Viernes, 20 de mayo de 2011
Mensaje del Departamento de Justicia y Solidaridad Social del CELAM
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Democracia, movimientos sociales y participaci?n ciudadana en Latinoam?rica
Democracia, movimientos sociales y participaci?n ciudadana en Latinoam?rica
BOGOT?, s?bado, 30 enero 2010 (ZENIT.org).- La secci?n Laicos Constructores de la sociedad, del departamento de Justicia y Solidaridad Social, del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), realiz? en Santa Cruz de la Sierra, un encuentro sobre "Democracia, movimientos sociales y participaci?n", con la participaci?n del cardenal Julio Terrazas, arzobispo de esa ciudad, monse?or Rub?n Salazar G?mez, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monse?or Jos? Luis Azuaje, obispo de El Vigia-San Carlos del Zulia, Venezuela y diversos expertos en el tema. Publicamos la declaraci?n final del encuentro, emitida el 12 de diciembre de 2009.

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"Como ustedes saben, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiran?a a sus s?bditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no debe ser as?. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deber? servir a los dem?s" (Mt 20, 25-26)
Los y las participantes del encuentro "Democracia, Movimientos Sociales y Participaci?n ciudadana en Am?rica Latina y El Caribe", provenientes de 17 pa?ses latinoamericanos, reunidos en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, por iniciativa del Departamento Justicia y Solidaridad del CELAM, del 10 al 12 de diciembre de 2009, con el objetivo de "Analizar la situaci?n y perspectivas de la democracia y la participaci?n ciudadana en Am?rica Latina y El Caribe e identificar los desaf?os y orientaciones para contribuir a fortalecer los procesos democr?ticos en la Regi?n, de acuerdo a la Ense?anza Social de la Iglesia" compartimos con el Pueblo de Dios que peregrina en este Continente, de manera especial con los laicos y laicas, el fruto de nuestra reflexi?n.


Los pastores latinoamericanos reunidos en Aparecida durante la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano afirmaron: "Constatamos un cierto progreso democr?tico que se demuestra en diversos procesos electorales. Sin embargo, vemos con preocupaci?n el acelerado avance de diversas formas de regresi?n autoritaria por v?a democr?tica que, en ciertas ocasiones, derivan en reg?menes de corte neopopulista. Esto indica que no basta una democracia puramente formal, fundada en la limpieza de los procedimientos electorales, sino que es necesaria una democracia participativa y basada en la promoci?n y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores, como los mencionados, se vuelve f?cilmente una dictadura y termina traicionando al pueblo" (DA 74).

Se?alaron tambi?n los obispos con voz prof?tica: "Con la presencia m?s protag?nica de la Sociedad Civil y la irrupci?n de nuevos actores sociales, como son los ind?genas, los afroamericanos, las mujeres, los profesionales, una extendida clase media y los sectores marginados organizados, se est? fortaleciendo la democracia participativa, y se est?n creando mayores espacios de participaci?n pol?tica. Estos grupos est?n tomando conciencia del poder que tienen entre manos y de la posibilidad de generar cambios importantes para el logro de pol?ticas p?blicas m?s justas, que reviertan su situaci?n de exclusi?n... No faltan tambi?n actuaciones que radicalizan las posiciones, fomentan la conflictividad y la polarizaci?n extremas, y ponen ese potencial al servicio de intereses ajenos a los suyos, lo que, a la larga, puede frustrar y revertir negativamente sus esperanzas" (DA 75).

A su vez el Papa Benedicto XVI, siguiendo el pensamiento de Pablo VI sobre la urgencia de una visi?n articulada del desarrollo, afirma en Caritas in Veritate que, para que un pueblo salga del hambre y de la miseria es necesario, "desde el punto de vista econ?mico... su participaci?n activa y en condiciones de igualdad en el proceso econ?mico internacional; desde el punto de vista social, su evoluci?n hacia sociedades solidarias y con buen nivel de formaci?n; desde el punto de vista pol?tico, la consolidaci?n de reg?menes democr?ticos capaces de asegurar libertad y paz" (CIV 21).

I. Una realidad que nos desaf?a

En la vida democr?tica de nuestros pueblos, encontramos luces y sombras que nos permiten precisar los siguientes desaf?os:
DEMOCRACIA:

1. Constatamos que en los distintos Estados de Am?rica Latina, a pesar de las grandes diferencias entre ellos, todos invocan la democracia como recurso para gobernar y asegurar su legitimidad. En este sentido, vemos con esperanza que en nuestro continente los distintos reg?menes apelen a la democracia como forma efectiva de organizaci?n de los Estados.

2. No obstante, encontramos grandes vac?os en la comprensi?n y puesta en pr?ctica de lo que debe ser la democracia para nuestra realidad, principalmente una tendencia abusiva en algunos de los pa?ses a usarla de manera instrumental.

3. La autenticidad de la democracia republicana, centrada en la divisi?n de poderes, el respeto a los derechos civiles y pol?ticos fundamentales y la existencia de partidos pol?ticos se ve amenazada por el secuestro que han hecho los poderes f?cticos. Por eso se muestra ineficiente para cumplir sus fines.

4. Esta realidad obliga a un fortalecimiento de la autonom?a y el ejercicio efectivo de las instituciones republicanas (el poder judicial, el poder legislativo, el poder ejecutivo y los partidos pol?ticos) frente a los poderes econ?micos y medi?ticos.

5. Constatamos una crisis en su dimensi?n ?tico pol?tica que se expresa en su forma m?s grave y peligrosa en la p?rdida de identidad, vac?o de pensamiento, ausencia de propuestas y la desaparici?n u ocultamiento de valores y principios que heredamos de nuestros ancestros y fueron enriquecidos por el Evangelio. Asimismo, un debilitamiento progresivo del Estado de Derecho y de la autonom?a de los poderes.

6. Las m?ltiples formas de exclusi?n est?n condicionando la vigencia de la justicia y de la libertad, y como consecuencia, de la democracia, de la paz y de la esperanza en nuestro continente.

7. La apuesta por la democracia en Am?rica Latina exige una mayor comprensi?n de lo que implica su construcci?n y su pr?ctica, para que ?sta contribuya efectivamente a asegurar la dignidad humana y la construcci?n de una sociedad basada en la justicia y la vigencia efectiva de los derechos de las personas.

MOVIMIENTOS SOCIALES

1. Entendemos como movimientos sociales las movilizaciones aut?nticas de ciudadanos organizados que tienen su origen en necesidades sentidas y en expresiones culturales, ?tnicas, laborales, productivas y territoriales.

2. La construcci?n en Am?rica Latina de movimientos sociales se presenta como una realidad relevante para el rescate y la construcci?n de la democracia, en la medida en que son expresi?n de la sociedad organizada, en su diversidad y en torno a sus derechos y responsabilidades.

3. Observamos que las fuerzas pol?ticas, que en ocasiones recurrieron a estos movimientos, al alcanzar el poder, tienden a ignorarlos o a instrumentalizarlos, desvirtuando su origen y sus aspiraciones leg?timas.

4. A su vez, las fuerzas del mercado pretenden reducir la categor?a de ciudadano a la de consumidor, para desmotivarlos en su participaci?n en la b?squeda de soluciones a sus necesidades.

5. Constatamos que expresiones totalitarias del poder pol?tico o econ?mico, pretenden suprimir el pluralismo de las organizaciones sociales, para someterlas a intereses mercantiles o de partidos. Cuando esto sucede los poderes autoritarios legitiman sus propios prop?sitos, desvirt?an la iniciativa, la identidad y el pluralismo de las organizaciones ciudadanas.

PARTICIPACION CIUDADANA

1. La democracia, etimol?gicamente, identifica un r?gimen que se sustenta y responde a las personas, a los ciudadanos y ciudadanas. No obstante, en el ejercicio real de la democracia practicada hasta ahora en Am?rica Latina, la ciudadan?a se ha reducido al ejercicio electoral a trav?s del voto.

2. Un r?gimen democr?tico, debe garantizar los derechos, la seguridad y el desarrollo integral de la persona humana, para que ellos sean sujeto de derechos y actores efectivos en la construcci?n de la misma democracia y del desarrollo integral de la sociedad.

3. La participaci?n ciudadana tiene un fundamento ?tico, de responsabilidad, de ser sujeto en la construcci?n de su futuro, en el marco del bien com?n. Reconoce la diversidad social y en consecuencia el conflicto como realidad social. Esto requiere tolerancia, dialogo, debate y deliberaci?n, para construir consensos y proyectos sociales.

4. La participaci?n ciudadana demanda recursos organizativos, t?cnicos, informativos, inform?ticos, financieros y los espacios f?sicos para su ejercicio eficiente y eficaz. Asimismo, demanda un marco legal que sustente, promueva y apoye el ejercicio de la ciudadan?a en los asuntos p?blicos, comunales o locales, sectoriales, judiciales, legislativos o ejecutivos.

