Jueves, 19 de mayo de 2011


La Modestia

La modestia es la virtud ?derivada de la templanza que inclina al hombre a comportarse en los movimientos internos y externos y en el aparato exterior de sus cosas, dentro de los justos l?mites que corresponden a su estado, ingenio y fortuna?.

Dicho en otras palabras, es la virtud que modera los movimientos internos ordenando la apariencia externa de la persona. Es el esp?ritu prudente y cauto que nos marca los pasos que no debemos dar ni seguir para no caer en situaciones peligrosas que nos afecten. Es la cautela y la reserva en nuestras maneras.

La modestia, hija de la templanza y de la prudencia, se refleja en el comportamiento en general, en el lenguaje del cuerpo, en los ademanes, en los modales y en el vestir. La modestia nos lleva a comportarnos dentro de ciertos l?mites. Modera nuestro modo de actuar, regula nuestras acciones, nuestras miradas, nuestros gestos y nuestro comportamiento en general, manteni?ndonos en los l?mites que nos corresponden por ser quienes somos, el lugar y jerarqu?a que ocupamos en la sociedad y nuestra dignidad sobrenatural de hijos de Dios ya que la persona tiene un cuerpo que encierra un alma inmortal. La modestia no es un adorno superficial, sino la defensora de la virtud del pudor (que es la piel del alma que envuelve el misterio de la vida f?sica y espiritual) mediante la custodia de los sentidos. La modestia nos protege en esos primeros pasos que no debemos dar y est? relacionada con las virtudes mayores del pudor, la castidad, la virginidad y la fidelidad. Para que el pudor pueda cumplir su objetivo, necesita de la virtud menor de la modestia, hija de la prudencia, que le indicar? lo que no debemos hacer para comportarnos imprudentemente.

Nos lleva a tomar conciencia de lo que nuestro cuerpo puede transmitir como lenguaje al otro. El cuerpo tiene un lenguaje. Nos comunicamos mediante el cuerpo y, a veces, sin quererlo, (o queri?ndolo), el lenguaje puede ser sensual, convocando s?lo a lo sensual en el otro. Por ejemplo, en el colegio, en ambientes de familia o de trabajo, no debo confundir con mis mensajes, poses y vestimenta, para que la atenci?n de mis profesores o jefes vayan a mi intelecto y no a mi f?sico. Que mi abuela, mi madre o mis t?as puedan seguir, distendidas, mis conversaciones, y no sientan s?lo ansias de corregirme. De ah? que las formas, los movimientos, la manera de mirar, expresen a veces un ?llamado? al otro, que puede sentirse ?llamado? y entonces... responder a nuestras miradas, sinti?ndose parte de un juego, y provocado... a mayor intimidad. Es muy importante que, sobre todo las mujeres, comprendan el poder que tienen sobre el var?n y ser conscientes de que todo lo suyo manda mensajes. Debemos al menos conocer la psicolog?a masculina m?s elemental y los efectos que producen nuestras actitudes en los otros. Saber que la naturaleza es as?.

Si nos vestimos de una manera provocativa tenemos que saber que eso puede generar reacciones en la otra persona que tenemos enfrente. San Agust?n dec?a: ?En todos tus movimientos que nada sea evidente que ofendiere los ojos de otro?. De ah? que deber?amos vestirnos tan s?lo para ser agradables a quienes nos miran. Si nos presentamos bien, discretos, limpios y elegantes seremos un encanto y un adorno en una reuni?n. Si no, nuestro mensaje ser? distinto.

Existe una forma de vestir adecuada a nuestro estado de vida y a cada situaci?n y no debemos dejarnos llevar totalmente por las modas. Es comprensible respetar las tendencias, pero todo con la debida mesura y de acuerdo a la situaci?n. No es lo mismo vestirse para ir al cine que para un velorio. Tal vez no sintamos un dolor profundo por la muerte de tal o cual persona, pero la forma de presentarnos indicar? que respetamos, al menos, el dolor de los que s? lo sienten.

