Jueves, 19 de mayo de 2011

LA PACIENCIA

La paciencia, hija de la fortaleza, es la virtud ?que inclina a soportar sin tristeza de esp?ritu ni abatimiento del coraz?n los padecimientos f?sicos y morales? (1)
?La paciencia es una virtud que nos dispone a soportar sin tristeza, sin abatimiento, sin alteraci?n de esp?ritu los males que caen sobre el hombre. Es una virtud necesaria. La tierra es el valle de l?grimas para todos. Los j?venes f?cilmente se crean en su imaginaci?n un mundo de color de rosa: todo placer, toda alegr?a. Los a?os van diciendo todo lo contrario. A las puertas de todos va llamando d?a tras d?a el ej?rcito innumerable de sufrimientos f?sicos: enfermedades, incomodidades, privaciones, la vejez con sus dolencias, la muerte con sus dolores. Y con ellos los sufrimientos morales m?s numerosos, m?s persistentes: inquietudes, zozobras, contratiempos, injusticias, ingratitudes, desatenciones, p?rdidas de personas queridas. Los sufrimientos de la conciencia: remordimientos que acompa?an a nuestras faltas; perplejidades en los momentos dif?ciles de la vida ante el temor de acertar o equivocarnos en una elecci?n transcendental. Inquietudes sobre el estado de nuestra alma.

Todos los hombres tenemos que sufrir; pero unos tienen la virtud de la paciencia y sufren con provecho; otros no la tienen y sufren con perjuicios para su alma.

La paciencia es una virtud que todos deber?amos tener, porque todos tenemos que sufrir; y, sin embargo, es una virtud que escasea mucho en la tierra. Es que presupone la existencia de otras virtudes muy importantes. Presupone la fe y fe viva, para ver en todo las disposiciones divinas.
Presupone la esperanza de que nuestros sufrimientos hayan de tener una recompensa eterna.
Presupone el amor a Dios, a quien se quiere servir y agradar en todo: en la prosperidad y en la adversidad.

Presupone la fortaleza pues la paciencia no es m?s que una manifestaci?n de ella.
Cuanto m?s arraigadas est?n en el alma estas virtudes, florecer? con m?s vigor la virtud de la paciencia.
Virtud divina. Todos los santos nos han dado ejemplos admirables de paciencia; pero el que nos da mayores ejemplos es el mismo Dios. ?Qu? paciente es Dios con el hombre! ?Cu?ntos beneficios le hace y cu?nto desagradecimiento recibe por ellos!... Para sufrir con paciencia tenemos que conocer los bienes que se nos siguen de ello.

El sufrimiento sobrellevado con paciencia tiene valor expiatorio. Si unimos nuestros sufrimientos a los de Cristo, les damos un valor expiatorio. Expiamos con ellos nuestras faltas. Tanto como tenemos que expiar. Aunque se nos perdone la culpa, tenemos que pagar la pena del pecado. La pagaremos ciertamente en el purgatorio. Podemos expiar tambi?n los pecados ajenos. Nos asociar?amos a la obra redentora de Jesucristo. Expiar?amos los pecados de nuestros parientes y del mundo entero. Nuestra expiaci?n llegar?a hasta el mismo purgatorio. Los sufrimientos llevados con paciencia son un gran apostolado. C?mo edifica a todos el ejemplo de una persona muy atribulada que lleva con paciencia heroica sus padecimientos!...

En la paciencia, como en todas las virtudes, cabe mayor o menor perfecci?n. Es paciencia sufrir con resignaci?n. Someterse a la mano de Dios que hiere, sin murmurar, sin quejarse, ni rebelarse interiormente. La pasi?n protesta, pero la voluntad la hace callar. Es paciencia m?s perfecta el abandono en la voluntad divina. Se ofrece el alma a recibir lo que Dios la env?e. Todav?a hay una paciencia m?s perfecta: recibir con alegr?a los sufrimientos que env?a Dios.? (2)

La paciencia que hemos tenido en leer este texto hasta terminarlo es lo que nos har? poder comprenderlo. Esta virtud, derivada de la fortaleza, nos ayudar? a paliar la tristeza para no decaer ante los sufrimientos f?sicos y espirituales propios de la vida. Las contrariedades son un entrenamiento espiritual para mantenernos en estado de lucha, ya que un combate es la vida del hombre sobre la tierra y no otra cosa. Aunque la paciencia sea una virtud que se presenta sin brillo y silenciosa porque aparentemente no luce, es muchas veces, (por eso mismo), una virtud heroica.

