Jueves, 19 de mayo de 2011

ESPIRITU DE SACRIFICIO


El esp?ritu de sacrificio es la virtud que nos ?predispone a sujetar nuestras pasiones y voluntad en aras de un bien superior? (1)

El esp?ritu de sacrificio nos lleva a ?rigorear? al cuerpo impidiendo darle satisfacci?n en todo a los sentidos hasta que nos permita elevarnos hacia la sed de infinito que todos llevamos dentro. Debemos sacarnos el ?lastre? que implica nuestra naturaleza ca?da para ponernos de pie como personas. Su objetivo es lograr el se?or?o del esp?ritu sobre s? mismo, del esp?ritu sobre la materia.

La vida espiritual es superior a la vida material, de ah? que debamos someter y hacer callar al cuerpo hasta que se someta y sea d?cil en llevarnos a una instancia superior de vida, y no nos est? tirando siempre hacia abajo. El sacrificio es importante si nos conduce al amor al pr?jimo o a nuestra santificaci?n. En s? y de s? mismo no es nada. San Pablo nos dice: ?Si entrego todo lo que poseo, y si doy mi cuerpo de modo que pueda jactarme, pero no tengo amor, no tengo nada?. Lo que importa es el esp?ritu y el objetivo con que hacemos el sacrificio. No es lo mismo ayunar en Cuaresma porque lo manda la Iglesia, que para que nos entre el pantal?n que nos gusta. No es lo mismo callarnos cuando tenemos ganas de contestar a un comentario hiriente para no generar tensiones que porque no nos importa. No es lo mismo levantarnos de noche para controlar si al bebe enfermo le subi? la fiebre que hacerlo porque est?bamos desvelados y nos pusimos a ver televisi?n.

El esp?ritu de sacrificio es la ley del mayor esfuerzo. El que nos lleva a elegir la mejor opci?n, la que dar? mejores resultados aunque nos cueste m?s. Un ejemplo claro es la hora de levantarse de la cama. Casi todas las personas tenemos la experiencia de lo que significa dejarse llevar por la pereza y los m?s j?venes de manera m?s viva. Si al sonar el despertador uno se levanta, va creando un h?bito de vencerse que hace que despu?s resulte m?s f?cil hacerlo.

El sacrificio fortalece el esp?ritu. El saber decir y decirse a peque?os placeres (como levantarnos cuando entra alguno de mayor jerarqu?a y saludarlos en vez de quedarnos c?modamente tirados en el sof?, negarnos a un segundo helado, a la tercera milanesa, al d?cimo cigarrillo de la ma?ana, a comprarnos la segunda revista (que nada nos deja aunque podamos hacerlo) a la larga y a?n a la corta nos fortalecer?. La persona con esp?ritu de sacrificio despu?s ser? capaz de renunciar a algo que le guste (pero que no le conviene), como dejar de fumar, mantener el buen humor aunque tenga fr?o, trabajar cuando est? cansado, no contestar cuando quiera, saber detenerse en la bebida, controlar sus gastos para generar cierto ahorro que le dar? seguridad a la familia, privarse de cambiar el auto en aras de una prioridad familiar o estudiar de noche para terminar los estudios que no ha finalizado. Lograr? que en su accionar prime la voluntad y la racionalidad.

El esp?ritu de sacrificio debiera generar un estilo de vida de peque?as pero m?ltiples renuncias en gustos, ataduras, compromisos por un bien superior. En cada decisi?n diaria a tomar siempre tendremos que elegir entre la puerta ancha y la puerta angosta. La persona con esp?ritu de sacrificio sabr? elegir lo que sea bueno y mejor no lo m?s c?modo y lo m?s f?cil, lo que le genere menos esfuerzo.

