Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011
Mar?a, ten caridad con nosotros y ens??anos a rezar, porque nos conformamos con nuestras devociones y creemos que con eso, basta.
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 La caridad animadora de Mar?a
La caridad animadora de Mar?a
PENTECOST?S

Hechos 1, 14)


Composici?n de Lugar: ?Todos perseveraban un?nimes en la oraci?n con algunas mujeres, con Mar?a la madre de Jes?s y con los hermanos de ?ste? (Hechos 1, 14). Ah? estaba Mar?a con los ap?stoles, en oraci?n ?ntima, prepar?ndoles para la venida del Esp?ritu Santo, anim?ndoles, pues Jes?s se acababa de ir al cielo, y ellos se sent?an solos, desprotegidos y con mucha a?oranza del Maestro. ?Qu? les dir?a Mar?a? ?C?mo les animar?a? Cu?ntos recuerdos se agolpaban en la mente y en el coraz?n de Mar?a y de los ap?stoles. Met?monos tambi?n nosotros en ese Cen?culo para prepararnos, con Mar?a, para la venida del Esp?ritu Santo. Mar?a ya ten?a una larga historia personal con el Esp?ritu, desde la Encarnaci?n. ?Qui?n mejor que Ella para ense?arnos c?mo prepararnos para Pentecost?s?

Petici?n: Se?or, que sea un gran animador entre mis hermanos los hombres, con una caridad que transmita seguridad, consuelo y aliento, a ejemplo de Mar?a en el Cen?culo.

Fruto: Ser siempre a mi alrededor un aut?ntico par?clito (animador y consuelo) para mis hermanos, como lo fue Mar?a en Pentecost?s con los ap?stoles a quienes ayud? a prepararse para recibir al Esp?ritu Santo.


Puntos:

1. La caridad de Mar?a les ense?aba con paciencia de madre y maestra a rezar a los ap?stoles durante la espera de Pentecost?s: ?Qu? dichosos los ap?stoles que pudieron orar junto con la Virgen! Ella dirigir?a la oraci?n. Ella dar?a ejemplo de fervor. S?lo con mirarla a Ella, se disipar?a el cansancio, la tibieza, las distracciones de los ap?stoles. Esta caridad de Mar?a comprend?a el tedio de los ap?stoles que estaban ya fatigados de tanto esperar. Esta caridad de Mar?a excusaba los defectos de estos hombres tan llenos de defectos todav?a, pero cuyo amor a Cristo su Hijo era evidente. Esta caridad de Mar?a animaba a estos ap?stoles que experimentaron la ausencia de Cristo, despu?s de tres a?os de tanta intimidad con ?l. Les ense?aba a rezar. Ense?ar a quien no sabe es una obra de misericordia, es un acto de caridad sublime. Ense?ar a rezar, porque Mar?a sab?a que la oraci?n es fuerza, es luz, es consuelo para el camino. Les ense?aba a rezar con humildad, con confianza, con perseverancia y con coraz?n limpio y desinteresado. Les ense?aba esa oraci?n personal e ?ntima, amasada de fe y gratitud, de entrega y humildad. Y tambi?n les ense?aba la oraci?n comunitaria, hecha como Iglesia, en nombre de la Iglesia.

Ah, Mar?a, ten caridad con nosotros y ens??anos tambi?n a nosotros a rezar, porque nos conformamos muchas veces con nuestras devociones y creemos que con eso, basta. La oraci?n es mucho m?s que rezar nuestras devociones privadas. Es abrirme y escuchar a Dios como persona, con toda mi mente, coraz?n, afecto y voluntad, y donde Dios me transforma poco a poco, y as? poder hacer en mi vida su sant?sima voluntad.