La diferencia entre la paciencia y la fortaleza es que la paciencia nos ayuda a sobrellevar males menores, inherentes a la vida diaria, que nos producen tristeza y agobio (porque a veces tardamos en ver los resultados) como los defectos del pr?jimo en la convivencia diaria. La paciencia nos hace fuertes, desarrolla nuestra fortaleza. En cambio, la fortaleza nos ayuda a soportar males mayores, incluso el martirio o la muerte. Toda la vida cotidiana es un aprendizaje de paciencia. Tiene que ver con el saber esperar, con la resignaci?n sin quejas ni impaciencia ante las cruces y mortificaciones diarias, con la paz y la serenidad ante esas mismas penas. Tiene que ver con el saber escuchar y soportar a veces una conversaci?n que nos resulta interminable, en esperar media hora en el auto a una persona que nos dijo que estar?a lista enseguida, el colectivo que se demora, las dificultades en el trabajo, en las relaciones familiares. En lo desgastante que ser? muchas veces el ense?ar a otro un oficio o una tarea. En el educar a los hijos contra toda corriente anticristiana. En la paciencia que nos requiere toda la vida que empieza (la crianza diaria de los hijos) y la vida que declina (con sus limitaciones f?sicas como el no ver bien, el no o?r, el no poder caminar o vestirse solo y necesitar ayuda, et.)

Debemos ser pacientes para poder respetar nuestro turno en la fila como corresponde aunque se nos haga interminable, para escuchar varias veces el mismo cuento, (por amor, cari?o y respeto) para no abrir la puerta del horno hasta que la torta se cocine, (o no comerla cruda por no poder aguantar). Para no pellizcar de la fuente todo el tiempo antes de la hora de la comida, (y no andar picoteando todo el d?a o comiendo por la calle). Para poder controlarse para verse con la amiga, el novio o la novia sin estarse mandando a cada hora mensajitos por tel?fono que quitan todo el sabor a la expectativa del encuentro. Las personas que tienen paciencia saben esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno, hay que darles el tiempo necesario, (como que adelante la fila de personas que estaban primero que nosotros, la torta en el horno para cocinarse, la hora de la comida dispuesta por la due?a de casa o la prevista para encontrarnos con alguien).

Lo que no se puede evitar, (como un familiar dif?cil, un marido con mal car?cter, un hijo descarriado, un matrimonio equivocado de un hijo o un alumno que no aprende porque no le pone inter?s al estudio), hay que soportarlo con paciencia. Es un rasgo de una personalidad virtuosa y madura. Para que el hombre no se detenga y no se deje vencer por la depresi?n y la opresi?n que le produce la tristeza, le har? falta la paciencia que, seg?n la gran Santa Teresa ?todo lo alcanza?. Comprender el sentido del sufrimiento cristiano y su valor ante Dios, es lo que calmar? nuestra inteligencia cuando se vea contrariada por tantas situaciones que alteran nuestros planes, que nos contradicen en el diario vivir. Siempre ser? digno de alabanzas el que el hombre soporte con paciencia las propias injurias y mortificaciones de la vida diaria y no reaccione como una fiera. Por el contrario, ser? de suma impiedad tolerar pacientemente las injurias y las ofensas hechas contra Dios, las pel?culas blasfemas, las muestras de arte que lo burlan y las leyes que lo atacan.

Los dos vicios opuestos a la paciencia son: la impaciencia (por defecto), que se manifiesta al exterior con quejas, murmuraciones y expresiones de ira. Y la insensibilidad o dureza de coraz?n Esta ?ltima no es virtud sino falta de sentido humano y social, ya que permanecemos impasibles porque nadie nos preocupa ni nada nos inmuta.

El cuadro psicol?gico de la ?poca es el del individualismo exacerbado (que a nadie ni a nada soporta) y la persona transita por la vida como un elefante en un bazar, destrozando afectos y personas a su paso, a?n sin darse cuenta. Es por ello que al hombre actual le cuesta mucho que se le hable de paciencia frente a la contrariedad, porque el no la enfrenta sino que, a falta de virtud (como el respeto, la puntualidad, la generosidad o la responsabilidad) la genera para que otros la tengan con ?l.


Notas:
(1) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. Rvdo P. Royo Mar?n. Editorial BAC. P?g. 592.
(2) ?Luz?. Juan Rey, S. J. Editorial Sal Terrae. Tomo II. P?g. 649




LA TOLERANCIA


La tolerancia es la virtud que nos lleva ?a respetar y a considerar las opiniones y conductas de los dem?s aunque nos genere violencia?

La tolerancia debe ser con las personas, NO con el error. ?Combatir el error y amar al que yerra?, dec?a San Agust?n. No es tolerante quien lo permite todo sino quien, defendiendo una postura verdadera, respeta a otra que mantiene una opini?n diferente o equivocada. La persona tolerante cree en la verdad objetiva y en los valores que ella sostiene. De ah? el m?rito de soportar situaciones que le generan violencia en aras de evitar un mal mayor. Un error muy difundido en nuestro mundo moderno, (causado por la falta de fe y de formaci?n), es afirmar que no existen verdades objetivas. El esc?ptico, quien no cree en nada, quien no se compromete con ning?n valor o principio no es tolerante, porque al no creer en una verdad objetiva, no tiene nada que defender o soportar. Su falta de compromiso ante los valores y principios lo presenta como una persona tolerante pero en realidad no lo es.

El mantenerse al margen de las situaciones y el no involucrarse, muchas veces puede significar protegerse para tal vez actuar igual en circunstancias parecidas. Si mi amiga sale con el jefe casado de la oficina, padre de tres hijos y yo la escucho alegremente y le ?tolero? todos sus comentarios al respecto haci?ndome c?mplice, no soy tolerante. Tal vez en el fondo lo que estoy haciendo es, previni?ndome de no juzgarla, para no comprometerme en definirme en una posici?n moral, y dejar las puertas abiertas por si en un futuro... si se me presenta m? otro jefe... tal vez hacer yo lo mismo.

Los cat?licos sabemos que s? existe la Verdad, y todos los matices morales que Ella defina como verdaderos ser?n los que habr? que defender, (con sus respectivos usos y costumbres). Los que se opongan ser?n los que habr? que tolerar si la caridad lo exige, (si no tengo que hablar), por respeto al pr?jimo otras veces y s?lo para evitar un mal mayor.

Sobran oportunidades diariamente para ejercitar la tolerancia ya que el campo donde nos mostramos tolerantes o intolerantes es en las relaciones humanas diarias. Por ejemplo: Si tenemos un familiar alcoh?lico deberemos tolerar sus excesos en las reuniones familiares por afecto hacia ?l y hacia nuestra hermana por m?s que nos genere violencia. Si tenemos otro cuyo af?n de protagonismo lo lleva a monopolizar la conversaci?n deberemos ser tolerantes si, en aras de continuar con las reuniones familiares que tanto unen y tanto bien generan y son escuela para los m?s chicos. Los j?venes deber?n en general bajar la m?sica para respetar el sue?o de los mayores y de los vecinos del edificio. Pero los mayores deberemos tambi?n ser tolerantes si, una vez al a?o, los j?venes festejan alguna fecha importante como la entrega de un diploma o una despedida de solteros. Es justo exigir puntualidad en el cumplimiento de los horarios, pero debemos ser tolerantes si es un d?a de lluvia y hay mucho tr?fico. Debemos ser tolerantes si alguno, (empleado, o a?n alguien en un cargo de mando), est? aprendiendo con firme voluntad un trabajo nuevo, (por ej: computaci?n o el manejo de una radio para comunicarse), y comete errores. Una esposa tiene derecho a elegir un programa de televisi?n, pero deber? ser tolerante durante el mundial de f?tbol porque lo ?nico que los hombres de la familia querr?n ver ser?n los partidos y no habr? ninguna consideraci?n hacia ella.