Elegir? estudiar con el mejor alumno que sabe que le exigir? llegar temprano y siempre a horario. No lo detendr? para trasladarse de un lado al otro de la ciudad el medio de transporte si persigue un objetivo bueno como es escuchar a alguien que sabe. Cumplir? aunque llueva o truene con sus obligaciones. Dir? ?s? a visitar un enfermo, (aunque no tenga ganas y prefiera quedarse mirando el partido). Lavar? todos los platos para dejar la cocina impecable antes de irse a dormir aunque est? muy cansada. Dir? ?s? tambi?n a actos espiritualmente superiores como rezar, leer el Evangelio (aunque le parezca que no le sirve). Eso finalmente crear? un espacio en el coraz?n de la persona para que Dios more ah?. La intenci?n de rezar al menos con jaculatorias es para el alma lo que la le?a es al fuego, la mantiene viva, la hace arder, impide que se apague...Y cuando Dios mora en el coraz?n de una persona lo impulsa a buscar el bien ajeno y a?n el propio. Quien no tenga esp?ritu de sacrificio ser? incapaz a?n de hacer lo que quiera. Los vicios decidir?n por ?l. Har? lo que tiene ?ganas? pero las ?ganas? no son lo mismo que la libertad. Ser? incapaz, por ejemplo, de ayunar, de ahorrar, de privarse de ver la novia todos los d?as y entonces elegir? un trabajo que se lo permita, de romper un noviazgo o una relaci?n que sabe sin futuro, de pasar fr?o o calor.

El esp?ritu de sacrificio no es ni significa siempre solamente ?aguantar?. No es sufrir un peso o llevar una carga a trav?s de la vida como un burro de tiro. Hay cosas que no debo aguantar, y aguantarlas no implica esp?ritu de sacrificio, sino tal vez: debilidad, inseguridad, falta de prudencia, evitar l?citos enfrentamientos donde debo contrariar (aunque me acarreen problemas). Un padre de familia que no pueda mantener a los suyos porque tiene muchos hijos ya mayores, no es l?cito ni bueno que soporte solo el peso y la carga econ?mica sin exigirles a sus hijos que colaboren en la medida en que puedan. Esto no ser?a esp?ritu de sacrificio. Ser?a sobrellevar una carga indebida y desproporcionada que altera y deforma su responsabilidad de educador. El esp?ritu de sacrificio, para que sea virtud, siempre es en aras de un bien mayor. En ese caso acostumbrar a los hijos en capacidad de sostenerse a vivir sobre el esfuerzo desproporcionado de las espaldas de un padre no es formar en la virtud.

Decirle que s? a un hijo que quiere reunirse con sus amigos en casa (aunque me implique trabajo y un esfuerzo extra) es tener esp?ritu de sacrificio (sacrifico mi comodidad de estar tranquila). Pero decirle que s? a todos sus caprichos y aguant?rselos es abdicar de mi responsabilidad de padre o madre. Todos deberemos sacrificarnos para lograr algo en la vida. Debemos educar ense?ando a sacrificarse, a privarse, a sacar partido del tiempo y de los talentos dados, vencer nuestros defectos e incorporar virtudes. La vida cristiana exige colocar a Jes?s en el centro de nuestros deseos. Esto no se puede sin sacrificio.

Muchas veces despu?s, a trav?s de los a?os le pediremos a Dios que nos quite nuestros malos h?bitos, y El tal vez nos responder?: ?No. Esa es responsabilidad tuya, no m?a.?. Le pediremos que sane a nuestro hijo paral?tico y El tal vez nos responder?:
?No. Su esp?ritu es sano, su cuerpo es s?lo temporal.?.
Le pediremos felicidad y El tal vez nos responder?: ?No. Te doy gracias, bendiciones y te muestro el camino, la felicidad depende de ti?.
Le pediremos que nos quite las tribulaciones y tal vez ?l nos contestar?:
?No. Ellas fortalecen tu esp?ritu?.
Le pediremos que nos quite el dolor f?sico o espiritual tan agudo que sentimos y El tal vez nos responder?: ?No. El dolor te aleja de los placeres mundanos y te acerca m?s a M?.
Le pediremos que nos otorgue lo que queremos sin sufrir, y El tal vez nos contestar?: ?No. Yo te podar? para que seas fruct?fero?.
Le pediremos que salve de la muerte a nuestro ser querido y muchas veces tal vez ?l nos contestar?: ?No. El te ligar? con el cielo, la vida eterna y el mundo sobrenatural?.
Le pediremos muchas cosas para gozar de la vida y ?l seguramente nos contestar?:? No. Yo te dar? la Vida para que puedas disfrutar de todas las cosas?...

Aprender a decir ?no? a nuestras ataduras, opiniones, gustos, caprichos, para poder decir ?s? a Jes?s en lo que nos pida a trav?s de la vida y lograr el se?or?o propio de quienes somos, personas, creadas a imagen y semejanza de Dios.



LA ESTUDIOSIDAD


La estudiosidad ?se nos presenta como una virtud moral que modera el apetito de conocer la verdad? (1)

Dicho en otras palabras, la estudiosidad nos modera el apetito de conocer, orden?ndolo. En una ?poca tan confusa, oscura y an?rquica en el mundo de las ideas es muy importante la posibilidad que Dios nos brinda de ser luz en el mundo. ?Cuanto m?s nos interesemos por el estudio, mejor preparados nos encontraremos para hablar a este mundo jadeante, que espera m?s que nunca la proclamaci?n valiente de la verdad y si es posible, de la verdad integral. En este sentido es pr?jimo, para nosotros, todo aquel que tiene apremio de verdad?.

La estudiosidad deriva de la virtud de la templanza, que modera la tendencia instintiva a los deseos y placeres. Por ser seres racionales tendemos naturalmente al conocimiento y debemos ordenar el ansia excesiva de saber para evitar caer en la soberbia y en la superficialidad. Es decir, debemos buscar el t?rmino medio. No es bueno buscar demasiado conocimiento, querer saberlo todo. Tampoco es bueno tratar de conocer y comprender todo porque nuestra mente es limitada, pero es conveniente que utilicemos y desarrollemos nuestro intelecto y nuestros talentos. La estudiosidad tiene que ver con la seriedad que implica el estudiar un tema, conocerlo en profundidad hasta llegar a la verdad.

Lo que importa es el esp?ritu con que usemos nuestro intelecto. Si aprendemos para saber y hacer el bien estar? ordenado. Si lo hacemos para independizarnos de la ?tica y de la moral ya no ser? virtud, el trabajo y el conocimiento acumulado. Sirvan como ejemplo las palabras de aquel catedr?tico de Medicina que les dijo a sus alumnos el primer d?a de clase: ?Lo esencial en la persona es el alma, pero tiene un cuerpo?. Esto es ordenar los conocimientos a la verdad. As? como la comida es el alimento de nuestro cuerpo, todo conocimiento es el alimento espiritual que debe estar ordenado hacia la Verdad que es Dios.

Nuestra alma aspira naturalmente a conocer todas las cosas, pero la moderaci?n del deseo de saber es la virtud de la estudiosidad. Esta moderaci?n tendr? dos ?mbitos: el fin que buscamos al estudiar y el modo en que lo hacemos. En cuanto al fin si lo que nosotros buscamos es saber y conocer la Verdad y lo que Ella ilumina, la estudiosidad nos ayudar? a evitar los errores intelectuales y filos?ficos, rechaz?ndolos. En cuanto al modo, seremos perseverantes. La estudiosidad nos estimular? en ir para adelante. Ni abandonaremos los estudios por pereza, ni nos desbocaremos con total independencia de la ?tica y la moral por soberbia.

La estudiosidad necesita de ciertas condiciones:

En primer lugar del silencio. Es necesario y casi imprescindible generar un clima de silencio para el trabajo intelectual. Como dec?a Saint Exup?ry, el silencio ?es el espacio donde el esp?ritu puede desplegar las alas?. Es imposible imaginar a un Mozart, a un Beethoven componiendo, o a un Miguel Angel dise?ando la c?pula de San Pedro con la radio a todo volumen o la televisi?n prendida.