La modestia en los movimientos del cuerpo ordena a la persona a observa el decoro, (que es el saber comportarse y respetar a una persona seg?n su condici?n y jerarqu?a). No ser? la misma exigencia la de un adolescente que espera en la fila del correo para despachar una carta y se apoya en una columna porque est? cansado, a la del mismo adolescente si est? en clase, (y debe estar bien sentado en el pupitre), a la de un ministro que recibe a otro o la de un obispo que atiende a un fiel en su despacho. Regar una planta en traje de ba?o est? muy bien si lo hago en mi jard?n, si lo hago en la plaza ya no es lo mismo. La semi desnudez de un traje de ba?o exige el lugar adecuado que es una pileta, la playa o mi jard?n. Lo que chocar?a si lo hago en la plaza o en el patio del colegio, es que el ?mbito no es el adecuado. Este ejemplo sirve para infinitos casos donde el pudor y la modestia nos ir?n dictando los pasos que no debemos dar.

Tambi?n decimos que un hogar es modesto, que una persona tiene un estilo de vida modesto, cuando queremos decir que carece de ostentaci?n, de cosas superfluas, pero s? tiene el orden, la sencillez y la medida de lo justo y de lo digno. Modelos y artistas en general, (salvo honrosas excepciones), colaboraron en destruir el pudor con la propaganda de la ropa interior, con poses, posturas, gestos, acostumbrando a los j?venes, (v?ctimas de la revoluci?n), a la falta de pudor que hoy llega hasta la infancia. La corrupci?n de la moral ha encontrado en la moda un instrumento enormemente eficaz para destruir las virtudes. Ya no hay opciones, o las hay muy escasas, para elegir en los negocios ropa interior o trajes de ba?o decentes, que no violenten las conciencias de las madres al comprarlos. A veces es al rev?s y las violentadas son las hijas, porque son las madres quienes las incitan a exponerse para estar a la moda y bien sensuales.

Es tremendamente antinatural que sean las madres, quienes, arrastradas por las imposiciones de las modas, ?arrastren? a sus hijas consigo. Remeras que muestran los breteles de los corpi?os, pantalones con el tiro tan bajo que muestran a prop?sito la ropa interior, (en ambos sexos), telas transparentes que muestran m?s que lo que tapan inundan los negocios como la ?nica opci?n para vestirse. El desnudo y el erotismo han sido llevados a todos los ?mbitos, y no se han escapado a este ambiente de sensualidad ni las mujeres embarazadas, que siempre tuvieron ese halo de misterio que envolv?a la intimidad de su estado. Hoy las vemos por la calle con sus vientres expuestos imp?dicamente al aire y las m?s famosas modelos posando hasta desnudas estando embarazadas a?n con sus otros hijos tambi?n desnudos... sobre las camas... transmitiendo s?lo mensajes cargados de sensualidad...Esta falta de celo por la intimidad en todos los ?mbitos, que expone al p?blico el cuerpo y todo lo que est? destinado al maravilloso misterio de engendrar la vida, es el term?metro que nos indica el nivel de enfermedad de nuestra sociedad.

Hemos le?do que la Madre Teresa de Calcuta dijo que le: ?hubiese dado el premio Nobel al diablo? por lo bien que hizo su trabajo. A decir verdad... hizo un gran trabajo de destrucci?n de todos los valores hasta niveles que hace a?os hubiesen sido impensables. Los cantantes modernos y las tan promocionadas modelos y artistas de televisi?n y la far?ndula local e internacional, poco conocen de esta virtud ya que en general se podr?a decir que todos sus movimientos tienden solamente a la sensualidad y a despertar los sentidos y las pasiones m?s bajas en los otros.

