Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011

Lecci?n 1: La fe
Virtud teologal infundida por Dios en el entendimiento, por la cual asentimos firmemente a las verdades divinas reveladas por la autoridad o testimonio del mismo Dios que revela.
Autor: Marta Arrechea Harriet de Olivero | Fuente: Catholic.net
Curso: Las 54 virtudes atacadas
Autora y asesora del curso: Marta Arrechea Harriet de Olivero
Lecci?n 1

En la segunda parte de la introducci?n a este curso profundizamos un poco m?s en lo que consiste propiamente la revoluci?n anticristiana ideada por Antonio Gramsci y que hoy en d?a vemos ya las consecuencias. Tambi?n Argumentamos la importancia de la familia n?cleo esencial que ofrece al ser humano el afecto, la seguridad, la estabilidad, la identidad de roles var?n, mujer, la educaci?n en las virtudes y sobre todo caudal de gracias por la fuerza del sacramento del matrimonio.

En esta lecci?n iniciamos a estudiar y profundizar en cada una de las 54 virtudes.


Lecci?n 1: La fe

Esquema de esta lecci?n

A. La fe
B. Pecados contra la fe.

La Fe

Las virtudes teologales son tres: Fe, Esperanza y Caridad, y su fin es conducirnos a Dios. Son virtudes infusas, recibidas directamente de Dios en el Bautismo y nos acercan a ?l. Su objetivo es unirnos ?ntimamente a Dios, llevarnos hacia ?l, de ah? su excelencia. La fe es ?una virtud teologal infundida por Dios en el entendimiento, por la cual asentimos firmemente a las verdades divinas reveladas por la autoridad o testimonio del mismo Dios que revela. (1)

Dicho de otra manera, es la ?adhesi?n de la inteligencia a la verdad revelada por Dios?. Es una luz y conocimiento sobrenatural por medio del cual, sin ver, podemos creer, lo que Dios nos dice y la Iglesia nos ense?a. ?Dios nos hace ver las cosas, por decirlo as?, desde su punto de vista divino, tal como las ve ?l. (2)

Humanamente, sin ayuda sobrenatural, no podremos adquirirlas, de ah? la importancia del Bautismo donde se nos infunden. Es por eso que una persona no bautizada tendr? m?s dificultad en acceder a las verdades sobrenaturales que una que lo est?.

La fe es un don gratuito. Creemos en una verdad que nos llega de afuera y que no nace de nuestra alma. La fe nos viene desde el exterior y Dios nos invita a someternos libremente a ella para salvarnos. Algunos la tendremos desarrollada desde ni?os (debido a una s?lida formaci?n cristiana) otros la perderemos y la recuperaremos a trav?s de nuestra vida y otros la invocaremos en el ?ltimo instante de la muerte. Hoy se sabe que el o?do es el ?ltimo sentido que se pierde, de ah? la importancia de rezarle a los moribundos el acto de contrici?n al o?do, ya que no sabemos con exactitud en el instante preciso en que el alma abandona el cuerpo. Dios puede, si quiere, detener el juicio de un alma hasta que ella acepte sus pecados y haga un acto de fe y de contrici?n, pero este es un secreto que quedar? siempre en la intimidad de Dios y el alma. Lo que s? sabemos, porque la Iglesia nos lo ense?a, es que es necesario este acto de fe interior para salvarse. ?Quien creyere y fuere bautizado ser? salvo, m?s quien no creyere, ser? condenado? (Mc XVI, 16) afirm? Nuestro Se?or en el Evangelio. El acto de fe interior a veces (para la tranquilidad de los que creemos y nos preocupamos del alma ajena) ser? p?blico, otras veces no. Dios no har? responsables de no haberlo aceptado a quienes no lo hayan conocido (por ej: las tribus salvajes del ?frica que tanto decimos que nos preocupan) precisamente porque para rechazar a alguien, primero, hay que reconocer que existe, y ellos no lo conocen. Tampoco lo conocen todos los pueblos a quienes la Verdad no les ha sido presentada. A ellos Dios no les pedir? cuentas, pero a nosotros s?, porque conoci?ndola, no hemos trabajado para difundirla y ense?arla.

A cada uno nos juzgar? con infinita justicia, en la exacta proporci?n de la formaci?n que hayamos tenido, de las gracias que habremos recibido y de las que habremos rechazado. De ah? la importancia de ense?arles a los ni?os desde la m?s tierna infancia, a conocer a Dios para luego poder creer en ?l, ya que, de las tres virtudes teologales infusas en el Bautismo, la fe es la fundamental.

?Mejor tarde que nunca?, dice el refr?n, pero es mejor temprano que tarde para conocer a Dios. Es por eso que la ni?ez es la etapa ideal, donde el aprendizaje es f?cil, sencillo, y la inocencia acepta con docilidad lo que es simple, como que Dios es el Creador del Universo, que premia a los buenos y que castiga a los malos. Millones de religiosos y de laicos piadosos lo entendieron as? durante veinte siglos, y muchos de ellos aceptaron hasta el martirio f?sico y espiritual para difundirla, lo que pertenece al capital de gloria de la Iglesia. Creer significa admitir algo como verdadero Creemos cuando damos fe a la autoridad del otro. En cambio, cuando decimos ?creo que va a llover? o ?creo que ha sido el d?a m?s agradable del verano? o ?creo que merece la pena conocer el norte? expresamos simplemente una opini?n. Suponemos que llover?; tenemos la impresi?n de que hoy ha sido el d?a m?s agradable del verano, pensamos que vale la pena conocer el norte. Este punto es importante: una opini?n no es una creencia. La fe implica certeza.

Pero no toda certeza es fe.
Cuando veo y comprendo claramente algo no es un acto de fe. No creo que dos m?s dos son cuatro porque es evidente, puedo comprenderlo y comprobarlo. Esto es comprensi?n y no creencia.

Creencia o fe es la aceptaci?n de algo como verdadero bas?ndose en la autoridad de otro. Ej: nunca he visto un virus, pero como creo en lo que la ciencia dice y conf?o en ella es que creo en que el virus existe. S? muy poco de f?sica y nada de fusi?n nuclear pero, a pesar de que nunca he visto un ?tomo, creo en sus f?sicos que aseguran que se produce. No he visto el paso rec?proco de los l?quidos de distinta densidad a trav?s de la membrana que los separa, pero la ciencia dice que el proceso de ?smosis se produce y creo en ella. Estos son todos actos de fe: conocimientos que aceptamos por la autoridad de otros en quienes confiamos. Hay tantas cosas que no comprendemos, y tan poco tiempo para comprobarlas personalmente, que la mayor parte de nuestros conocimientos se basan en la fe. A este tipo de fe se le denomina fe humana.

Cuando nuestra mente acepta una verdad porque dios nos la ha manifestado nuestra fe se llama divina. Las autoridades humanas pueden equivocarse, como ocurri? en la ense?anza universal de que la Tierra era plana. Otras veces las autoridades humanas enga?an y mienten como los dictadores comunistas a los pueblos por ellos sometidos o toda estructura de poder corrupta que manipula para sus bajos intereses a sus ciudadanos. Pero Dios es la Verdad y no debemos dudar en las verdades que Dios nos ha revelado. Por ello, la aut?ntica fe es siempre firme.