En segundo lugar la estudiosidad necesita recogimiento. En una oportunidad un disc?pulo de Santo Tom?s le pidi? consejo para ordenarse en los estudios. De los 16 consejos que el santo le dio (y si bien estaban dirigidos a un religioso pueden aplicarse a todos nosotros) 7 de ellos se refer?an al recogimiento. Algunos de ellos eran:

?Deseo que seas tardo para hablar y tardo para acudir all? donde se habla?. Dicho en otras palabras, debemos huir de los lugares en donde la charla es continua, vana y superficial, en donde es s?lo ch?chara y el esp?ritu no se alimenta sino que se desparrama.
?No quieras andar averiguando hechos ajenos?. El vivir indagando en las vidas ajenas no es bueno para el alma, porque nos dispersa y nos introduce en intimidades que no nos corresponden y por eso nos sentimos mal. La enorme insatisfacci?n reinante de la gente desbordada lleva hoy en d?a a que se cuenten todas las intimidades a cualquiera y a?n en p?blico, lo que es mucho m?s grave, porque se expone a veces la intimidad de otros o se nos involucra en la de ellos.
?Mu?strate amable con todos pero no seas demasiado familiar con nadie, pues el exceso de familiaridad engendra el menosprecio y da la ocasi?n de sustraer tiempo al estudio?. La excesiva familiaridad pone en peligro la intimidad propia y ajena, porque generalmente terminamos hablando de m?s y contando lo que deber?amos reservar a personas que no son las indicadas. Los subordinados, en general, tampoco respetan a quien debe mantener su lugar en funci?n de su jerarqu?a y no lo hace. Cierta distancia en el trato genera respeto. En un mundo tan vulgar como el nuestro, donde predominan los medios de comunicaci?n ordinarios y los niveles de los programas son soeces, esto es com?n y ha sido exacerbado continuamente por la revoluci?n para embrutecer a las personas y degradarlas, destruir las jerarqu?as, la autoridad, el pudor y masificar.
?No te entrometas de manera alguna en palabras y obras de los hombres del mundo?. El querer estar al tanto de todo lo que sucede en el mundo, de las ?ltimas noticias, el perder horas hablando de las an?cdotas cotidianas que son irrelevantes, resulta nocivo para la concentraci?n que necesita el estudio.
?Huye de todo vano activismo?. El af?n febril y desmedido de la acci?n se contrapone con la serena investigaci?n y contemplaci?n de la verdad. Y por ?ltimo, Santo Tom?s le dijo: ?Gusta de frecuentar tu celda, si quieres ser introducido en la celda del vino? (Cant 2,4). Si bien esto se refiere a un texto del Cantar de los Cantares y est? especialmente dirigido a los religiosos, lo que en profundidad nos quiere decir Santo Tom?s es la necesidad del recogimiento para llegar a paladear profundamente el Bien, la Verdad y la Belleza. Todas las grandes obras, empezando desde la Redenci?n del mundo, las obras de literatura, de m?sica, de pintura, de arquitectura y de la ciencia, fueron gestadas en un ambiente de serenidad y silencio. Unido al recogimiento est? la soledad que es el precio que hay que pagar para crecer en la vida del esp?ritu. Lo que San Agust?n llamaba la ?pureza de la soledad? que se puede conservar a?n en medio de una gran ciudad y Plat?n ya lo dec?a: ?puedes estar en una ciudad como un pastor en su caba?a situada en lo m?s alto de la colina? (3).

Hubo quien dijo que: ?El hombre vale en proporci?n a la cantidad de soledad que puede aguantar?... Y cuando hablamos de soledad no s?lo hablamos de soledad f?sica sino espiritual. Esto es lo que llamamos el saber estar a solas consigo mismo, (que al principio nos puede costar porque estamos vac?os). Nuestro Se?or nos dio sobrados ejemplos de la necesidad de retirarse en soledad para hablar con Su Padre.

