Viernes, 20 de mayo de 2011
El P. Fernando Pascual habla del protagonismo de las celebridades y su falta de responsabilidad ?tica en los medios de comunicaci?n
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Famosos que deber?a callarse
Famosos que deber?a callarse
viernes, 08 de enero de 2010

Las declaraciones de un gran novelista, de deportista famoso o de quien trabaja en el mundo del espect?culo (m?sica, cine, televisi?n), reciben con frecuencia una amplia acogida en los medios de comunicaci?n social y suscitan debates de mayor o menor inter?s (a favor o en contra de lo declarado).

As? ocurre, por ejemplo, si un futbolista habla sobre el aborto; o si un novelista se pronuncia a favor o en contra de la religi?n isl?mica; o si un cantante alaba o critica la moral cat?lica.


La fama ofrece una palestra particular para hacerse o?r, para vehicular opiniones o ideas. Los personajes famosos tienen ante s? numerosos oyentes, fans (a veces, tambi?n enemigos) que hacen resonar sus declaraciones hasta lugares insospechados.

Este fen?meno merecer?a, sin embargo, una buena autocr?tica. Autocr?tica, en primer lugar, por parte de los medios de comunicaci?n.

Parecer?a extra?o que sobre un complicado tema financiero se pidiesen declaraciones a un cantante o a un actor que nada sabe de econom?a. Si en temas como los que afectan la vida de bancos y de empresas casi nadie divulga las opiniones de los incompetentes, ?por qu? en temas de mucha mayor transcendencia, como los que se refieren a la ?tica, la religi?n, el respeto de los derechos humanos, se da tanto espacio a quienes a veces no han estudiado en serio lo que se refiere a esos temas?

Autocr?tica, en segundo lugar, de la sociedad en sus muchos miembros. Vale la pena reconocer, como grupo e individualmente, que sobre los temas m?s relevantes ayudan de verdad las aportaciones de los expertos, no las que vengan de los incompetentes.

Es cierto que vivimos en un mundo pluralista en el que muchos podemos formarnos una cierta idea sobre temas dif?ciles. Opinamos sobre la clonaci?n, sobre los trasplantes de ?rganos, sobre los cambios clim?ticos y sobre los ajustes laborales. Pero para opinar bien, no tiene sentido escuchar a quienes ni tienen estudios ni han logrado una buena reflexi?n sobre temas que exigen una dedicaci?n seria y una actitud prudente a la hora de emitir un juicio sobre los mismos.

Si S?crates levantase la cabeza, confutar?a a tantos artistas, novelistas, campeones del futbol, del ciclismo o del tenis, hasta hacerles ver lo rid?culo e infundado de algunas de sus afirmaciones.

Es cierto que a veces una persona sin estudios, por ?casualidad? o porque lo ha escuchado de otros, puede decir algo m?s sensato que un ?experto? obcecado por prejuicios o por intereses que nada tienen que ver con el m?todo cient?fico ni con la especializaci?n a la que deber?a representar. Pero tambi?n es cierto que un silencio reflexivo puede tener mejores consecuencias que unas palabras apresuradas en los labios de un famoso.

Con esa sabidur?a socr?tica de quien sabe lo mucho que no sabe, ser? posible evitar afirmaciones rid?culas que pueden rayar en lo grotesco. Habr? entonces menos famosos que hablen un poco de todo. Habr? tambi?n menos desorientaci?n en personas de buena fe y de poca capacidad cr?tica que pueden ser profundamente da?adas por una palabra inoportuna de un personaje famoso. Habr?, en todos, un compromiso serio para pensar bien las cosas antes de decirlas, y para recurrir a quienes, seg?n sus respectivos saberes, puedan ofrecer luz y ayuda sincera en el camino que nos acerca hacia la verdad.

Publicado por mario.web @ 2:38
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