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una alta monta?a, parti? solo hacia la cima. Lleg? la noche y oscureci?. La oscuridad le neg? toda visibilidad y de pronto, llegando a la cima se resbal? y cay? en el precipicio. Durante los angustiosos segundos de la ca?da repas? toda su vida como una pel?cula... Ya pensando en la muerte que le esperaba sinti? un tir?n de la soga quedando colgado de la cintura a las estacas clavadas en la roca. De pronto exclam?:
-? ?Ay?dame dios m?o!?-... Y entonces se escuch? una voz grave y profunda de los cielos que le dec?a:
-? ?Qu? quieres que haga... ??-
-?S?lvame, Dios m?o?-... contest?.
-? ?Realmente crees que Yo soy capaz de salvarte...??-
-??Por supuesto dios m?o! ?. -
-? Entonces... corta la cuerda que te sostiene...?- Hubo un momento de silencio... Lo pens?... y el hombre se aferr? m?s fuerte a la cuerda a?n. A la ma?ana siguiente, el equipo de rescate encontr? a un alpinista colgando muerto congelado, agarradas sus manos fuertemente a la soga a tan s?lo 2 metros del suelo...

Haciendo referencia a ?ste tan gr?fico ejemplo debemos comenzar por aceptar que Dios se manifest? en la persona de Jesucristo, Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Si yo creo que Cristo es Dios, entonces debo creer que sus ense?anzas son divinas. De ah? que, plantearse dudas sobre una verdad de fe revelada por Cristo sea cuestionar al mismo Dios y a su capacidad de ayudarnos. El cuestionar: ??Habr? tres personas en Dios?? o ??estar? Jes?s realmente presente en la Eucarist?a?? es plantear la credibilidad de Dios y es negar su autoridad al hab?rnoslo ense?ado como verdadero. Por la misma raz?n, la fe debe de ser completa. De la misma manera que al hacernos socios de un club debemos acatar las reglas ya impuestas por los fundadores, no podemos elegir las verdades que nos gustan de entre las que Dios ha revelado. Decir:?Yo creo en el cielo, pero no en el infierno? o ?creo en el Bautismo, pero no en la confesi?n?, es igual que decir Dios puede equivocarse y yo no...por eso lo corrijo.

O estamos dentro de la Iglesia de Cristo con los dogmas que El ha revelado o estaremos actuando como Lutero en el siglo XVI que decidi? ?elegir? en lo que quer?a creer y ?protest? ?contra lo que no, iniciando el desgarro protestante en las conciencias europeas con los saldos que a?n hoy vivimos. Es posible creer en Dios de forma puramente natural incluso en muchas de sus verdades. Por ejemplo: observando la naturaleza, que nos habla de un ser superior con un poder y sabidur?a infinita; o en el testimonio de quienes lo han podido ver (como los pastorcitos de F?tima que vieron a su madre). Una fe natural de este tipo es un paso para la aut?ntica virtud sobrenatural, que nos es infundida junto con la gracia santificante en la pila bautismal. Pero es s?lo esta fe sobrenatural, que se nos infunde en el Bautismo, la que nos posibilita creer firme y completamente todas las verdades, aun las m?s profundas y misteriosas, que Dios nos ha revelado. Sin esta fe los que hemos alcanzado el uso de raz?n no podr?amos salvarnos.

La virtud de la fe salva al ni?o bautizado, pero, a partir del uso de raz?n, debe haber tambi?n un acto de fe. Con la fe sobrenatural Dios nos comunica su vida ?ntima y los grandes misterios haci?ndonos ver las cosas, por decirlo as? desde su punto divino, tal como ?l las ve. Eleva nuestro entendimiento para hacernos comprender verdades sobrenaturales y divinas que jam?s hubi?ramos podido llegar a percibir naturalmente. Es la que establece el primer contacto entre nosotros y Dios.

Fuimos creados libres y responsables de nuestros actos. Nuestra voluntad debe aceptarlo, tratar de conocerlo, de amarlo y de cumplir sus mandamientos. Pero todo esto requiere trato e intimidad que lo lograremos frecuentando los sacramentos y mediante la oraci?n. Seg?n el tama?o del coraz?n que le presentemos y nuestras ansias de conocerlo es que recibiremos las gracias en la misma proporci?n. Dios respeta hasta sus ?ltimas instancias la libertad del hombre, y permanecer? detr?s de la puerta de nuestro coraz?n durante toda nuestra vida, llam?ndonos s?, pero jam?s derrumbando la puerta. ?l esperar? que el picaporte lo giremos nosotros libremente, y no lo har? ?l por la fuerza. Dios se presenta con cuatro atributos: la Verdad, el Bien, la Justicia y la Belleza. Millones de almas lo han encontrado transitando alguno de estos cuatro caminos. Millones eligieron la belleza (a?n dentro de construcciones pobres y simples pero siempre armoniosas porque respetaban las formas, las proporciones y los estilos) no s?lo para expresarse, sino para glorificarlo y hacer que las almas se elevasen hacia ?l. La Europa cristiana e Hispanoam?rica son testigos de esta fe que durante siglos aliment?, elev? e inspir? al alma humana. Fue el creer que Dios era el Creador del Universo y que estaba presente en el sagrario lo que llev? a los hombres a trav?s de los siglos a levantar millares de gloriosas Iglesias y Catedrales y todo el caudal de incalculable valor del arte sacro acumulado durante 20 siglos para darle a Dios el culto debido. En ?pocas m?s cristianas se proclamaba que todo se hac?a para la ?mayor gloria de Dios?. De ah? la b?squeda infatigable de la belleza, que es uno de sus atributos, y por lo tanto uno de los caminos que nos conducen a ?l. Nuestra naturaleza humana necesita de signos exteriores para elevarse y no importa el estribo o la escalera que le pongamos con tal de que el alma se eleve hacia Dios y no que planee hacia abajo. Es por eso que en los siglos de fe, se ofrec?a a Dios lo que el hombre ten?a de m?s precioso y valioso.

En toda Hispanoam?rica, y especialmente en las ciudades y pueblos de M?jico, Per? o Ecuador hasta en los peque?os pueblos del norte argentino (dentro de su sencillez) abundan cantidad de detalles de belleza que pertenec?an al mundo de lo cotidiano. Piezas de orfebrer?a, obras de arte simples pero bellas, encajes y bordados en las estatuas de la Virgen coronadas de joyas. Los cristianos en general hac?an hasta sacrificios financieros para honrar lo mejor que pod?an al alt?simo. Todo esto contribu?a a la oraci?n, a generar un clima de lo sagrado, ayudaba al alma a elevarse. El sentido de lo sagrado y de la adoraci?n a Dios y a su Madre quedaba entonces as? grabado en el alma de los ni?os y los marcaban para siempre. Esto es natural en el hombre. La belleza nos eleva hacia Dios y nos lleva a pensar en ?l.

Hoy se nos embrutece. Se nos lleva y hasta se nos obliga a rezar y a escuchar misas en ambientes feos, en gimnasios o clubes de deportes (con sus aros de basquet en las paredes), carentes de toda belleza, que no se distinguen de los lugares p?blicos y a veces son a?n peores. Lugares hechos a la medida del hombre y para su confort, no inspir?ndose en Dios y menos pensando en ?l. La naturaleza del hombre necesita de signos exteriores para elevarse, y uno sale agobiado de una misa que trata de descendernos al nivel de los hombres en lugar de elevarnos a Dios. En ?pocas m?s cristianas, el camino de la fe estaba perfectamente trazado, se lo segu?a o no se lo segu?a. Se ten?a fe, se la hab?a perdido, o no se la hab?a tenido nunca. Pero aquel que ten?a fe, y el que, por el bautismo hab?a entrado a pertenecer a la Iglesia cat?lica renovado sus promesas de bautismo mediante el sacramento de la confirmaci?n, sab?a lo que deb?a creer y lo que no. Hoy, la mayor?a de los cat?licos bautizados no lo saben. S.S. Juan Pablo II, en una alocuci?n del 6 de Febrero de 1981 se expres? sobre el tema: ?desde todas partes se han difundido ideas que contradicen la verdad que fue revelada y que se ense?? siempre. En los dominios del dogma y de la moral se han divulgado verdaderas herej?as que suscitan dudas, confusi?n, rebeli?n. Hasta la misma liturgia fue violada. Sumergidos en un ?relativismo? intelectual y moral, los cristianos se ven tentados por una ilustraci?n vagamente moralista, por un cristianismo sociol?gico sin dogma definido ni moral objetiva?.

