Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011

Ser mexicano significa vivir nuestra espiritualidad, nuestro bagaje cultural, nuestras capacidades a tope. Ser mexicano tambi?n implica reconocer la riqueza espiritual que heredamos de nuestros antepasados ind?genas y europeos. Ser mexicano nos debe lleva
Autor: Equipo Yo Influyo | Fuente: Yo Influyo
Contrario al sentimiento de rechazo al que se ha enfrentado esta fecha, provocado principalmente desde el seno de la masoner?a, el D?a de la Raza es la celebraci?n el encuentro y fusi?n del mundo europeo con el continente americano. Se trata del encuentro de dos mundos, que dio origen a una etapa de progreso y desarrollo para el suelo americano, aunque fundamentalmente, a trav?s de este encuentro, se gest? una nueva cultura, una nueva identidad.

Los mexicanos emanamos de este encuentro. Previo al descubrimiento de Am?rica, sin discutir la precisi?n de la fecha en la que se celebra el D?a de la Raza, el continente americano estaba poblado por culturas ind?genas con una cosmovisi?n definida, alejada de la verdad y sentido del hombre.

En suelo mexicano, el 12 de octubre de cada a?o es conmemorado como el D?a de la Raza. En Espa?a, en cambio, se festeja el D?a de la Hispanidad, dado que fue la Corona Espa?ola la que, por medio de su poder y recursos, se apropi? de las tierras del continente americano. Algunos movimientos de izquierda lo conmemoran como el D?a de la Resistencia Ind?gena.

No hay dudas: la interpretaci?n del hecho hist?rico puede dar a cada quien motivos de celebraci?n diversos. Mientras que para unos pocos el hecho hist?rico merece el incuestionable y eterno repudio, por las causas que sea, para otros se trata de un hecho que dio origen a lo mexicano, a la cultura y esencia de lo nuestro, de la identidad nacional.

?200 A?OS DE SER MEXICANOS?


A prop?sito de las fiestas del bicentenario del inicio de la gesta de Independencia en M?xico, no pocas voces de acad?micos, periodistas y opinadores se volcaron a cuestionar qu? era lo que se pretend?a decir cuando se hablaba del orgullo nacional, de ser mexicano, de celebrar nuestro aniversario de hombres libres.

Desgraciadamente, entre el empe?o de la masoner?a mexicana por diluir del imaginario colectivo todo rastro del pasado hispanocat?lico de nuestro pa?s y la mediocridad de una cultura pol?tica que no sabe o no quiere entender qu? es M?xico, de d?nde viene y a d?nde va, es muy poco claro el origen del "ser mexicano", de la identidad que nos define como pueblo y que, por lo mismo, cohesiona.

El investigador Juan Louvier, en su obra "Cultura mexicana y globalizaci?n", asegura que la cultura mexicana naci? como resultado de la fusi?n de las culturas ind?genas con la cultura espa?ola. De este modo, la cultura mexicana no era m?s ind?gena o espa?ola, dado que hab?a alcanzado ya una definici?n propia. No surgi? repentinamente en 1810, cuando Miguel Hidalgo se levant? en armas contra la Corona Espa?ola.

Sumando a la propuesta, el hispanista chileno, Jaime Eyzaguirre, afirma que ?iniciar autom?ticamente la existencia de estos pueblos con el a?o 1810 y poner en voluntario olvido 300 a?os de vida social en que se forjaron las bases culturales de todo el continente, es dejar sin significaci?n el curso de los hechos, esconder el punto de convergencia familiar de veinte naciones y entregar, como consecuencia, a las generaciones futuras, una visi?n incompleta y adulterada de la historia".1

En t?rminos particulares, suprimir arbitrariamente una parte de la historia porque no se ajusta a los deseos de una minor?a poderosa es injusto e imprudente. Ahora bien, no s?lo se trata de hacer justicia a los hechos que realmente ocurrieron o de reconocer el pasado que nos dio origen.

El Papa Juan Pablo II, en su libro ?Memoria e identidad?, sugiere que ?La expresi?n ?patria? se relaciona con el concepto y la realidad de ?padre? (pater). La patria es en cierto modo lo mismo que el patrimonio, es decir, el conjunto de bienes que hemos recibido de nuestros antepasados. (...) La patria, pues, es la herencia y a la vez el acervo patrimonial que se deriva; esto se refiere ciertamente a la tierra y al territorio. Pero el concepto de patria incluye tambi?n valores y elementos espirituales que integran la cultura de una naci?n?. 2

Cuando los dos mundos se encuentran, el espa?ol y el mesoamericano, se origina una mezcla espiritual, cultural, racial, pol?tica y econ?mica sin precedentes. En aquel entonces, las civilizaciones que poblaban el continente americano carec?an de elementos comunes que los relacionaran. La atomizaci?n cultural era una realidad dada, de modo que los conflictos b?licos entre ellos eran algo com?n.