La vida que durante siglos estuvo reservada al ?mbito de los cabarets se ha puesto ahora como el ejemplo a seguir, y las modelos y artistas de cine se exhiben como modelos actuales de lo femenino, vulgariz?ndolo todo, con risotadas y comportamientos desmesurados y fr?volos (como bailar arriba de las mesas con gestos vulgares, a?n en ambientes de familia) poses imp?dicas, obscenas, como la ?nica propuesta para seguir siendo ?joven y moderno? y no ser descalificado. El problema es que los medios de comunicaci?n imponen esta far?ndula a los padres y madres quienes sienten que, o se compran este estilo de comportamiento o se quedan afuera del sistema social, o tienen miedo a sentirse desautorizados ante sus propios hijos. La ca?da es en picada libre, sin paraca?das y en esta ca?da entran los pol?ticos de turno, los medios de comunicaci?n y hasta los que debieran ser puntos de referencia para la juventud.

Para el cristiano que vive en un ambiente en que no se respeta a Dios, la modestia no se puede limitar a no ofender a otros ni a lo que se considere aceptable en la sociedad. Se debe m?s bien recordar que el cuerpo es templo del Esp?ritu Santo. El misterio de la vida en el cual hasta el propio Dios interviene infundiendo un alma inmortal a la persona creada, requiere la intimidad de dos, var?n y mujer. Todo lo dem?s, exponerse o sumarse a este acto es enfermo.

Dios, en su plan original, reserv? al hombre y a la mujer el deber y el derecho de transmitir la vida en un ?mbito de intimidad. Es por eso que, cuando Ad?n pec?, sinti? verg?enza de su desnudez y se cubri?. La Virgen Mar?a, en las apariciones de F?tima, nos pide con urgencia la virtud de la modestia. En pleno siglo XX lo anunci? la Sant?sima Virgen en F?tima en 1917: ?Se introducir?n ciertas modas que ofender?n mucho a Nuestro Se?or... y m?s almas se van al infierno a causa de los pecados de la carne que por cualquier otra raz?n?. A 90 a?os de Sus palabras podemos constatar c?mo se han cumplido, porque hoy hasta las j?venes de familia se atreven a llevar modas que los que hemos sido educados cristianamente y sabemos distinguir entre lo sacro y lo profano reconocemos ofensivas y escandalosas.

Las familias actuales, por diversos motivos, (ignorancia, superficialidad, debilidad, amor hacia los hijos mal entendidos, condescendencia, etc), han cortado la transmisi?n de estos valores que proteg?an la moral de las personas y elevaban hacia Dios los usos y costumbres de los pueblos.



Notas
1) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. Rvdo P. Royo Mar?n. Editorial BAC. P?g. 612.




El Pudor



El pudor es una virtud innata en toda persona que ?reconoce el valor de su propia intimidad y respeta la de los dem?s. Mantiene su intimidad a cubierto de extra?os, rechazando lo que puede da?arla y la descubre ?nicamente en circunstancias que sirvan para la mejora propia o ajena?. (1)

Dicho en otras palabras, el pudor es la virtud que nos ense?a a descubrir y a preservar nuestra propia intimidad. Es el respeto por la persona y su misterio. Es la tendencia y el h?bito de conservar la propia intimidad a cubierto de los extra?os y tiene una nota esencial: no mostrar lo que debe permanecer escondido.

El pudor es la piel del alma que, cuando es invadida o avasallada, nos produce verg?enza. Es por eso que el extra?o no debe pasar a trav?s de este espacio que resguarda y protege nuestra intimidad, y cuando se nos acerca m?s de lo debido (ya sea f?sica o espiritualmente) nos genera violencia. A esto responde la necesaria distancia y espacio, a?n en el trato con el pr?jimo, que debe ser cort?s, gentil y amable pero hidalgo y no vulgar. Hidalgo, porque demostramos que somos alguien, con pertenencia a un hogar o a una familia determinada, que somos hijos de ?alguien?, (por m?s sencilla y humilde que sea nuestra familia pero ser? la nuestra), y porque no estamos accesibles para el com?n, para cualquiera, como transmitimos con la vulgaridad de la excesiva familiaridad, del tuteo y del besuqueo indiscriminado con todo el mundo.

Existe un pudor interno que ata?e al mundo de los sentimientos y otro pudor externo que se refiere al cuerpo. Ambos ense?an todo sobre el mundo de la delicadeza y parten de la virtud de la templanza. El pudor va ligado a nuestra propia intimidad, que es la zona reservada de cada uno. Constituye el n?cleo m?s hondo y arraigado de nuestra personalidad, de lo que nos pertenece, de ese mundo interior que nos hace ser personas ?nicas e irrepetibles por nuestro ser. La supresi?n de la intimidad, a su vez, implica masificaci?n y quedamos convertidos en cosas, destruy?ndonos como personas.

El pudor es adem?s la conciencia que tenemos de la propia intimidad, de que la sexualidad humana es la sede, la morada, de un misterio que no puede ser desvelado a cualquiera, de ah? que naturalmente rechace el mostrar lo que debe permanecer velado. ?Existe un pudor instintivo, ligado a la constituci?n psicol?gica del hombre y por tanto universal, que se manifiesta como sentimiento de miedo, de verg?enza, ligado de alg?n modo a la emoci?n sexual.? (2)

La castidad y la virginidad siempre exigir?n al pudor como aliado y guardi?n. Lo necesitar?n como un radar que detectar? y las proteger? de los peligros. Ambas virtudes necesitar?n de la virtud del pudor para generar el clima propicio ?para protegerse?. El pudor, a su vez, necesitar? de la peque?a virtud de la modestia como aliada, que le indicar? los primeros pasos que no deben darse para no caer.

?El pudor en cubrir el propio cuerpo significa que el propio cuerpo se tiene en posesi?n que no est? disponible para nadie m?s que para uno mismo. Que no se est? dispuesto a compartirlo con todo el mundo y que, por consiguiente, se est? en condiciones de entregarlo a una persona o de no entregarlo a nadie?. (3)

Este debiera ser el sentido por el cual la desnudez de su novia o su mujer no debiera serle indiferente al novio o al esposo. Porque si ella pudorosamente se posee a s? misma ser? para entregarse a su propio marido, mientras que si se desnuda f?cilmente o circula semi desnuda ante los extra?os est? t?citamente convocando ?a m?s? a todos los dem?s, lo cual desde siempre fue una actitud s?lo reservada a la prostituci?n. Si los hombres se mantienen fieles a su naturaleza, la desnudez femenina los tiene que conmover. Si no se conmueven, ni con la mujer propia, ni con la ajena, habr? que alarmarse.

Los mandamientos sexto y noveno fueron dados por Dios para contribuir a que las personas sean m?s due?as de s? mismas en el recto uso del sexo, ayud?ndolas a ordenarse, a elevarse y preservar las sanas costumbres de los pueblos. De ah? que educar en el sentido del pudor signifique educar en el resguardo de la propia intimidad, del modo de vestir, del modo de hablar, de la modestia de los gestos y los movimientos corporales. Una conciencia bien formada, serena, vigilante, equilibrada y consciente de las consecuencias de sus actos, defender? la dignidad e intimidad del hombre en una actitud de respeto, no s?lo hacia el propio cuerpo, sino hacia el de los dem?s. De lo contrario, despreciando estos dos mandamientos, los hechos nos demuestran que las personas se embrutecen y se degradan peor que las bestias, ya que el ser humano es el ?nico ser creado que puede vivir debajo de su condici?n. Los animales, por ejemplo, no pueden. La vaca nace como vaca, crece como vaca, se desarrolla como vaca y muere como vaca. No puede ni elevarse ni degradarse debajo de su condici?n de vaca como fue creada. ?Se dice que una persona no tiene pudor cuando manifiesta en p?blico situaciones afectivas o sucesos autobiogr?ficos ?ntimos y en general cuando se comporta en p?blico de la manera en que las dem?s personas suelen hacerlo solamente en privado. As?, hay determinadas formas de comportamiento que se consideran anormales en la v?a p?blica y se consideran adecuadas dentro del recinto dom?stico, y otras que ni siquiera se consideran correctas dentro del recinto dom?stico en presencia de ?los ?ntimos? y requieren la soledad m?s estricta. Por ejemplo, para llorar, una persona preferir? su casa a la calle y, a?n m?s, antes que la sala de estar elegir? la soledad de su habitaci?n. Del mismo modo un sujeto normal no puede pasearse en pijama por la v?a p?blica sin que resulte chocante para ?l mismo y s? puede hacerlo por los pasillos de su casa. Sin embargo, en el momento de desnudarse, tampoco estos resultar?n adecuados y elegir? la soledad m?s estricta. Se podr?an seguir amontonando ejemplos, pero con los aducidos hasta ahora es suficiente para percatarnos de que ?pudor? es la ?tendencia a mantener la propia intimidad a cubierto de los extra?os?.

La ?intimidad puede quedar protegida o desamparada en funci?n del lenguaje, del vestido y de la vivienda?. (4)

Intimidad y vivienda. El hombre construye una casa no s?lo para protegerse del clima sino que necesita proteger su propia intimidad, necesita sentirse seguro y protegido en un ?mbito que le sea propio. Uno no invita a pasar a su casa a cualquiera porque naturalmente resguarda su propia intimidad, su lugar ?ntimo. De ah? que nuestra casa sea nuestro lugar m?s reservado. La tendencia, a su vez, que tenemos de cuidar nuestro hogar y mantenerlo limpio y acogedor tambi?n ata?e a la virtud del pudor, porque intentamos darle a los dem?s lo mejor de nosotros mismos. La ausencia de pudor en nuestro hogar se refleja con descuido de nuestra propia intimidad, porque demostramos que nuestra intimidad ya no nos pertenece, sino que la hemos ?abandonado?.

Cuando abrimos las puertas de nuestra casa a cualquiera no estamos preservando nuestro hogar, sino que lo estamos abriendo y exponi?ndolo a todos, sin discernir qui?n debe compartir nuestra intimidad y qui?n no. Esta moda hoy en d?a comienza desde los jardines de infantes y los colegios, en donde se ha impuesto como obligaci?n, (porque la moda as? lo impone), el invitar a todo el curso a los cumplea?os, sin elegir, sin seleccionar quienes pueden ser buenas o malas compa??as para nuestros hijos. A lo sumo, siempre podremos mandar una torta al colegio para compartir y festejar ese d?a con todos los compa?eros de curso.

Por otro lado, cuando nos enteramos, a su vez, que alguien que ha sido nuestro hu?sped murmura o critica nuestra casa o algo de nuestra intimidad lo vivimos mal, como una traici?n, (que lo es), porque le hemos brindado lo m?ximo de nosotros mismos. De ah? que nos sea m?s f?cil criticar a una persona en p?blico que criticarle su propio hogar ?ntimo y hospitalidad que nos ha brindado, porque naturalmente percibimos nuestra bajeza en hacerlo. Igualmente un robo en nuestro hogar tiene la sensaci?n de la violaci?n de nuestra intimidad, al ser violentado por la fuerza lo que cre?amos nos pertenec?a en exclusividad.

Intimidad y vestido. El pudor cuida el misterio de las personas, de su amor y de su intimidad. Nace con el despertar de la conciencia frente al pecado, como le pas? a Ad?n en el Para?so. Antes de pecar, Ad?n estaba tranquilo en su desnudez, pero despu?s de la ca?da, sinti? verg?enza. La naturaleza ya hab?a sido violentada. A partir de ah?, el pudor consistir? en rehusar a mostrar lo que tiene que estar escondido. Las formas var?an de una cultura a otra. El pudor de cubrir nuestro cuerpo significa que lo poseemos y que no est? a disposici?n de nadie m?s que de nosotros mismos, que no estamos dispuestos a compartirlo con todo el mundo y lo podemos compartir con alguien, o con nadie, seg?n nuestra decisi?n. Este es el argumento m?s atacado, porque se dice que nuestro cuerpo es la se?al de la libertad, lo que no es as?. La p?rdida del pudor no nos hace m?s libres sino m?s manipulables, m?s f?ciles de caer porque nos arranca los principios y valores que nos proteg?an como las capas de la cebolla.

