Viernes, 20 de mayo de 2011
Ramiro Pellitero,Profesor de Teolog?a pastoral en la Universidad de Navarra habla acerca de la Iglesia y su opci?n preferencial por los pobres.
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Tierra de abundancia
Tierra de abundancia
Los preferidos pobres

Tierra de abundancia. As? se titula la pel?cula de W.Wenders (Land of plenty, 2004) que puede considerarse como una alegor?a de nuestra situaci?n en Occidente.

Se ha puesto de relieve que la pel?cula examina el impacto psicol?gico que produjo el atentado del 11-S, en 2001, sobre muchos americanos. Tambi?n, que transmite un mensaje universal sobre los sentimientos humanos y las ganas de vivir. Uno de esos cuentos que ense?an profundizando en las heridas, para curarlas poco a poco. Como tel?n de fondo, la dignidad de las personas, las relaciones familiares, la paz. Muestra una mezcla de ingenuidad con extra?eza, ante la aparente incapacidad para percibir el dolor de unos o de otros.

Sin decirlo todo la pel?cula apunta una luz esencial. Esa luz se descubre sobre todo en la oraci?n de Lana ("Gracias por este d?a, por la habitaci?n, por mi vida"; "tienes que ayudarme en esto? s? que no puedo hacerlo yo sola"; "ay?danos en nuestra impotencia") y la misericordia hacia los m?s pobres y desheredados ("Cristo prefiri? vuestra compa??a").

Muy cierto. La predicaci?n de Jes?s de Nazaret comenz? anunciando a los pobres la Buena Noticia de que tambi?n para ellos ha llegado la salvaci?n y la liberaci?n. En su predicaci?n, advirti? que el juicio final de salvaci?n o condenaci?n depende sobre todo de la caridad y la misericordia. Cierto que Cristo vino para todos. Pero mostr? una predilecci?n por los pobres. Precisamente para mostrar el porqu? y el c?mo de esa predilecci?n, proclam? la pobreza de esp?ritu (virtud cristiana); es decir, la necesidad de estar desprendidos de los bienes materiales; de oponernos a la codicia y al consumismo desenfrenado, y manipulado, que destruye a las personas y acrecienta escandalosamente las diferencias sociales.

"La Eucarist?a entra?a un compromiso a favor de los pobres", afirma el Catecismo. "El amor a los pobres ?explica? no abarca s?lo la pobreza material, sino tambi?n las numerosas formas de pobreza cultural y religiosa". Cristo se compadeci? de las miserias humanas, materiales y espirituales. Los hambrientos del mundo nos queman el coraz?n y por ellos hemos de trabajar y rezar sin pausa. Una gran pobreza es la carencia de la amistad con Dios, hoy muy extendida por el materialismo de la cultura dominante. Para la Iglesia, los oprimidos por la miseria son "objeto de un amor de preferencia".

Signo de autenticidad

Al mismo tiempo, Jes?s, que ech? en cara la hipocres?a del que criticaba el "derroche" del rico perfume sobre su cabeza mientras robaba el dinero destinado a los pobres, Jes?s invit? a reconocerle precisamente en los m?s necesitados: en los pobres, en los enfermos, en los perseguidos.

La Iglesia ha procurado siempre atender a los necesitados. En 1985, el S?nodo extraordinario que celebraba los veinte a?os del ?ltimo concilio declar?: "Despu?s del Concilio Vaticano II, la Iglesia, se ha hecho m?s consciente de su misi?n para el servicio de los pobres, los oprimidos y los marginados". Y Juan Pablo II observ? que, m?s all? de ideolog?as contrapuestas, el amor (o la opci?n) preferencial por los pobres es un signo principal de la autenticidad del Evangelio y, por tanto, de la credibilidad del mensaje cristiano.

Un signo, cabr?a a?adir, que reviste en cada cristiano formas diversas de expresi?n, seg?n su condici?n en la Iglesia y en el mundo. "Ignorarlo ?dec?a el Papa polaco? significar?a parecernos al ?rico epul?n? que fing?a no conocer al mendigo L?zaro, postrado a su puerta".

Recapitulemos. El amor preferencial por los pobres aparece como una actitud decisiva, que la Iglesia propone para todos los cristianos en nuestro tiempo. Ese amor se dirige tanto a la pobreza material como a la espiritual. Implica el desprendimiento como virtud, porque s?lo el que renuncia voluntariamente al uso ego?sta de los bienes materiales, puede optar por el pobre, percibir su realidad y servirle adecuadamente (pobreza como opci?n).

Predicar con el ejemplo

San Pablo supo captar esa autenticidad del Evangelio en su ra?z teol?gica, y vivirla con todas sus consecuencias. Lo confirmaba Benedicto XVI en la inauguraci?n de la V Conferencia del CELAM (Brasil, mayo de 2007): "La opci?n preferencial por los pobres est? impl?cita en la fe cristol?gica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza".

Para Occidente en su conjunto, la situaci?n actual reclama una reflexi?n profunda y un cambio igualmente profundo, que afecta a todas las esferas de la cultura: al sentido de la vida y del trabajo, el mundo que queremos dejar a los j?venes, la responsabilidad por la tierra, etc. Para el cristianismo se trata de coherencia y autenticidad.

Teresa de Calcuta lo se?al? justamente: "A menudo los cristianos nos convertimos en el mayor obst?culo para cuantos desean acercarse a Cristo. A menudo predicamos un Evangelio que no cumplimos. ?sta es la principal raz?n por la cual la gente del mundo no cree". La autenticidad del cristianismo resplandece en la caridad.

Land of plenty. Al final de la pel?cula suena el estribillo de la canci?n de Leonard Cohen: "?Alzo mi voz y rezo: que alg?n d?a, en la Tierra de la Abundancia, haya luces que esclarezcan la verdad".

Publicado por mario.web @ 22:23
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