Viernes, 20 de mayo de 2011
Luigino Bruni , uno de los participantes en la primera Convenci?n de Cristianos por Europa, ve muy clara la relaci?n entre el carisma de su movimiento, los focolares, y la construcci?n europea.
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La econom?a de comuni?n
La econom?a de comuni?n



Luigino Bruni, responsable de los focolares en Italia: ??La Europa unida es una etapa hacia el mundo unido??


El principal impulsor de la llamada econom?a de comuni?n (m?s dar y menos tener) es miembro de Cristianos por Europa




Luigino Bruni , uno de los participantes en la primera Convenci?n de Cristianos por Europa, ve muy clara la relaci?n entre el carisma de su movimiento, los focolares, y la construcci?n europea.


Para este italiano, principal impulsor de la econom?a de comuni?n, el apasionante horizonte de un mundo unido desde la fraternidad tiene en su recorrido una parada decisiva: la Europa unida. En este sentido, recuerda tambi?n la vinculaci?n de De Gasperi, uno de los fundadores de la primera Comunidad Europea, con el colectivo fundado por Chiara Lubich en 1943.



-Los focolares han hecho mucho por la construcci?n europea. Hace s?lo unos meses, ustedes han organizado encuentros con j?venes, adultos, ni?os? Por ejemplo, el mismo presidente de la Comisi?n Europea, Romano Prodi, particip? en una de vuestras iniciativas. ?Cu?l es la aportaci?n global de este movimiento a la Europa del futuro?

-En primer lugar, el carisma. El carisma de los focolares es el de un mundo unido: ??Ut unum sint?? (??que todos sean uno??). As? empez? Chiara Lubich en 1943. Se trata, por tanto, de algo as? como el ADN del movimiento, una vocaci?n que apunta hacia la unidad. Por tanto, para nosotros, trabajar por la Europa unida forma parte de nuestra misi?n y de nuestro carisma. Y partiendo de esta idea, los focolares siempre ha defendido, desde el principio, la fraternidad universal como vocaci?n de la humanidad.

Tambi?n hay que recordar que, precisamente por este motivo, para nosotros la Europa unida no es un fin, sino una etapa para el mundo unido. No es un club de estados, sino un momento para mirar m?s all?, un punto importante para avanzar hacia otra meta m?s grande. Por eso siempre hemos ido en esta direcci?n: la de construir Europa. Precisamente De Gasperi, uno de los padres de la Uni?n Europea, era miembro de los focolares y se ha nutrido de esta espiritualidad. Luego el movimiento se ha relacionado con otros grandes referentes de la nueva Europa, como Gino Giordani, cofundador de los focolares y uno de los primeros dirigentes que habl? de federalismo europeo.



-Por tanto, los focolares hacen pol?tica?


-Es que los focolares han tenido siempre una vocaci?n pol?tica hasta el punto de que, por ejemplo, la primera presencia p?blica de Chiara Lubich en Roma, en 1958, tuvo lugar en el Parlamento italiano. Por tanto, para nosotros, Europa representa un gran reto. El encuentro de la fundadora con los parlamentarios, las jornadas en Innsbruck y muchas otras son momentos fuertes. El mismo Romano Prodi tiene una gran amistad con nosotros ya desde hace a?os.



-Romano Prodi, que envi? recientemente un mensaje de apoyo a la Convenci?n de Cristianos por Europa, hab?a explicado justo a principios de diciembre lo que para ?l debe ser la construcci?n europea. ?Qu? nos puede decir del actual presidente de la Comisi?n Europea?


-De Prodi, a m? personalmente me gusta su idea de hacer la Europa de las minor?as. ?l dice que Europa es la uni?n de las minor?as porque es la Europa de los pueblos, y no tanto una uni?n de gobiernos. Quiz?s los pueblos no siempre han tenido una representaci?n fuerte a nivel nacional. De ah? le viene, adem?s, su gran pasi?n por extender la Uni?n a los pa?ses del este y su posici?n a favor de reconocer la dimensi?n y la misi?n cristiana del continente. Este empuje tiene un genuino e importante componente humanista muy presente en su persona, y lo digo tambi?n porque le conozco personalmente. Le he visto siempre como un hombre positivo, cristiano, continuamente dialogante y comprometido con su misi?n en Europa.



-?Qu? le parece a usted, en general, la Convenci?n de Cristianos por Europa?


-Es una buen?sima iniciativa en el sentido de que hace falta conseguir encontrar una voz de los cristianos. Estamos en el principio, porque no s? bien c?mo seguir? todo, pero yo veo el manifiesto, por ejemplo, como un punto de partida, es decir un documento que expresa la opini?n de los primeros participantes. Pienso que, si conseguimos que la Convenci?n de Cristianos por Europa se convierta en la voz de los cristianos europeos, la gran cantidad de trabajo que queda por hacer ir? muy bien.

El documento, eso s?, se podr? mejorar mucho tanto en la elaboraci?n como en la forma o la aportaci?n de profesionales. Pero tambi?n hay un aspecto que para m? es important?simo: es la posibilidad de fomentar la participaci?n y la llegada de ideas de todos los pa?ses. Hay cristianos en Portugal, Rep?blica Checa, Alemania y muchos otros.

Hay que crear un feed-back que tendr?a dos ventajas clave: el proyecto se enriquecer?a much?simo y, adem?s, dar?amos a los ciudadanos la oportunidad de desarrollar su conciencia como creyentes. Hay que implicar a todos para que sean conscientes del proceso.