La moda (desde la infancia) debiera responder a la exigencia de custodiar la intimidad personal sin estar re?ida con el buen gusto y la elegancia. La persona debiera vestirse resguardando ante los dem?s la ?propiedad? de su cuerpo, protegi?ndolo y conserv?ndolo para ser entregado, (en caso de matrimonio), a la persona elegida a compartir con nosotros la vida. Una persona pudorosa elegir? las telas, los distintos modelos de vestidos, los escotes, las transparencias, las posturas, los modales y el lenguaje que m?s resguarden su intimidad. Utilizar? el vestuario del club o el camar?n de negocio para desvestirse detr?s de la cortina, no exponi?ndose gratuitamente delante de la vendedora o la cuidadora del vestuario. Si tiene cita con el m?dico elegir? la ropa interior m?s adecuada y m?s discreta posible. Si tiene que internarse para una operaci?n o si tiene que compartir con alguien, (una amiga, o un familiar), el cuarto no se pasear? desvestida violentando tal vez a la otra persona con su desnudez. El pudor en el hombre y en la mujer es natural, y es la sociedad moderna quien le impone lo contrario a trav?s de las modas desde la infancia. La ropa interior impuesta con talle bajo desde la m?s tierna edad, los pantalones de tiro bajo para que se les vean los calzoncillo a los varones, los breteles de los corpi?os que se usan expuestos a prop?sito y los trajes de ba?o y bikinis min?sculos. Todo tiende a bajar la guardia, a erosionar el pudor, a eliminar la diferencia entre la intimidad, (ropa ?ntima para uno), y lo que es p?blico, (ropa de vestir para todos).

La complicidad y el instrumento de la moda en la revoluci?n cultural no son para menospreciar sino para destacar. Sat?n, que conoce muy bien a quien ha de perder, ha puesto sus ca?ones en primer lugar en desvestir a la mujer para degradarla. La moda provocativa siempre ser? adem?s una responsabilidad ante Dios ya que incita a otros a pecar. Es la sociedad moderna quien, a fuerza de desvestir hasta el m?ximo a la mujer, ha atentado contra la natural virilidad y respuesta del var?n que, (con la naturaleza ya atrofiada), lee tranquilo e indiferente el diario en la playa rodeado de mujeres pr?cticamente desnudas... Es la revoluci?n sexual que, como un instrumento m?s de la revoluci?n anticristiana, al odiar al hombre intenta destruirlo.