II "Por sus frutos le conocer?n"

1. La Iglesia hacia dentro, se siente llamada a:

1.1. Reafirmar la opci?n evang?lica y preferencial por los empobrecidos y excluidos para su promoci?n humana y su liberaci?n integral, superando los esquemas meramente asistencialistas y paternalistas.

1.2. Promover a todos los miembros de la Iglesia para que den un testimonio coherente con la Doctrina Social, especialmente los laicos, que en su mayor?a divorcian la fe y la vida, descuidando su vocaci?n espec?fica de "ordenar los asuntos temporales seg?n el plan de Dios" (Cf. LG 31) y su compromiso de cristianos y cristianas en la vida p?blica.

1.3. Intensificar los procesos de formaci?n en Doctrina Social de la Iglesia entre los seminaristas, sacerdotes, obispos, religiosas, religiosos y, de manera especial entre los laicos y laicas, entendi?ndola como un eje transversal de cualquier otro proceso formativo, para ser disc?pulos misioneros de Cristo aqu? y ahora.

1.4. Profundizar la independencia y autonom?a de la Iglesia frente al Estado, de manera que pueda dedicarse a ser Iglesia, sin que esto impida una colaboraci?n de ambos para el Bien Com?n.

1.5. Desarrollar una presencia activa y responsable de la Iglesia en momentos cruciales de la sociedad. Para ello deber? tomar posici?n y pronunciarse en tono prof?tico y con clara identidad, sobre las cuestiones sociales, para construir el Reino y evitar silencios que pueden ser interpretados como complicidad.

1.6. Profundizar la cercan?a de los pastores con su pueblo, particularmente con los empobrecidos y excluidos, buscando tender puentes para un di?logo que lleven a un discernimiento de la realidad, y a ofrecer gestos de profunda solidaridad que hagan cre?ble el mensaje prof?tico de la Iglesia.

1.7. Desarrollar nuevas y audaces formas de apostolado para anunciar a Cristo y su Evangelio en el mundo de la pol?tica, como hizo Pablo ante los nuevos are?pagos.

1.8. Estimular a los movimientos, asociaciones laicales y Comunidades Eclesiales de Base para que asuman su compromiso pol?tico como constructores de una sociedad m?s democr?tica.

2. Para el cumplimiento de su misi?n en el mundo, la Iglesia se siente llamada a:

2.1. Defender la centralidad de la persona humana y reafirmar el valor de la familia y del trabajo como elementos fundamentales de la vida social.

2.2. Promover la Pol?tica como dimensi?n esencial de toda persona y m?xima expresi?n del servicio al bien com?n.

2.3. Promover procesos de di?logo y participaci?n, desde una perspectiva ecum?nica, que afronten la apat?a social, el desencanto por la pol?tica, los signos de muerte, violencia, inseguridad e intolerancia que predominan en la sociedad.

2.4. Discernir los sistemas econ?micos y pol?ticos, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, con miras a la transformaci?n de las estructuras de pecado en estructuras solidarias y de justicia, que favorezcan la promoci?n humana integral.

2.5. Facilitar la toma de conciencia de que estamos en un verdadero cambio de ?poca y no en ?poca de cambios. Esto nos exige un esfuerzo de discernimiento evang?lico para elaborar nuevos par?metros de interpretaci?n de la realidad.

2.6. Contribuir a la formaci?n de nuevos liderazgos m?s ?ticos, humanos y coherentes con las necesidades y aspiraciones de nuestros pueblos.

2.7. Propiciar un di?logo que dise?e estrategias educativas para las universidades cat?licas o de inspiraci?n cristiana, de manera que la formaci?n de los futuros profesionales tenga una clara y s?lida columna vertebral en la ?tica.

2.8. Acompa?ar y apoyar a los cristianos que han asumido el ejercicio pol?tico como camino de testimonio de su fe.

2.9. Promover y acompa?ar a las organizaciones comunitarias y movimientos sociales como colectivos de participaci?n ciudadana, para que, con autonom?a e independencia, sean sujetos protagonistas en la defensa de sus derechos fundamentales.

Con todos los peregrinos invocamos la maternal protecci?n de la Virgen Mar?a de Guadalupe, Emperatriz de Am?rica Latina, para que tambi?n nosotros digamos S? al proyecto de Jes?s, proclamando la Buena Nueva a los pobres, en la tarea incansable de hacer presente el Reino de Dios en todas las culturas y ?mbitos de la sociedad, como disc?pulos misioneros de Jesucristo, "para que nuestros pueblos tengan en ?l vida en abundancia".

Publicado por mario.web @ 21:55
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