Espa?a era, en cambio, una potencia mundial. La riqueza cultural y espiritual de Espa?a la llevaron a erigirse como un pa?s dominador de la ?poca. Para cuando se llev? a cabo el encuentro de ambos mundos, Espa?a ten?a en su haber 15 siglos de profesi?n cristiana, de desarrollo tecnol?gico y militar, de comerciar con diferentes pa?ses y regiones del mundo.

A la par, el continente americano apenas ve?a crecer sus poblaciones, experimentaba los sacrificios humanos y m?todos de organizaci?n social que difer?an entre s?, incluso en poblaciones ubicadas en regiones muy cercanas. En Am?rica viv?an sociedades teocr?ticas bajo la sombra de dioses vengativos, exigentes de sangre humana, mientras que en Europa hac?a 15 siglos, un hombre que se dijo Dios, que prometi? la redenci?n y su resurrecci?n, fue crucificado por los suyos y hab?a creado un verdadero ej?rcito de fieles que pregonaban el amor, la paz y la justicia.

CRONOLOG?A DE LA IDENTIDAD MEXICANA


Fue con la llegada de los europeos que M?xico pudo nacer y desarrollarse. Desde entonces y hasta nuestros d?as, han existido detractores que ven en estos hechos la peor desgracia para el pueblo mexicano, aunque sin lograr explicar concretamente en d?nde radica el maleficio. Por otra parte, bajo el estandarte y discurso de un prenacionalismo rampl?n, se han creado leyendas y calumnias que demerita el sentido del arribo de los europeos a nuestras tierras.

"Obviamente no fue id?ntica la actitud que cada ind?gena tom? ante la novedad cristiana. Desde el total rechazo, basado ?nicamente en la nostalgia por los mitos, hasta la inmediata y entusiasta adhesi?n, hubo toda una amplia gama de actitudes. Es muy significativo que el rechazo se diera principalmente en los caciques y que las primeras en aceptar "la Buen Nueva" y solicitar el bautismo hayan sido precisamente las mujeres, es decir, las personas m?s desvalorizadas en las culturas prehisp?nicas", nos dice Juan Louvier.

La intervenci?n del cristianismo en las civilizaciones colonizadas no determin? la anulaci?n de la cultura que imperaba, sino que la reconfigur? totalmente, de manera radical. Si la cultura es la expresi?n de los valores, tradiciones y creencias de un pueblo, se puede afirmar que entonces los pueblos ind?genas permitieron que el cristianismo diera una nueva cara a sus expresiones m?s profundas y m?s cotidianas.

La evangelizaci?n que entonces comenz? para los pueblos ind?genas no se detuvo, todo lo contrario. El hecho de Guadalupe, la aparici?n de la Virgen Mar?a en el Cerro del Tepeyac, en M?xico, se present? como el hecho que dio el aliento necesario para la propagaci?n de la fe en el territorio hispanoamericano.

No s?lo eso, Guadalupe lleg? para consolidarse como el gran referente nacional. Si los mexicanos comenzaban a serlo era, principalmente, porque compart?an el esp?ritu guadalupano, porque se reconoc?a en la Virgen Mar?a, en su advocaci?n de Guadalupe, a la figura creadora de la esencia del ser mexicano. Ella eliminaba cualquier barrera que la raza o el lenguaje pudiera imponer. Ella unificaba a todos los ind?genas que entonces formaban parte del territorio americana. En ella, los pueblos encontraron un crisol unificador.

El periodo virreinal, contrario a la visi?n nacionalista, revolucionara, liberal y anticat?lica, implementada por los gobiernos del PRI y continuada mediocremente por los del PAN, fue un momento de plenitud para M?xico.

Guanajuato, Quer?taro, Oaxaca, Morelia, Veracruz, Puebla, Zacatecas, Guadalajara, entre otras, fueron las ciudades que vieron la luz durante el periodo virreinal. La agricultura se benefici? con la importaci?n de nuevos sistemas de riego y cosecha, as? como de nuevos productos europeos que encontraron en el mexicano un terreno f?rtil, amable y c?lido para crecer.

Muchos caminos a lo largo y ancho del pa?s fueron abiertos para facilitar la comunicaci?n y el transporte de carruajes. A M?xico hab?a llegado un idioma com?n, a trav?s del cual todos los pueblos, otrora enfrentados, pod?an comunicarse abiertamente. El castellano, el idioma m?s bello de los que existen, lleg? para asentarse como un elemento imprescindible de nuestra cultura.

