Jueves, 19 de mayo de 2011

La laboriosidad es la virtud del que??cumple diligentemente las actividades necesarias para alcanzar progresivamente su propia madurez natural y sobrenatural, y ayuda a los dem?s a hacer lo mismo, en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los dem?s deberes?. (1)

Dicho en otras palabras, la laboriosidad es la virtud del que se empe?a en hacer un trabajo?bien hecho,?en sacar partido de los dones y talentos que Dios nos ha dado a cada uno.?No es s?lo hacer las cosas, sino hacerlas bien.?Implica esmero y fuerza de voluntad, para que lo que hacemos lo hagamos lo mejor posible, reiniciando el trabajo tantas veces como sea necesario hasta alcanzar el mejor resultado.

Laboriosidad no significa ?nicamente ?cumplir? con nuestro trabajo para terminarlo cuanto antes. Implica hacerlo bien y finalizarlo, ayudando a?n a los que nos rodean en el trabajo, en la escuela, en el hogar e incluso en los momentos de descanso. De ah? que la laboriosidad necesite de otras virtudes como la responsabilidad, la justicia, (hacia y para quien trabajamos en el caso de que estemos contratados), la honestidad, la constancia, la perseverancia y la paciencia. La laboriosidad significa hacer con cuidado y esmero las tareas, labores y deberes que son propios a nuestro estado. Si dejamos los deberes del colegio por la mitad y nos vamos a dormir, (porque no nos sal?an los ejercicios de matem?ticas), o el tacho de pintura abierto con los pinceles dentro y nos vamos a visitar a un amigo, (porque nos cansamos de pintar), o la ropa mojada dentro del lavarropas, (porque no ten?amos ganas de colgarla) hasta el d?a siguiente, no estaremos trabajando virtuosamente.

Tampoco significa trabajar s?lo a cambio de una paga.?Se puede trabajar bien y mucho, (como una madre en su hogar lavando, planchando y cocinando, o un hijo que colabora con el arreglo del jard?n, o un bombero voluntario que arriesga durante horas su vida, o un sacerdote que confiesa todo el d?a o una catequista que ense?a durante a?os el catecismo), sin por ello recibir dinero a cambio. No por eso deja de ser unalabor valiosa?si est? bien hecha.

Trabajar tampoco quiere decir trabajar?s?lo fuera de casa?A decir verdad, Su Santidad Juan Pablo II exhort? a las mujeres a salir del hogar??s?lo para defenderlo?,?ya que la Iglesia siempre?valor? y prioriz? el trabajo de la mujer en el hogar y en la educaci?n de los hijos.

Que es como decir: si el trabajo afuera del hogar y su ganancia lo defiende, est? justificado moralmente. Si el trabajo fuera del hogar significa su abandono innecesario y el descuido en la educaci?n de los hijos por objetivos m?s superficiales o para realizarse ?a lo hombre? habr? que cuestion?rselo ante s? misma y ante Dios. Y para resolver esos temas tan delicados de conciencia y tan puntuales en cada persona est?n los buenos sacerdotes, no la amiga, el peluquero o lo que se usa y dice la mayor?a.

El laborioso aprovecha al m?ximo el tiempo y los talentos que Dios le ha dado.?El estudiante laborioso que va a la escuela no s?lo estar? sentado en clase, sino que tratar? de aprovechar y estar atento a todo lo que se le ense?a. El ama de casa que se ocupa de las tareas del hogar no las har? s?lo para terminar y sac?rselas de encima lo antes posible, sino que se preocupar? en los miles de detalles que implican la buena administraci?n de las cosas y que su hogar resulte acogedor.

Los profesionales que desarrollan sus actividades y los servicios que prestan lo har?n lo mejor y m?s seriamente posible, no s?lo tratando de terminarlas cu?nto antes para cobrar. El tractorista que siembra no s?lo manejar? durante horas el tractor, sino que vigilar? atentamente el aceite y el combustible para no fundir el motor de su patr?n. El camionero no s?lo llevar? su carga de una punta a la otra del pa?s sino que tendr? los frenos en condiciones para no correr riesgos con su vida y las ajenas. El sacerdote que est? llamado a evangelizar las almas que le han sido confiadas no mirar? el reloj, ni escatimar? sue?o ni sacrificios para velar por ellas, aunque ello implique confesar durante horas o dar la unci?n de los enfermos a altas horas de la noche.?

Por el s?lo hecho de ser cristianos, ya seamos amas de casa, estudiantes, investigadores, literatos, cient?ficos, pol?ticos, docentes o trabajadores en cualquier tarea tenemos el deber de santificar nuestras realidades cotidianas. El trabajo profesional santificado constantemente con el ejercicio de las virtudes cristianas coopera en perfeccionar el orden y la armon?a entre la Creaci?n y la vida de la gracia, entre la fe y la raz?n, entre las verdades reveladas y las conclusiones cient?ficas. Por ejemplo un profesor de medicina, al ense?ar a sus disc?pulos, deber? transferir tanto sus conocimientos como la manera de dedicarse a los pacientes para ser humanitarios. As? lo expres? un brillante profesor de medicina a sus alumnos al empezar el curso de primer a?o:??lo esencial en el hombre es el alma pero tiene un cuerpo?.

Por el contrario, todas y cada una de las realidades (materiales, t?cnicas, cient?ficas, econ?micas, sociales, pol?ticas y culturales)?abandonadas as? mismas y aut?nomas?o en manos de quienes carecen de la luz de la fe se convierten en obst?culos formidables para la vida sobrenatural y ponen un coto hostil a la Iglesia. Nuestro Se?or, hombre perfecto, eligi? el trabajo manual que realiz? durante casi todos los a?os que permaneci? con sus padres, lo que nos demuestra que?no hay trabajo de poco valor si se hace con amor y con esmero, como lo que es, un medio de santificaci?n. No hay trabajo sin importancia. Cristo trabajo ?con mano de hombre?.?En El, verdadero Dios y verdadero Hombre, el trabajo humano tiene valor redentor.

En una c?tedra universitaria, en un taller, sobre un cami?n de limpieza, en una escuela o en el hogar, lo que da al trabajo su valor no es el sueldo o el renombre social sino que el ser humano que trabaja deja en ?l parte de su propia vida y colabora a mejorar la Creaci?n. Cuando el hombre trabaja virtuosamente no s?lo deja un poco de s? mismo, sino todo lo que puede. Pero hay que aprender desde la ni?ez el hacer todo con sumo cuidado y perfecci?n,?usando siempre la ley del mayor esfuerzo.?Si no nos esforzamos no nos desarrollaremos y no creceremos.

Juan Pablo II escribi? en 1981 en su enc?clica ?Laborem Exercens?: ?El trabajo es un bien del hombre, porque mediante el trabajo el hombre no s?lo transforma la naturaleza adapt?ndola a las propias necesidades, sino que se realiza a s? mismo como hombre, es m?s, en un cierto sentido ?se hace m?s hombre?. Ciertamente las bestias no trabajan, a lo sumo tiran un carro y aprovechamos su fuerza f?sica. S?lo el ser humano trabaja, porque en cada cosa que hace, aunque sea la m?s insignificante, deja algo de su ingenio, de su esfuerzo y de su propia impronta. Esto se evidencia en las artesan?as, en donde detr?s de cada pieza??vemos??a la persona humana que la hizo, lo que no pasa con las piezas hechas en serie por las m?quinas. El hombre humaniza el mundo mediante su trabajo. No trabajar s?lo para ganar dinero, sino para realizarnos como seres humanos y embellecer la tierra. Al trabajar adem?s, le devolvemos a la comunidad algo de bienestar por lo que ella ha invertido en nosotros al contribuir a nuestra educaci?n.

Por el trabajo el hombre se provee la subsistencia, la provee a los suyos, se perfecciona y embellece el universo. Quien trabaje, d? gracias a Dios y a qui?n se lo posibilita, y debe cumplir con lo suyo generosa y responsablemente. Una sociedad sana y una Naci?n grande est?n hechas de hombres y mujeres laboriosos. Sin trabajo el hombre se entristece, la sociedad se resquebraja y comienzan los des?rdenes sociales. De ah? la responsabilidad del Estado de generar las condiciones para que todas las personas accedan a este derecho natural, mediante leyes justas, sabias y prudentes.