Finalmente, para lograr la virtud de la estudiosidad har? falta una buena dosis de car?cter. La inteligencia es s?lo un instrumento, nuestro car?cter le dar? buen uso o no. Es por eso que el estudiante puede compararse al atleta, quien s?lo con un entrenamiento constante y firme lograr? la meta. La voluntad es por lo tanto imprescindible. Es preferible no ser tan brillante y tener una voluntad f?rrea.

La virtud de la estudiosidad tambi?n requerir? ciertas virtudes morales. Para desarrollar la vida espiritual e intelectual en plenitud deber? hacer falta cierto orden y ejercicio de virtudes morales para que los vicios y los des?rdenes, (como la pereza, el orgullo, la ira o la lujuria), no nos arrastren y nos tironeen impidi?ndonos concentrarnos y crear. Hay que darle al esp?ritu el espacio adecuado, las condiciones necesarias para que pueda desarrollarse. Nuestro Se?or nos record?: ?Bienaventurados los corazones puros porque ellos ver?n a Dios?. (Mt 5, 8).

Entre las virtudes morales, la m?s importante es la humildad. ?Ser? preciso estar siempre abierto a la verdad, venga de donde viniere, sobre todo la que nos llega a trav?s de los grandes. No es perder la dignidad saberse como enanos sentados en las espaldas de un gigante. Bien ha dicho Pascal: ?Quien sube sobre los hombros de otro ve m?s lejos, a?n cuando sea m?s peque?o?. El Cardenal Luciani, por su parte, escribe que ?ser confidentes de grandes ideas vale m?s que ser inventores mediocres?. Lo mismo se diga cuando la verdad nos llega por boca de una persona simple. ?No mires de qui?n oyes las cosas - recomienda Santo Tom?s al estudiante que lo consultaba - mas lo que diga de bueno conf?alo a tu memoria?. Lo importante no es la persona, sea Arist?teles, San Agust?n, Bossuet, Pascal o el portero del departamento, sino la verdad. Cuanto m?s preciosa es una idea, tanto menos interesa saber de d?nde viene. S?lo la verdad tiene derechos y los tiene doquiera se manifieste.

Pero al mismo tiempo ser? preciso odiar el error, venga de donde viniere. A este respecto escribe Ernest Hello: ?Quienquiera que ama la verdad aborrece el error y este aborrecimiento del error es la piedra de toque mediante la cual se reconoce el amor a la verdad. Si no amas la verdad, podr?s decir que la amas e incluso hacerlo creer a los dem?s, pero puedes estar seguro de que, en ese caso, carecer?s de horror hacia lo que es falso, y por esta se?al se reconocer? que no amas la verdad?. La humildad nos llevar? a no aferrarnos a nuestras propias ideas sobre todo cuando se apartan de la verdad. Somos herederos de una tradici?n de verdad, de una verdad que no hemos inventado sino que hemos recibido para profundizarla cada vez m?s. De ninguna manera deben ser conmovidas las firmes certezas sobre las cuales descansa todo el trabajo de la inteligencia?. (4) Servimos a un Dios que dijo: ?Yo soy la Verdad? y, si no podemos anunciar lo mismo, es mejor que nos callemos y Lo escuchemos.

La oraci?n. Todo estudio serio y verdadero debiera estar ligado a la trascendencia; y la inteligencia s?lo encontrar? reposo y verdadera plenitud cuando se incline ante la Verdad. No se trata s?lo de rezar antes de estudiar, sino de impregnar de Dios el contenido, de estar abierto a la part?cula de verdad que cada rama de ciencia encierra.

