos el mensaje que con motivo de la Navidad ha escrito el cardenal Ortega.


* * *

Queridos hermanos y hermanas:
Al dirigirles mi mensaje anual en ocasi?n de la celebraci?n del nacimiento de Jes?s, les deseo, ante todo, una Feliz Navidad y un nuevo a?o con salud y esperanza.

En estos d?as en muchas de nuestras casas y en nuestras iglesias brillan las luces del ?rbol de Navidad. La luz produce alegr?a, los ni?os se detienen a contemplar su parpadeo. De hecho cada ser humano es un buscador de la luz.

Desde tiempos remotos los cristianos iluminaban con grandes antorchas los ?rboles del bosque o de su jard?n la noche de Navidad. Este es el origen del ?rbol de Navidad.

Celebraban as? la fiesta del nacimiento de Jesucristo, Nuestro Se?or, porque Jes?s es la luz de Dios que viene a este mundo. Nos dice el evangelista San Juan: "Vino al mundo la luz que ilumina a todo hombre"

S?, los cristianos celebramos con luces la alegr?a de la Navidad. La luz es s?mbolo del gozo que debe llenar nuestros corazones por el nacimiento de Jes?s, el Hijo de Dios.

Hace a?os, siendo sacerdote joven, en la querida parroquia de la ciudad de C?rdenas, iba los viernes a visitar el asilo de ancianos y all? encontraba arreglando su habitaci?n, barriendo el piso, o haciendo siempre algo, a una anciana ciega, que al reconocer mi voz, manifestaba alegr?a y afecto con una gran sonrisa. Un d?a le dije cu?nto admiraba, al hallarla siempre activa y de buen ?nimo, a una persona que no pod?a ver. Ella me respondi? sin perder su serena y amplia sonrisa: ?Ay, padre, a m? me falta la luz de afuera, pero tengo aqu? dentro -y se llev? la mano al pecho- la luz de la fe, la luz de Cristo!

A esta luz me refiero, queridos hermanos, porque nos dice tambi?n el evangelista San Juan acerca de Jes?s que: "la luz brill? en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron". Dios siempre respeta nuestra libertad.

En efecto, la luz de adentro a que se refer?a la anciana ciega, esa luz del coraz?n, puede no ser acogida por nosotros y permanecemos entonces en la oscuridad, y nuestro mundo interior se puebla de tinieblas.

Por eso la Navidad no es una simple conmemoraci?n de un hecho hist?rico. Cada Navidad, y pudiera ser tambi?n para ti cada d?a, la luz de Cristo viene a nosotros, pero si no nos dejamos iluminar por El, las posibilidades de paz y felicidad que nos da las podemos ahogar en la oscuridad de nuestros corazones. Se apaga as? la luz de la Fe. Y cu?nto necesitamos esa fe en la vida.

No s?lo las cosas exteriores pueden alegrarnos o satisfacernos. La sede de la felicidad es la interioridad del coraz?n humano. All? pueden anidar las tinieblas del odio, del desaliento, de la desesperanza, de la apat?a, que ahogan la luz de la fe y siembran desasosiego e intranquilidades.

Cu?ntos caminos equivocados tomamos envueltos en esa bruma interna que no nos permite ver el bien m?s all? de lo que me agrada, me satisface, o me resulta de provecho material.

Cu?ntas veces se toman desde esa oscuridad interior las decisiones de romper una uni?n matrimonial, de cobrarnos el mal que nos han hecho con otro mal o, simplemente, vivimos desencantados, tristes, sin esperanza. La fe verdadera lleva consigo el amor y la esperanza.

Aunque la situaci?n econ?mica sea preocupante y me afecte a m? y a los m?os, aunque la enfermedad, dificultades de convivencia u otras nos limiten, aunque nuestros justos deseos de bien y de equidad no se cumplan, la fe sigue brillando como una luz en nuestra mente y en nuestro coraz?n, porque ponemos todos nuestros anhelos y deseos en manos de Jes?s y El, que es la luz de mundo, nos hace salir de esa oscuridad. La luz de Cristo siempre vence las tinieblas, y en cada recodo del camino est? Jes?s convoc?ndonos: "Vengan a m? todos los cansados y agobiados y yo los aliviar?", "no teman, peque?o reba?o m?o, yo he vencido al mal". No des por lo tanto espacio en tu coraz?n al desaliento y la desesperanza.

Que nuestras familias no se dejen vencer por las tinieblas, que brille la luz de Cristo en nuestros hogares, no s?lo en el ?rbol de Navidad de estos d?as hermosos, sino en lo que es m?s importante, en los corazones de todos sus miembros cuando en la noche del 24 de diciembre, que es nochebuena, se re?nen a comer juntos, cuando van a la iglesia a la Misa de Medianoche de ese d?a 24, cuando visitan a familiares y amigos el d?a 25 de diciembre que es Navidad o en la semana final del a?o que es como un eco de la fiesta navide?a. Si en estos d?as se reconcilian las familias divididas, si tendemos la mano a alguien que la est? pasando m?s mal que yo, si sembramos un poquito de alegr?a y amor a nuestro alrededor, podr?n ustedes imprimirle una nueva dimensi?n de paz y esperanza a sus vidas en esta Navidad.

Es cierto que siempre faltar? en la celebraci?n navide?a alguien que parti? definitivamente al encuentro del Se?or y otros miembros de la familia, quiz?s los m?s j?venes, que se han ido del pa?s. Las familias se alegran este a?o de poder recibir a familiares de Estados Unidos que deseaban venir a visitarlos y no pod?an hacerlo. Damos por esto gracias a Dios. Pero entre penas y alegr?as debe brillar por encima de todo la estrella de Navidad, la que indic? a los reyes magos d?nde estaba Jes?s reci?n nacido, luz del mundo, que trae consigo el amor y la esperanza.

Al aproximarse estos d?as santos les deseo de nuevo una Feliz Navidad y los bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo.

+Cardenal Jaime Ortega Alamino
Arzobispo de La Habana

Publicado por mario.web @ 16:25
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