Viernes, 20 de mayo de 2011

Una pareja casada es una agencia de salud y bienestar peque?a y a todo riesgo
Autor: forumlibertas | Fuente: www.forumlibertas.com
Muchos analistas se?alan la erosi?n continua del matrimonio y la familia, pero cifras publicadas en Inglaterra hace ahora cinco a?os llevaron a Jill Kirby, portavoz del Centro de Estudios de Pol?tica (Centre for Policy Studies) a declarar que la peor amenaza para el matrimonio es la cohabitaci?n, es decir, convivir sexualmente sin estar casados.

"El serio declive del matrimonio es un cambio preocupante. La cohabitaci?n es una asociaci?n inherentemente fr?gil. No es el divorcio lo que impactar? seriamente en los ni?os del futuro, sino los padres que tomar?n y dejar?n diferentes relaciones en las que el matrimonio no ser? un factor. Muchas mujeres de cuarenta y cincuenta a?os vivir?n solas, quiz?s habiendo tenido una o dos relaciones, pero sin haberse casado nunca, con todas sus implicaciones emocionales y financieras. ?Queremos que se cumplan estas predicciones o queremos recuperar algunas de las virtudes del pasado?"

Las cifras que preocupaban a Jill Kirby las public? el gobierno ingl?s el 29 de septiembre de 2005 en su informe de tendencias de poblaci?n (Population Trends, septiembre 2005). Las cifras mostraban masas de cuarentones y cincuentones ingleses y galeses cohabitando o solos, sin casarse: para el 2031 el 40% de los hombres y el 35% de las mujeres de 45 a 54 a?os estar?n sin casar. En el 2003, en la ya muy desestructurada sociedad inglesa, a?n estaban casados el 71% de los hombres y el 72% de las mujeres de esa edad. Para el 2031 s?lo estar?n casados el 48% de los hombres y el 50% de las mujeres de esas edad, y para muchos ser? su segundo o tercer matrimonio.

Las asociaciones familiares en el Reino Unido recordaban que estas uniones son muy inestables y generadoras de pobreza, y criticaban que los laboristas hubieran abolido algunos beneficios fiscales del r?gimen matrimonial y en cambio beneficiaran a los padres solteros. Entrevistado por el DAILY TELEGRAPH, el psic?logo Phillip Hodson, de la Asociaci?n Brit?nica de Consejer?a y Psicoterapia, explicaba por qu? los matrimonios son m?s interdependientes que los cohabitantes: "matrimonio es cuando dos personas se hacen una, y cohabitar es cuando dos personas siguen siendo dos".


Cohabitar aumenta el riesgo de divorcio

Muchas parejas j?venes deciden cohabitar "a prueba", con la idea de casarse despu?s, "para ver si somos compatibles". Piensan que es una forma de prevenir un posible divorcio. Sin embargo, las estad?sticas son insistentes: se divorcian m?s los que antes de casarse estuvieron cohabitando. Las cifras pueden cambiar seg?n el pa?s y el estudio, pero no hay ning?n estudio que diga lo contrario, ninguno que diga que los matrimonios creados sin cohabitaci?n presentan m?s divorcios.

En Estados Unidos, dos investigadores de la Universidad de Wisconsin, Larry Bumpass y James A. Sweet, analizaron los datos del Informe Nacional sobre Familia y Hogares (1987-88), con una muestra de 13.000 personas. Encontraron que en EEUU, diez a?os despu?s de casarse, el 38% de los que hab?an cohabitado antes se hab?an divorciado, en comparaci?n con 27% de los que se casaron directamente. Los autores, que no quieren culpabilizar a nadie, sugieren posibles explicaciones: ?Ante el mismo nivel de insatisfacci?n, los que han cohabitado est?n m?s inclinados a aceptar el divorcio como soluci?n?.

En Canad?, un estudio del profesor Zheng Wu, de la Universidad de Victoria, llegaba a la conclusi?n de que quienes viven juntos antes del matrimonio se casan m?s tarde y se divorcian m?s. El estudio, publicado en 1999 en la Canadian Review of Sociology and Anthropology, revelaba que el 55% de las parejas canadienses que cohabitan terminan cas?ndose. ?Salen matrimonios estables de la experiencia? No, al contrario.

Aunque se casan con 33-34 a?os (5 ? 6 a?os despu?s el que canadiense medio) y se supone que son m?s adultos y se conocen bien tras a?os de cohabitar, no resultan m?s estables. Seg?n el estudio, las mujeres que han convivido con su pareja antes de casarse tienen una probabilidad mayor de divorciarse (80% ) que las que no lo han hecho. En el caso de los hombres, el aumento de probabilidad es de 150%. El riesgo de ruptura es a?n mayor si alguno de los miembros de la pareja ha cohabitado antes con otra persona.

Otro trabajo canadiense, a partir de los datos de la Encuesta Social General Canadiense (analizada por Le Bourdais et al., Canadian Social Trends, 56) era muy clara al respecto: el 33% de las mujeres de 20-30 a?os que se casa directamente vio roto su matrimonio, mientras que si sumamos las que cohabitaron y luego se casaron y las que cohabitaron sin llegar a casarse nos sale un 66% de mujeres que ven rota su relaci?n de compromiso. Una relaci?n de cohabitaci?n ser?a el doble de arriesgada que una de matrimonio.

Un tercer trabajo canadiense (A. Milan, Canadian Social Trends, 56, a?o 2000) comprob? que m?s del 50% de las uniones en cohabitaci?n quedan disueltas antes de 5 a?os. Los matrimonios que se rompen antes de 5 a?os son un 30%.


En Europa, lo mismo

Los estudios realizados en Europa apuntan en el mismo sentido. En Alemania, un Informe de las Familias del Deutscher Institute se plante?, con una muestra de 10.000 personas entrevistadas personalmente, cu?les son los factores que aumentan el riesgo de divorcio. Una de las circunstancias que influyen en la divorcialidad es el ?haber hecho la prueba?. Matrimonios que cohabitaron antes de casarse tienen entre 40% y 60% m?s riesgo de acabar en divorcio.

Suecia es uno de los pocos pa?ses donde la cohabitaci?n es realmente hegem?nica como primera opci?n de los j?venes, pero despu?s de nacer el primer hijo (m?s de la mitad de los ni?os nacen fuera del matrimonio) hay tendencia a formalizar la relaci?n y casarse.

Un estudio sueco (de Jan M. Hoen, profesor de demograf?a de la Universidad de Estocolmo, publicado en el V?lf?rdsbulletinen) compar? los perfiles de las parejas que tienen hijos y se separan. Las parejas con m?s riesgo de separarse son las de j?venes que cohabitan sin estar casados. En estos casos, el nacimiento de un hijo disminuye el riesgo de separaci?n, aunque s?lo durante los 18 primeros meses. En general, los matrimonios corren menor riesgo de divorciarse, y m?s si no han tenido hijos fuera del matrimonio y se casan, cuando deciden vivir juntos.

Tambi?n en Espa?a se ha advertido que la cohabitaci?n previa al matrimonio da peor resultado que casarse directamente. Seg?n la Encuesta sobre Fecundidad y Familia realizada en 1995 con una muestra de 4.000 mujeres y 2.000 varones de 18 a 49 a?os, entre las mujeres nacidas a finales de los a?os 60, s?lo 3,7% de las que se casaron directamente se hab?an separado despu?s de 5 a?os. Las que pasaron antes por la cohabitaci?n se separaron en un 26% de los casos al t?rmino de ese plazo.

Al escribir este art?culo no hemos encontrado ning?n estudio que diga:

a) que las parejas que cohabitan se separan menos que las que se comprometen mediante una boda.

b) que las parejas que se casan tras haber cohabitado se separan menos que las que se casan directamente.



Fidelidad y felicidad

A partir de un gran tama?o y muy representativo sobre conductas sexuales (estudiado por Blumstein y Schwartz, 1990), quedaba bien establecido que el compromiso y la fidelidad en la cohabitaci?n es mucho menor que en los matrimonios. Se pregunt? a los encuestados si hab?an tenido al menos una relaci?n sexual fuera de su matrimonio o cohabitaci?n en el ?ltimo a?o. Estos son los porcentajes de los que dijeron que s?:

Esposas: 9%
Esposos: 11%
Cohabitadoras: 22%
Cohabitadores: 25%

Otro estudio de 1994 (Laumann et al.) insisti? en lo mismo: s?lo un 75% de los cohabitadores son mon?gamos mientras cohabitan (frente a m?s de un 90% de los casados).

En la comparativa de 1998 de Stack y Eshleman, estudiando 17 pa?ses occidentales y Jap?n, se establec?a que los casados dicen estar felices 3,4 veces m?s que los cohabitadores.


?Causas o selecci?n?

Nadie niega que a los matrimonios les va mejor que a los cohabitadores. Una teor?a es que las personas m?s serias, m?s formadas, m?s comprometidas, m?s estables emocionalmente, etc... tienen a casarse, mientras que la cohabitaci?n ser?a la f?rmula que prefieren las personas m?s inmaduras, menos estables, etc...

Pero otra postura es la que afirma que el matrimonio tiene poder para cambiar a las personas, haci?ndolas m?s comprometidas y esforzadas. El estudio de S.L. Nock de 1998, centrado en como el matrimonio afecta a los hombres, afirmaba que casarse ayuda a los adultos a estabilizar su personalidad, ganar auto-estima y confianza personal, desarrollar habilidades y un sentido de responsabilidad que no necesitaban o no desarrollaron de solteros. Otros estudios (Gove et al., 1990; Hu y Goldman, 1990), Lillard y Waite, 1995) se?alaban que el matrimonio aumenta la felicidad, el bienestar psicol?gico, la salud f?sica y la longevidad.

Todo esto llevaba a la soci?loga canadiense Anne-Marie Ambert, profesora en la Universidad de York, a desarrollar una lista de ventajas sociales del matrimonio que los gobiernos deber?an potenciar:

Una pareja casada es una agencia de salud y bienestar peque?a y a todo riesgo, a cargo de voluntarios. El matrimonio reduce los costes de sanidad, las inversiones en bienestar, los gastos penales y policiales. Reduce los costes relativos al abuso del alcohol, las drogas, las enfermedades sexualmente transmitidas. M?s aun, cuando los individuos casados tienen ni?os se implican m?s en las escuelas y el vecindario, contribuyen a la estabilidad y mejora de su ?rea y del sistema educativo.


Publicado por mario.web @ 21:37
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