No es lo mismo estudiar en Biolog?a que las langostas ponen huevos resistentes a la sequ?a (como la muestra del poder y de la maravilla de la Creaci?n de Dios) que hacerlo como quien simplemente estudia las caracter?sticas de un insecto. Detr?s de ese insecto debemos ?ver? la maravilla y la perfecci?n de Dios. De ah? que el esp?ritu de oraci?n debiera de impregnar el estudio y he ah? el fundamento de rezar antes de clase en los colegios cat?licos, para hacernos abrir la mente a las maravilla de la Creaci?n y ver al Creador en todo lo que aprendi?ramos en la aula.

En cuanto a los ingredientes de la estudiosidad, son los siguientes:

La concentraci?n: De la misma manera que la lupa concentra tanto el calor de un haz de luz que llega hasta a prender fuego, la inteligencia y la voluntad deben concentrarse en el estudio para dar fruto y evitar dispersarse.

La lectura: La lectura es el medio universal de aprender. Gracias a los libros nos llegan los conocimientos y el pensamiento de todas las generaciones anteriores. En la actualidad, los libros han sido desplazados casi en su totalidad por internet. Pero internet sirve para investigar, no para aprender. Para aprender se necesita un maestro delante de uno que nos pueda explicar las inquietudes que surgen. Tampoco es bueno ni leer de todo, ni demasiado. Hay que leer lo bueno, eligiendo las lecturas, seleccionando los grandes maestros que siguieron la l?nea de la verdad, y profundizando en los conceptos para aprender. La lectura superficial (y mucho peor si son s?lo revistas y novelas de actualidad cuyo ?nico valor es que sea un best- seller) vulgariza el esp?ritu y la pasi?n por leer y la avidez intelectual nos juegan en contra. Tampoco hay que limitarse s?lo a los grandes maestros de la vida espiritual y los cl?sicos. ?Una obra magistral es una cuna, no una tumba? (5).

La memoria: Si bien el ?memorismo? no es recomendable, la memoria es una potencia del alma mediante la cual se retiene y se recuerda lo aprendido. Se la puede ayudar con la memoria escrita (para no sobrecargarla) pero lo m?s importante, como quienes somos, de d?nde venimos, adonde vamos, cual es el sentido de nuestra vida y lo que debemos hacer para ganarnos la vida eterna, deber? quedar grabado en nuestra memoria. En una ?poca esto se grababa con el catecismo. Hoy ya no es as? y de ah?, en gran parte, la confusi?n en que vivimos. Entre los consejos que Santo Tom?s dio a su disc?pulo estaba: ?Esfu?rzate por ubicar todo lo que puedas en el cofre de tu mente, como quien desea llenar un vaso? (6). Es fundamental recordar lo m?s importante, los grandes lineamientos de los hechos que le dar?n claridad a nuestras ideas.

La profundizaci?n. El examinar un tema hasta su ra?z para comprenderlo mejor es necesario para tener solidez en nuestro conocimiento. No obstante, tenemos que temer al exceso de especializaci?n por el riesgo de perder la visi?n de conjunto. De ah? la importancia de tener cierta formaci?n human?stica, literaria, hist?rica y filos?fica que nos da una apertura a lo universal. Est? bien estudiar una sola pieza del cuerpo humano para lograr conocerla mejor, mientras no nos olvidemos que forma parte de la persona en su totalidad. Todas las ramas de las ciencias deben apoyarse y relacionarse unas con otras en referencia a la Verdad suprema que es Dios. Es imposible saber y manejar bien la pol?tica de un pa?s si no sabemos su historia, y la historia sin conocer su religi?n, ni estudiar filosof?a sin la teolog?a que la ilumina, porque cuando la pol?tica, la historia y la filosof?a cortan sus ra?ces se enloquecen, que es lo que vemos hoy en d?a.

Una dosis de acci?n. El peligro de una ciencia sin una cuota de acci?n es que pierda el sentido de la realidad. El pensamiento debe apoyarse en los hechos como los pies se apoyan en el suelo. De ah? que la gente sencilla y simple del campo conserve una sabidur?a y un sentido com?n a veces superior al de los grandes intelectuales.

