Viernes, 20 de mayo de 2011
Ra?l Espinoza Aguilera (Yoinfluyo.com) rese?a el libro del Senador C?sar Leal, antiguo embajador de M?xico en Grecia
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?Todav?a quedan cimientos?, un libro revelador
?Todav?a quedan cimientos?, un libro revelador
lunes, 08 de febrero de 2010

El Senador C?sar Leal, antiguo embajador de M?xico en Grecia, acaba de publicar un interesante libro titulado: ?Todav?a quedan los cimientos? (1), con un espl?ndido pr?logo del doctor en Filosof?a, H?ctor Vel?zquez.

Originalmente ten?a la impresi?n de que su publicaci?n versaba ?nicamente sobre temas de pol?tica nacional, pero me ha sorprendido gratamente su enfoque filos?fico, antropol?gico, sociol?gico, cient?fico y literario, propio de un pensador con hondas ra?ces cristianas.


Fundamenta muy bien su punto de partida. Esto es: la dignidad de la persona humana. Cada ser humano ?comenta? es ??nico e irrepetible, con un valor que nadie puede compartir. Cada quien vale, porque cada quien es. ?sta es la dignidad del hombre, que finalmente se asimila en la merced que Dios tuvo con su criatura?.

Me parecieron, justas y adecuadas a la realidad hist?rica, sus reflexiones sobre la riqueza intelectual que nos aport? la Edad Media, porque es indudable que mientras las tribus b?rbaras ?procedentes de las regiones del Este europeo? invad?an amplios territorios del mundo occidental, causando graves estragos en las ciudades; en los conventos y abad?as ?en cambio? se conservaron los libros, los tesoros de la herencia intelectual.

Se continuaron los trabajos de investigaci?n espiritual, literaria y cient?fica, y constituyeron a la postre importantes focos de irradiaci?n cultural ?no s?lo de evangelizaci?n? para los pueblos sumidos en la ignorancia, que con la permanente inestabilidad social carec?an de escuelas y universidades.

Gracias al empuje de numerosas instituciones religiosas de la Iglesia Cat?lica se contribuy? a un nuevo renacer de las artes, de las ciencias y de los centros educativos. Sin la Edad Media, no se hubiera podido gestar el Renacimiento.

Por otra parte, coincido con el autor en que la Revoluci?n Francesa y su conocido lema de ?libertad, igualdad y fraternidad?, pertenecen multisecularmente a la cultura judeocristiana y obedecen m?s bien a la concepci?n cristiana de la dignidad humana.

Afirma el Senador Leal: ?Los mexicanos traen, pues, en sus tejidos, la libertad. La traen como una herencia de Dios, y en su escritura se asienta la constancia de su filiaci?n. (?) la libertad, y los bienes que anuncie o los males que presagie, no tendr?n significado si atentan contra el atributo supremo?.

M?xico tiene su propia identidad dentro de un maravilloso mestizaje cultural y, por lo tanto, su propio destino. En cambio, la Revoluci?n Francesa ha sido ?larvada en otros genomas?, afirma el escritor. Sin dejar de reconocer sus valiosas aportaciones a las modernas rep?blicas.

Nos pone en guardia, tambi?n, contra la presencia omn?moda del Estado que se presenta a s? mismo como la fuente de la existencia de los individuos y no duda en arrogarse el origen de los derechos m?s fundamentales del hombre, como el derecho a la vida, al tr?nsito de lugar o a la asociaci?n.

Expone c?mo ?de modo casi insensible? se ha pretendido cambiar en algunas naciones el concepto de ?persona? por el de ?individuo?. ?Mientras que la persona ?escribe? alude a la pertenencia al todo social?, con ese t?rmino se reconoce plenamente la enorme dignidad de sus derechos inalienables.

Por el contrario, con la palabra ?individuo? se percibe m?s bien como una especie de elemento an?nimo dentro de una gran maquinaria y a las ?rdenes de las conveniencias pol?ticas de los gobernantes en turno.

Esta concepci?n ha degenerado en un individualismo a ultranza, en un liberalismo salvaje, relegando su vocaci?n fraterna y solidaria, que ha resquebrajado a las mismas estructuras de los pa?ses dem?cratas, como lo hemos presenciado con la actual crisis econ?mica mundial.

Con acierto analiza los grandes totalitarismos que asolaron durante el siglo pasado a muchas naciones del orbe.

