Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011


Evangelio
Del santo Evangelio seg?n san Juan 9, 1-41

En aquel tiempo, Jes?s vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus disc?pulos le preguntaron: ?Maestro, ?qui?n pec? para que ?ste naciera ciego, ?l o sus padres?? Jes?s respondi?: ?Ni ?l pec?, ni tampoco sus padres. Naci? as? para que en ?l se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envi?, mientras es de d?a, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras est? en el mundo, yo soy la luz del mundo?.


Dicho esto, escupi? en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: ?Ve a lavarte en la piscina de Silo? (que significa ?Enviado?). ?l fue, se lav? y volvi? con vista.


Entonces los vecinos y los que lo hab?an visto antes pidiendo limosna, preguntaban: ??No es ?ste el que se sentaba a pedir limosna?? Unos dec?an: ?Es el mismo?. Otros: ?No es ?l, sino que se le parece?. Pero ?l dec?a: ?Yo soy?. Y le preguntaban: ?Entonces, ?c?mo se te abrieron los ojos?? ?l les respondi?: ?El hombre que se llama Jes?s hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: ?Ve a Silo? y l?vate?. Entonces fui, me lav? y comenc? a ver?. Le preguntaron: ??En d?nde est? ?l?? Les contest?: ?No lo s?.


Llevaron entonces ante los fariseos al que hab?a sido ciego. Era s?bado el d?a en que Jes?s hizo lodo y le abri? los ojos. Tambi?n los fariseos le preguntaron c?mo hab?a adquirido la vista. ?l les contest?: ?Me puso lodo en los ojos, me lav? y veo?.
Algunos de los fariseos comentaban: ?Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el s?bado?. Otros replicaban: ??C?mo puede un pecador hacer semejantes prodigios?? Y hab?a divisi?n entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: ?Y t?, ?qu? piensas del que te abri? los ojos?? El les contest?: ?Que es un profeta?.


Pero los jud?os no creyeron que aquel hombre, que hab?a sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: ??Es ?ste su hijo, del que ustedes dicen que naci? ciego? ?C?mo es que ahora ve?? Sus padres contestaron: ?Sabemos que ?ste es nuestro hijo y que naci? ciego. C?mo es que ahora ve o qui?n le haya dado la vista, no lo sabemos. Preg?ntenselo a ?l; ya tiene edad suficiente y responder? por s? mismo?. Los padres del que hab?a sido ciego dijeron esto por miedo a los jud?os, porque ?stos ya hab?an convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jes?s como el Mes?as. Por eso sus padres dijeron: ?Ya tiene edad; preg?ntenle a ?l?.


Llamaron de nuevo al que hab?a sido ciego y le dijeron: ?Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador?. Contest? ?l: ?Si es pecador, yo no lo s?; s?lo s? que yo era ciego y ahora veo?. Le preguntaron otra vez: ??qu? te ha hecho? ?C?mo te abri? los ojos?? Les contest?: ?Ya se lo dije a ustedes y no me han dado cr?dito. ?Para qu? quieren o?rlo otra vez? ?Acaso tambi?n ustedes quieren hacerse disc?pulos suyos?? Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: ?Disc?pulo de ?se lo ser?s t?. Nosotros somos disc?pulos de Mois?s. Nosotros sabemos que a Mois?s le habl? Dios. Pero ?se, no sabemos de d?nde viene?.


Replic? aquel hombre: ?Es curioso que ustedes no sepan de d?nde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ?se s? lo escucha. Jam?s se hab?a o?do decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si ?ste no viniera de Dios, no tendr?a ning?n poder?. Le replicaron: ?T? eres puro pecado desde que naciste, ?c?mo pretendes darnos lecciones?? Y lo echaron fuera.


Supo Jes?s que lo hab?an echado fuera, y cuando lo encontr?, le dijo: ??Crees t? en el Hijo del hombre?? ?l contest?: ??Y qui?n es, Se?or, para que yo crea en ?l?? Jes?s le dijo: ?Ya lo has visto; el que est? hablando contigo, ?se es?. ?l dijo: ?Creo, Se?or?. Y postr?ndose, lo ador?.


Entonces le dijo Jes?s: ?Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos?. Al o?r esto, algunos fariseos que estaban con ?l le preguntaron: ??Entonces, tambi?n nosotros estamos ciegos?? Jes?s les contest?: ?Si estuvieran ciegos, no tendr?an pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado?.

Oraci?n introductoria

Se?or, Jes?s, gracias porque puedo ver, porque puedo leer tu Palabra. Gu?a mi oraci?n, T? eres la luz que puede iluminar mi vida, ay?dame a descubrir qu? es lo que quieres que haga hoy.

Petici?n

Se?or, que no cuestione y sepa seguir siempre, con una gran confianza, todas tus inspiraciones.

Meditaci?n

?El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: ??T? crees en el Hijo del hombre??. ?Creo, Se?or? (Jn 9, 35.38), afirma con alegr?a el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curaci?n es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez m?s profunda y podamos reconocer en ?l a nuestro ?nico Salvador. ?l ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como ?hijo de la luz?? (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para Cuaresma 2011).

?En mi segunda enc?clica - la Spe salvi -, he subrayado que la ?nica esperanza ?cierta? y ?fiable? (n.1) se funda sobre Dios. (?) Por ello, queridos amigos, nosotros estamos aqu?, ante todo en escucha, en escucha de una palabra que nos indique la senda que conduce a la esperanza; es m?s, estamos en escucha de la Palabra, la ?nica que puede darnos esperanza s?lida, porque es Palabra de Dios. (?) Jes?s nunca abandona a sus amigos. ?l asegura su ayuda, porque no es posible hacer nada sin ?l, pero, al mismo tiempo, pide a cada uno que se comprometa personalmente para difundir su mensaje universal de amor y de paz? (Benedicto XVI, 27 de septiembre de 2009).

Reflexi?n apost?lica

?La lectura y reflexi?n evang?licas son un medio excelente para unirse a Cristo, para asimilar sus criterios y, a la luz de los mismos, aprender a ver y valorar a todas las personas, situaciones y acontecimientos con los ojos de Cristo. La lectura y reflexi?n evang?licas ayudan tambi?n a profundizar en la dimensi?n apost?lica del propio compromiso con Cristo? (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 408).

Prop?sito

Hacer una visita al Sant?simo Sacramento, preferentemente en familia, para renovar nuestra fe en Jesucristo.

Di?logo con Cristo

Se?or Jes?s, gracias por hacerte presente en mi oraci?n. Por darme tu Palabra que ilumina mi vida y por quedarte en la Eucarist?a. Quiero redescubrir en esta Cuaresma el don de la fe que recib? en mi bautismo, porque es la fe la luz y la fuerza que necesito para saber construir sobre la roca firme de tu amor. No permitas que me haga ciego o sordo a las necesidades de los dem?s. Que sepa reconocerte y darte el lugar que te corresponde en mi vida para que pueda transparentar tu luz, especialmente en mi familia.

?La fe es un don de Dios. Nuestras fuerzas no valen para alcanzarla. Somos enfermos, ciegos; y s?lo Cristo nos puede iluminar con la fe al pasar junto a nosotros. Recuerda la curaci?n del ciego?

(Cristo al centro, n. 990)

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 23:46
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