Jueves, 19 de mayo de 2011
Uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe
Autor: Luis Rojas | Fuente: Catholic.net

Parece que hablar del demonio es cosa del pasado. Suena a novela medieval, con brujos, calderos, p?cimas y cuevas oscuras. Sin embargo, vemos en el mundo claramente la acci?n del demonio que se refleja en cosas terriblemente malas, espirituales algunas y muchas otras f?sicas.?

Tal vez uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe: de esta manera le dejan el camino libre para su acci?n al no estar atentos para detenerlo.

El Catecismo de la Iglesia Cat?lica, hablando del pecado original nos recuerda que detr?s de la elecci?n desobediente de nuestros primeros padres se halla la serpiente, una voz seductora, opuesta a Dios que, por envidia, los hace caer en la muerte.?

La Escritura y la Tradici?n de la Iglesia ven simbolizado en la serpiente a un ?ngel ca?do, llamado Sat?n o diablo. La Iglesia ense?a que primero fue un ?ngel bueno, creado por Dios con una naturaleza buena, pero que se hizo malo por la elecci?n libre de rechazar radical e irrevocablemente a Dios y su Reino.?

Su pecado no se puede perdonar, ya que al ser un ser espiritual, sus decisiones son irrevocables. "No hay arrepentimiento para ellos despu?s de la ca?da, como no hay arrepentimiento para los hombres despu?s de la muerte". [San Juan Damasceno]

Encontramos un reflejo de esta rebeli?n en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: "Ser?is como dioses" (Gn 3,5). El diablo es "pecador desde el principio" (I Jn 3,8), "padre de la mentira". (Jn 8,44)

La Escritura atestigua la influencia nefasta de aqu?l a quien Jes?s llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intent? apartarlo de la misi?n recibida del Padre. "El Hijo de Dios se manifest? para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La m?s grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducci?n mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.

El demonio ronda por todo el mundo como un animal herido, tratando de usar todo su poder angelical que recibi? de Dios cuando todav?a no se hab?a alejado de ?l para sembrar la mentira. Es h?bil e inteligente, pues conoce bien a los hombres. Sabe atraerles hacia el mal, pues es la ?nica satisfacci?n que encuentra en la eterna derrota de su lucha contra Dios. Ese es el demonio. Satan?s. El padre de la mentira. El tentador.?

Sin embargo, el poder de Sat?n no es infinito. No es m?s que una criatura, poderosa por el hecho de ser esp?ritu puro, pero s?lo criatura: puede tentarnos, invitarnos, seducirnos, pero no puede obligarnos a actuar de determinada manera. Su poder no es comparable con el poder infinito de Dios.

El que Dios permita la actividad diab?lica es un gran misterio, pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman". (Rm 8,28)

Aunque Sat?n act?e en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acci?n cause graves da?os -de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza f?sica- en cada hombre y en la sociedad, esta acci?n es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo.?


Para profundizar:?Catecismo de la Iglesia Cat?lica, nn. 391.395

Publicado por mario.web @ 22:32
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios