Viernes, 20 de mayo de 2011
Publicamos el art?culo escrito por Santiago Acosta Aide, secretario del Premio Mundial Fernando Rielo de Poes?a M?stica sobre ?La poes?a m?stica y su actualidad?.
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La poes?a m?stica y su actualidad
La poes?a m?stica y su actualidad
El Premio Mundial Fernando Rielo de Poes?a M?stica, convocado en su XXVI edici?n, nos incita de nuevo a unas reflexiones sobre la poes?a m?stica. Importa se?alar la vitalidad de lo que puede considerarse ya como un g?nero po?tico con derecho propio, siendo como es, por otro lado, una manifestaci?n literaria de larga prosapia. La pervivencia de la poes?a m?stica, dentro del marco m?s general de la literatura de signo espiritual, no es fruto de la casualidad. Hay algo en la poes?a que la hace especialmente apta para transmitir la vida m?stica.

Pedro Sainz Rodr?guez, en su conocida ?Antolog?a de la literatura espiritual espa?ola? (Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid, 1980), declaraba que ?la espiritualidad asc?tico-m?stica no puede encerrarse en los tratados especiales de Teolog?a m?stica o libros sobre la oraci?n. La espiritualidad, ya asc?tica, ya m?stica, se derrama como una inundaci?n a trav?s de los sectores m?s diversos de la literatura religiosa? (p. 9), y a continuaci?n se refer?a a los moldes literarios m?s variados en los que se ha vertido toda esa producci?n asc?tico-m?stica: sermones, cartas, comentarios exeg?ticos, vidas de Cristo y la Virgen, hagiograf?as, confesionarios, tratados de piedad. Curiosamente, se olvid? de mencionar la poes?a m?stica. Que la poes?a m?stica no es solo ornato verbal con vibraciones de emoci?n espiritual, sino tambi?n contenido teol?gico lo demuestran los comentarios que San Juan de la Cruz escribi? sobre sus grandes obras.

La poes?a m?stica busca, entonces, poner en clave est?tica la experiencia unitiva de amor con las personas divinas. Con ello podemos inferir que en este g?nero literario pueden analizarse dos niveles expresivos: el de la vivencia interior y el de la composici?n ling??stica. Se podr? se?alar que ambos niveles est?n presentes en toda obra po?tica. Es cierto, pero en la poes?a m?stica, cobran un protagonismo especial, que hace que la poes?a m?stica siempre ?diga algo m?s?. Y como sucede en toda poes?a, la autenticidad de lo que se dice queda cifrada en la originalidad y prestancia con que el poeta logra plasmar ese contenido en las formas po?ticas.

Esto es as? porque, si la poes?a m?stica no acertase a comunicarse con suficiente pericia literaria, tampoco el contenido sem?ntico quedar?a adecuadamente plasmado para el lector. Y aqu? radica la raz?n por la que el autor ha escogido la poes?a (y no todas aquellas otras opciones de escritura que Sainz Rodr?guez enumeraba m?s arriba): asociar a la belleza de la vida m?stica, la belleza de la lengua po?tica. La condici?n de la obra est?tica es ineludible: fondo y forma no son dos capas adheridas y superpuestas, sino que el fondo hace la forma, y la forma determina el fondo. Si esto es generalizable respecto de toda obra literaria, mucho m?s en la poes?a m?stica.

Es por eso por lo que este g?nero po?tico se resiste a asimilarse a las modas literarias. No queremos con esto decir que la poes?a m?stica no se renueve permanentemente, aliment?ndose de nuevos cauces expresivos y t?cnicas compositivas, sino que el poeta m?stico, en su urgencia de ser fiel a la vida, no puede rendirse sin m?s a la corriente art?stica de turno. Su originalidad no est? en auparse al vag?n de las avanzadas po?ticas, sino en lograr vencer la resistencia del lenguaje para transmitir con autenticidad el acontecimiento de su vivencia interior.

Un falso supuesto que puede crearse en lo que decimos, es que basta con tener una emoci?n espiritual para escribir poes?a m?stica. Desde luego que todo el mundo tiene derecho a escribir lo que quiera, y a nadie le falta una emoci?n trascendente. Pero la simple emoci?n no da para producir verdadera poes?a y verdadera m?stica. Los poetas saben que la composici?n es fruto de un largo quehacer art?stico, que labrar un estilo propio es fruto de un arduo trabajo. Asimismo, la verdadera vida m?stica debe tener el signo de la perseverancia y el recogimiento. As? como la inspiraci?n no se da al artista perezoso, la gracia de la vivencia espiritual no la alcanza el hombre disgregado e inconstante.

Aqu? estriba el valor testimonial y necesario de la poes?a m?stica. Al hombre de hoy, arrastrado por el af?n consumista, agobiado por el ritmo desenfrenado de la sociedad moderna, hipnotizado por el despliegue visual de los medios de comunicaci?n y la pl?stica subyugante del mercadeo publicitario, la poes?a m?stica le invita a entrar en s? mismo, a sintonizar con un mensaje que no est? hecho de artificios, a serenarse y contemplar. A la sensibilidad cultural moderna, atra?da por los mensajes fragmentarios, por las propuestas conceptuales rebajadas, por todo lo que lleve la marca de la declinaci?n del hombre como sujeto, la poes?a m?stica supone un aguij?n en la conciencia, un recordatorio de que lo que m?s vale la pena siempre acontece en el encuentro y la comunicaci?n entre personas.

Ese ?yo? del poeta m?stico es el sujeto l?rico renovado por el contacto con el sujeto trascendental. Fernando Rielo afirma en su pensamiento metaf?sico que no hay ninguna noci?n que, distinta a la de persona, defina a la propia persona: una persona se define por otra persona. Las personas divinas se definen entre s?, y la persona humana es definida por la presencia inhabitante de las personas divinas en el esp?ritu creado. El frescor de este encuentro de personas, del m?stico con Dios como Padre, como Hijo o como Esp?ritu Santo (en la poes?a cristiana) es el n?cleo generador de esa potencia ext?tica que da paso a la poes?a m?stica, y a la ascesis compositiva. Este encuentro es siempre de amor, un amor que transita muchas veces por el dolor, por la soledad, el abandono, la aspereza? pero todo eso en un estado de ?aflicci?n enamorada?, parafraseando a uno de nuestros grandes cl?sicos.

Ese yo l?rico es el de la mejor estirpe. Lejos del histrionismo del personaje, el yo de la poes?a m?stica nos lleva al territorio dialogal con el t? divino que dilata la visi?n de una humanidad necesitada de poes?a y de vida. En el encuentro con Dios, el poeta halla su voz y encuentra el camino seguro de su discurso:

No existe mundo en m? ni s? si ayer lo tuve
abierto a mis sentidos: nada afirmo de mi alma.
No s? qu? me ha pasado. ?Ser? vac?o en calma?
?O es tu sangre en mi sangre que en sacramento obtuve?

Mi mundo es otro mundo: de amor en amor sube
con alta en alta pena que amor descalzo ensalma.
Mi coagulado ayer, del cielo ser? palma.
Cierto de mi ventura, c?breme ?ltima nube
[?]
(Fernando Rielo, ?En las v?rgenes sombras?)

En definitiva, si la poes?a m?stica no pasa nunca, su vigente actualidad cobra hoy un perfil m?s acentuado. El m?rito del Premio Mundial de Poes?a M?stica es el de poder dar cauce a este g?nero po?tico que no vive de las rentas pasadas, sino que se encuentra anclado en la entra?a m?stica que todo ser humano lleva en su asendereado transitar por este mundo.

Santiago Acosta Aide
Secretario del Premio Mundial Fernando Rielo de Poes?a M?stica

Publicado por mario.web @ 2:36
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