La tolerancia es una virtud m?s dif?cil para la gente rica y con poder, acostumbrada a mandar y, en general, a no tolerar contradicciones. A veces es necesario soportar situaciones intolerables que chocan abiertamente con nuestros principios cristianos pero lo haremos buscando un mal menor. Dijimos que tolerar significa permitir algo sin aprobarlo y que, aunque no estemos de acuerdo, pensamos que al hacerlo moderamos el da?o. La tolerancia en la convivencia familiar es por afecto, pero debemos seguir haciendo defensa de lo verdadero. Ejemplo: un hijo rebelde que se muestra transgresor e insoportable porque est? pasando un mal momento y no encuentra su camino. Pero, como yo prefiero y quiero que est? en casa porque est? menos expuesto a todos los peligros, es por eso que le tolero su ?spera y dif?cil convivencia. Toleramos la falta de comprensi?n en tantas contestaciones de los hijos, la falta de respeto en sus miradas, la impuntualidad del pr?jimo, los gastos excesivos del c?nyuge en rubros que no son de primera necesidad. Seremos tolerantes con los amigos de la familia que no son de nuestro agrado, (pero con los cuales tenemos que tratar y por lo tanto toleramos su presencia), en los familiares que nos imponen y nos llevan a situaciones totalmente irregulares, etc. Son todas situaciones que muchas veces debemos tolerar pensando que estaremos defendiendo un bien mayor (como podr?a ser en un determinado caso la uni?n de la familia, los afectos familiares de nuestros hijos que le dan estabilidad, la seguridad que les brinda vivir en el hogar paterno defendi?ndolos de mayores riesgos, etc). Cada uno deber? consultar con un buen sacerdote hasta d?nde deben permitirse la tolerancia en determinadas situaciones porque var?an mucho.

Debemos prestar atenci?n en que, por tratar de ser tolerantes, no rodemos por la pendiente del permisivismo, donde no se ofrece ninguna resistencia a ninguna situaci?n ni a ninguna opini?n por equivocada que sea. Porque no todo es tolerable. S?lo se justifica tolerar en aras de un bien mayor. No debo tolerar que si me he demorado una hora en ir a mi trabajo aparezca desenfadadamente la novia de mi hijo a desayunar junto a ?l porque durmieron juntos en mi casa y en el cuarto de al lado. No debo tolerar que mis hijos me impongan veranear con sus novios/as conviviendo todos juntos durante el veraneo familiar porque ahora se usa as?. No debo tolerar que mi marido o mujer lleguen a cualquier hora de la madrugada sin darme explicaciones. Si estoy a cargo de alguna oficina p?blica o instituci?n del estado no debo tolerar que los empleados lleguen habitualmente a cualquier horario a trabajar porque esos sueldos los pagan los ciudadanos y ver que se utilizan bien es mi responsabilidad.

En general llegamos a esta falta de l?mites porque no creemos realmente que existan verdades objetivas y absolutas en las cuales creer ni valores para defender. Se prefiere no tener problemas y llevarse bien con todo el mundo que definirse en alg?n ?mbito. El ?ser j?venes?, el ?estar actualizados? o ?el ser abiertos ? el ?no tener problemas?, el ?llevarse bien con todo el mundo?, el ?no granjearse enemigos? no son valores para defender sino m?s bien la se?al de que, en gran parte, moralmente ya hemos claudicado. Es una tolerancia bastarda. Este subjetivismo moral generalmente nos lleva a un escepticismo en donde las normas de conducta son indefinidas y perdemos los puntos de referencia que nos definen y ayudan a vivir en el bien. Lo que produce este tipo de actitudes cuando se generalizan es una sociedad permisiva como la actual en donde, ya sea en el ?mbito religioso, en el pol?tico o en el social, los hombres modernos nos escandalizamos por pocas cosas. Es m?s, me animar?a a decir que es al rev?s, que ya no reaccionamos ante los mismos hechos que nos destruyen. Quienes escandalizan hoy en d?a son las personas que sostienen los valores cristianos como el matrimonio indisoluble, el respeto a los mayores, el respeto a la autoridad y a las jerarqu?as, la educaci?n en las virtudes. Es por eso que, si bien la sociedad moderna recrimina todas las posturas r?gidas ?crey?ndose? y ?present?ndose? como muy tolerante, lo que en realidad enfrentamos es una sociedad descristianizada, permisiva, decadente y arrasada en sus valores de 20 siglos en franco retroceso. Es ir?nico que esta sociedad que por nada ya se escandaliza se rasgue las vestiduras por ejemplo, ante una familia numerosa.

El subjetivismo moral siempre nos llevar? tarde o temprano a la destrucci?n de los valores, porque habremos ido seleccionando con el tiempo los que m?s nos gustaban y habremos ido descartando los que nos incomodaban, convirti?ndonos en los legisladores morales de nuestras conciencias. Intencionalmente los modelos que se nos presentan y nos proponen hoy en d?a son personas sin convencimientos ni principios profundos, que puedan generar alg?n tipo de cuestionamiento. De all? que llegamos a pensar que todo est? bien porque nada est? mal. Esta es la postura relativista.

La Iglesia afirma la existencia de la Verdad y no concede ning?n derecho al error, pero s? respeta, ama y espera la conversi?n del que yerra. La medida del amor a la Verdad ser? el rechazo que tengamos hacia el error. Es agradable transitar por la vida llev?ndose bien con todos y no teniendo enfrentamientos, pero si tenemos principios es casi imposible, porque siempre habr? en nuestras actitudes o en nuestras opiniones (si son buenas) cierto reproche al mal. A?n sin hablar, si nos mantenemos firmes en nuestros valores, lo que hagamos en silencio, si fuese bueno, generar? aprobaci?n en unos y reproches en algunas conciencias que nos atacar?n.

Los hombres que definieron el mundo siempre dividieron las aguas, empezando por San Juan Bautista a quien no tolerar el error le cost? la cabeza. Jesucristo subi? a los Cielos sin entenderse con los escribas y fariseos por no tolerar sus mentiras. A partir de entonces, el aceptar la Verdad o rechazarla, siempre condicionar? la vida del hombre. La tolerancia frente a ideas y posiciones contrarias siempre ser? con relaci?n a esta Verdad y a la postura que frente a Ella hayamos adoptado.

La tolerancia difiere de la paciencia en que ?sta ?ltima tiene un ingrediente sobrenatural que la lleva a soportar las contradicciones, esperando los bienes futuros del cielo, mientras que la tolerancia se limita al ?mbito de lo terrenal. El vicio que se opone a la tolerancia es la intolerancia, que dificulta enormemente la convivencia.


Abrasada a la virtud de la tolerancia est? la virtud de la flexibilidad. La flexibilidad es la virtud que ?adapta su comportamiento con agilidad a las circunstancias de cada persona o situaci?n, sin abandonar por ello los criterios de actuaci?n personal? (1) La flexibilidad, que es un matiz de la tolerancia, es una virtud que est? de moda y bien vista en la sociedad de hoy, pero especialmente porque se la entiende como un ?dejarse llevar?, como una invitaci?n a probarlo todo, a aceptarlo todo, a no generar conflictos con nada ni con nadie, porque ninguna causa vale realmente la pena. As? entendida, la flexibilidad no tiene sentido y tampoco es virtud. Para ser flexible hace falta tener criterios, valores, principios que nos orienten y saber reflexionar para relacionar en cada caso lo que debemos ceder y lo que ponemos en juego, ya sea en temas opinables o no, en el modo de escuchar al otro cuando no se ha expresado bien o difiere, en el modo de actuar cotidiano, con los compa?eros de clase o en el ?mbito laboral.

La flexibilidad, como todas las virtudes, est? muy relacionada con otras virtudes, la del respeto y la tolerancia y tiene sentido cuando va dirigida intencionalmente a la b?squeda de la verdad y del bien de la persona. Ser flexible no significa dejarse llevar por las modas y opiniones del momento, sino aprender a decir que s? y decir que no en el momento oportuno pero sin ceder a lo esencial. San Agust?n lo resumi? bien en pocas palabras: ?En lo esencial, unidad. En lo opinable, libertad. En el resto, caridad?.

Lo primero que tendremos que diferenciar es la verdad objetiva de los temas opinables. Por ejemplo: ser? distinta la flexibilidad que debe tener un padre de familia (que est? llamado a formar a sus hijos, y que habla y comparte opiniones diversas con ellos sobre temas importantes como religi?n, pol?ticas o deportes) en una conversaci?n, a la que habr? de tener la misma persona en una charla entre amigos hablando de f?tbol. Un padre ante sus hijos, hablando sobre deportes, deber? ser flexible y dar libertad de opini?n porque son temas opinables. Son temas secundarios los distintos gustos que cada uno pueda tener sobre tal o cual deportista y c?mo juega. En temas de pol?tica deber? tener cierta flexibilidad sobre los candidatos, pero siempre manteni?ndose firme en los principios b?sicos, en lo esencial como por ejemplo: que la Argentina naci? cat?lica y que esa es su identidad, de ah? que el primer deber de un gobernante sea defender su cultura fundacional. En temas de fe y de moral deber? mantenerse firme, porque la verdad es objetiva, no es ni discutible ni opinable. Si bien podr? tolerar comentarios dolorosos y ser flexible en escuchar sobre las circunstancias dif?ciles por las que atraviesa la Iglesia, (como por ejemplo, que muchos sacerdotes predican o confiesan mal, sin fidelidad a la buena doctrina, sin exigencias ni profundidad o que simplemente que no les gusta ni evangelizar ni confesar), no podr? ceder en lo que refiere a la doctrina. En el ?mbito de las relaciones laborales o sociales har? falta mayor flexibilidad ya que la persona humana es libre de aceptar o no las verdades objetivas.

La persona que posea la virtud de la flexibilidad sabr? manejar las distintas situaciones, permaneciendo leal y fiel a los valores permanentes, defendi?ndolos como debe. Es una virtud que uno practica con naturalidad en los viajes, en donde habr? que contemporizar y ser flexible con los distintos h?bitos y costumbres de los diferentes pa?ses. En Espa?a por ejemplo, se almuerza y se cena muy tarde y si estamos invitados por espa?oles habr? que adaptarse, mientras que en Inglaterra se lo hace en otros horarios, mucho m?s temprano. Si el tema que se est? tratando no es muy importante debemos ser flexibles, ya que no tiene sentido no hacerlo. No siempre hay que hablar de temas importantes y profundos y muchas veces habr? que saber adaptarse a los intereses del grupo o de la mayor?a para contemporizar y entender que la generalidad de las personas prefiere hablar de temas m?s superficiales. A?n en esto debemos ser flexibles. La flexibilidad tambi?n nos llevar? a veces a modificar nuestro comportamiento a trav?s de los a?os, cuando hayamos analizado nuestra intransigencia y hayamos aprendido de nuestros errores en el trato hacia los dem?s. Es por eso que, en general, los j?venes son m?s intransigentes y, por el contrario, los a?os hacen a las personas m?s flexibles, porque se comprende la infinidad de matices que mueven a los corazones y las personas a actuar de determinadas maneras.

La espontaneidad (esa expresi?n natural y f?cil del pensamiento) con la que se confunde la flexibilidad, no es un fin. En todo caso es una condici?n conveniente para conseguir el desarrollo de otras virtudes, especialmente la sinceridad, la naturalidad, la franqueza. Los ni?os, no obstante, deben ser educados desde peque?os en su ?mbito familiar cercano para consolidar los valores, usos y costumbres de cada familia. Poco a poco se tendr?n que ir incorporando a vivir en sociedad. Cabe a los padres la responsabilidad de vigilar sus amistades para que no se vean comprometidos estos valores. M?s adelante tendr?n que entender que hay distintos matices en las vidas de las familias y ser flexibles, (algunas ven m?s televisi?n que otras, en otras hacen m?s deportes, algunas son m?s comunicativas y todo lo comentan, otras son m?s reservadas, en algunas se habla m?s de pol?tica, en otras no). Los dos extremos opuestos a la flexibilidad son primero: la rigidez en lo que es opinable o transitorio, (que no debe confundirse con la firmeza en los valores fundamentales). Por ejemplo: sabemos que el cigarrillo es malo para la salud. Pero es desordenado y desproporcionado que una sociedad sea tan intolerante e inflexible con quien fuma a?n en espacios inmensos (como una estaci?n) y sea tolerante y flexible votando libremente a quien legisla que matar ni?os inocentes est? bien. O que sea flexible y tolerante con quien sostiene que es lo mismo ser var?n o mujer que homosexual. Dicho en otras palabras, que sostenga que sea lo mismo el sexo ya definido por la naturaleza (var?n o mujer) que el ?construido culturalmente? por la ?teor?a del g?nero? donde el sexo de cada uno es opcional, se ?construye?...a ?libre elecci?n?.

De ah? que para ordenarnos volvamos a San Agust?n: ?En lo esencial, unidad. En lo opinable, libertad. En el resto, caridad.? Otro extremo contrario a la flexibilidad es la fragilidad que es cuando la persona es tan influenciable que se deja llevar por la opini?n de cualquiera o de todos. Esto implica debilidad psicol?gica, carencia de firmeza para defender los principios ya sea por confusi?n o ignorancia.


Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)

En relaci?n a La Paciencia


1. ?Qu? es la virtud de la paciencia? ?De qu? virtudes se ayuda?
2. ?Qu? relaci?n hay entre la virtud de la paciencia y el sufrimiento?
3. ?Cu?les son los frutos de la vivencia de esta virtud?
4. ?Cu?l es la diferencia entre paciencia y fortaleza?
5. ?Cu?les son los vicios contrarios a esta virtud?
6. ?Cu?les son los momentos en que te es m?s dif?cil y m?s sencillo vivir esta virtud?
7. ?Alg?n comentario o sugerencia?

En relaci?n a La Tolerancia


1. ?Qu? significa tolerar?
2. ?Cu?l es la diferencia entre paciencia y tolerancia?
3. ?Cu?l ser?a el punto importante que determina si soy tolerante o permisivo?
4. ?Cu?les son las formas de ?tolerancia? que hoy en d?a se vive y nos quieren inculcar a trav?s de los medios de comunicaci?n?
5. ?Qu? es la virtud de la flexibilidad, cu?ndo tiene sentido ejercitarla y cuando no?
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?


Para reflexi?n personal
1. ?Me atrever?a a decir que no tengo defectos, absolutamente nada que pueda molestar al pr?jimo?
2. ?Cu?l puede ser la causa de los leves roces que tengo con los dem?s?
3. ?C?mo vivo los sufrimientos y dolores? ?Soy de los que me hundo con ellos??O por el contrario me ayudan a madurar y acrecer?
4. ?Creo que el mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres? ?C?mo vivo la paciencia con este sentido de redenci?n?
5. ?Para mi tolerar es respetar al otro, siempre y cuando, no est? la verdad objetiva y absoluta en juego? ?Se reduce en m? en aguantar al otro o las ideas de los otros?
6. ?Para mi tolerar es el ?ser j?venes?, el ?estar actualizados? o ?el ser abiertos ? el ?no tener problemas?, el ?llevarse bien con todo el mundo?, el ?no granjearse enemigos??
7. ?Soy de los que no ofrecen ninguna resistencia a ninguna situaci?n ni a ninguna opini?n por equivocada que sea?
8. ?En general llego a esta falta de l?mites porque no creo realmente que existan verdades objetivas y absolutas en las cuales creer ni valores para defender?
9. ?Tengo criterios, valores, principios que me orientan y me llevan a reflexionar para relacionar en cada caso lo que debo ceder y lo que pongo en juego, ya sea en temas opinables o no, en el modo de escuchar al otro cuando no se ha expresado bien o difiere, en el modo de actuar cotidiano, con los compa?eros de clase o en el ?mbito laboral?
10. ?Soy de personalidad fr?gil que me dejo influenciar por la opini?n de cualquiera o de los que considero m?s ?fuertes?? ?Tengo claro mis principios y verdades que aunque los dem?s opinen y act?en de diversa manera, yo me mantengo constante y firme?


Publicado por mario.web @ 0:48
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