Viernes, 20 de mayo de 2011
Luis Villegas Montes (Yoinfluyo.com) rese?a la m?s reciente cinta de Clint Eastwood tratando de sacar los puntos positivos de la misma
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Vaya al cine y eduque a un pol?tico
Vaya al cine y eduque a un pol?tico
domingo, 21 de febrero de 2010

S? que no debo hacer de este espacio rinc?n de cuitas o de rese?as de teatro ni columna de espect?culos, ni siquiera basti?n de res?menes literarios -porque hasta la gente que lee se iba a cansar-, pero ni modo, ah? voy.

Resulta que el pasado fin de semana fui al cine a ver la m?s reciente pel?cula de Clint Eastwood: Invictus. Estoy consciente de que mis conocimientos sobre el s?ptimo arte son escasos si no es que nulos.

Resulta frecuente, por ejemplo, que el llamado ?cine de arte? me deje at?nito, con un signo de interrogaci?n grabado de manera indeleble en mi despejada frente (para no decir que ya se me est?n haciendo chicas entradotas) y con una mirada vidriosa producto de una certeza imbatible: No entend? ni ?J?.

Por ello, leo con suspicacia a los cr?ticos de cine: porque nunca nos ponemos de acuerdo; lo que a m? me mata a ellos no y viceversa. Somos como de mundos distintos (eso o yo tengo un esp?ritu medio rampl?n).

Una revista especializada en entretenimiento, de ?Invictus?, s?lo atin? a decir que, basada en hechos reales, es una pel?cula menor en la carrera de Clint Eastwood: ?Un bienintencionado canto a la tolerancia que tiene poco impacto cinematogr?fico?. ?Moles!

Frente a tanto desd?n y sabidur?a condensado en tan escasas l?neas, ?qu? le queda a uno decir para no sentirse m?s tonto de lo que ya es? Como sea, respetuoso y sordo a tan dura cr?tica, heme aqu? con la m?a (con mi cr?tica, quiero decir).

Aunque me dan unas ganas locas, no voy a cometer la groser?a de contar en qu? termina ni relatar de manera pormenorizada su desarrollo; a ese respecto s?lo le dir? dos cosas: a) La historia y su narraci?n f?lmica valen la pena y b) vaya a verla sin falta? pero no vaya sola o solo.

La pel?cula de Eastwood lleva a la pantalla un pasaje de la biograf?a del l?der sudafricano Nelson Mandela. Basada en el libro del periodista John Carlin, la cinta describe la lucha de ese hombre extraordinario y sus afanes por unir a Sud?frica, as? sea a trav?s de la pasi?n por un deporte, el rugby; el cual era considerado como un deporte ?de blancos? y cuya selecci?n nacional, una de las peorcitas, de la mano de Mandela y del capit?n del equipo, Fran?ois Pienaar, da en el filme una de las lecciones m?s hermosas de amor, determinaci?n, inteligencia, sensatez y coraje.

La trama narra c?mo el rugby sirvi? de instrumento para reconciliar a un pa?s al borde de la guerra civil a partir del triunfo electoral de Mandela.

Si tuviese alguna duda respecto de la oportunidad de la otra sugerencia le voy a dar una raz?n ?nica y tan v?lida, que har? que el pr?ximo mi?rcoles (generalmente de 2 x 1) agarre usted su cartera bien fuerte con una mano (por si las dudas) y con la otra pepene al pol?tico m?s a su alcance y lo lleve a ver la cinta as? sea a rastras.

Y que conste: Por ?pol?tico? no piense usted que hablo del Presidente de la Rep?blica, de secretarios de Estado o de alg?n Gobernador (y no porque crea que ya no tienen remedio), no, para nada, en lo absoluto, por tal aludo a cualquier persona (de Presidente de Comit? de Vecinos pa?arriba) que metido en la vida p?blica pretenda ?defacer entuertos? a costa del pr?jimo.

Pues bien, instalados ya en el coraz?n de la trama, destaca la forma en que Mandela entend?a la noci?n de liderazgo. Varias veces, de distintas maneras, debe enfrentar la oposici?n de sus coet?neos, de sus compatriotas, de sus consangu?neos e incluso de sus subalternos, para hacer prosperar su visi?n de una Sud?frica floreciente, unida y en paz.

Mandela no fue jam?s un Presidente Negro, fue ante todo un Presidente Sudafricano, el primero de raza negra. Activista contra el apartheid, encarcelado durante 27 a?os, a su arribo al poder en 1994 no le sucedi? una ola de venganzas o ?desagravios? en cuya c?spide brillara la justificada indignaci?n de la mayor?a negra; la concordia, el acuerdo y la reconciliaci?n constituyeron los ejes de su pol?tica durante esos a?os.

