Viernes, 20 de mayo de 2011
Alfonso Aguil? Pastrana (Conoze.com) habla sobre la autocr?tica y el perd?n
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Perdonarse a uno mismo
Perdonarse a uno mismo
Todos sabemos que, muchas veces, perdonar es dif?cil. Pero quiz? para algunos sea especialmente dif?cil perdonarse a uno mismo. Y est?n tristes porque no se perdonan sus propios fracasos, porque alimentan sus errores d?ndoles vueltas en su memoria, porque parece que se empe?an en mantener abiertas sus propias heridas. Son como cadenas que se ponen a s? mismos, c?rceles en las que se encierran voluntariamente.

A lo mejor est?n tristes y sienten dentro del coraz?n como una especie de lanzada que les amarga la existencia, porque cargan con una responsabilidad que no les corresponde, por un fracaso que no es suyo, al menos en su totalidad.

Sucede a veces, por ejemplo, con la educaci?n de los hijos. Unas veces se falla porque se hace mal, otras porque hay circunstancias ajenas que lo estropean sin culpa de los padres, y otras simplemente porque los hijos son libres. En cualquier caso, la soluci?n nunca es dejarse consumir por la tristeza, sino rectificar en lo posible el rumbo, procurar aprender, intentar recuperar el terreno que se haya perdido, mirar al futuro con esperanza.

La falta de perd?n para uno mismo suele generar tristeza, y una y otra tienen su origen en el orgullo. Y as? como el orgullo del que es simplemente vanidoso, o de quien est? pagado de s? mismo, es el m?s corriente y menos peligroso; en cambio, pasarse la vida dando vueltas a los propios errores suele ser se?al de un orgullo m?s refinado y destructivo.

Es preciso aprender a aceptarse serenamente a uno mismo. Aceptarse, que nada tiene que ver con una claudicaci?n en la inevitable lucha que siempre acompa?a a toda vida bien planteada, sino que es encontrar un sensato equilibrio entre exigirse y comprenderse a uno mismo.

Conoci?ndose un poco es f?cil saber c?mo hacer frente a esos des?nimos que acompa?an a los propios errores y fracasos. Son instantes de hundimiento y de desaz?n, bajones de ?nimo que pretenden ganarnos la partida de la vida.

Conviene pararse a pensar en las razones que los producen. A veces nos avergonzar? ver c?mo pueden desanimarnos contratiempos tan tontos; c?mo cosas de tan poca importancia pueden hacernos pasar de la euforia al abatimiento, o viceversa, de forma tan r?pida. Para superarlos, conviene hacer un esfuerzo de reflexi?n, un serio intento para ser objetivo, para ver c?mo alejar esas sombras de pesimismo que asaltan inadvertidamente a todos y que tantas veces no dejan ver la cara soleada de la vida.

Publicado por mario.web @ 17:24
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