Todo el hombre tiene el deber y el derecho de trabajar.?Es responsabilidad de la familia, de la escuela, de la sociedad y del Estado el incentivar el h?bito del trabajo,?el ense?ar a trabajar?y a valorar el fruto de nuestros esfuerzos. No basta tener trabajo, es necesario?tener el h?bito del trabajo?aprendido desde la ni?ez y la juventud viendo el ejemplo dentro de la familia.?

Cuando alguien se refiere a nosotros por ser muy trabajadores nos sentimos honrados y distinguidos porque los dem?s ven en nosotros una capacidad de estar horas frente a una labor determinada. Efectivamente esa puede ser la raz?n, pero existe la posibilidad de carecer de un sistema de trabajo lo que nos lleva a invertir m?s tiempo del previsto. Eso se nota cuando iniciamos varias tareas y s?lo terminamos algunas. Tal vez las menos importantes, (las que m?s nos gustan o se nos facilitan), adem?s de ir acumulando trabajos que luego se convertir?n en urgentes. Entonces se hace necesario analizar con sinceridad los verdaderos motivos por los cuales actuamos, para no enga?arnos ni pretender enga?ar a los dem?s cubriendo nuestra falta de responsabilidad. Tambi?n podemos f?cilmente, dar apariencia de laboriosidad cuando tenemos desordenadas las prioridades y adquirimos demasiadas obligaciones para quedar bien, (a?n sabiendo que no podremos cumplirlas). Si tomamos como pretexto el pasar demasiado tiempo en la oficina o en la escuela, para dejar de hacer cosas que debemos en el hogar o evitar llegar temprano a casa y as? no ayudar al c?nyuge o a los padres no estaremos trabajando virtuosamente. Los padres velan por el bienestar de su familia y el cuidado material de sus bienes, pero es justo tambi?n, que los hijos, adem?s del estudio, proporcionen ayuda en los quehaceres dom?sticos.

El crear una imagen de mucha actividad y enredarnos con muchos compromisos pero con pocos resultados se llama?activismo?popularmente expresado con un ?mucho ruido y pocas nueces?. La ley general es que hay que trabajar mucho y?bien?y a veces durante d?cadas, antes de ver el fruto de nuestro trabajo.

Para hacer rendir el tiempo siempre es mejor?organizarse y crear un sistema.Podemos y debemos establecer peque?as h?bitos y m?todos que, poco a poco y con constancia, nos ayudar?n a trabajar y a cultivar mejor la laboriosidad, como por ejemplo:

Comenzar y terminar de trabajar en las horas previstas?aunque en un primer momento nos parezca mon?tono, en la pr?ctica no es as?. Generalmente cuesta mucho vencerse, pero nos garantiza orden para poder cubrir m?s actividades. Por ejemplo: ventilar el cuarto despu?s de ducharnos y vestirnos, mientras desayunamos.

Tener un horario y una agenda de actividades?en donde se contempla el tiempo dedicado al estudio, al descanso, a los deportes, a la familia y a cumplir con obligaciones sociales (como cumplea?os, aniversarios, casamientos) dom?sticas o encargos.

Terminar en orden y de acuerdo a su importancia todo lo empezado.Encargues, trabajos, reparaciones. Desde lavar el auto, arreglar la rueda de la bicicleta o seleccionar las fotos en el ?lbum. Empezar y terminar lo empezado.

Cumplir con todos nuestros deberes venci?ndonos?a?n con los que no nos gusten e impliquen m?s esfuerzo como lustrarnos los zapatos o guardar los bolsos y las valijas en su lugar despu?s de un viaje y no dejarlos en el cuarto durante d?as.

Tener ordenadas?nuestras herramientas de trabajo, nuestros libros, antes de iniciar cualquier actividad evitando no s?lo el maltrato a las mismas sino la p?rdida de tiempo al tener que buscarlas.

Esmerarnos?en presentar nuestro trabajo limpio y ordenado. No es igual entregar tan s?lo una fotocopia a ?ltimo momento que haber hecho una investigaci?n seria y profunda y entregar el trabajo en una carpeta prolija, con nombre y apellido y bien se?alada.