Contrastan ese valor y esa visi?n, con algunos m?todos y formas del quehacer pol?tico en nuestro medio. Se dice que en 1942, al inicio de su mandato como Gobernador del Estado de M?xico, durante la instalaci?n de la Legislatura local, Isidro Fabela afirm? en su discurso inicial: ?El principio de que no se puede gobernar con los enemigos sino con los amigos es enteramente axiom?tico?. Es posible que el axioma exista y que gobernar ?con los enemigos? sea imposible. Pero esa verdad pueril es enga?osa pues parte de una noci?n errada y contradice en esencia la labor pol?tica.

En efecto, la pol?tica entendida en su acepci?n m?s aut?ntica y sublime, asume que la sociedad se conforma de distintos e inclusive opuestos y que su misi?n no es construir mayor?as, de grado o por fuerza, para imponer una visi?n monol?tica de las cosas.

La pol?tica es ejercicio de di?logo constante que apela a la raz?n y cuyo prop?sito ?ltimo es el entendimiento para generar un bienestar del ente colectivo. Entendida de otra manera, la pol?tica se articula a trav?s de grupos de poder e intereses particulares que perviven merced a la benevolencia de la ?amistad? -que no conoce de leyes ni entiende de razones-, en el mejor de los casos, y a la complicidad y connivencia, en el peor.

No es dable confundirnos: existe una noci?n ?tica de la pol?tica a la par de una concepci?n patrimonialista.

La primera se define brevemente con la palabra ?servicio?; la segunda, con la palabra ?poder?. La primera procura servir a los otros; la otra, en principio y por deber, busca servirse a s? misma. Santo Tom?s alud?a a la primera en sus escritos, Maquiavelo a la segunda; el referente de ambas es id?ntico: La conservaci?n del conglomerado humano, su teleolog?a no, es contraria: una, atiende al bien com?n, la otra al bienestar particular de una persona en lo individual, de un grup?sculo o de un partido.

Los primeros son fieles e incondicionales adeptos de Von Clausewitz y Mao Tse Tung (otra fichita), que dec?an respectivamente: ?La guerra es una mera continuaci?n de la pol?tica por otros medios? y ?Se puede decir entonces que la pol?tica es guerra sin derramamiento de sangre [?]?. Los segundos, de Santo Tom?s, quien escribi?: ?No se es buen pr?ncipe si no se es moralmente bueno y prudente?; y en la Suma Teol?gica a?ade: ?Es imposible que el bien com?n de la Naci?n vaya bien, si los ciudadanos no son virtuosos, al menos aquellos a quienes compete mandar?.

La mayor?a de nuestros pol?ticos -del partido de donde provengan-, consciente o inconscientemente, est?n en permanente b?squeda de un Gobierno ?de amigos? o, por lo menos, ?de aliados?, cuando no ?de c?mplices?; reniegan de la misi?n pol?tica por antonomasia: Conservar la sociedad mediante la b?squeda de consensos all?, entre los que no piensan de la misma manera. Necesitan -y hacen todo lo que sea ?til para ese fin- organismos colegiados que se hagan eco de sus proclamas y simulen una pluralidad inexistente; ll?mense ayuntamientos, congresos, consejos o comit?s de partido. Y lo hacen porque no son capaces de hacer pol?tica: Se limitan a administrar el poder y a sobrevivir a cualquier precio.

Si usted consigue que su pol?tico pague los boletos o por lo menos su propia entrada o que -doblegado frente a la insistencia de que ?usted lo invit? con fines pedag?gicos- ya adentro se mantenga firme en ?pichar? las palomitas y el refresco, puede sentir y pensar y creer, sin asomo de dudas, que estamos en el camino correcto y que todav?a quedan esperanzas para este dolorido Pa?s.

Si su pol?tico le sale retob?n y no quiere ir y usted no se anima a desmayarlo de un estacazo, no se desaliente, recuerde el poema de William Ernest Henley que, para darse fuerzas, Mandela repet?a como un mantra durante su largo encierro:

?No importa qu? tan estrecha sea la puerta
ni que deba cargar con los castigos de la sentencia.
I am the master of my fate :Yo soy el due?o de mi destino:
I am the captain of my soul .Yo soy el capit?n de mi alma?.

Apague su celular y disfrute la funci?n.

Publicado por mario.web @ 23:21
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