El comunismo se present? predicando los caminos de una nueva salvaci?n y la liberaci?n del obrero. Y cay? en un materialismo, ausente de toda espiritualidad, que esclaviz? a millones de seres humanos bajo f?rreas dictaduras y c?rceles tan extensas como sus territorios.

?No estoy seguro ?comenta con acierto? que en la experiencia habida qued? clara en la conciencia universal que la grieta que termin? por hundirlo era de naturaleza antropol?gica, que equivocaba la construcci?n del edificio, porque la falla estaba en el cimiento: la dignidad del hombre?.

Asegura que esa tentaci?n totalitaria sigue vagando por el mundo. Su ideolog?a no se ha disuelto completamente. Considera que el comunismo flota por el orbe buscando a un dictador que quiera ocupar de nuevo los cuerpos de Lenin o de Stalin.

Para explicar el fen?meno del nazismo utiliza magistralmente un texto de la tragedia de Macbeth de William Shakespeare. Se trata del di?logo de las tres brujas que se re?nen una noche de tormenta en una tenebrosa casona de Escocia, invocan al demonio bajo un pacto siniestro y proclaman el comienzo de la era de las tinieblas.

Durante la Alemania nazi, ?c?mo fue que se conjuntaron la inteligencia, la maldad, la perversi?n servil? ?C?mo fue posible que ilustres intelectuales, catedr?ticos, cient?ficos y tantos brillantes profesionistas resultaran persuadidos por un modesto pintor de origen austriaco llamado Adolfo Hitler, que con una oratoria exaltada reclamaba la superioridad de la raza aria?

?No hay nada m?s peligroso que la confusi?n de un fil?sofo mezclada con la ambici?n de un l?der?, asevera el autor, porque el dirigente alem?n acus? al pueblo jud?o de ser la causa de casi todos los males de Alemania y arrastr? ?en su locura? a multitudes fanatizadas con el objetivo de aniquilar a la milenaria cultura semita.

Comparando a esas brujas de Macbeth y lo que acontec?a en la mente man?aco-obsesiva de Hitler, el Senador Leal afirma: ?Hitler se erige en el Profeta de la Revelaci?n y desde las cervecer?as de Munich convoc? a los obreros alemanes para que, en cumplimiento de un destino, reclamaran un espacio vital para la gran naci?n de la raza inicuamente dispersa por Europa y se libraran para siempre del maleficio jud?o, enemigo jurado de su amada Patria y origen de una conspiraci?n disolvente?.

Por su parte, Benito Mussolini, reflexiona el Senador, inaugur? un estilo muy particular de gobernar con gestos teatrales y discursos grandilocuentes. El llamado ?Duce? impuso en Italia un gobierno fascista, de Partido ?nico, que a su vez fue el instrumento de control de un Estado que lo abraz? y manipul? todo.

Tampoco el fascismo est? enterrado del todo, sostiene C?sar Leal, porque por todo el mundo ?de ayer y de hoy? han proliferado ?duces?, que con la enga?osa bandera de luchar por los ?m?s nobles intereses del pueblo?, recurren a la demagogia, al populismo, y a las nuevas dictaduras que observamos tambi?n en nuestro continente.

En s?ntesis, se trata de un libro que emana erudici?n y dominio tanto de los saberes cient?ficos, tecnol?gicos, sociopol?ticos como literarios. Con soltura cita a los cl?sicos de la Literatura, como: Homero, Dante, Milton, Cervantes? hasta textos de la Biblia y documentos isl?micos.

En la redacci?n del escrito, cada frase est? meditada, pulida, cuidadosamente trabajada, con el oficio de un minucioso artesano de la palabra.

Personalmente, lo que m?s me impact? de este libro es que el Senador C?sar Leal se muestra abiertamente, ante la opini?n p?blica, como lo que realmente es: un pol?tico y un pensador cristiano. Sin inhibiciones ni complejos; todo lo contrario, con la seguridad y a la vez con la humildad, de quien sabe a ciencia cierta que expone la verdad.

Sin duda, sus profundas reflexiones contribuir?n a enriquecer nuestra identidad como mexicanos y a fortalecer los valores de nuestra rica herencia cultural.

Adem?s, es un libro particularmente ?til para los que se dedican al quehacer pol?tico, con un mensaje de esperanza para mirar el futuro con optimismo, como bien lo expresa su sugestivo t?tulo.

(1) Leal, C?sar, ?Todav?a quedan los cimientos?, Editorial Porr?a, M?xico, 2009. 183 p?ginas.

Publicado por mario.web @ 23:02
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