Viernes, 20 de mayo de 2011
Ignacio Mar?a Rubio ofrece una reflexi?n sobre la crisis y una gu?a para superarla
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?Afectado? ?En crisis o en quiebra?
?Afectado? ?En crisis o en quiebra?
jueves, 31 de diciembre de 2009

C?mo negarlo, estamos en crisis. Algo f?cil de constatar en cuanto uno asoma la nariz fuera de su propio cascar?n. A?n no he o?do a nadie decir ?estoy en crisis?, ni he visto ninguna declaraci?n parecida en ning?n titular del peri?dico. Mucho m?s com?n es o?r: ?la crisis me est? afectando?, ?la crisis est? arruinando mi trabajo??


La crisis: una tercera persona que invade mis circunstancias habituales de vida. Es, a la vez, una gran mentira y una gran verdad. La crisis social que vivimos al d?a de hoy y que va dejando su eco por las aulas de las universidades, las compras en los supermercados, las tertulias en los parques y las ?actuaciones? (creo que es la palabra m?s adecuada) en los congresos y parlamentos, tiene un innegable car?cter global.

La crisis: algo ajeno a m?, algo abstracto y superior, inevitable y aplastante? Es verdad que podr?a existir esa crisis ?global?. Pero debemos darnos cuenta de que la crisis de la sociedad, es la crisis de cada uno de los miembros que la componen, y que, por lo tanto: yo estoy en crisis (y no una idea plural inexistente).

Asistimos d?a a d?a a la ca?da de grandes empresas que pierden el sost?n de sus negocios, a menudo amparado en el bienestar de los ?ltimos a?os, y se declaran en ?quiebra?. Creo que, siendo sinceros, muchas personas deber?an reconocer lo mismo.

As? como existe cierta dificultad en el ?saberme en crisis?, me es dif?cil reconocerme en quiebra. Continuando con un juego de ideas, la siguiente constataci?n l?gica es que, si podemos hablar de una crisis globalizada a pesar de tratarse de la crisis personal de cada uno, podemos hablar de una ?quiebra global? a partir de la quiebra personal que ya hemos visto. Y un matiz curioso de esta quiebra global es ?la quiebra de los convencionalismos?.

Lo convencional es aquello que todo el mundo se compromete a cumplir porque a todos les conviene. Es convencional, por ejemplo, que los veh?culos circulen por la derecha; y ?ste es un tipo de convencionalismo que no se puede violar, porque habr?a un mont?n de otras cosas que tambi?n se quebrar?an: es un convencionalismo que mira a la salud p?blica. Hay otros que miran a la protecci?n de la moralidad p?blica: son ?stos los que hoy, y desde hace unos a?os, est?n en crisis y en quiebra?

Los principios morales, hasta hace poco, hab?an sido asumidos por el convencionalismo social: supongo que hace unas decenas de a?os habr?a unos cientos de personas que habr?an solicitado el divorcio sin ning?n escr?pulo de no saber que hubieran quedado excluidas de la sociedad elegante.

Hace unas decenas de a?os el divorcio, el aborto, la eutanasia, las uniones (que no matrimonios) entre homosexuales? no entraban dentro de lo convencional. Pero hoy estos convencionalismos ?s?lo he citado unos pocos casos de primera mano? est?n en quiebra.

El motivo es la confusi?n ampliamente difundida de la moral real y un convencionalismo social que pasa y cambia. Cuando deja de identificarse una cosa con la otra, unos cantan victoria y se dan al desenfreno sin barreras. Ni siquiera tienen la barrera ?social? ?ahora quebrada? que antes les ataba.

Sin embargo, lo que me parece m?s curioso es la desesperanza en la que quedan sumidos otros, a menudo buenas personas, rectas y decentes en sentido real (no convencional). Son las personas que dir?amos de ?moral recta?. Al ver atacados los principios que ellos tienen como propios y que hasta ahora la sociedad defend?a como convencionales, quedan abrumados de estupor: el mundo se viene encima de ellos.

Una crisis, e incluso una quiebra, no siempre tienen que ser del todo malas. No hay por qu? tirar la toalla; de hecho es lo m?s impropio y cobarde en estas circunstancias. El que hayan quedado separadas las normas morales y convencionales significa claridad. Y no hay nada como la claridad para poder ver la realidad como es. Y viendo la realidad como es, nos es m?s f?cil encontrar la verdad. Pero, ?qu? se ve de claro en todo esto?

1. Primero: existen el bien y el mal (como ausencia de bien), m?s all? de todo convencionalismo. Si el bien y el mal no existieran, ser?a totalmente imposible cometer la equivocaci?n de pensar que existen.

2. Segundo: el arte de vivir ?como todo arte? tiene que seguir unos patrones fijos, unas leyes de armon?a que debe respetar para ser arte (todo hombre tiene un ideal o patr?n de conducta). Un hombre que sea totalmente ?amoral? ?que no tiene por qu? ser anti-convencional?, si es que un ser as? puede existir, es alguien que no ha saboreado nada de la vida.

3. Tercero: es posible que la conciencia humana pierda sensibilidad para identificar lo moralmente bueno o malo y puede llegar a confundirlo en ocasiones. Pero es un hecho que la conciencia de todo hombre admira la virtud all? donde la ve. Puede confundirse en algunas cosas, pero nunca va a odiar el bien por ser bueno y a querer el mal por ser malo, aunque lo malo sea lo convencional en una sociedad en crisis de valores.

Todo hombre busca la verdad. Y la Verdad es una, m?s all? de todo convencionalismo. Por esto no cabe lugar para la desesperaci?n en los rectos y no cabe lugar para la victoria en los ?malos??

Publicado por mario.web @ 2:10
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