Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011

Mi delegaci?n quiere aprovechar la oportunidad de reiterar las reservas de la Santa Sede de las ocasiones anteriores con respecto al significado del t?rmino ?salud reproductiva y sexual?, que deber?a no incluir el aborto o los servicios del aborto
Autor: Santa Sede | Fuente: Vatican Information Servic
NUEVA YORK, viernes 18 de marzo de 2011 - Ofrecemos a continuaci?n la intervenci?n de la Santa Sede explicando su postura ante las conclusiones de la 55 sesi?n de la Comisi?n sobre el estatus de la Mujer del Consejo Econ?mico y Social de la ONU, el pasado 14 de marzo.

Se?or Presidente,

La Santa Sede afirma con rotundidad la necesidad de respetar el valor y la dignidad inherentes en todas las mujeres y las ni?as, que son fundamentales para su progreso aut?ntico.

Cabe se?alar que en la Carta de las Naciones Unidas, en el p?rrafo 2 del pre?mbulo, llama a la ?igualdad entre mujeres y hombres?, una llamada que se repite en la Declaraci?n Universal de Derechos Humanos (UDHR) en el p?rrafo 5 del pre?mbulo. La UDHR tambi?n proh?be la discriminaci?n por raz?n de sexo (art.2). Este reconocimiento es esencial para el futuro de la raza humana y para todos sus miembros. Adem?s, la UDHR admite los mismos derechos al hombre y a la mujer de contraer matrimonio y fundar una familia, que es la unidad natural y fundamental de la sociedad, (Art.16). Este reconocimiento es esencial para el futuro de la raza humana y todos sus miembros. En 1966 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol?ticos (ICCPR) tambi?n proh?be la discriminaci?n por raz?n de sexo (art.2), reconoce ?el mismo derecho a los hombres ya las mujeres del disfrute de todos los derechos civiles y pol?ticos? (art.3), y repite las palabras el art.16 de la UDHR (art.23). El Convenio para la Eliminaci?n de la Discriminaci?n en contra de las Mujeres contin?a a lo largo de estas l?neas (art.1)

As? como las Conclusiones se refieren al t?rmino ?g?nero?, mi delegaci?n quiere recordar que, desde los principios de los ?90 este se introduce gradualmente en los documentos no-vinculantes que fueron elaborados por los Estados partes, y que se usa com?nmente para indicar a los dos sexos, masculino y femenino. En el derecho de los tratados, la ?nica definici?n de ?g?nero? que obliga a los Estados partes es la contenida en el Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional, que declara que ?el t?rmino ?g?nero? se refiere a los dos sexos, masculino y femenino, dentro del contexto de la sociedad. El t?rmino ?g?nero? no indica un significado diferente? de la definici?n antes mencionada (art 7.3)

Vale la pena recordar que durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995, un entendimiento diferente y radical de g?nero hab?a estado circulando en los debates informales, pero que fue rechazado. Por otro lado, el Presidente de la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer, por recomendaci?n de un gran grupo de Estados Miembros, declar? expl?citamente en esa conferencia que ?la palabra ?g?nero? se hab?a usado e interpretado com?nmente en su uso ordinario y generalmente aceptado?. Esta declaraci?n tambi?n enfatiza que no se pretend?a dar ?un significado o connotaci?n del t?rmino, distinto del anterior uso aceptado (cf. Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Beijing, 4-15 Septiembre de 1995, Statement by the President of the Conference on the commonly understood meaning of the term "gender", 2-3, A/CONF.177/20/Rev.1). Vale la pena destacar que, al mismo tiempo, la Santa Sede reafirm? su comprensi?n del g?nero, y de nuevo lo hace hoy.

Desgraciadamente durante las negociaciones del texto actual, algunas delegaciones intentaron avanzar una vez m?s, a trav?s de los ?estudios de g?nero?, en una radical definici?n de ?g?nero?, que afirma que la identidad sexual de alguna manera se puede adaptar indefinidamente con fines nuevos y diferentes, no reconocidos en el derecho internacional.

Como respuesta, en el presente texto, un nuevo p?rrafo del pre?mbulo se adopt? con la intenci?n de eliminar las dudas sobre la promoci?n de una nueva definici?n de ?g?nero?. Este programa no tiene cabida en un documento patrocinado por las Naciones Unidas, sobre todo con respecto a las mujeres y las ni?as. Con raz?n, durante las negociaciones, muchas delegaciones reafirmaron el uso de ?g?nero? para referirse a ?mujeres y a hombres?, o masculino y femenino, de acuerdo con su uso consensuado previamente, durante y despu?s de la negociaci?n de la Declaraci?n de Beijing y la Plataforma de Acci?n.

El intento de redefinir el g?nero est? tambi?n vinculado con la falta de referencia a la UDHR, en el presente texto. La UDHR, documento fundamental del sistema de derechos humanos, admite la dignidad inherente y el valor de cada persona humana, hombre y mujer. Sin embargo algunos de estos promotores de la redefinici?n de g?nero se opusieron a la referencia a la UDHR a pesar del apoyo abrumador a favor de su inclusi?n, y de la misma manera se opusieron a la referencia a ?la dignidad inherente y el valor de las mujeres y los hombres?, un principio profundamente arraigado del sistema de derechos humanos. A la luz de estas tendencias, la comunidad internacional debe ser consciente de que este programa para redefinir el ?g?nero?, a su vez, pone en tela de juicio la fundaci?n misma del sistema de derechos humanos.

Adem?s, esta aproximaci?n radical est? vinculada a la falta de referencia a los ?derechos? de los padres, en particular a su derecho a elegir la educaci?n para sus hijos, incluyendo la educaci?n sobre el aut?ntico amor humano, el matrimonio y la familia. Los derechos de los padres est?n especificados en la UDHR, el Pacto Internacional de Derechos Pol?ticos y Civiles y el Pacto Internacional sobre los Derechos Econ?micos, Sociales y Culturales. Varios intentos de incluir el lenguaje de los derechos de los padres de la misma manera que los t?rminos de las responsabilidades paternas fueron rechazados. Esto es un asunto grave, cuando uno considera que los derechos de los padres y deberes est?n firmemente arraigados en la ley internacional, y estos derechos son correlativos a los deberes, siendo necesarios los primeros para llevar a cabo los segundos (cf. UDHR, art. 26.3; International Covenant on Civil and Political Rights, art. 18; Convention on the Rights of the Child, arts. 3.2, 5, 14.2).

Como conclusi?n, mi delegaci?n quiere aprovechar la oportunidad de reiterar las reservas de la Santa Sede de las ocasiones anteriores con respecto al significado del t?rmino ?salud reproductiva y sexual?, que deber?a no incluir el aborto o los servicios del aborto. Adem?s la Santa Sede no respalda de ninguna manera la anticoncepci?n o el uso de condones, ya sea como medida de planificaci?n familiar o como parte de los programas de prevenci?n del VIH/SIDA o clases/programas de educaci?n sexual. La Santa Sede -como muchas mujeres de todo el mundo- est? convencido de que el verdadero avance de la mujer est? fuertemente vinculado al reconocimiento y a la efectiva aplicaci?n de sus derechos, dignidad y responsabilidades. Ambos, mujeres y hombres est?n llamados a acogerlos, protegerlos y fomentarlos, para un compromiso renovado hacia la humanidad.


Muchas gracias, se?or Presidente.


[Traducci?n del ingl?s por Carmen ?lvarez]


Publicado por mario.web @ 17:05
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