Jueves, 19 de mayo de 2011

?Es violencia oponerse a que se inculque a los propios hijos que el estilo de vida homosexual es aceptable? ?por qu? no considerar de la misma manera la negaci?n del derecho de los padres a educar a sus hijos seg?n sus convicciones ?ticas?
Autor: Juan Bacigaluppi | Fuente: Noticias Globales

El 3 de marzo pasado, el Consejo Nacional para prevenir la Discriminaci?n (CONAPRED), libr? un oficio contra una columnista de La Cr?nica de Mexicali (Baja California), orden?ndole a ella y a los dem?s columnistas del diario asistir a un curso se ?sensibilizaci?n contra la homofobia?.

Esta periodista, el 21 de febrero, public? una columna en la que advert?a sobre la gravedad de incluir el derecho a las ?preferencias sexuales? en la reforma de la Constituci?n mexicana. El mismo d?a fue acusada por un particular ante el CONAPRED de promover ?la discriminaci?n y el odio contra personas con preferencia sexual diversa a la heterosexual?.
El CONAPRED consider? que ella afect? los ?derechos? del denunciante ?y de las persona que integran la Comunidad LGBTTTI? (cada vez son m?s largas las siglas que identifican a los grupos de activistas).

El ente estatal dijo que la columnista ?hace comentarios ofensivos contra las personas con preferencia u orientaci?n sexual diferente a la heterosexual, adem?s de incitar a que no se reconozcan sus derechos, con lo que se podr?a promover en su contra la violencia, rechazo o exclusi?n, as? como anular o impedir el reconocimiento o ejercicio de sus derechos, entre ellos a un trato digno?.

Reinterpretaci?n de los tratados de derechos humanos
Las descabelladas conclusiones del CONAPRED son fruto de la reinterpretaci?n de los tratados de derechos humanos, puesta en marcha por la ONU y los otros centros de poder del nuevo orden mundial. Estos organismos han trastocado el significado de las palabras e imponen tir?nicamente esa tergiversaci?n. Adem?s, consideran que el desacuerdo con sus pretensiones es de por s? violento y agresivo.

As?, todo aquel que no acepte el estilo de vida gay, ni lo desee para sus hijos, incita a la violencia y promueve el maltrato de aquellos que tienen una orientaci?n sexual diferente a la heterosexual. ?Es violencia oponerse a que se inculque a los propios hijos que el estilo de vida homosexual es aceptable? Y si esto se considera violencia, ?por qu? no considerar de la misma manera la negaci?n del derecho de los padres a educar a sus hijos seg?n sus convicciones ?ticas?

Lo que los tratados no dicen

El CONAPRED afirma que su dictamen se basa la Declaraci?n Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol?ticos, el Pacto Internacional de Derechos Econ?micos, Sociales y Culturales, la Convenci?n Americana sobre Derechos Humanos Pacto de San Jos? de Costa Rica y su Protocolo adicional, llamado Protocolo de San Salvador. Sin embargo, en ninguno de estos instrumentos internacionales se encuentran referencias a los supuestos derechos de quienes tienen una orientaci?n sexual diferente a la heterosexual. Ni siquiera la Resoluci?n de la OEA Derechos humanos, orientaci?n sexual e identidad de g?nero, (AG/RES 2504, XXXIX-O-09), tambi?n citada, habla de nuevos derechos basados en la identidad de g?nero.

Un documento sin valor jur?dico

A la vez, es muy alarmante que el CONAPRED, para justificar su dictamen, acuda a los llamados Principios de Yogyakarta, poni?ndolos en pie de igualdad con los otros instrumentos internacionales. Los Principios son la reinterpretaci?n de los derechos humanos en clave homosexual; son fruto de un concili?bulo de funcionarios internacionales activistas del homosexualismo pol?tico; no tienen ning?n valor jur?dico; no han sido aceptados por la comunidad internacional.

Intervenci?n de la Santa Sede

Ante este pandemonium de acusaciones injustas de violencia y discriminaci?n basadas en reinterpretaciones del texto de los tratados y en documentos sin valor jur?dico, conviene recordar una declaraci?n de la Santa Sede.

El 17 de mayo de 2006, la Santa Sede en el Consejo Econ?mico Social de la ONU (ECOSOC) rechazaba la violencia hacia los homosexuales diciendo: "en muchas ocasiones la Santa Sede ha sido incomprendida porque no se ha entendido que distingue expl?citamente entre la persona homosexual y su comportamiento La Santa Sede ha respetado y defendido siempre que todas las personas tienen el derecho a la protecci?n de su dignidad fundamental concedida no por los Estados, ni por alguna organizaci?n internacional, sino por su propia naturaleza otorgada a ellas por el Creador?.

Pero a su vez, ante la demanda en nombre de la orientaci?n sexual de igualdad de derechos con las personas heterosexuales, la Santa Sede afirm? que la orientaci?n sexual no es comparable a la raza o el origen ?tnico. En realidad, lo que se pretende con esas demandas ?no es igualdad de derechos sino derechos especiales?, que den carta blanca para la supresi?n de la diferencia moral entre tendencias y comportamiento.

Segu?a diciendo la declaraci?n de la Santa Sede que, la falta de la adopci?n de una postura contra la conducta homosexual, lleva a que la homosexualidad sea entendida como una fuente positiva de derechos humanos. Esa tolerancia sin matices crea lagunas jur?dicas que tambi?n facilitan la supresi?n de las distinciones morales entre tendencias y comportamiento, y equivale a aceptar falsas expresiones de libertad an?rquica.

La Santa Sede hizo notar, en esa oportunidad, que las leyes sobre derechos para los homosexuales y la demanda de derechos especiales imponen un criterio ?tico sobre la moral sexual (relativismo sexual) a todas las personas y tienden a cambiar el c?digo de moralidad en las legislaciones.

Publicado por mario.web @ 0:34
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