Intimidad en el lenguaje. Dijimos que el pudor es la virtud que nos socorre para preservar la intimidad de toda la persona, no s?lo la f?sica. Nuestra intimidad engloba un conjunto de emociones, sentimientos y estados de ?nimo que constituyen la vida afectiva de la persona. Las personas comunicamos intimidad por medio del lenguaje. Nuestra interioridad es tan delicada, que debemos seleccionar a quien consideramos que ser?n merecedoras de nuestras confidencias y que no har?n mal uso de ellas public?ndolas. A?n en los sentimientos nobles y buenos, sentimos muchas veces pudor de revelarlos, como nos sucede a veces al decirle o al no poder decirles a personas que queremos (como padres, hijos, hermanos o amigos) que los amamos. Decimos que una persona no tiene pudor de su intimidad cuando cuenta indiscriminadamente su vida ?ntima haci?ndola de dominio p?blico. Hoy en d?a, copiando los medios de comunicaci?n, uno escucha las intimidades m?s grandes en las conversaciones ajenas (que ya no son privadas sino p?blicas) ya sea en la oficina, el colectivo, las confiter?as, las peluquer?as, los vestuarios de los clubs o hasta en las reuniones sociales. A medida que perdemos el sentido de la existencia del alma perdemos tambi?n el sentido del cuerpo que es lo que sucede en las discotecas. Con el ruido ensordecedor no se puede hablar. La discoteca es el lugar de los cuerpos sin alma, donde todo est? calculado para hacernos bajar las defensas, (porque el ser humano posee naturalmente defensas que lo alertan), y perder la noci?n y el sentido de lo que est? bien y de lo que est? mal. El volumen de la m?sica cierra algunos canales de comunicaci?n como el verbal, y abre otros: el de los sentidos. Se estimula el baile, se evidencia el cuerpo, se encienden los sentidos. Y se nos expropia de nuestra propia identidad, de nuestra intimidad, de nuestro misterio, de nuestros valores inculcados, de nuestra historia familiar y personal. En la discoteca, ante la imposibilidad de comunicarnos, de conocer nuestra intimidad espiritual, de conversar y transmitir nuestras inquietudes y anhelos m?s profundos, prevalece lo puramente f?sico.

?Se debe educar en el pudor con prudencia. Una educaci?n demasiado estrecha en este campo multiplicar?a las dificultades y no har?a sino agravar la inquietud y el malestar de los adolescentes y de los j?venes. Es un hecho innegable que, mediante una educaci?n demasiado r?gida, los siglos pasados llevaron el pudor a terrenos en los que no entra para nada y de esta manera hicieron ver el mal en todas partes. Lamentablemente este tipo de ?mala educaci?n del pudor? no puede causar sino reacciones contrarias, es decir, conducen a la impudicia. Educar en el pudor significa, pues, al mismo tiempo que cultivarlo, tambi?n defenderlo de toda mezquindad que tan f?cilmente se confunde con el pudor. Justamente la falsificaci?n del pudor tiene un nombre y ?ste es pudibundez. Se denomina as? al pudor desequilibrado o excesivo, causado en general por una falsa educaci?n. La pudibundez no hace a las personas castas sino caricaturas de la castidad.? (5) La angustia, la inseguridad, la soledad f?sica y espiritual, la soledad interior, la falta del sentido de la vida, el anhelo profundo de ser amado del hombre moderno lo ha llevado a disgregar su ser interior. El hombre ya no sabe qui?n es. La moral ya no rige su conducta ni lo orienta el sentido del deber.

Los j?venes hoy encuentran normales cosas que durante siglos fueron consideradas propias de la ?mala vida?. Espect?culos obscenos gratis, en vivo y en directo en cualquier espacio p?blico de la ciudad. Las relaciones sexuales son generalmente provocadas por la parte femenina. Los anticonceptivos han fomentado el uso indiscriminado del sexo. El SIDA mentirosamente se combate con preservativos y todo esto lleva a toda una cultura de la genitalidad. La liberaci?n sexual, especialmente para la mujer, quien se ha sacudido de ?la opresi?n del var?n? tambi?n ha ?sacudido? el pudor. Al quedarse sin pudor, se ha quedado sin la virtud mediante la cual la mujer manejaba pr?cticamente la medida de la relaci?n con el var?n mediante el cortejo, la seducci?n y el romanticismo. Todo un mundo de delicadezas y emociones profundas.

Los famosos reality shows de la televisi?n son la expresi?n m?s alarmante y manifiesta de la degradaci?n humana (llamada procacidad) en donde la supresi?n del pudor es total. Desde un principio el hombre muestra una intimidad inhumana a niveles impensables de degradaci?n y pura pornograf?a. No s?lo se hace todo expl?cito, sin ocultar nada, sino que se act?a de manera impensable en la forma de vivir y comportarse de las personas sanas. Convertidas y degradadas en la animalidad, ya no se poseen a s? mismas sino que se abandonan.