Escribir. Si uno tiene condiciones, vale la pena escribir para dejar escrito a otros los frutos de nuestros trabajos y conclusiones. Es muy importante publicar. Lo escrito, escrito est? y puede conservarse durante siglos, mientras que las palabras puede erosionarlas el tiempo.

Los vicios contra la estudiosidad son la negligencia (por defecto), y la curiosidad (por exceso).

La negligencia. La pereza (o la ignorancia culpable en no aprender) depender? de nuestra responsabilidad en saber. Muchas veces podemos pasar horas frente a los libros sin que por ello aprendamos algo. El conocimiento no entra por ?smosis. Si no ponemos nuestra voluntad de aprender y nuestra atenci?n, todo puede servirnos para distraernos: el tel?fono, el timbre, la mosca que vuela o el sol que atraviesa la ventana. Para saber hace falta estudiar, aunque todo en la actualidad nos transmita que todos podemos hablar de cualquier tema. Hoy en d?a la ?docta incultura? permite que cualquiera se sienta habilitado para tratar de los temas superiores, m?s delicados y sublimes (como el celibato sacerdotal) sin ning?n conocimiento previo, remiti?ndose a su propia opini?n o lo que han dicho los llamados ?formadores de opini?n? como los periodistas, los artistas, los deportistas o los pol?ticos. At?nitos, escuchamos en la televisi?n a las artistas y modelos semi desnudas hablar de temas delicados y profundos como la soberan?a o la defensa de la Patria. Con dolor vemos c?mo una novela escrita por un pseudo hereje de moda cualquiera, es devorada por millones por el solo atractivo de que difama y ataca a la Iglesia de Cristo. A su vez, los lectores de estas novelas creen que ya con el solo hecho de haberla le?do es suficiente para saber de historia, de Teolog?a y de los mismos Concilios. Una sola novela poniendo en discusi?n y tela de juicio los 20 siglos de historia. Documentada con sangre de la Iglesia los milagros... la vida de los santos... las ?rdenes religiosas... ?Pat?tico! y... doloroso. Parad?jicamente ?para ense?ar la ignorancia pueden ser instrumentos adecuados los colegios y las universidades. La ignorancia se puede ense?ar?. (7)
?Podr?a decirse que la educaci?n actualmente en los colegios y universidades tiene no poco de ello. Se estudia todo, menos lo necesario: el sentido mismo de la existencia ?. (8)

La curiosidad. La curiosidad es el vicio que nos lleva a indagar sobre lo que no debiera importarnos. Puede nacer del ansia de conocer, pero desordenado y desorbitado. No es malo buscar la verdad, pero no es bueno dedicarse a cuestiones secundarias que tapan y nos distraen de la esencia. Dedicar horas a estudiar cu?ntos soldados murieron en una batalla no es lo importante, sino conocemos por qu? se peleaban. El dato puede ser verdadero, pero la clave es saber por qu? se peleaba, cu?l era el motivo que hab?a generado la batalla.
Este esp?ritu se ha metido a?n en la Iglesia, donde pseudo te?logos no hacen m?s que estudiar para ver c?mo combatir al Magisterio. Los te?logos fieles s?lo se nutren de la Verdad, que es Dios y de lo que ?l nos ha revelado como verdadero. San Le?n Magno dice al referirse a los pseudo te?logos: ?Son maestros del error porque no fueron disc?pulos de la verdad?. Necesitan convertirse, agrega, como se convirti? Roma, ?que era maestra del error y se volvi? disc?pula de la verdad?. Conocer la Verdad no implica cualquier verdad, sino la Verdad suprema, que es Dios.

Por ?ltimo, Santo Tom?s aconsej? a su disc?pulo: ?No investigues las cosas que te superan? que tan bien nos clarifica aquella an?cdota de San Agust?n cuando trataba de entender el misterio de la Sant?sima Trinidad y se encontr? en la playa con un ni?o que llenaba su balde. San Agust?n le pregunt? que trataba de hacer. Y el ni?o le contest?:
-?Estoy tratando de volcar el agua del oc?ano en mi balde?.- El Santo le contest? que eso era imposible. A lo cual el ni?o respondi?:
- ?Lo mismo es que t? quieras comprender con tu mente el misterio de la Sant?sima Trinidad?.-


Notas:
(1)?Siete virtudes olvidadas?. Rev P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 136
(2) ?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 133
(3)?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 140
(4) ?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 142
(5)?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 146
(6)?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 146
(7)?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 156
(8)?Siete virtudes olvidadas?. Rev. P. Alfredo S?enz. Editorial Gladius. P?g. 162






Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)

En relaci?n a el esp?ritu de Sacrificio

1. ?Cu?ndo el sacrificio se convierte en virtud?
2. ?Cu?les son los frutos de esta virtud?
3. ?Vivo atento a hacer felices a cuantos me rodean? ?A?n cuando tenga que hacer alg?n sacrificio? ?Qu? tipos de favores o actos de servicio suelo hacer?
4. ?Por qu? es tan dif?cil tener esp?ritu de sacrificio?
5. El esp?ritu de sacrificio no se logra con las buenas intenciones, se desarrolla haciendo peque?os esfuerzos. Menciona alguno de ellos...
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?


En relaci?n a la Estudiosidad

1. ?En qu? consiste esta virtud y cu?ndo deja de serlo?
2. Esta virtud necesita de ciertas condiciones ?Cu?les son?
3. La negligencia y la curiosidad, vicios contrarios a esta virtud, son promovidos por los medios de comunicaci?n y como consecuencia tambi?n los respiramos en la sociedad. ?Cu?les son los contenidos que la virtud de la estudiosidad ofrece y que sirven de ant?doto a estos vicios?
4. ?Aplico todas mis fuerzas y energ?as al estudio y a la formaci?n personal??Sinceramente busco la verdad objetiva en mis pensamientos, juicios, palabras y acciones? ?Cu?les son las dificultades que me lo impiden?
5. ?Qu? relaci?n tiene la virtud de la veracidad con esta virtud?
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?



Para reflexi?n personal
1. ?Creo que sin esp?ritu de sacrificio puedo ser cristiano seg?n el evangelio?
2. ?Busco con sinceridad el sacrificio en mi vida como medio para amar a los dem?s y a mantener mi vida en busca de la eternidad?
3. ?Si algo me molesta se lo ofrezco a Cristo? ?Me muestro molesto, impaciente con aquello que me mortifica??Es la norma de mi conducta hacer lo que me agrada y es m?s c?modo??Reh?yo a lo que me implica sacrificio?
4. ?Hago las cosas que me implican mayor voluntad y exigencia s?lo cuando me ven? ?Se prescindir de mi mismo cuando hay cosas que me gustan pero disgustan a los dem?s?
5. ?Cualquier actitud de los dem?s que no concuerda con lo que me agrada, ?Me desconcierta y enfada??Me irrita durante muchos d?as y guardo rencor?
6. ?Domino mi paciencia? ?Pierdo lo mejor de mi tiempo y energ?as en enojarme por peque?as tonter?as? ?S? restar importancia a las cosas? ?Domino la impaciencia y la ira, a?n internamente?
7. ?Odio el estudio??Porque me cuesta?
8. ?He procurado investigar para qu? clase de estudio tengo m?s aptitudes? ?Cu?les me temas me agradan m?s?
9. ?Me gusta estudiar, investigar y profundizar en ciertos temas?
10. ?Acostumbro a estudiar sin hacer esquemas, ni sacar apuntes? ?Paso el estudio totalmente pasivo, distra?do, me duermo?
11. ?Discuto mucho y con dureza los puntos de vista ajenos? ?Nunca discuto??Mis preguntas son siempre capciosas para sentirme siempre superior a los otros?
12. ?Busco el silencio, la reflexi?n??Leo, profundiza, memorizo las ideas y conceptos m?s importantes?


Publicado por mario.web @ 0:52
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