Viernes, 20 de mayo de 2011
Son variados los manuales econ?micos que abordan bien en presentaci?n sucinta el tema corporativo, o bien exponen todo un desarrollo del mismo normalmente destacando determinadas parcelas.
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Iniciadores de corporativismo en Espa?a. La Experiencia de la O.N.C.
Iniciadores de corporativismo en Espa?a. La Experiencia de la O.N.C.
Son variados los manuales econ?micos que abordan bien en presentaci?n sucinta el tema corporativo, o bien exponen todo un desarrollo del mismo normalmente destacando determinadas parcelas. Entre esta ?ltima tipolog?a tenemos toda la abundante bibliograf?a de tradici?n corporativa francesa (A. de Mun, Tour du Pin?).


1. Fijaci?n del concepto y negaci?n de supuestos corporativismos.

Algunos de los estudiosos del corporativismo espa?ol han pretendido presentar no los precedentes m?s o menos semejantes del corporativismo, sino el r?gimen corporativo y las relaciones de ?ste con el Estado, tanto en el krausismo como en el conservadurismo [1]. El planteamiento te?rico mencionado como paradigma de la corriente krausista espa?ola es el de P?rez Pujol [2]. El reformismo del liberalismo krausista concibe la sociedad como un agregado de ?rganos colocados sistem?ticamente que forman y encarnan una unidad vital, de donde parte, siempre seg?n este pensamiento, la solidaridad que se manifiesta en la ayuda y colaboraci?n armoniosa de los ciudadanos para la consecuci?n de objetivos. Pero el krausismo no puede considerarse un genuino corporativismo puesto mantiene una m?s que discutible concepci?n del principio de subsidiaridad, y busca la reforma dentro de un sistema esencialmente capitalista, con postulados ideol?gicos contradictorios a la esencia misma del corporativismo. El vicio de origen radica en el fin que persigue, no se trata de un paso, como escribe Meinvielle [3], hacia la reorganizaci?n definitiva de la sociedad cristiana, y asentando este r?gimen corporativo, como corolario necesario, en la representaci?n p?blica y distintas en los diferentes organismos sociales.

La otra alternativa plantea m?s dudas. El modelo corporativo conservador, sus estudios te?ricos y la plasmaci?n social tiene en Espa?a como referente obligado a Aun?s, Ministro de Trabajo en la dictadura de Primo de Rivera y en el primer gobierno surgido del Alzamiento Nacional del 18 de Julio. Este modelo partiendo ?de las ense?anzas de la enc?clica Rerum Novarum y de los contactos que mantuvo con la Italia fascista? [4] parece acercarse m?s al corporativismo que se cimienta en un orden econ?mico social, en las organizaciones profesionales, en las relaciones familiares y en una conciencia pol?tica alejada del mito de la soberan?a popular. Los denominados Comit?s Paritarios de base que desembocan en una organizaci?n corporativa responden a este esquema.

2. Azpiazu y Arauz de Robles.

Puede considerarse al P. Jos? Joaqu?n Azpiazu Zulaica, S.I. no solo como uno de los principales te?ricos del corporativismo en Espa?a, sino como el que refleja con m?s rigor el pensamiento corporativo y el querer de la Q.A. de P?o XI, pues no en vano su obra sobre el particular, se acomoda a la del P. A. M?ller, S.I., uno de cuatro padres de la Compa??a que redactaron la enc?clica, firmada por S.S. P?o XI, correspondiendo al P. A. M?ller las referencias corporativistas en la citada enc?clica. Ambos firmaron en 1935 La pol?tica corporativa. Ensayo de organizaci?n corporativa [5]. Anteriormente Azpiazu hab?a escrito El Estado Corporativo [6].

La figura pol?tica de Jos? Mar?a Arauz de Robles [7] es fundamental, pues supone la primera plasmaci?n corporativista de la doctrina pontificia. Su Obra Nacional Corporativa. Plan para un resurgimiento de Espa?a y del mundo, a un orden nacional y cristiano [8], fiel expresi?n de las dos obras citadas de los Padres jesuitas, tuvo reflejo en la puesta en marcha, desde septiembre de de 1936, de la Obra Nacional Corporativa (ONC), que es la organizaci?n obrera, no clasista, del Tradicionalismo, la cual fue una tarea inmensa que tuvo dos partes: una, la edici?n de un libro tama?o folio, ?nico en su g?nero, explicando que es la ONC como instrumento de representaci?n pol?tica de los obreros, que adem?s de los esquemas pol?ticos copiados del Ministerio de Corporaciones de Mussolini trae unos conceptos maravillosos acerca de la dignidad del Trabajo, prestatarios de la Q.A., de Azpiazu y A. M?ller.

Otra parte de su tarea fue organizar en todos los n?cleos de poblaci?n pisos para el reclutamiento y encuadramiento de los obreros en la ONC. Pero surgieron rivalidades a prop?sito del reclutamiento de los obreros con otra red paralela que se llamaba las Centrales Nacional Sindicalistas (CNS), que era la herramienta de la Falange. Fricciones que indudablemente contribuyeron, unidas a otras de la retaguardia y el frente, a la Unificaci?n decretada por Franco en abril de 1937, asumiendo el Nuevo Estado que se decanta por la (CNS), y que te?ricamente englobaba la red de la Obra Nacional Corporativa (ONC), pero en la pr?ctica las CNS absorben, engullen, fagocitan a las oficinas de la ONC que acaba desapareciendo [9].

La CNS esencialmente responde al esquema conservador de Aun?s, mencionado al final de nuestro primer punto; un esquema aunque asumiendo los principios de doctrina social cat?lica, dotan de una preeminencia quiz? un tanto desorbitada al Estado en la vida socio-econ?mica. Es Meinvielle quien expone con m?s claridad las carencias de este corporalismo conservador:

Las corporaciones deben poseer vida propia y no prestada por ning?n poder superior (?). Son indispensables la acci?n de arriba que establece y la de abajo. Porque si todo viene de arriba, ser? una creaci?n artificial sin ra?ces, y si se espera que surja de abajo, en vano se aguarda que rompa el ambiente saturado de avaricia, que por definici?n es contrario a la colaboraci?n propia del R?gimen Corporativo. [10]

A?n con las carencias mencionadas, de cierta interferencia, en el justo principio de subsidiaridad, las CNS constituyen un claro y grandioso ejemplo del enaltecimiento del trabajo y dignificaci?n del trabajador, con un sistema sindical org?nico puesto al servicio del trabajador, y proporcion?ndole protecci?n y cobertura en su justa medida.

A?os m?s tarde, con la democracia inorg?nica, desarboladas las C.N.S. por el poder pol?tico, resurgir?an los sindicatos clasistas, fundamentalmente vividores de las subvenciones oficiales y por consiguiente mayormente servidores de la partitocracia y la plutocracia, intereses espurios al trabajador y al bien com?n.

Notas
[1] Puede verse, M. A. PREFECTO, ?El corporativismo en Espa?a: Desde los or?genes a la d?cada de 1930?, en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contempor?nea, n. 5 (2006) p?gs. 185-218.

[2]La referencia obligada de P?rez Pujol son los trabajos de Romeo Alfaro, tambi?n mencionado por Fern?ndez de la Mora en Los te?ricos izquierdistas de la Democracia inorg?nica.

[3]Concepci?n cat?lica de la Econom?a, passim.

[4]G. Redondo, Historia de la Iglesia en Espa?a, 1931-1939, Vol, 1, Madrid, Rialp, 1993, p?g. 292.

[5] Madrid, Raz?n y Fe, 1935.

[6] Madrid, Raz?n y Fe, 1934 (3? ed., Pamplona, Edit. Navarra, 1938, 4?ed, Madrid, Raz?n y Fe, 1940, 5? ed., Madrid, Compa??a Bibliogr?fica Espa?ola, 1952);
[7] Cfr. J. M. BROCOS FERN?NDEZ, ?Una peque?a historia del Carlismo del siglo XX a trav?s de tres semblanzas: Tom?s Dom?nguez Ar?valo, Jos? Mar?a Arauz de Robles y Francisco El?as de Tejada?, en Arbil [en l?nea]. Disponible en .

[8] San Sebasti?n, Edit. Espa?ola, 1937.

[9]F. J Caspistegui Gorasurreta, El naufragio de las ortodoxias. El carlismo, 1962-1977, Pamplona, Eunsa, 1997, p?g. 108.

[10]Concepci?n cat?lica de la Econom?a, p?g. 64.65.

Publicado por mario.web @ 18:10
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