Jueves, 19 de mayo de 2011

Las virtudes teologales fundan, animan y caracterizan el obrar moral del cristiano. Le dan vida a todas las virtudes morales. Son infundidas por Dios en el alma de los fieles para que por medio de ellas, el hombre sea capaz de actuar como hijo suyo y de ese modo alcanzar la salvaci?n. Son la garant?a de la presencia y la acci?n del Esp?ritu Santo en el ser humano.

Por la fe el hombre se entrega libremente a Dios y por ella se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. Por eso se dice que la fe es el fundamento de la vida moral ( Catec. n 2087). Es el don m?s grande que puede recibir el hombre, es m?s grande que la vida. De hecho, la fe da sentido a la vida, ense?a a comprender el dolor y el sufrimiento, da sentido a lo cotidiano, llena la vida con la presencia de Dios.

La fe, que es la virtud sobrenatural por la que creemos en Dios y en todo lo que ?l nos ha dicho y revelado y que la Iglesia nos propone, porque ?l es la verdad misma. Es decir, es la virtud sobrenatural por la que creemos ser verdadero todo lo que Dios ha revelado. Es imposible sin tener fe, tener un contacto ?ntimo con Dios.

Es una virtud que nos viene dada por Dios (virtud teologal) pues casi todas las verdades que creemos exceden la capacidad natural de la mente humana y hace falta una gracia especial de Dios para que se pueda dar el asentimiento. Nos es dada en el Bautismo.

La fe es un requisito fundamental para alcanzar la salvaci?n. Todo el que cree en Cristo se salvar?, esto nos dice el Evangelio en Mc. 16,16: ?el que creyere y fuere bautizado se salvar? y el que no creyere se condenar?. Pero, hay que tener cuidado en no caer en la visi?n protestante de que s?lo la fe basta, las obras no importan. As? como el que carece de fe no se salva el que, teniendo fe, no las convierte en obras, tampoco se salva. ?Como el cuerpo sin el esp?ritu es muerto, as? tambi?n es muerta la fe sin obras?. Sant. 2, 26. La fe es decir s? a las verdades reveladas por Dios.


La fe no es un simple sentimiento de la presencia de Dios en la vida sino fiarse de Dios, confiar en ?l. No tiene como fin primario capacitar al hombre para su tarea en este mundo, sino iniciarle a la vida divina que s?lo alcanzar? su perfecci?n en la vida eterna. La fe es adhesi?n de la inteligencia a la palabra de Cristo (Evangelio) y entrega confiada a ?l de toda la persona. Tiene, por tanto, un car?cter intelectual y una dimensi?n existencial (que abarca a toda la existencia en sus m?ltiples facetas).

Por tanto, en la fe entran la inteligencia y la voluntad; los actos de fe son actos humanos. Por ello no podemos reducir la fe s?lo a sentimientos o a emociones, ni considerarla como algo irracional o absurdo que simplemente obedecemos sin buscar su significado profundo o su coherencia interna. La fe es racional aunque a veces al hombre le cueste encontrarle sentido. La dificultad, en este caso, no es de la fe sino de la limitaci?n humana.


Deberes que la fe impone

Los deberes que impone la fe al que la posee son: conocerla, confesarla y preservarla de cualquier peligro.

1. Conocerla

No s?lo saber de que se trata sino que tambi?n hay que interiorizarla. Todo hombre dependiendo de su estado y condici?n tiene el deber de conocer las principales verdades de fe. Es un deber grav?simo. Cuando menos hay que conocer:

  • Los dogmas fundamentales, contenidos en el Credo.
  • Lo que es necesario practicar para salvarse: los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia.
  • El Padrenuestro.
  • Los medios de salvaci?n: Los sacramentos.



Estos apartados coinciden con las cuatro divisiones del Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat?lica: la profesi?n de la fe, la celebraci?n del misterio cristiano, la vida en Cristo y la oraci?n cristiana.

2. Confesarla

  • Manifest?ndola con palabras y hechos. As?, por ejemplo, al recitar el Credo conscientemente estamos haciendo una confesi?n de fe en las verdades fundamentales que nos ha revelado Dios. Al hacer una genuflexi?n ante la Eucarist?a, manifestamos nuestra fe en la presencia de Cristo bajo las especies de pan y vino. Muchas veces, estos gestos sin la presencia de la fe resultar?an incomprensibles o grotescos.
  • A trav?s de la coherencia entre lo que creemos y hacemos en la propia vida, por medio de las obras. En nuestra vida cotidiana, en nuestras palabras y, si es necesario, en la confesi?n clara y expl?cita, aun a costa de la propia vida, debe manifestarse nuestra fe. En determinadas ocasiones se podr? ocultar o disimular la fe (ante la persecuci?n, por ejemplo), pero nunca es l?cito negarla.



En los tiempos actuales en que la fe se debilita en muchos hombres, en que el paganismo avanza y parece ponerse de moda el vivir como si Dios no existiese, los cat?licos tenemos un deber especial de extender el Evangelio, de predicar, de utilizar todos los medios a nuestro alcance para iluminar a los hombres con la revelaci?n de Cristo igual que hac?an los primeros cristianos. Esto supone una vivencia aut?ntica de la fe, un verdadero amor a Cristo y una justa valoraci?n de lo que significa la salvaci?n de una alma.

  • Por la pr?ctica del apostolado, que nos lleva a hacer part?cipes a otros del don que poseemos.




3. Preservarla

Es obligatorio evitar todo lo que la pueda poner en peligro o debilitarla por ser la fe un don sobrenatural de inmensa riqueza. Una manera de preservarla es cumliendo fielmante los mandamientos y dem?s compromisos del cristiano. Las crisis de fe son generalmente crisis de conducta.


Pecados contra la fe

Se puede pecar contra la fe por negarla interiormente, por no confesarla exteriormente y por exponerla a peligros.

1. Por negarla

La fe puede ser negada de varias maneras (Catec. n. 2089):

  • Incredulidad: es la carencia culpable de la fe ya sea total (ate?smo) o parcial (falta de fe). Supone El rechazo del principio y fundamento de la salvaci?n eterna.
  • Por negligencia en la instrucci?n religiosa;
  • Por rechazar o despreciar positivamente la fe despu?s de haber recibido la instrucci?n religiosa b?sica.
  • Apostas?a: abandono total de la fe cristiana recibida en el bautismo. No es una p?rdida paulatina, como en la infidelidad, debida al desprecio, a la vida de pecado o a la negligencia en la propia formaci?n, sino una opci?n clara y global: cambio de religi?n o adhesi?n intelectual al pante?smo, racionalismo, marxismo, masoner?a...
  • Herej?a: es el error voluntario y pertinaz contra alguna verdad definida como dogma de fe. En realidad, la herej?a, al rechazar una verdad de fe, est? rechazando toda la fe y est? rechazando impl?citamente la autoridad de dios que revela. Es, por tanto, un pecado grav?simo pues se rechaza formalmente a Dios. Por eso, la Iglesia denuncia las herej?as para proteger a los fieles.
  • Dudas contra la fe. Si estas dudas se vencen sometiendo humildemente nuestro entendimiento a la revelaci?n, a Dios, hacemos un acto virtuoso. Sin embargo, si estas dudas son admitidas deliberadamente o no se ponen los medios para salir de ellas, se est? incurriendo en una falta contra la fe.



2. Por no confesarla externamente por verg?enza o temor

Este defecto consiste en la verg?enza de confesar externamente la fe por miedo a la opini?n que los dem?s puedan formarse sobre m?. Puede llevar a omitir preceptos graves (por ejemplo, no voy a Misa el domingo por temor a que se enteren mis amigos con los que estoy pasando el fin de semana), o a veces puede suponer desprecio de la religi?n o ser causa de esc?ndalo (por ejemplo, no responder ante un ataque al Papa en una conversaci?n).

3. Por exponerla al peligro

Es el pecado de los que no se apartan de todo lo que puede hacer da?o a la fe. Se puede presentar de muchas formas: conversaciones, lectura de libros contrarios a la fe, pel?culas, conferencias, negligencia en la formaci?n religiosa, supersticiones (la guija, espiritismo, etc).

Cuando se perciba alguna ocasi?n de peligro para tu fe, conviene acudir a un director espiritual o confesor fiel a la Iglesia y consultarle sobre las dificultades o los peligros que puedan aparecer.


Publicado por mario.web @ 1:35
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