2. La caridad de Mar?a les ayud? a abrir la mente, el coraz?n y la voluntad de los ap?stoles para recibir el don del Esp?ritu Santo el d?a de Pentecost?s. El primer ?Pentecost?s? para Mar?a, por as? decir, fue el d?a de la Anunciaci?n, cuando el Esp?ritu Santo descendi? sobre ella e hizo el milagro de la fecundaci?n del Verbo en su seno. La caridad de Mar?a les ense?? c?mo abrir la mente, el coraz?n y la voluntad para la venida del Esp?ritu Santo. Les dec?a que abrieran la mente, porque el Esp?ritu Santo es Luz que les iluminar?a para que comprendiesen el mensaje de su Hijo Jes?s antes de predicarlo. Les dec?a que abrieran el coraz?n, porque el Esp?ritu Santo es Amor que limpia toda impureza y deseos terrenos, y de esta manera har?an de su coraz?n un aut?ntico oasis donde Cristo podr?a reponer sus fuerzas e intimar con ellos. Les dec?a que abrieran su voluntad, para que el Esp?ritu Santo les llenase de fuerzas para despu?s ser valientes testimonios de Cristo, como realmente lo fueron. Oh, Mar?a, dime c?mo tengo yo que abrirme a este Don Supremo del Esp?ritu.


3. La caridad de Mar?a fue aliento y est?mulo para lanzar a estos ap?stoles por el mundo entero predicando el evangelio de su Hijo. Les dijo que ya estaban capacitados para ir y predicar con valent?a la buena nueva de su Hijo Jes?s. Les dijo que no ten?a que importarles lo que dijeran o dejaran de decir los otros, pues el Esp?ritu Santo pondr?a las palabras acertadas en su boca. Les alent? para que no se desanimasen ante las dificultades que encontrar?an en muchas casas y ciudades. Les consol? el coraz?n, tan necesitado del cari?o maternal. Les asegur? que el Esp?ritu es viento impetuoso que les llevar?a con fuerza por todos los rincones del mundo. Les asegur? que el Esp?ritu es lengua de fuego que se les meter? en el coraz?n y les har? hablar sin miedo y sin cobard?as, hasta convertirles en celosos ap?stoles y m?rtires. Les asegur? que el Esp?ritu restaurar? la unidad perdida en Babel, donde el orgullo humano fue castigado con la diversidad de lenguas.

El Esp?ritu es forjador de unidad y comunidad. Ah? est? Mar?a en esta primera Iglesia, en esta Iglesia primitiva. Est? en medio de la Iglesia naciente. Est? como la madre de Jes?s, am?ndolo en estos hombres concretos que ?l hab?a elegido.

Conoce las debilidades y los miedos de esta primera comunidad eclesial y la ama en su realidad concreta. Les dice que a ellos se les ha encomendado el Reino. La peque?ez de los instrumentos no asusta a Mar?a. La presencia de Mar?a en este Cen?culo es solidaridad activa y consoladora con la comunidad de su Hijo. Ella es la que con mayor anhelo y fuerza implora la venida del Esp?ritu. Ella es la Madre de la Iglesia. Todo su amor y todos sus desvelos son ahora para esa Iglesia naciente que es la continuaci?n de la obra de Jes?s. Ella acompa?a la difusi?n de la Palabra, goza con los avances del Reino, sigue sufriendo con los dolores de la persecuci?n y las dificultades apost?licas. Ignoramos c?mo transcurrieron los ?ltimos a?os de Mar?a y tambi?n cu?ndo y d?nde aconteci? el final de su vida terrena. Pero seguramente fueron a?os de ?ntima uni?n con Cristo y con su obra. Y ese final marc? el inicio de otra forma de existencia, junto al Se?or glorificado y junto a nosotros. Ella desde el Cielo sigue derramando su caridad con su mediaci?n e intercesi?n por nosotros, sus hijos.


Preguntas para reflexionar:

? ?Qu? experiencia tengo del Esp?ritu Santo en mi vida? ?Puedo decir que es para m? Luz para mi mente, consuelo para mi coraz?n y fuerza para mi voluntad?
? ?Suelo ser para mis hermanos ?par?clito?, es decir, consuelo y aliento, como lo fue Mar?a para los ap?stoles? ?O por el contrario los dem?s se apartan de m? porque soy portador de negativismo, disgustos y reclamos?
? ?El Esp?ritu Santo me lanza a llevar el mensaje de Cristo por todas partes: en mi casa, entre mis vecinos, en mi trabajo, con mi grupo de amigos? ?O soy cobarde y tengo respeto humano para hablar y dar testimonio de Cristo?
? ?C?mo es mi relaci?n con Mar?a Sant?sima, madre de Cristo, madre de la Iglesia y madre m?a: filial e ?ntima, espor?dica o constante?

Publicado por mario.web @ 21:13
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