La ca?da de la pr?ctica religiosa en estos ?ltimos 50 a?os es gran parte responsabilidad del esp?ritu sat?nico que se introdujo en la Iglesia y que levant? sospechas sobre toda la vida eclesi?stica de tiempos pasados, de su ense?anza y su moral como estilo de vida. Durante siglos, todo se levantaba sobre los mismos catecismos que transmit?an la fe inmutable de la Iglesia fundada por Jesucristo y reconocida por todos los episcopados. La fe se constru?a sobre certezas, y esas verdades inamovibles se tomaban, (porque se las reconoc?a como palabras del Hijo de Dios), se dejaban, ,(porque resultaban indiferentes), o se combat?an, (porque generaban odio o rechazo).

Hoy, los padres constatan que, a?n enviando a sus hijos al catecismo ya no se les ense?an las verdades de la fe m?s elementales como: el Juicio Final, la Sant?sima Trinidad, el misterio de la encarnaci?n, el pecado original, o la Inmaculada Concepci?n. Esto genera una tremenda sensaci?n de inestabilidad e inseguridad, como si nos movieran el centro de gravedad, porque una cosa es alejarse libremente de la casa del padre, sabiendo que uno puede irse y volver, y otra muy distinta es que se nos ense?e ahora que la casa del padre, puede o no existir porque de tanto en tanto el padre se muda...Y...si uno lo necesita no se sabe bien en donde hay que ir a buscarlo...

La fe se ha convertido as? en un concepto vago, indefinido, que ya no nos sirve para vivir porque relativiza las verdades esenciales. Al negar los dogmas de fe, en la Verdad revelada todo puede ser o no ser.

La caridad se ha transformado en una especie de solidaridad internacional que reparte alimentos o medicamentos, y la esperanza es la de poder vivir mejor en este mundo. Nada de todo esto tiene el ingrediente sobrenatural que viene de Dios.

Esta no es la doctrina cat?lica que sacia porque no corresponde exactamente a las aspiraciones del alma humana seg?n Dios la pens? y la cre?. Pero es el plan de Sat?n para el hombre tan bien expresado en ?las cartas del diablo a su sobrino? cuando lo adoctrina para perder a las almas y le dice: ?nuestra tarea consiste en alejarles de lo eterno y del presente?...(3)

Sat?n aleja al hombre de lo eterno combatiendo la fe y fomentando el laicismo y el ate?smo en todas sus facetas, y del presente alej?ndolo de la realidad, alej?ndolo de todo lo natural y por lo tanto todo lo real y sumergi?ndolo en un mundo virtual y por lo tanto irreal desde la infancia especialmente a trav?s de la literatura, del cine, de la televisi?n, de los video juegos e Internet. Esta falta de fe del mundo actual se refleja en nuestras actitudes en relaci?n con Dios. Como no se les ense?a en general en los colegios ni en el catecismo a los ni?os y j?venes la majestad de Dios, tampoco tiene sentido hacer la genuflexi?n bien hecha y respetuosa. Entramos a la Iglesia y nos sentamos como quien entra a un local cualquiera. La genuflexi?n bien hecha ya no es tan practicada por una gran mayor?a de fieles y se la va reemplazando poco a poco por una inclinaci?n de cabeza o simplemente nada.

La gente entra a una iglesia y se sienta. Aqu? se comprueba una voluntad de modificar las relaciones del hombre con Dios hacia la familiaridad, la desenvoltura, ir tratando poco a poco que el trato con Dios sea de igual a igual.

Se van suprimiendo todos estos gestos de respeto que materializan la ?virtud de la religi?n? y apuntalan la fe y el debido respeto a lo sagrado. Gestos externos que nos recuerdan la presencia real del Creador y soberano en el sagrario y evangelizan tanto a quienes nos observan realizarlos.

Esta actitud de tratar a Dios como a un igual, con esa familiaridad, esa desenvoltura y falta de se?ales de respeto (que no es otra cosa que falta de fe) es lo que hizo exclamar a un protestante:? Si yo creyera...lo que ustedes los cat?licos dicen creer... que el Dios vivo est? escondido con su presencia real en el Sagrario, yo acampar?a de rodillas ante el Sant?simo...?.

Valga a su vez como ejemplo cristiano la an?cdota de un santo sacerdote ante un grupo de turistas en Europa que le preguntaron al entrar que era lo m?s importante de la Iglesia. El sacerdote los llev? en silencio ante el sant?simo y los hizo ponerse de rodillas dici?ndoles: ?Aqu? estamos ante lo m?s importante de la Iglesia. Estamos ante el mismo Dios?...

Todo este ambiente de falta de fe, abre las puertas a la invasi?n de sectas, de hind?es, del yoga y del zen, de la nueva era o del new age que podr?n ser atractivas a quienes no conocen el esplendor de la nuestra, pero que ser? una gran responsabilidad ante Dios para los que conocimos la Verdad y hemos permitido apostatar de ella a tantos. La ritualidad es buena, pero si la vaciamos de contenido no se sostiene en el tiempo, que es lo que ahora nos sucede y por eso la revoluci?n anticristiana arrasa con nosotros. Esta Iglesia clandestina dentro de la misma Iglesia es lo que expresa tan bien el diablo viejo cuando alecciona a su sobrino y le dice. ?en la actualidad, la misma Iglesia es uno de nuestros grandes aliados. No me interpretes mal; no me refiero a la Iglesia de ra?ces eternas, que vemos extenderse en el tiempo y en el espacio, temible como un ej?rcito con las banderas desplegadas y ondeando al viento. Confieso que es un espect?culo que llena de inquietud incluso a nuestros m?s audaces tentadores; pero, por fortuna, se trata de un espect?culo completamente invisible para esos humanos?...(4)

Los pecados contra la fe son:

El ate?smo, que es negar la existencia de Dios. Se agrava cuando lo propagamos p?blicamente burl?ndonos y persiguiendo al creyente, a Dios y a sus representantes.

La blasfemia, es la palabra injuriosa y ofensiva contra Dios o contra los santos, sobre todo la que va contra el Esp?ritu Santo, que puede llegar hasta los hechos. En nuestra querida Argentina, que naci? cat?lica, el gobierno de la ciudad de Bs. As autoriz? una muestra de arte en el antiguo convento franciscano de la Recoleta, tan ofensiva en contra de Dios y de la Iglesia (donde el ?artista? hizo su apolog?a y burla del Santo Padre, de Jesucristo y de su Iglesia) que la Iglesia, para desagraviar la ofensa, pidi? a los cat?licos argentinos un d?a entero de ayuno.

La apostas?a, que es el abandono p?blico y total de la fe cristiana recibida en el Bautismo y de lo que ella ense?a como bueno seg?n la ley de Dios. Cuando es voluntario es el mayor de los pecados despu?s del odio a Dios. (Habiendo conocido al Dios verdadero, manifestado y revelado en Jesucristo, el Hijo de Dios, la corriente de pensamiento materialista propio del mundo actual ha elegido adorar a falsos dioses como el poder, la fama, el ?xito, el dinero, la t?cnica, la ciencia, el confort, etc).

Europa que naci? cristiana no s?lo legisla desde hace a?os en contra de la ley divina, (divorcio, aborto, matrimonios entre homosexuales, eutanasia, etc), sino que, ignorando el clamor del papa Juan Pablo II, acaba de sancionar la constituci?n europea en la que ni siquiera nombra al Hijo de Dios, negando hasta sus ra?ces. Esto se extiende a los gobiernos de los pa?ses del occidente cristiano quienes poco a poco han dado voluntariamente la espalda a Cristo y no quieren que ?l reine m?s en la sociedad ni aceptar su soberan?a sobre las almas de las personas.

Los cristianos apostamos cuando apartamos la mirada de Cristo y nos volvemos a otros lugares en busca de paz y seguridad. La crisis es profunda, en el fondo es una crisis de fidelidad a nuestra fe, una crisis de seguimiento a Cristo.

La crisis de los cat?licos no fue provocada por los fieles a la palabra empe?ada sino por los que abdicamos de mantener nuestras promesas del bautismo. Es una crisis de seguimiento a la persona de Jesucristo como el Hijo de Dios, y la respuesta a esta crisis es una mayor fidelidad a nuestra fe, porque si nosotros, que tenemos cierta formaci?n corremos el riesgo de apostatar... ?Qu? ser? de los j?venes criados en un ambiente psicoanal?tico, sin dogma ni principios morales, y sin ning?n conocimiento de la historia de la Iglesia?


Notas:
(1) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. P. Royo Mar?n. editorial Bac. p?g 474.
(2) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. P. Royo Mar?n. editorial Bac. p?g 475.
(3) ?Cartas del diablo a su sobrino?. C.S.Lewis. editorial Andr?s Bello. p?g. 81.
(4) ?Cartas del diablo a su sobrino?. C.S. Lewis. editorial Andr?s Bello. p?g. 29.




Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)

1. ?Qu? son las virtudes teologales?
2. ?Qu? es la virtud teologal de la fe?
3. ?Por qu? es necesario este acto de fe interior para salvarse?
4. ?Cu?les son las certezas fundamentales que da la fe?
5. En tu entorno y realidad ?cu?les son los pecados que m?s se comenten contra la fe? ?Por qu??
6. ?Te preparas en el conocimiento de tu fe para poder defenderla valientemente y con la verdad? ?C?mo te est?s formando en la fe?
7. Alguna sugerencia o comentario...



Para la reflexi?n personal (de uso personal las respuestas no se publican en los foros del curso)

1. ?Ocupa la fe el primer lugar en mi vida? ?Ocupa alg?n lugar?
2. ?Me doy cuenta del gran regalo que Dios me ha hecho con el don de la fe? ?Se lo agradezco cumpliendo gustosamente las exigencias de mi fe cat?lica?
3. ?Mis actos son siempre cristianos? ?Qu? es lo que me dicta mi modo de proceder: mi vanidad, mi ego?smo, mi sensualidad? ?Me mueve el amor a Cristo?
4. ?Creo con fe viva y operante en el misterio de la Eucarist?a? ?Hago con fe viva mis comuniones y mis visitas al Sant?simo?
5. ?Creo que la Sant?sima Trinidad Habita en todas las almas? ?En consecuencia respeto a los dem?s? ?C?mo me respeto a mi mismo?
6. ?Creo que el Esp?ritu Santo act?a en mi alma? ?Tiene alguna resonancia pr?ctica este dogma en mi vida? ?Hago silencio interior para o?r sus inspiraciones? ?Las obedezco?
7. ?Creo que Dios me ayuda a vivir y a ser santo? ?Pido a Dios su ayuda para vivir mi santificaci?n o me basto con mis fuerzas?
8. ?Creo en la doctrina del cuerpo m?stico? ?S? lo que significa esto?
9. ?Trato de ver los acontecimientos m?s ordinarios de la vida con sentido sobrenatural? ?Se descubrir la bondad de Dios en cada momento?
10. ?Creo en la Iglesia? ?Conozco a fondo su misi?n??me preocupan de tal forma sus problemas que adopto una postura de mayor coherencia y entrega para defenderla??Me motiva la conciencia de que Jesucristo estar? en ella hasta el final de los tiempos?
11. ?Creo en la vida eterna? ?C?mo manifiesto en la pr?ctica esta creencia? ?me lleva a vivir haciendo actos de generosidad y caridad?


Publicado por mario.web @ 18:05
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