Jueves, 19 de mayo de 2011

LA CONSTANCIA


La constancia, hija de la fortaleza, es la virtud que ?nos conduce a llevar a cabo lo necesario para alcanzar las metas que nos hemos propuesto, pese a las dificultades internas o externas o a la disminuci?n de la motivaci?n personal por el tiempo transcurrido, sustentando el trabajo a fuerza de voluntad s?lida que nos lleva a un esfuerzo continuado, venciendo las dificultades y venci?ndonos a nosotros mismos?.

Dicho en otras palabras, la constancia es lo que fortalece nuestra voluntad para continuar en una meta que nos hemos propuesto y nos ayuda a vencernos a nosotros mismos para no flaquear en lo cotidiano. As? como la tolerancia y la paciencia est?n dirigidas hacia las personas, la constancia est? dirigida hacia un objetivo bueno, una meta o tarea a lograr.

Es una virtud ?ntimamente relacionada con la perseverancia. Las distinguen las distintas dificultades y el tiempo que conlleva el tratar de superar a cada una. As? como la perseverancia es m?s firme y se prolonga a trav?s del tiempo, la constancia robustece al alma contra los impedimentos y dificultades menores y de todos los d?as que nos llegan del exterior, del medio en que nos movemos Necesitaremos ser constantes para lograr cualquier meta o h?bito bueno que nos permitir? adelantar en la virtud. La constancia nos har? realizar todo lo que debemos hacer aunque nos resulte peque?o e insignificante el no hacerlo. Desde hacer todos los d?as los deberes y tareas ni bien llegamos del colegio, (y descansamos un rato mientras tomamos algo), guardar nuestros libros y cuadernos despu?s de hacer los deberes en la mochila o continuar con el buen h?bito de coser los botones que hacen falta cada vez que planchamos y vemos que se han ca?do. Si lo hacemos as?, con constancia, un poco todos los d?as, poco tendremos que estudiar para los ex?menes porque ser? un fuerte repaso. Nos lucir? el haber sido constantes durante el a?o y podremos disfrutar de las vacaciones. De la misma manera tendremos siempre la ropa con los botones al d?a.

Necesitaremos constancia para ordenar la pila de remeras del ropero cada vez que sacamos una de abajo o del fondo, sin dejarla toda ca?da sabiendo que s?lo nos llevar? medio minuto hacerlo pero preferimos irnos a jugar con nuestros amigos o tomar mate con la vecina. Para agradecer cada vez que recibimos un regalo, contestar una carta o un mail. Ser constantes para no interrumpir el tratamiento m?dico ni bien lo comenzamos porque nos parece que ese remedio que nos recet? no nos hace nada. Con las sesiones de rehabilitaci?n que nos recomend? la kinesi?loga porque creemos que esa gimnasia de una hora dos veces por semana no es significativa. Para visitar dos veces por a?o al dentista como el mismo nos lo aconsej?. Para practicar un deporte si lo queremos hacer bien o aprender un idioma si lo queremos hablar sin acento extranjero.

Para esto hace falta generar desde la infancia un clima de orden, de trabajo y de esfuerzo (tan erosionado hoy en d?a), donde cada uno sea responsable de sus cosas y ejercitar la voluntad con peque?os hechos. No basta con tener buen coraz?n, habremos de formarlos en la constancia y la fuerza de voluntad con actos simples como: levantarse siempre con el despertador, ba?arse todos los d?as aunque no tengamos ganas, peinarnos varias veces al d?a para no andar desali?ados y desprolijos (pensando principalmente en agradar a los dem?s) y especialmente antes de sentarse a la mesa, dejar la mochila en el lugar que corresponde, todos los d?as, cuando volvemos del colegio, (y no tirada sobre la mesa de entrada), llevar las zapatillas embarradas hasta el lavadero cada vez que volvemos de jugar al rugby. Obligar a los hijos peque?os y adolescentes a estos peque?os actos que ordenan y fortalecen la voluntad, aunque estemos cansadas de hacerlo y de repetirlo todos los d?as. Porque esa es la parte que nos toca a los padres, y a todos los adultos en general, la constancia en la formaci?n y educaci?n diaria de los m?s j?venes, sin claudicar. M?s adelante, ya adultos, la constancia ser? la virtud clave de lo que llamamos el mantenimiento de las cosas Ya sea el auto nos llevar? a revisar peri?dicamente el aceite para que no se estropee el motor, a lavarlo tal vez semanalmente para mantenerlo limpio. Al buen mantenimiento de la casa, ya sea podando las enredaderas en el invierno, limpiando las canaletas varias veces en el oto?o, cambiando los cueritos de las canillas cada vez que haga falta o en llamar el plomero cada vez que sea necesario y no dejar que las p?rdidas de agua se agraven, pintando las persianas o llamando al carpintero o al herrero para que nos arregle las que se vencieron con el uso. Para mantener nuestra salud nos llevar? a privarnos de comer chocolate ni frituras porque sufrimos del h?gado y nos hace mal etc. Todo buen mantenimiento necesita imperiosamente de la virtud de la constancia, de lo diario, de lo cotidiano, de lo que aparenta ser poco importante pero no lo es.