El pecado que se opone a la laboriosidad es?la pereza?la desidia o negligencia en hacer lo que debemos, con sus nefastas consecuencias. As? como las m?quinas cuando no se usan pueden quedar inservibles o funcionar de manera inadecuada, de igual forma sucede con las personas. Lo que no se usa se atrofia. Tanto las rodillas, los m?sculos o el cerebro. Quien, con el pretexto de descansar de su intensa actividad, cualquier d?a y a cualquier hora, pasa demasiado tiempo tirado en el sof? o en la cama viendo televisi?n hasta que?el cuerpo reclame movimiento?poco a poco perder? su capacidad de esfuerzo.

Nada explicar? mejor la virtud de la laboriosidad que aquella an?cdota famosa de San Ignacio de Loyola cuando se detuvo frente a un hermano que estaba barriendo mal y con desgano en el convento. San Ignacio le pregunt?: - ?D?game hermano ?usted para quien trabaja?? - El hermano, haciendo pronta referencia al lema de la Compa??a de Jes?s le contest?:
?Para la Mayor Gloria de Dios?
-?Entonces, si es as?, si?as??trabaja usted para darle Mayor Gloria a Dios, le ruego que recoja sus cosas y se vaya?, le contest? el santo.


Notas
(1) ?La educaci?n de las virtudes humanas?. David Isaacs. Editorial Eunsa. P?g 255.




Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso)?

En relaci?n a la Fidelidad

1. ?Qu? es la virtud de la fidelidad?
2. ?Qu? relaci?n hay entre la virtud de la fidelidad, la fortaleza y el arraigo?
3. ?Cu?les son los principios que te mantienen fiel a Dios, a tu familia, a ti mismo?
4. ?Hoy en d?a cu?les serian las posibilidades y medios para vivir la fidelidad?
5. ?Hoy en d?a cu?les son las tentaciones para la fidelidad?
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?

En relaci?n a la Laboriosidad

1. ?Qu? es la virtud de la laboriosidad?
2. ?Qu? otras virtudes principalmente est?n relacionadas con la laboriosidad y por qu??
3. Cita algunos medios para lograr la virtud de la laboriosidad
4. ?Se vive en tu persona, en tu familia, en tu trabajo esta virtud? ?por qu??
5. ?Cu?les son los principales enemigos o tentaciones que evitan la conquista de la laboriosidad?
6. ?Alg?n comentario o sugerencia?


Para reflexi?n personal?

1. ?Vivo la fidelidad de hoy en las cosas peque?as como mejor preparaci?n para las cosas grandes, porque lo peque?o es la medida de lo grande?
2. ?Veo claro que cada infidelidad consciente es un agrave deformaci?n??
3. ?Comprendo que s?lo en la fidelidad puedo hacer a mi alma y a mi persona apta para realizar los planes de Dios sobre mi vida? ?Me siento, a cada infidelidad, apartado de esos planes?
4. ?He sido infiel a Dios? ?A mi mismo? ?A mi familia? ?A mis amigos??Cu?l es la causa de ello??He buscado ayuda y he pedido perd?n?
5. ?Fomento y consiento situaciones, momentos, estados peligrosos para mantener la fidelidad?
6. ?Soy fiel a mis prop?sitos? ?Los quebranto con la misma facilidad con que los hago??No siento la responsabilidad de ellos??Suelo hacer muchos y muy complicados, para evitar cumplirlos?
7. ?Creo que la pereza es el s?ptimo pecado capital? ?Tiene manifestaciones concretas y pr?cticas en mi vida?
8. ?Estoy con frecuencia ocioso? ?Encuentro placer en ello?
9. ?Tengo tendencia desmedida a la comodidad? ?Reh?yo por sistema a todo esfuerzo espiritual, f?sico, intelectual?
10. ?Siento aversi?n hacia algunas clases de trabajo especialmente??tengo aversi?n al trabajo serio, consciente, responsable??Descuido las responsabilidades que me han encomendado?
11. ?Hago las cosas con presteza y orden, aunque me cuesten??Aprovecho el tiempo con avaricia??Aprovecho el tiempo libre para hacer cosas ?tiles??Tengo esp?ritu de iniciativa?
12. ?S? servir a los dem?s a costa de mi propio sacrificio?


Publicado por mario.web @ 22:22
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