-?Se puede decir que los cristianos europeos deben aprender de errores anteriores?

-?Ya lo creo que s?! Hay que evitar, por ejemplo, el error de llegar tarde a los grandes retos de la construcci?n europea. Tenemos que estar presentes en toda la din?mica del proceso que vive ahora la Uni?n Europea. Desde la experiencia de nuestro movimiento, puedo decir que es urgente fomentar una mayor participaci?n de las otras Iglesias cristianas. Si pudi?semos ser de verdad E-CHRISTIANS y no E-CATHOLICS, acoger?amos de verdad a todos aunque tengan visiones distintas en algunos puntos.

En definitiva, tenemos que llegar a los anglicanos, a los protestantes y a los ortodoxos, que son cristianos como nosotros y, adem?s, nos permitir?n tener un peso mayor cuando tengamos serias opciones de incidir en la Convenci?n Europea. No es lo mismo un grupo de cat?licos que una gran plataforma de cristianos unidos, que ser?a algo mucho mayor. Por otro lado, tambi?n me gustar?a que hubiese una mayor presencia femenina en todo el proyecto de la Convenci?n de Cristianos por Europa. No se puede decir que el documento est? escrito mayoritariamente por hombres cuando la presencia de la mujer en la sociedad es un hecho cada d?a m?s normalizado.



-A pesar de algunas deficiencias o errores puntuales, ?usted cree que los cristianos pueden incidir de manera notable en la Constituci?n europea?


-Las catedrales, las piedras de un gran templo, est?n hechas por cristianos. Pero hoy lo que es importante es lo que estamos haciendo en la sociedad, no nuestra aportaci?n a las ra?ces del pasado. Los cristianos, en Europa, son como una catedral: una realidad hecha principalmente por ellos. Pero lo m?s importante es lo que los cristianos hacen ahora en ese templo. En definitiva, volviendo a la realidad de Europa, los cristianos tambi?n hoy son una presencia importante en el continente, no s?lo en sus ra?ces hist?ricas. Por tanto, debemos interesarnos no tanto en el pre?mbulo sino sobre todo en el resto del futuro texto de la Constitucional.



-En Italia, el pa?s donde naci? el movimiento, los focolares son muchos, ?no?

-S?. Es uno de los movimientos m?s antiguos porque naci? antes del Concilio Vaticano II, en 1943, mientras que otros grandes y preciosos movimientos nuevos, como Comuni?n y Liberaci?n, se fundaron despu?s. En Italia, por tanto, somos un poco la punta de lanza porque en su momento permitimos que la Iglesia italiana se abriese a la dimensi?n de esos nuevos movimientos, cuando no exist?an y parec?a que molestaban en las parroquias. Digamos que los focolares han preparado el terreno para que los otros movimientos se integren en el tejido eclesial.



-?Qu? es la econom?a de comuni?n como iniciativa de los focolares?


-Es un proyecto econ?mico que puso en marcha Chiara Lubich, fundadora y presidenta de los focolares, en 1991. Hoy acoge sobre todo empresas y presenta desde su inicio un crecimiento. Tiene un inter?s m?s all? del movimiento de los focolares porque se trata de un experimento de econom?a social un poco particular. Las empresas no se quedan con los beneficios.

En definitiva, el valor de las cosas es importante antes de entrar en el mercado. Cuando se habla de econom?a social, normalmente no se asocia con la econom?a social (las empresas?). Chiara Lubich, no porque sea una gran economista o porque est? inmersa en el debate sobre el tema, dijo que su experiencia, por ejemplo con las desigualdades entre ricos y pobres en Brasil, le hab?a ense?ado que hab?a que hacer nacer empresas. Este instinto no tiene una idea negativa del hacer econ?mico, del capitalismo o del mercado, porque hoy, despu?s de 11 a?os, el proyecto incluye sobre todo empresas comerciales (ordenadores, frigor?ficos, etc.). Tambi?n es cierto que no faltan expresiones cooperativistas, pero son marginales. La mayor?a son empresas, como dir?amos en Espa?a, comerciales o que buscan el beneficio, por utilizar esta expresi?n que, a mi juicio, es equivocada porque es como dividir el mundo entre cristianos y no cristianos.



-Ligada a la econom?a de comuni?n, existe la cultura del dar. ?C?mo la definir?a usted?

-Es el eje fundamental. Precisamente una de las caracter?sticas de este proyecto es que un tercio de los beneficios generados por las empresas se destina a la difusi?n de la cultura del dar. ?sta es la parte m?s original del proyecto porque, sobre tres tercios, uno va a la empresa, otro a los pobres y otro a la cultura del dar. Entonces, las empresas que han reinvertido sus beneficios pensando en la cultura del dar representan un hecho totalmente nuevo porque, seg?n nuestro criterio, es posible llevar adelante en el tiempo comportamientos altruistas, de amor, de correcci?n fiscal, etc., cuando se supera la l?gica del inter?s o de pensar en algo seg?n convenga o no.



-?Cu?ndo se lleva esto a la pr?ctica?


-Cuando las personas empiezan a dar un valor al comportamiento, a la acci?n humana, porque se convierte en su cultura. Todos nos beneficiamos si yo traigo satisfacci?n, como ocurre en el mito de Anteo, el hijo de la Tierra. Cuando le quer?an destruir, en vez de morir por la Tierra, ?l sal?a m?s fuerte. La cultura del dar es esto: formarse y aprender a dar un valor y un significado al comportamiento, tambi?n cuando no conviene.


Publicado por mario.web @ 2:23
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