La constancia suprimir? el ?me gustar?a? o el ?podr?a? por el ?puedo y lo lograr? y su premio ser? constatar el premio, la satisfacci?n y el orgullo que brinda el deber cumplido, a?n en las peque?as cosas.

Los vicios opuestos a la constancia son: la inconstancia (por defecto), que Santo Tom?s llama molicie o blandura, debido a la pereza, a la mediocridad, al desaliento y a la ausencia de metas claras. El otro es la terquedad (por exceso) que se obstina en no ceder o cambiar la decisi?n cuando lo razonable es hacerlo. Empecinarnos en querer pintar el cuarto, (lo que est? bien), pero un d?a h?medo de lluvia, cuando todos nos dicen (apoyados en el sentido com?n y la experiencia) que la humedad impedir? que la pintura se seque y retrasar? el trabajo durante d?as complicando a todos los de la casa.



LA PERSEVERANCIA


La perseverancia es ?una virtud que inclina a persistir en el ejercicio del bien a pesar de la molestia que su prolongaci?n nos ocasione? (1)

Dicho en otras palabras, es la firmeza y constancia en los prop?sitos y en las resoluciones de ?nimo. La perseverancia es la firmeza que nos hace resistir y continuar en nuestras metas, nuestros objetivos o nuestros trabajos, que generalmente estar?n plagados de obst?culos en el camino de nuestras vidas y de nuestra salvaci?n. ?Se distingue de la longanimidad (que es la grandeza y constancia de ?nimo en las adversidades) en que ?sta se refiere m?s bien al comienzo de una obra virtuosa que no se consumar? del todo hasta pasado largo tiempo; mientras que la perseverancia se refiere a la continuaci?n del camino ya emprendido, a pesar de los obst?culos y molestias que vayan surgiendo en ?l. Lanzarse a una empresa virtuosa de larga y dif?cil ejecuci?n es propio de la longanimidad; permanecer inquebrantablemente en el camino emprendido un d?a y otro d?a, sin desfallecer jam?s, es propio de la perseverancia. Todas las virtudes necesitan de la ayuda y complemento de la perseverancia, sin la cual ninguna podr?a ser perfecta ni siquiera mantenerse mucho tiempo.? (2) Porque toda virtud, para ser incorporada a una vida virtuosa, necesita de la perseverancia. Es por eso que la Iglesia siempre ense?? el catecismo de la perseverancia.

Dios es inmutable y siempre igual a s? mismo. Nosotros somos los variables y mudables de principios, metas y opiniones. Nuestra naturaleza se cansa, es inconstante. Ya San Pablo dec?a: ?No hago el bien que quiero sino el mal que no quiero?. De ah? que el combate nos fortalezca. La perseverancia, indispensable para cumplir cualquier meta que nos propongamos, nos ayudar? a pelear contra nuestra propia naturaleza. Como quien bien nos conoce, el diablo viejo, le aconseja en las ?Cartas del diablo a su sobrino? el arte de hacer caer a las almas: ?Es tan dif?cil para estas criaturas el perseverar (3).

Ese rever constante con el espejo retrovisor genera angustia y desaz?n. Si he decidido dar la vida para defender la Patria o contraer matrimonio, no es bueno para la paz de mi alma revisar mi decisi?n a cada paso y cada instante, sino centrar mis fuerzas en mantener mi objetivo seg?n lo haya valorado en su momento como lo mejor y m?s importante. De ah? que la perseverancia deba estar asistida de la virtud cardinal de la fortaleza, para no desmayar en el objetivo emprendido a trav?s del tiempo. Muchas veces la duda se instalar? en nuestro camino como una elecci?n m?s pero, salvo que tengamos una verdadera opci?n mejor con s?lidos argumentos, (y aunque seamos aut?nomos y nos auto abastezcamos), el terminar lo que hemos empezado (desde lijar y pintar todas las puertas de la casa como nos hab?amos comprometido a hacer que tal vez nos llevar? el a?o entero, el rehacer todos los planos que hemos perdido o el terminar una carrera), es un problema de principios que nos ordenar? y nos fortalecer?. No quiere decir que no habremos de pedir ayuda en el camino. Es m?s. Vacilaremos, dudaremos, nos sentiremos cansados y nos preguntaremos si vale la pena continuar con el esfuerzo... La prudencia, (indispensable en todas las decisiones humanas), nos har? pedir consejo en m?s de una oportunidad achicando el margen de error. Para esto, nos har? falta adem?s humildad, para reconocer que los seres humanos solos no podemos, que necesitamos ayuda. Con estas ayudas naturales, (consejos de padres, familiares y buenos amigos), y sobre todo, las sobrenaturales, (consejos y apoyo de sacerdotes y Sacramentos) nos mantendremos en nuestros buenos prop?sitos hasta alcanzar la meta. La persona perseverante no es la rutinaria que hace las cosas de una manera met?dica, casi sin pensarlas ni razonarlas, que encuentra una huella y la sigue sin plantearse nada. La persona perseverante a elegido un camino bueno se ha decidido a alcanzar una meta que primero ha visto y analizado como buena. La abrazar?, enfrentara los obst?culos y no mermar? su esfuerzo por alcanzarla. Volver? a empezar a pesar de la contrariedad. Su meta es el logro del objetivo a alcanzar. ?Persevera y triunfar?s? dice el sabio refr?n popular. Y la persona perseverante mira siempre su objetivo con luces largas, no con las cortas.

Para ser perseverantes
como padres, deberemos insistir en educar hasta la fatiga en un clima totalmente adverso no s?lo a la educaci?n cristiana, sino a todo orden natural como personas. Imposible educar sin perseverancia. Como c?nyuges deberemos ser perseverantes en llevar adelante nuestros matrimonios hasta que la muerte nos separe, como habremos jurado un d?a ante Dios a Quien s?lo le habr? bastado nuestra palabra. Ser perseverantes en mantenernos fieles durante a?os aunque nuestro c?nyuge no lo merezca o no nos lo inspire. Porque ser fiel es un acto de la voluntad, pero serlo durante a?os (con motivos en contra y con oportunidades de no serlo) requiere muchas veces de una dosis heroica de fortaleza y perseverancia en los principios. Hoy m?s que nunca ya que nada nos ayuda.

Para ser perseverantes como estudiantes, deberemos luchar contra la pereza, las diversiones que nos alejar?n de los estudios, los pseudo amigos que nos llamar?n por tel?fono incit?ndonos a dejar de estudiar y sobre ponernos a nuestros fracasos en los ex?menes.

Para ser perseverantes como pacientes tendremos que mantener un tratamiento m?dico o de rehabilitaci?n cuando y durante todo el tiempo que el m?dico nos lo pida. Hay accidentados en sillas de ruedas que trabajan a?os para volver a caminar. Para terminar de pagar un cr?dito (para lo cual habremos de privarnos de otros placeres y gratificaciones tal vez durante a?os). Para cumplir con una meta espiritual, laboral, intelectual, deportiva o econ?mica. A?n detr?s de cualquier campe?n en el mundo del deporte que nos lo presentan rodeado de gloria habr? horas de entrenamiento perseverante en soledad.

La perseverancia no es terquedad que es cuando nos obstinamos o nos mantenemos inflexibles en cambiar de opini?n o en reconocer que nos hemos equivocado sin siquiera analizarlo, cuando todo nos indica que estamos en el error. A la perseverancia se opone la inconstancia, que es la superficialidad con que cambiamos de opini?n, de amigos, de trabajo o de objetivos, y demuestra, entre otras cosas, una gran superficialidad e inestabilidad en nuestras vidas. Lo grave de este vicio es que generalmente tampoco lo aceptamos, y nos vivimos disculpando ante los dem?s y ante nosotros mismos de todos nuestros vaivenes, tratando de dar explicaciones que justifiquen nuestra actitud. Si no conocemos a nuestros defectos interiores no podremos combatirlos. Hay empresas inmersas en condiciones tan desfavorables que necesitan de individuos con temple de acero para contrarrestarlas y salir adelante. Para ello har? falta la virtud de la tenacidad superior a?n a la perseverancia, por ser m?s aguda y la meta a lograr m?s ardua y dif?cil.

La tenacidad es la capacidad para superar esfuerzos psicol?gicos superiores, sin que ellos nos venzan o nos fracturen. Es la resistencia relacionada con las tensiones del alma y de la voluntad, que conlleva una lucha espiritual, la que se opone a que nuestro objetivo sea roto, partido o pulverizado. Podremos ser perseverantes en aprender bien y sin acento extranjero un idioma, o en ganar una carrera de nataci?n. Ahora, si queremos recibirnos de abogados siendo ciegos de nacimiento, pintar cuadros con los dedos de los pies, (porque nos faltan las manos), lograr m?ritos deportivos siendo paral?ticos o volver a caminar (cuando a?n los m?dicos han perdido las esperanzas) necesitaremos enormes dosis de tenacidad. Siempre nos generar?n enorme respeto las personas que, a?n con grandes limitaciones, se imponen a s? mismas un objetivo y nada las detiene.

?Qu? forja la tenacidad? La disciplina, la constancia practicada como estilo de vida, la perseverancia, el optimismo, la esperanza, pero en dosis superiores a lo normal y prolongadas en el tiempo. La tenacidad florece sobre todas estas virtudes. La tenacidad no es obstinaci?n, porf?a, terquedad, mantenerse enceguecido sin escuchar argumentos que nos persuaden de una postura que no es razonable. Esta no es una actitud cristiana, sino necia. La persona tenaz tiene ideales y objetivos elevados que la sostienen (naturales y sobrenaturales) pero ideales, metas buenas y positivas como dijimos anteriormente.

Nando Parrado ten?a tan s?lo veinte a?os cuando el 13 de Octubre de 1972 el avi?n en el que viajaba con su equipo de rugby se estrell? en la Cordillera de los Andes. Protagoniz? una de las tragedias a?reas m?s dram?ticas de la historia. Cuarenta personas iban a bordo, entre ellas, su madre y su hermana menor. S?lo diecis?is sobrevivieron al fr?o de los 6.000 metros de altura y al hambre extrema. La carne congelada de sus compa?eros muertos, les salvaron la vida. Despu?s de setenta y dos d?as en la cordillera, Parrado y Canessa decidieron caminar para tratar de salvar al resto de sus compa?eros de morir de hambre. Despu?s de una tenaz traves?a de varios d?as, y ante la inminencia de llegar a una cima de una monta?as en donde pensaron que se encontrar?an finalmente con verdes valles que los llevar?an a la salvaci?n, se encontraron nuevamente con una enorme cadena de monta?as.

Ante la dram?tica situaci?n Nando Parrado relata a los medios:? Tomar decisiones; aunque suene extra?o, eso fue lo m?s importante. Siempre digo que all? arriba tom? la decisi?n m?s importante de mi vida en veinte segundos. Est?bamos en la expedici?n con Roberto Canessa; desde hac?a d?as camin?bamos para tratar de llegar a alg?n lado, pero lo ?nico que ve?amos era nieve y monta?as. En una de las escaladas llegamos hasta una cumbre convencidos de que del otro lado ver?amos algo que nos diera una m?nima esperanza. Subimos hasta lo m?s alto, levantamos la cabeza y, en lugar de ver un valle verde, nos dimos cuenta de que segu?amos en medio de la cordillera. En ese momento yo eleg? c?mo morir, me par? frente a Roberto y le dije: ?O nos morimos mir?ndonos a los ojos o nos morimos caminando. Yo quiero morir luchando?. Fue la decisi?n m?s importante que tom? en mi vida: c?mo morir. Decisiones, de eso se trata la vida. De tomar decisiones. La gente tiene miedo de decidir, miedo de hacer. Yo las decisiones m?s dif?ciles de mi vida las tom? all?.? (4) Despu?s de diez d?as de una marat?nica y tenaz caminata a trav?s de inmensas monta?as, y de una odisea que parec?a imposible de lograr, Nando Parrado y Roberto Canessa vieron a un hombre, al campesino que los ayudar?a y que finalmente permitir?a la salvaci?n de todos los sobrevivientes.

A los 46 a?os, y luego de perder paulatinamente la audici?n, el compositor alem?n Ludwig van Beethoven qued? completamente sordo. A?n as?, y a pesar de sus preocupaciones financieras, disgustos familiares y enfermedades, gracias a su tenacidad compuso gran parte de su obra. Nos leg? as? la maravillosa m?sica que Dios quiso que tuviera adentro para elevar de manera prodigiosa nuestros esp?ritus hacia ?l.

Luis Pasteur, qu?mico franc?s, fue quien di? un golpe mortal a la teor?a de la generaci?n espont?nea de los microbios, demostrando que ten?an progenitores. Fue quien sent? el principio de la t?cnica as?ptica que desarrollar?a despu?s el Dr. Lister, y descubri? la vacuna contra la rabia. Con una vida laboriosa y fecunda y una existencia austera y monacal, como acompa?a en general a los hombres de ciencia, trabajando en un edificio que no era apto ni siquiera para alojar a conejillos de la India, Pasteur emprendi? su maravillosa aventura para demostrar que los microbios deb?an tener progenitores. Viv?a entre los sabios esc?pticos, bot?nicos incr?dulos y evolucionistas, de la margen izquierda del Sena. Hombres sin Dios, partidarios de la generaci?n espont?nea y evolucionistas quienes, sentados c?modamente en sus despachos, vociferaban, pero no hac?an un solo experimento. No obstante, Pasteur como buen cristiano dec?a ?Mi convicci?n viene del coraz?n y no de la inteligencia. Me entrego a aquellos sentimientos acerca de la eternidad que surgen naturalmente en m?. Hay algo en lo profundo de nuestra alma que nos dice que el mundo debe ser algo m?s que una combinaci?n de hechos?.

En el a?o 1892 Pasteur cumpli? 70 a?os y se celebr? en la Sorbona un gran homenaje en su honor. Cuando Pasteur cruzaba la sala cojeando, apoyado en el brazo del Presidente de la Rep?blica, Lister, el m?s famoso de los cirujanos de Francia, se levant? de su asiento y lo abraz?, y tanto los preclaros hombres de barbas grises como los estudiantes en las altas grader?as gritaron e hicieron retemblar las paredes con sus v?tores. Por fin lleg? el momento en que el anciano cazador de microbios ten?a que pronunciar su discurso, pero estaba tan emocionado que su hijo tuvo que leerlo en su lugar. Sus ?ltimas palabras fueron una llamada religiosa a favor de una nueva forma de vida para los hombres. Era a los estudiantes a quienes se dirig?a cuando dijo: ?No os dej?is corromper por el escepticismo desaprobador y est?ril, no os dej?is desalentar por la tristeza de ciertas horas que pasan sobre las naciones. Vivid en la quieta paz de las bibliotecas y los laboratorios. Preguntaos primero: ?Qu? he hecho para formarme?...y, a medida que vay?is avanzando en vuestra formaci?n: Qu? he hecho por mi pa?s? Hasta que llegue el momento en que pod?is sentir la alegr?a inmensa de pensar que hab?is contribuida de alg?n modo al progreso y al bien de la humanidad?. (5)

Tomas Edison, expulsado 3 veces de la escuela porque debido a su sordera parcial, (producida por la escarlatina), la maestra lo consideraba un retrasado, hizo 2000 experiencias hasta inventar la lamparita. Un periodista le pregunt? el porqu? de tantos fracasos. Y Edison respondi?: ??No fracas?!.... ?Invent? la lamparita!!!. Ocurre que fue un proceso de 2000 pasos?...

Nosotros hoy disfrutamos en todos los ?rdenes de los logros de estos hombres de ciencia que han tomado, como tantos otros en la vida, estas posturas de esfuerzo, sacrificio, perseverancia y tenacidad.


Notas
(1) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. Rvdo P. Royo Mar?n. Editorial BAC. P?g 593
(2) ?Teolog?a de la perfecci?n cristiana?. Rvdo. P. Royo Mar?n. Editorial BAC. P?g 593.
(3) ?Cartas del diablo a su sobrino?. C.S.Lewis. Editorial Andr?s Bello. P?g 133
(4) Revista del diario ?La Naci?n? (8/ 10/ 06). P?g 27.
(5) ?Los cazadores de microbios?. Paul de Kowif





Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)

En relaci?n a La Constancia


1. ?Qu? es la virtud de la constancia? ?De qu? virtudes se ayuda?
2. ?Cu?les son los frutos de la vivencia de esta virtud?
3. ?Cu?les son los ?ambientes? o ?actitudes? que refuerzan la virtud de la constancia?
4. ?Cu?les son los vicios contrarios a esta virtud?
5. ?Alg?n comentario o sugerencia?

En relaci?n a La Perseverancia


1. ?Qu? es la virtud de la perseverancia?
2. ?Cu?l es la diferencia entre la constancia y la perseverancia?
3. ?Cu?les son las caracter?sticas de una persona que vive esta virtud?
4. ?Qu? es lo que forja esta virtud?
5. La tenacidad nada tiene que ver con: ?me gusta, encantar?a, me muero de ganas?. Es una cosa muy distinta. A la hora de analizar el ?xito de los grandes hombres, en la mayor?a de los casos, se debi? a la persistencia y a la concentraci?n de esfuerzo, a la exactitud de prop?sitos. ?A quien pone estos medios Dios le concede llegar al ?xito?. ?Eres perseverante? ?Cu?les son los medios que m?s te ayudan? ?Cu?les son las dificultades que no te dejan avanzar?
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?


Para reflexi?n personal

1. ?C?mo va mi constancia en vivir mi vocaci?n (padre, madre, laico, consagrado)??admite dudas??Se fija demasiado en las dificultades??Busco modos de eludirla??Tengo claro y decidi? lo que soy y lo que espero?
2. ?Convencido que en el camino hay ca?das, soy pronto en levantarme, siempre despu?s del fracaso renuevo mi esfuerzo?
3. ?Sue?o en santidades m?gicas de consecuci?n instant?nea? ?tengo la ilusi?n de ser sabio, formado, mejor persona, sin trabajo duro, obscuro y constante? ?por deseo de terminar nunca hago perfectamente lo que debo hacer abandono el esfuerzo y trabajo logrado?
4. ?Acostumbro hacer las cosas despu?s de pensarlas bien? ?Me suelo contentar con planes de trabajo amplios pero si bajar jam?s a su realizaci?n?
5. ?Tengo muchos fracasos en los que al examinarme puedo descubrir como su causa la falta de constancia? ?Suelo desistir ante la primera dificultad? ?Si es muy grande o molesta me rindo ante ella? ?O se me enardece el alma ante ella? ?me gusta comenzar todos los d?as como si iniciase mi camino hacia la santidad, vivido como si fuera el ?ltimo?
6. ?Me sostiene la seguridad de que Cristo me acompa?a??esta certeza me sirve para ser constante en la fe, en la esperanza?
7. ?Manda en m? mi raz?n y voluntad? ?O mis potencias inferiores?
8. ?Mi primer ejercicio de perseverancia consiste en obedecer a Dios? ?Puedo decir que por ello que tengo la fuerza de voluntad suficiente para evitar el pecado, el dominio necesario para prevenir y modelar los movimientos violentos de mis pasiones, mis afectos y sentimientos?
9. ?Soy perseverante al poner por obra mis prop?sitos? ?O son fruto del sentimentalismo? ?Me excuso constantemente ante el incumplimiento pero en el fondo es porque no tengo la decisi?n ni la voluntad para hacerlo?
10. ?Cu?les son los medios que me ayudan a perseverar?


Publicado por mario.web @ 1:58
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios