Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011

La ecolog?a es una ciencia humana, es decir, un saber que s?lo surge del hombre y que ?l desarrolla
Autor: Mario Correa Bascu??n | Fuente: VivaChile.org
A fines de la d?cada de los tan nost?lgicamente recordados 80, los socialistas del mundo, en sus tradicionales ?Encuentros de Chantilly? (no se iban a encontrar en cualquier parte), analizaban los duros momentos por que atravesaba el marxismo-leninismo sovi?tico, los pa?ses de la Cortina de Hierro, la econom?a de esos pa?ses; y ya se preve?an ?perestroika? y ?glasnot?. Era el momento de reconocer que el para?so comunista no arribar?a nunca; que el sistema econ?mico socialista funcionaba p?simamente; que la guerra fr?a se acercaba a su fin, con el triunfo absoluto -quiz?s demasiado absoluto- del capitalismo de sus archienemigos yanquis. Entonces, como buenos gramscianos, comienzan a cambiar las estrategias, a cambiar el modelo de la lucha, puesto que las antiguas conduc?an al fracaso. Enarbolan, pues, nuevas banderas de lucha. No son nuevas, desde luego. Son banderas y consignas que otros han desarrollado, por diversas razones y con distintas finalidades; pero los autodenominados ?socialistas renovados? las hacen suyas, como una manera de continuar y desarrollar la lucha de clases que, m?s tarde o m?s temprano, deber?a concluir en la dictadura del proletariado.

Fueron esos encuentros de catarsis colectiva, de la que participaron por cierto los renovados marxistas chilenos que, kilos m?s o pelos menos, se hicieron con el poder a partir de 1990.

Entre esas ?nuevas banderas de lucha?, se encuentra la ecolog?a o, mejor dicho, el ?ecologismo?.

Aprovechan diversos movimientos que en todo el mundo estaban preocupados por el cuidado del ambiente, se apoderan de ellos y comienzan una lucha, en muchos casos irracional, para que la naturaleza no sea explotada, aunque ello signifique mantener a pueblos enteros en la pobreza.

Parten estos movimientos reclamando medidas para contrarrestar los efectos negativos de la creciente industrializaci?n, a lo que, obviamente, nadie se opone, aunque es bueno dejar constancia de que los reg?menes socialistas son los que han causado las mayores cat?strofes ecol?gicas (baste recordar Chernobyl).

Hoy existen movimientos generalizados para preservar las potencialidades de nuestro planeta, como lo demuestra la reciente cumbre de Copenhague, aunque no fue muy exitosa, dada la diversidad de intereses en juego.

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ideolLos m?s ideologizados, llamados ?verdes?, reclaman un pante?smo naturalista, que exige no tocar a la diosa naturaleza, el dios ?rbol, la diosa tierra, etc. Otros, con clara orientaci?n marxista, son conocidos como ?sand?as?, es decir, verdes por fuera y rojos (marxistas) por dentro, que intentan mediante el ecologismo debilitar las estructuras productivas y la cohesi?n de la sociedad.

Es evidente que tenemos la responsabilidad de salvaguardar el ambiente que heredamos de nuestros antepasados, para legarlo a nuestros descendientes; pero eso no puede llevar a un conservacionismo a ultranza ni menos un involucionismo. Si no se hubiera podido tocar la naturaleza, no habr?a habido progreso. Un ejemplo manifiesto es el de las fuentes de energ?a. Si no se hubieran descubierto y explotado los combustibles f?siles, mucha de la ciencia y tecnolog?a que nos facilita la vida no existir?a.

Hoy se habla de contaminaci?n y se la trata, con toda raz?n, de evitar; pero cuando nuestro pa?s tiene problemas energ?ticos, estos ?verdes? y ?sand?as? no permiten ninguna soluci?n: el carb?n contamina y mucho, aunque ha habido que mantener su uso a falta de otros recursos; lo mismo ocurre con la le?a, que si no est? suficientemente seca, tambi?n contamina; el petr?leo, am?n de contaminante es caro, puesto que nosotros casi no lo producimos y hay que importarlo, en circunstancias que cada vez hay menos reservas y m?s usos del mismo; la energ?a hidr?ulica obliga a construir represas, y nadie quiere tenerlas cerca; y la energ?a nuclear, ni mencionarla, porque tiene mala prensa, precisamente por obra de los ?sand?as?; y necesitamos energ?a para todas las actividades productivas y de la vida diaria.

Al respecto, hay que tener presente que s?lo el hombre conoce y puede reconocer el valor y el sentido del ecosistema, del ambiente, de los seres vivos -animales y plantas- y tambi?n de s? mismo.

Si el hombre no habitase la tierra, no habr?a ecolog?a. La ecolog?a surge cuando el hombre toma conciencia de su relaci?n con el ecosistema natural de la tierra. El hombre es corp?reo-espiritual, lo que lo hace superior a todo lo dem?s que existe en el plano natural. S?lo el hombre es persona y goza de inalienable dignidad como tal. El mundo, con toda su variedad de paisajes, es h?bitat para el hombre que, mediante sus creaciones humanas, trata de hacer del planeta tierra un hogar en el cual vivir dignamente y poder desarrollar su existencia. Esta tierra es un don divino, que debe custodiar y cultivar; comprender y estudiar en sus leyes naturales.

01-foto-3-la-cuestioc2a6un-eLa cuesti?n ecol?gica no es solamente solucionable desde el punto de vista de la ciencia y de la t?cnica, sino que debe ser abordada como problema ?tico. La ?tica parte de la base de considerar, sobre todo, la calidad de la relaci?n del hombre con los dem?s hombres, reconociendo en ellos seres que tienen la misma dignidad y el mismo valor que ?l. Una vez reconocida la dignidad personal de los dem?s hombres, podemos entrar a considerar la relaci?n de los seres humanos con el medio ambiente.

Un aspecto central de la cuesti?n ecol?gica lo constituye la relaci?n de amor y de inteligencia del hombre con el mundo, que lleva a reconocer que la naturaleza no es una realidad absoluta, esto es, la naturaleza no es dios. Si se ?diviniza? la naturaleza, si se la considera un valor supremo y absoluto, se inventa una especie de religi?n -falsa, desde luego- en la que el hombre queda subordinado a la ?madre tierra?, en un naturalismo destructivo para el hombre y para el mismo medio ambiente. La propia relaci?n de amor e inteligencia del hombre con la ecolog?a conduce al reconocimiento de que la naturaleza no es un mero instrumento que el hombre pueda utilizar a su antojo, darle mal uso o destruirlo. Sobre la base antes dicha, el hombre llega a reconocer que el medio ambiente constituye una riqueza y un bien de que el hombre dispone; pero que corresponde a la totalidad de la humanidad presente y futura; y que debe conservar para que las actuales y las futuras generaciones vivan dignamente. Por eso hay que promover un desarrollo sustentable, considerar al hombre como responsable y conservador del medio ambiente, poner la ciencia y la tecnolog?a al servicio de la vida y la dignidad humana; y tratar de eliminar la pobreza, que por la degradaci?n que produce, es uno de los peores enemigos del medio ambiente.

En definitiva, entonces, la ecolog?a es una cuesti?n antropol?gica. La ecolog?a es una ciencia humana, es decir, un saber que s?lo surge del hombre y que ?l desarrolla; y s?lo desde lo humano, la naturaleza, los ecosistemas y el medio ambiente pueden ser considerados y tratados en su valor intr?nseco. Tambi?n forma parte de la ecolog?a el ?mbito de la vida natural del hombre, porque el cuerpo humano y la vida corp?rea del ser humano lo conectan con la naturaleza en una intimidad tal, que el mismo hombre es un ser natural.

El desarrollo de la ciencia y de la t?cnica han permitido al hombre advertir que puede influir, modificar y hasta destruir los ritmos y las leyes de la naturaleza; pero, ?existen l?mites a ese poder, o se puede ejercer al arbitrio de quien lo tiene?

Utilizar la fuerza de la t?cnica en el seno de la naturaleza como expresi?n de una pura voluntad de poder significa no tener en consideraci?n el valor de los seres vivos, de la vida natural del hombre, de los ecosistemas, etc. No considerar el valor de las cosas, que nace de un juicio de la conciencia del hombre a partir del descubrimiento de la verdad y del ser de ?stas, pone en un camino en el que todo queda sujeto a la arbitrariedad del poder, con el riesgo de que ?ste se transforme en destructor de la naturaleza, del hombre y de los dem?s seres vivos de la tierra. La mesura y el criterio de intervenci?n del hombre en el ecosistema, en la persona humana, en las plantas y en los animales, son la verdad y el valor de ?stos. De entre estos seres, s?lo el hombre es persona y, por lo mismo, el ?nico que tiene un valor absoluto, fuente de derechos inalienables, entre los que destacan el derecho a la vida, desde la concepci?n hasta la muerte natural; el derecho a la libertad; el derecho a la familia, como hogar humano para cada hombre en el mundo; el derecho a la educaci?n y a la cultura. Estos derechos son para el hombre la fuente de la ecolog?a del ser humano y del ecosistema, porque contribuyen a formar en todos y cada uno de los hombres conciencia y compromiso ecol?gico, tanto en relaci?n con la naturaleza, como con respecto a la vida natural de las personas, lo cual tiene especial relevancia respecto de los bienes naturales escasos.

Particularmente clarificadora sobre estos aspectos es la ?ltima enc?clica del Santo Padre ?Caritas in Veritate?, que en sus puntos 48 a 51, analiza estos mismos asuntos desde una perspectiva teol?gica.

Entonces, ?ecolog?a? S?, por supuesto, sobre la base de que la naturaleza est? al servicio del hombre, que a su vez tiene la responsabilidad de conservar el medio ambiente para sus descendientes, que tienen su mismo derecho a utilizar los recursos naturales. ??Verdes?, que quieren conservar por conservar o porque reconocen dioses en todo lo que conforma la naturaleza? No, porque degrada a la persona humana, hecha a imagen y semejanza de Dios. ??Sand?as?, que bajo la apariencia de ?verdes? quieren utilizar la ecolog?a para trasladar a este tema la lucha de clases, porque no han renunciado a la utop?a comunista? Menos.

Publicado por mario.web @ 18:25
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