Jueves, 19 de mayo de 2011
Las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas
Autor: P. Carlos Miguel Buela, I.V.E. | Fuente:?iveargentina.org

Juan Pablo II dijo bellamente: ?La Eucarist?a es verdaderamente un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra... Es un rayo de gloria de la Jerusal?n celestial, que penetra en las nubes de nuestra historia y proyecta luz sobre nuestro camino?. (Carta Enc?clica Ecclesia de Eucarist?a, sobre la Eucarist?a en su relaci?n con la Iglesia, 19)

Debemos hacer una reflexi?n sobre lo que es el mundo fascinante y sobrenatural propio de los sacramentos. Y lo quiero hacer por medio de una comparaci?n.?


a. El mundo visible, sensible

En primer lugar nos encontramos en el mundo visible, sensible. Es este mundo que vemos, creado por Dios, y en ?l vivimos sumergidos en miles de formas distintas, agradables a los ojos con colores distintos sin n?mero, cientos de perfumes deleitables al olfato, sonidos variad?simos que recrean el o?do, tersuras de las m?s variadas que percibe el tacto deleit?ndose, multiformes comidas y bebidas que sacian el gusto.

Es el mundo de la creaci?n visible: Multitud de seres bellos pueblan la tierra, el mar y el aire.?

Debemos hacer r?pida y brevemente una suerte de descripci?n, como para captar m?s la belleza de ese mundo visible.?

Tenemos ?rboles con su variedad de formas de colores, unos se yerguen altos hacia el cielo, otros son bajos y achaparrados, y tambi?n observar la variedad de colores que tienen ?La variedad de hojas verdes (que se puede apreciar aqu?)!, con maderas de distinta fuerza, vetas, dureza, tersuras, formas y perfumes: el roble, el cedro, el pino, el ?lamo, los pl?tanos, los eucaliptos, las araucarias, el algarrobo, el jingo biloba (?rbol de China), el quebracho, los abedules, las sequoias, las magnolias, el laurel... Y los ?rboles frutales en su inmensa variedad, de formas, colores, gustos (que pareciera sirven a los en?logos para clasificar todos los gustos conocidos)... Los arbustos ornamentales: las glicinas, la flor china, el farolito japon?s, la Santa Rita...; las madreselvas, los jazmines del pa?s, las hiedras, las retamas, helechos... Las dem?s flores orgullosas de sus olores y de sus colores: la rosa, reina de las flores, el jazm?n, los claveles, siemprevivas, gladiolos, narcisos, orqu?deas, azucenas, hortensias, calas, etc. Los granos: trigo, ma?z, cebada, centeno... Las verduras... ?Cu?ntos vegetales son curativos o se les da usos gastron?micos! Los distintos tipos de animales: vacuno, porcino, caprino, ovino, equino... El ganado selv?tico... Las aves de corral... El mundo viscoso de las sierpes... (si van alguna vez a un serpentario ver?n que no hay dos v?boras iguales: m?s grandes, m?s chicas, unas de un color, otras de otro...).

Si miramos al aire veremos multitud de p?jaros de variadas formas, colores, as? la tijereta, el jilguero, los canarios, los zorzales, los horneros, benteveos... y vemos que unos tienen copete, otros no; unos tienen pico grande, otros peque?o...; o la diferente forma de cantar, como el zorzal, la calandria, o de volar, los gorriones; o de hacer sus nidos, como los de urraca u hornero, o como los que hacen las catas; o ponen huevos de distinto tama?o y color, as? el de la urraca es redondo y con pintas, pero otros son ovalados o m?s peque?os, diferentes formas de empollar, de criar sus pichones...?

As? en los insectos encontramos las variopintas mariposas, las abejas laboriosas, las molestas moscas y los mosquitos, los San Antonio apacibles...?

Vemos en el cielo las nubes -agua en estado gaseoso- cambiantes de color y forma, eternas peregrinas que llevan en sus odres la lluvia para fecundar los campos y que son las que din?micamente convierten en distinto un mismo paisaje salido de la paleta del Divino Pintor, y cambiante no s?lo de d?a en d?a, sino de minuto en minuto. A veces esas mansas nubes nos ensordecen con sus truenos y deslumbran con sus rayos y rel?mpagos. Las monta?as con ?su blanco poncho de nieves? -agua en estado s?lido-, grandes y bellos tanques de agua destilada que, seg?n las variables meteorol?gicas, se van derritiendo de a poco, formando r?os y lagos, que luego de regar la tierra van a dar en el mar. All? vemos el sol, la luna, las estrellas de distintas magnitudes, los planetas, las galaxias, las nebulosas, los quasar, los agujeros negros...

Y los r?os, lagos y mares -agua en estado l?quido-, ?cu?n poblados de seres vivos, variad?simos! Peces de todo tipo, forma, color, gusto, costumbre... los moluscos (entre ellos los mariscos), grandes animales: ballenas, focas, lobos marinos, tiburones (con m?s de 340 especies conocidas y dem?s de la familia como los pez espada y las carpas...), delfines, cocodrilos, hipop?tamos...?

Debemos incluir aqu? las obras de las manos del hombre... arte... Todo lo que el hombre hace... Las manifestaciones culturales en el baile, ballet... ciencia... la t?cnica... as? los autos, aviones, barcos, submarinos, naves espaciales... los medios de comunicaci?n... las industrias de todo tipo...?

Y el hombre puede hacerlo porque Dios le dio el poder, la capacidad....

?Es la belleza del mundo visible! ?El cielo canta la gloria de Dios! (Sl 18,2).


b. El mundo invisible, no-sensible

Pero hay otro mundo, que ya no es visible. Es el mundo invisible. No s? si recordar?n aquello del Principito: ?Lo esencial es invisible a los ojos? (1), que de alguna manera ya lo hab?a dicho san Pablo cuando dice: no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas (2Cor 4,18). El mundo invisible es bello, y podemos decir ?infinitamente bello!, porque a ?l pertenece Dios que es infinito y es esp?ritu infinito. Es el mundo de Dios increado, el mundo de las tres divinas personas. Pero tambi?n hay criaturas creadas espirituales: los ?ngeles y las almas humanas con su inteligencia y voluntad racionales. Y lo que nuestra alma produce, y que no siempre sale al exterior: sus pensamientos, su querer, cosas realmente extraordinarias.?


c. El mundo visible-invisible

Y ese mundo sacramental del todo especial, que es creado por Dios, y que toma algo del mundo visible, pero que tambi?n tiene mucho del mundo invisible. Toma algo del mundo visible, como nuestro Se?or, que quiso ser bautizado con las aguas del r?o Jord?n. ?Qu? es lo visible? El agua, que es un signo sensible. El mundo sacramental tiene leyes propias, consistencia propia, un obrar propio y sentido propio. Ese signo sensible cuando se une a la palabra que determina el porqu? de esa agua, hace el sacramento. Como dicen hermosamente San Agust?n y Santo Tom?s: ?La palabra se une al elemento (la materia) y se hace el sacramento? (2) . La materia indeterminada, por ejemplo, agua. ?Cu?nta agua hay!, pero por ella sola no hay bautismo, porque si no hay palabra, no hay determinaci?n, y por eso no hay bautismo. Pero si hay agua y hay determinaci?n, o sea, la palabra ?yo te bautizo?, ah? si hay sacramento. ?Se une la palabra al elemento y se hace el sacramento?. Ese signo sensible produce lo que significa, que es la caracter?stica propia del sacramento cristiano. No es un mero signo, como cuando uno va por la ruta y una flecha hacia la izquierda indica que hay una curva hacia la izquierda. No es eficaz, porque si uno no mueve el volante sigue de largo. El mundo sobrenatural es un mundo del todo particular, porque lo que significa, eso produce. Y por eso el agua significa limpieza, en el bautismo lava el alma de los pecados. Y significa fecundidad. F?jense, donde hay algo verde, es porque hay agua o porque hay una acequia. Si no hay acequia, el ?rbol muere, como sucedi? con este ?rbol seco del patio: No le llegaba el agua, y se sec?.

Produce lo que significa. Tenemos la Eucarist?a. Pan y vino: materia del sacrificio. La palabra se une al elemento: ?Esto es mi cuerpo ... ?sta es mi sangre?. Ese pan y ese vino se transforman en el Cuerpo y la Sangre del Se?or. Porque pertenecen al mundo sacramental, que produce eficazmente lo que significa. Por un lado tenemos la Sangre, por otro el Cuerpo. Sangre por un lado, Cuerpo por otro: Sacrificio. Produce lo que significa: perpet?a el sacrificio de Cristo en la Cruz. En el cual la Sangre se separ? del Cuerpo. Y as? con todos los dem?s sacramentos. Por eso es que debemos nosotros valorar lo que es el mundo sacramental, superior a este mundo f?sico. Parecido, porque tiene elementos en com?n, elementos sensibles, pero que lo supera infinitamente porque produce lo que significa y obra efectos invisibles.

Y no caigamos nosotros en esa falsa dial?ctica que ya viene de la ?poca del pontificado de Pablo VI, y que ?l refuta en la ?Evangelii nuntiandi?, porque hay algunos ahora que, siguiendo la tendencia protestante dicen: ?lo que importa es la palabra, no los sacramentos?. S?, importa la Palabra, que tambi?n es un sacramento en sentido amplio, porque uno escucha una cosa y en la mente se forma un concepto que es invisible. Pero es que la palabra tiene que llevar de suyo al sacramento, como dice el Papa en la ?Evangelii nuntiandi?: ?Sin embargo, nunca se insistir? bastante en el hecho de que la evangelizaci?n no se agota con la predicaci?n y la ense?anza de una doctrina. Porque aquella debe conducir a la vida: a la vida natural a la que da un sentido nuevo gracias a las perspectivas evang?licas que le abre; a la vida sobrenatural, que no es una negaci?n sino purificaci?n y elevaci?n de la vida natural. Esta vida sobrenatural encuentra su expresi?n viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contienen.

La evangelizaci?n despliega de este modo toda su riqueza cuando realiza la uni?n m?s ?ntima, o mejor, una intercomunicaci?n jam?s interrumpida, entre la Palabra y los sacramentos. En un cierto sentido es un equ?voco oponer, como se hace a veces, la evangelizaci?n a la sacramentalizaci?n.

Porque es seguro que si los sacramentos se administraran sin darles un s?lido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabar?a por quitarles gran parte de su eficacia. La finalidad de la evangelizaci?n es precisamente la de educar en la fe de tal manera que conduzca a cada cristiano a vivir -y no a recibir de modo pasivo o ap?tico- los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe? (3).

Toda la actividad de la Iglesia tiende como hacia una cumbre hacia la Eucarist?a, y brota de la Eucarist?a como de una fuente, como dice el Concilio Vaticano II, en varios lugares.



Nuestra Misa
R.P. Carlos Miguel Buela, IVE


Publicado por mario.web @ 22:24
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