Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011

La verdad suplantada por ideolog?as: el pensamiento por el sentimiento
Autor: Antonio Orozco | Fuente: Ideas Claras

No hace mucho tiempo, Juan Pablo II se dirig?a a los j?venes, en Francia, con las siguientes palabras: "?Aprended a reflexionar m?s y m?s, aprended a pensar! Los estudios que hac?is deben ser un momento privilegiado de aprendizaje para la vida del esp?ritu ?Desenmascarad los slogans, los falsos valores, los espejismos, los caminos sin salida!"

?Acaso los humanos no estamos pensando siempre? El Papa parece indicar que no tanto como creemos. Pensar, ponderar, pondus. "Pensar" sugiere algo de peso: gravedad, consistencia, seriedad, solidez.

Lo m?s grave

?Qu? es lo m?s grave que sucede hoy en d?a? Recuerdo una lecci?n del profesor Leonardo Polo, en la que aseguraba que lo lo m?s grave que hoy sucede es que no sucede el pensar. Y a la vuelta de seis lustros parece que el diagn?stico sobre la situaci?n de nuestra sociedad sigue siendo el mismo: se "pasa" de pensar.

Juli?n Mar?as ha advertido que esta sociedad peca de omisi?n en el pensamiento. ?Cu?ntos fil?sofos de finales del siglo XX - se pregunta-, ser?n estudiados en los manuales del siglo pr?ximo?
Esta crisis, aunque parcial, se manifiesta tambi?n en los h?bitos del ciudadano medio: pocos leen un art?culo de peri?dico que desarrolle alg?n tema de pensamiento; esto es frecuente incluso entre personas que tienen enmarcado un t?tulo universitario.

La verdad suplantada por ideolog?as: el pensamiento por el sentimiento

El pensamiento acerca de la verdad de las cosas ha sido sustituido por ideolog?as que hacen agua apenas nacen. De otra parte, lo que parece interesar m?s en la actualidad es no el pensamiento sino lo que alguien ha llamado con humor y acierto, "sensamiento". Se presta mucha atenci?n a lo que "se siente", si se siente mucho o se siente poco, si lo siento o si no lo siento. Es un modo de vivir sobre fundamentos inconsistentes e inestables; un modo de discurrir un tanto irracional, porque procede de vac?os del alma y se desarrolla en la epidermis de la existencia, o en los espacios et?reos de la ficci?n o del formalismo verbal y la logomaquia.

No se piensa en lo que hay y en lo que son en el fondo las cosas. No se piensa por ejemplo si esto o aquello es "medio" o "fin". Se renuncia a proseguir aquella tarea emprendida con tanto entusiasmo cuando ?ramos ni?os: averiguar hasta el ?ltimo porqu? de las cosas. ?No es cierto -como escribi? Jos? Mar?a Albareda- que "hay algo en las cosas que las convierte en cautivadora estancia del pensar"? Sin embargo, lo que dijo San Anselmo, que "s?lo unos pocos piensan en la verdad de las cosas", parece ser una constante hist?rica.

Quiz? suceda porque debemos "aprender a pensar" y no se ense?a suficientemente, cuando ambas cosas constituyen un importante deber. En frase de Alejandro LLano, "pensar, ense?ar a pensar, aprender a pensar, es la triple obligaci?n de la inteligencia". Se trata sin duda de una obligaci?n estrictamente moral, pues la raz?n es la facultad que Dios nos ha dado para descubrir el bien y regir toda nuestra conducta.

?Por qu? a menudo hay miedo a pensar, miedo a la luz y a la libertad del pensador aut?ntico? Quiz? porque cualquier rayo de luz nos gu?a hacia el sol, y no siempre el hombre se encuentra dispuesto a interesarse por la fuente de la luz y de la vida que puede saciar su m?s profunda sed.

En que consiste pensar bien

"El pensar bien -dice Balmes, con acierto- consiste, o en conocer la verdad, o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella. La verdad es la realidad de las cosas... "Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir, la realidad de las cosas. ?De qu? sirve discurrir con sutileza, o con profundidad aparente, si el pensamiento no est? conforme con la realidad?

"El buen pensador procura ver en los objetos todo lo que hay, pero no m?s de lo que hay. Ciertos hombres tienen talento para ver mucho en todo; pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay. Una noticia, una ocurrencia cualquiera, les suministran abundante materia para discurrir con profusi?n, formando, como suele decirse, castillos en el aire. Estos suelen ser grandes proyectistas y charlatanes.

"Otros adolecen del defecto contrario; ven bien, pero poco; el objeto no se les ofrece sino por un lado; si este desaparece, ya no ven nada. Estos se inclinan a ser sentenciosos y aferrados en sus temas. Se parecen a los que no han salido nunca de su pa?s: fuera del horizonte a que est?n acostumbrados, se imaginan que no hay m?s mundo.
Un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca el objeto entero; le mira por todos sus lados, en todas sus relaciones con lo que le rodea. La conversaci?n y los escritos de esos hombres privilegiados se distinguen por su claridad, precisi?n y exactitud. En cada palabra encontr?is una idea, y esta idea v?is que corresponde a la realidad de las cosas. Os ilustran, os convencen, os dejan plenamente satisfechos; dec?s con entero entendimiento: "s?, es verdad, tiene raz?n". Para seguirlos en sus discursos no necesit?is esforzaros; parece que and?is por un camino llano, y que el que habla s?lo se ocupa de haceros notar con oportunidad los objetos que encontr?is a vuestro paso. Si explican una materia dif?cil y abstrusa, tambi?n os ahorran mucho tiempo y fatiga (...)

"Echase pues de ver que el arte de pensar bien no interesa solamente a los fil?sofos, sino tambi?n a las gentes m?s sencillas. El entendimiento es un don precioso que nos ha otorgado el Criador, es la luz que se nos ha dado para guiarnos en nuestras acciones; y claro es que uno de los primeros cuidados que debe ocupar al hombre es tener bien arreglada esta luz. Si ella falta nos quedamos a oscuras, andamos a tientas; y por este motivo es necesario no dejarla que se apague. No debemos tener el entendimiento en inacci?n con peligro de que se ponga obtuso y est?pido; y por otra parte, cuando nos proponemos ejercitarle y avivarle, conviene que su luz sea buena para que no nos deslumbre, bien dirigida para que no nos extrav?e"

Es obvio que una de las m?s importantes facetas de la educaci?n -si no la que m?s- es la del pensamiento, pues al intelecto toca regir la conducta humana toda, llevarla a buen fin, a buen puerto, al Fin final que da sentido a todo el existir

Publicado por mario.web @ 18:10
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios