Viernes, 20 de mayo de 2011

No s?lo de lo que nos sobre, sino de aquello que nos cuesta, de lo que no tenemos en abundancia.
Autor: Oscar Schmidt | Fuente: www.reinadelcielo.org
Nuestro tiempo, nuestra inteligencia, nuestro esfuerzo, nuestros talentos, nuestro dinero, nuestra salud y vitalidad, nuestro amor. ?Acaso algo de esto es nuestro? No, nada, absolutamente nada. Todo es de Dios, proviene de Dios. Nosotros mismos no somos nada, sin Dios. No perduramos un instante sin Su Voluntad de que sigamos vivos. Pong?moslo en claro, si Dios no contuviera la acci?n del mal sobre nosotros bajo la forma de enfermedad y penurias de todo tipo, pues nada ser?amos. Todo lo quetenemos pertenece a Dios, que es el Creador y ?nico due?o de todo lo que vemos, de todo lo que somos.

De este modo, la pregunta en realidad debiera ser ?Qu? tienes para devolverle a Dios? Porque de El provienen todas las Gracias, materiales y espirituales, todo lo bueno que somos o tenemos. Cuando desarrollamos un talento, con esfuerzo, no hacemos m?s que sacar a la luz algo que Dios puso en nosotros mismos, como potencial. Cuando tenemos ?xito laboral o profesional, y acumulamos dinero y bienes, gozamos de la Gracia de Dios que recompensa de ?ste modo el trabajo digno, bien hecho, con honestidad. Cuando caminamos y vivimos lozanamente, con salud y vitalidad, gozamos de la bondad del Se?or que quiere que seamos parte de la maravillosa obra que El cre?, en armon?a y perfecci?n.

Y sin embargo, qu? miserables que somos. Empezando con nuestro tiempo: lo desperdiciamos en mil cosas vanas,como reuniones sociales, o simple distracci?n frente a un televisor o una revista. Y cuando dedicamos un minuto a nuestro Jes?s, nos sentimos como si El hubiera arrancado una parte importante de nuestra vida. Medimos cada minuto que dedicamos a Dios, ya sea a trav?s de la caridad y ayuda a los dem?s, como a la oraci?n, o a estudiar y crecer en el conocimiento de Sus cosas. Y humanamente nos ufanamos de lo hecho, queremos cr?dito y reconocimiento, como si Jes?s no mereciera le donemos toda nuestra vida, en agradecimiento por tanto amor recibido.

Tambi?n somos miserables con nuestro dinero: lo malgastamos en mil cosas vanas, ropas, salidas, cigarrillos, artefactos electr?nicos de la m?s moderna y reciente tecnolog?a, adornos y construcciones pasajeras. Mientras tanto, si ponemos un peso en la caridad lo miramos como si fuera un mill?n. ?C?mo voy a poner tanto! No medimos con la mismavara el dinero que derrochamos, que el que donamos al Se?or y a Sus hermanos, los que lo necesitan. Cuando viene a nuestra alma la idea de hacer alguna obra de caridad, estalla la pregunta en nuestro interior: ?c?mo voy a gastar tanto? Las dudas afloran de inmediato: mi esposo jam?s justificar?a que regale este dinero, mientras compramos ropas y zapatos car?simos sin musitar, o gastamos nuestro dinero en costosos cortes o te?idos de cabello. O tambi?n: mi esposa pensar? que estoy loco si derrocho este dinero en obras de caridad, mientras fumamos como sapos o compramos finos zapatos o ropas sport. ?Que grandes miserias anidan en nuestra alma!

Y nuestro esfuerzo: no somos capaces de dedicar nuestro sudor a ayudar a tantos ni?os necesitados, pero s? a nuestros propios hijos, por los que damos todo. Para unos si, para otros no. Un regalo de Navidad, un juguete, es para nuestros hijos laobligaci?n de que sea lo mejor. Para otros ni?os pobres y humildes, con algo hecho o comprado as? nom?s, es suficiente. ?Qu? saben estos ni?os, de todos modos, de lo que es bueno, de lo que es perfecto o costoso? Ponernos a trabajar, para dar algo bueno a los dem?s, parece tiempo y esfuerzo desperdiciado. ?C?mo voy a perderme tantas horas, o noches hasta tarde, si estoy tan ocupado u ocupada? Quiz?s pienso esto, mientras contamino mi alma mirando televisi?n o caminando por decimonovena vez por el corredor del mismo shopping mall.

?Qu? puedo devolverle al Se?or, de todo lo que El me ha dado? Esa es la pregunta. No s?lo de lo que nos sobre, sino de aquello que nos cuesta, de lo que no tenemos en abundancia. Nos debiera dar verg?enza el tener tanto pero tanto, comparado con otros, y disfrutarlo sin m?s. Sin pensar en agradecer, en devolver, en compartir.?Qu? ego?stas que somos! El Se?or sufre con nuestros corazones que est?n tan cerrados. Miremos hacia arriba, hacia el Cielo, y veamos Sus Ojos h?medos, que suplicantes nos piden:

Dame tu amor, d?selo a los que no tienen, comparte Mis Gracias, s? un ejemplo de Mi infinita Bondad, Mi entrega, Mi Misericordia. ?Acaso no ves c?mo te amo?


Publicado por mario.web @ 21:42
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