Para recuperar el pudor que no se tiene o que se ha perdido hay que empezar por entender que la persona no es igual que un animal. Que tiene un cuerpo y un alma y lo que esto significa. Que as? como el cuerpo tiene sus necesidades el alma tiene las propias. Si tom?ramos conciencia de la maravilla que es el alma que hoy ya nos hace inmortales. Tenemos que recuperar el respeto por nosotros mismos, la autoestima. No somos un ?elemento m?s de la biodiversidad?...Dentro de la cual nos quieren rebajar a la condici?n de igualdad con las piedras, con las plantas y con el perro...No.

Cada uno de nosotros es un ser ?nico, singular e irrepetible y superior a todas las dem?s cosas y elementos creadas, creados a ?imagen y semejanza de Dios?. ?En qu? consiste esta semejanza? No en el cuerpo sino en el esp?ritu, que es un soplo del aliento divino. Santo Tom?s ense?? que el alma inmortal de cada persona es superior a todo el universo creado. Si ?ste es el valor de una persona, debo primero tomar conciencia yo de lo que valgo.

La supresi?n del pudor de nuestro tiempo responde a una faceta m?s del plan gramsciano para lograr la masificaci?n y la destrucci?n de la persona.

Notas
(1) ?La educaci?n de las virtudes humanas?. David Isaacs. Editorial Eunsa. P?g 189.
(2) ?Las verdades robadas?. R.P. Miguel Angel Fuentes. IVE. Ediciones IVE. P?g.229
(3) ?La supresi?n del pudor?. Jacinto Chozas. Eunsa Pamplona. P?g.24
(4) ?La supresi?n del pudor?. Jacinto Chozas. Eunsa Pamplona. P?g.18
(5) ?Las verdades robadas?. R.P.Miguel Angel Fuentes. Ediciones IVE.P?g.231




Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)

En relaci?n a la Modestia

1. ?Qu? es la virtud de la modestia?
2. ?Con cuales otras virtudes est? relacionada y por qu??
3. ?Por qu? esta virtud es la defensora de la virtud del pudor?
4. ?Cu?les son las expresiones concretas (externas e internas) de una persona modesta?
5. ?Alg?n comentario o sugerencia?

En relaci?n al Pudor

1. ?Qu? es el pudor?
2. ?Qu? significa educar en el sentido del pudor?
3. ?En qu? consiste el pudor interno y externo?
4. Se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalizaci?n y la masificaci?n. ?En tu ambiente (familia, trabajo, sociedad) como te das cuenta de esta carencia de pudor? ?Qu? har?as para contrarrestar estas situaciones?
5. ?Qu? cosas cambiar?an si hoy se educara en el pudor? ?Por qu??
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?



Para reflexi?n personal
1. ?Me preocupan verdaderamente actuar con modestia?
2. ?Soy brusco, ?spero en palabras y ademanes? ?Soy ligero en mis risas? ?en mi vocabulario? ?En mi modo de conversar??En los temas de conversaci?n?
3. ?Controlo mi lengua? ?O Comunico todo lo que s?? ?Lo que muchas veces conozco por mi curiosidad mal dominada?
4. ?Soy dejado en mis posturas? ?Doy a todos se?ales de respeto, de benevolencia?
5. ?Evito hacer gestos con el rostro? ?Manifestar desprecio, impaciencia, disgusto, tristeza, severidad?
6. ?Se valorar la virtud del pudor? ?Soy de las personas que aun sienten verg?enza de su desnudez?
7. ?Vivo esta virtud en mi manera de vestir y de comportarme? ?Se guardar mi intimidad o a todas las personas publico mi vida privada?
8. ?Estoy convencido que el pudor, que tiende a encubrir los valores sexuales para proteger el valor de la persona, tiende igualmente a cubrir el acto sexual para proteger el valor del amor? ?O soy de los que piensa que debemos de actuar de manera natural y no tiene nada que ver el pudor con la sexualidad y con el amor?


Publicado por mario.web @ 1:14
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