Desde la llegada de los misioneros cat?licos, el empe?o por la educaci?n fue una prioridad para los espa?oles. Los ind?genas eran educados en diversos centros culturales destinados para ello. Se les ense?aba castellano, lat?n. Deb?an aprender a leer y a interpretar a la literatura cl?sica. Pensaban y disertaban de la mano de Plat?n y Arist?teles. Algunos pintaban y otros esculp?an, algo que antes era impensable para ellos.

Para muestra de ello, en septiembre 1551 se fund? la Real y Pontifica Universidad de M?xico. ?sta fue la matriz de numerosos centros de estudio y culturales que se fundaron durante todo el periodo virreinal, el tiempo en el que los europeos importaron la cosmovisi?n cristiana que fue aceptada en tierras americanas y no pervirti? la denominaci?n de origen.

El trabajo de dos siglos y medio fue demeritado por los movimientos pol?ticos del siglo XIII y XIX. La fundaci?n de la masoner?a y la realizaci?n de sus planes llevaron a que M?xico, luego de su Independencia, tomara un rumbo de incertidumbre en el que hoy se encuentra.

Si al principio, al derrocar a Iturbide, se pretendi? eliminar el rastro y antecedente de civilizaci?n moderna, inspirada en los principios cat?licos, la disputa del poder entre logias mas?nicas termin? opacar cualquier aspiraci?n de futuro y progreso para el pa?s. El siglo XIX se caracteriza por la inestabilidad pol?tica, institucional y de gobierno.

Las Leyes de Reforma de Ju?rez hubieran sido un gesto de sensatez ante la necesidad de la separaci?n Iglesia-Estado, de no ser porque su caracter?stica m?s notoria fue su acentuado anticlericalismo. Los liberales que hoy aclaman la supuesta gloria que atrajo el siglo XIX para M?xico lo hacen porque desconocen que nuestro pa?s, antes de las disputas ego?stas y sectarias de la masoner?a, era una potencia mundial en muchos sentidos.

FINALMENTE, ?QU? ES SER MEXICANO?


Con la llegada del pri?smo al poder, en el que se mantuvo durante siete d?cadas, se instauraron nuevos modelos culturales. El mexicano, entonces, se convirti? repentinamente en alguien corrupto, abusivo, aventajado, aprovechado, "gandalla", perezoso... y mucho m?s. Mientras unos se enriquec?an, otros, la gran mayor?a, se manten?a distra?do en la televisi?n, en el futbol, en las novelas... y mucho m?s.

?Qui?n entiende la riqueza cultural de la que somos herederos? No se sabe, aunque a juzgar por la evidencia de la realidad, parece que muy pocos.

Ser mexicano, de acuerdo con nuestro pasado m?s glorioso, significa ser honrado, respetuoso, involucrado en las realidades nacionales. Ser mexicano es llevar a l?mite nuestras capacidades personales y profesionales para provecho de todos. Es reconocer la riqueza cultural que significa tener ra?ces ind?genas y europeas. Es sabernos distintos y dispuestos para servir a los dem?s.

Ser mexicano tambi?n implica reconocer la riqueza espiritual que heredamos de nuestros antepasados ind?genas y europeos. Ser mexicano nos debe llevar a reconocer el bien que hacen las religiones para la convivencia y la paz social. Ser mexicano nos conduce a ver en la Virgen de Guadalupe a nuestro gran elemento de cohesi?n, de unidad para el pueblo mexicano. A entender que la Iglesia Cat?lica ha sido un actor fundamental para el desarrollo de nuestra historia y que debe seguir si?ndolo, a pesar de la oposici?n de las logias mas?nicas.

Ser mexicano significa vivir nuestra espiritualidad, nuestro bagaje cultural, nuestras capacidades a tope. Ser mexicano nos compromete con nuestro entorno. As?, es un orgullo ser mexicano y el reto es verdaderamente lograrlo.

1 Citado por Jos? D?az Nieva. Revista VERBO. N?meros 477-478. Agosto - Septiembre - Octubre 2009. P?gina 595, retomado por Rodr?guez Lois, Nemesio (2010), Los mitos del Bicentenario, Editorial Minos, M?xico.
2 Wojtyla, Karol (2005) Memoria e identidad. Editorial Planeta. 1? Edici?n. M?xico, 2005. P?gina 80, retomado por Op. cit


Publicado por mario.web @ 17:59
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios