Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011
El amor de Mar?a nuestra madre, intuye y se adelanta y se cree con confianza para pedir a Dios la soluci?n.
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La caridad ingeniosa, atrevida y efectiva de Mar?a
La caridad ingeniosa, atrevida y efectiva de Mar?a
LAS BODAS DE CAN?


Composici?n de Lugar: Mar?a recibi? una invitaci?n para acudir a unas bodas que se celebraban en Can? de Galilea. Unas bodas, en Palestina y entre los jud?os, era un acontecimiento importante y revest?a un car?cter religioso, pues era el medio de perpetuar la raza hasta la plenitud de los tiempos, es decir, hasta los d?as del Mes?as. Los contrayentes eran amigos, parientes quiz?, y Mar?a acept? la invitaci?n y acudi? a Can?. Fue tambi?n invitado Jes?s con sus disc?pulos, y de nuevo se encontraron reunidos, siquiera fuese transitoriamente y por breve tiempo, Madre e Hijo. Y, ?qu? pas?? Vayamos tambi?n nosotros a Can?, pues hemos sido invitados con Mar?a y Jes?s.

Petici?n: Se?or, dame ojos y coraz?n para intuir las necesidades de mi pr?jimo y en la medida de mis posibilidades, ay?dame a solucionarlas, a ejemplo de Mar?a, que con su poderosa intercesi?n logr? alegrar ese momento hermoso con el vino nuevo de su Hijo.

Fruto: Tener los ojos abiertos a las necesidades de mi pr?jimo. Tener el coraz?n listo para conmoverme y las manos listas para ayudar.

Puntos: Veamos los detalles de caridad de Mar?a en Can?.


1. Mar?a estaba invitada: quien vive en la caridad y con caridad siempre es querido en todas partes y, por lo mismo, f?cilmente es invitado a estos eventos alegres, humanos y sociales. Y all? fue, porque el amor trata de difundirse por todas partes. ?C?mo no compartir la alegr?a de los dem?s y felicitarles por esta boda? Ella, la madre de Jes?s, no pod?a despreciar estas alegr?as humanas, como tampoco lo har? despu?s Jes?s, su Hijo. En muchos otros lugares de los Evangelios vemos a Jes?s compartiendo banquetes, tanto que los fariseos se escandalizan de eso e incluso algunos le llaman ?comil?n y bebedor?. ?Habr?se visto! El coraz?n mezquino que no rebosa amor se escandaliza de que el otro ame y derrame su amor.

S?, Mar?a fue invitada. Pero, ?en verdad fue a comer y aprovecharse del banquete? El que fuera la primera que captara la insuficiente cantidad de vino sugiere que ?estaba en todo?, y esto supone atenci?n, actitud observadora, pensar en lo que ocurre y no en s? misma. ?Otra vez, la caridad, amor al pr?jimo! S?, lo opuesto al ego?smo y a buscar la propia satisfacci?n. Quien se deja llevar por el impulso natural en sus relaciones sociales corre el peligro de ser imprudente y pecar por exceso o por defecto; est? abocado a vivir para s? y no para los dem?s; a dejarse llevar por el ego?smo en lugar de ejercer la caridad y el amor al pr?jimo. No hubiera sido igual en esa boda sin la presencia de Mar?a. El amor todo lo transforma, incluso las situaciones adversas. La caridad no deja indiferente el ambiente en que est?. Al contrario caldea el ambiente en que vive y alegra la vida de quienes est?n a su alrededor.

Quien tiene amor aumenta el grado de felicidad de los dem?s en la tierra. Basta una sonrisa, una palabra de aliento, un gesto de servicio. ?Qu? hizo Mar?a? ?Qu? hubiera hecho yo en su lugar: reclamar, protestar contra los novios y los servidores?


2. Se acab? el vino y Mar?a dijo a Jes?s: ?no tienen vino?. Aqu? est? el amor de Mar?a, amasado de sencillez y de fe. Sea por la afluencia de invitados, sea por error de c?lculo, lleg? un momento en que el vino comenz? a escasear de tal manera que era f?cil prever su insuficiencia para el tiempo que todav?a hab?a de durar la fiesta. Esto era grave, porque el apuro iba a ser tal, cuando se descubriera, que bastaba para amargar a los novios el recuerdo de su boda, que se iba a convertir en regocijado comentario del pueblo durante mucho tiempo. Y aqu? interviene Mar?a con su caridad intuitiva, ingeniosa y efectiva. Esto quiere decir que andaba discretamente pendiente del servicio, ayudando quiz?, sin inmiscuirse en lo que era tarea propia de maestresala. En cuanto vio esto, pens? en el modo de remediarlo. Pens? en la violencia de la situaci?n de los novios. Su bondad le llev? a compadecerse de ellos y a buscar un remedio. Ella sab?a que no pod?a realizar un milagro, pero sab?a que su Hijo s? pod?a. El amor intuye y se adelanta y se cree con confianza para pedir a Dios la soluci?n. ?Es la madre! Y comunica su preocupaci?n a su Hijo.

Mar?a se dirige a Jes?s como a su Hijo, pero Jes?s le contesta como Mes?as: no ha venido a remediar problemas materiales, pues es muy otra la misi?n que ha recibido del Padre. Aclarado esto, no tiene inconveniente en adelantar su hora: la de hacer un milagro que ponga de manifiesto su poder y d? testimonio de su divinidad. El amor todo lo puede. El amor abre el coraz?n de Dios. El amor humilde y confiado de Mar?a realiz? lo que nadie podr?a hacer en ese momento: convertir el agua en vino. ?No tienen vida?, ?qu? oraci?n tan sencilla de Mar?a! Ella expone la necesidad con la simplicidad de un ni?o. Los ni?os m?s que pedir, exponen, y no es necesario m?s porque la compenetraci?n es tan grande que los pap?s saben perfectamente todo lo que la frase del ni?o encierra, y es para ellos m?s clara que un largo discurso. Mar?a, siendo la m?s perfecta de las criaturas, o mejor todav?a, la criatura perfecta, su oraci?n, sin duda, es la m?s perfecta de las oraciones, la mejor hecha, la que re?ne todas las cualidades en su m?xima profundidad. Es el amor quien hace nuestra oraci?n sencilla, sin rebuscamientos ni artificios. ?Si nosotros no conseguimos de Dios lo que le pedimos no ser? porque nos falta sencillez en nuestra oraci?n? Y si nos falta sencillez, ?no ser? porque estamos faltos de amor en el coraz?n? S?lo un coraz?n que ama sabe ser sencillo al pedir y todo lo consigue. Como Mar?a. ?Qu? complicados somos los hombres a veces en nuestras relaciones con Dios y con los dem?s! Aprendamos de Mar?a.


3. ?Haced lo que ?l os diga?. Es el amor de Mar?a lleno de confianza y humildad. La mirada suplicante, confiada, sonriente y amorosa de la Virgen no pod?a ser indiferente a Jes?s en ning?n caso. Mar?a obr? con la seguridad de quien sabe lo que hace, pues el amor da seguridad y abre las puertas del coraz?n de Dios. Se acerc? a los sirvientes y les dio unas instrucciones muy sencillas: ?Haced lo que ?l os diga?. Tras esto, la Virgen vuelve a confundirse entre los convidados. S?lo el que ama a Dios, ama a los dem?s y se consume viendo c?mo, por no poseerlo, no son felices. Esta vibraci?n interior es lo que lleva a acercarles a Dios, pero sin artificios ni convencionalismo, sin acosos ni insistencias, con la tenacidad propia del amor, pero con su suavidad, haciendo que acaben queriendo, abri?ndoles horizontes que tienen cerrados. ?Haced lo que ?l os diga?: es el imperativo que lanza quien ama, porque conoce a quien es el Amor supremo. El amor aqu? se hace humilde: ?l es quien cuenta, no yo. S?lo ?l es el Salvador y Mes?as. Pero su humildad sabe dar el tono y matiz preciso a su imperativo. La oraci?n que nace de la humildad siempre ser? escuchada y casi ?obliga? a Dios a escuchar y hacer caso. Lo que da intensidad a una oraci?n, lo que hace poner en ella toda el alma es la necesidad, y nadie como el humilde puede percibir hasta qu? punto est? necesitado de que Dios se compadezca de su impotencia, hasta qu? punto depende de ?l, hasta qu? extremo l?mite es cierto que el hombre puede plantar y regar, pero que es Dios quien da el incremento (cf 1 Cor 3, 6-7), es Dios quien puede convertir esa agua en vino.

Quien no ama no es humilde. Quien no es humilde trata a Dios con prepotencia y ego?smo, y lo usa para que resuelva los problemas que nosotros mismos nos hemos planteado o sacarnos de los atolladeros en que tercamente nos hemos metido. Pero Mar?a es humilde. Expone el problema y la necesidad y deja todo en las manos de su Hijo.

Deja a Cristo el campo totalmente libre para que haga sin compromisos ni violencias su voluntad, pero es porque Ella estaba segura de que su voluntad era lo m?s perfecto que pod?a hacerse y de verdad resolver?a el asunto. Mar?a conf?a en la sabidur?a de su Hijo, en su superior conocimiento, en su visi?n m?s amplia y profunda de las cosas que abarca aspectos y circunstancias que Ella pod?a, quiz?, desconocer. La fe y la humildad deja a Dios comprometido con m?s fuerza que los argumentos m?s sagaces y contundentes. ?Haced lo que ?l os diga?: ?Qu? conciencia tiene Mar?a de que su Hijo es el Se?or y es quien debe mandar y ordenar, y no ella! Nos pide que siempre escuchemos a su Hijo y despu?s que hagamos lo que ?l nos diga. El amor escucha y hace lo que dice y pide el Amor con may?scula. Hacer lo que Cristo nos dice es obedecer. Por tanto el amor termina siempre en obediencia. Lo que Mar?a nos dice aqu? es que obedezcamos, que pongamos toda nuestra personal iniciativa, no en hacer lo que se nos ocurra, sino al servicio de lo que ?l nos indique. Como Ella, que fue siempre obediente.

Quien no ama, protesta y no obedece con alegr?a. Por tanto, este amor de Mar?a en Can? desemboca en obediencia a Cristo. No es un amor que se queda s?lo a nivel de sentimientos y emociones, o de soluciones m?s o menos hermosas. El amor tiene que ser acrisolado por la obediencia. Con la obediencia hemos encontrado lo ?nico necesario y todo lo dem?s viene resuelto como consecuencia. Y la obediencia consiste en cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida. Y fue esta obediencia de Mar?a y de los servidores quien hizo que Cristo obrase el milagro. Y no fue f?cil lo que Cristo les mand?: ?Llenen de agua esas tinajas? ?No ser? esto absurdo? Los servidores no protestan ni reclaman ni cuestionan. Obedecen, simplemente. Y obedecieron inmediatamente. Y obedecieron hasta el final, llenando las tinajas hasta arriba. No puede obedecerse a medias.


Preguntas para reflexionar:

? ?Qu? me impide ver las necesidades de los dem?s: mi maldito ego?smo que me ciega, mi coraz?n duro y soberbio, mis manos cerradas y ociosas?
? ?Pido a Jes?s por las necesidades del mundo, de la Iglesia y de las familias? ?O s?lo pido por m? y mis cosas? ?Pido, como Mar?a, con fe, con humildad, con amor, con confianza, con obediencia?
? ?Tengo el vino de mi caridad dulce y oloroso para compartir con los dem?s, o est? ya picado y avinagrado por mi ego?smo y orgullo?

Publicado por mario.web @ 21:12
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