Viernes, 20 de mayo de 2011

Autor: Ignacio Buis?n

Hace unos a?os se hizo un estudio en la ciudad de Nueva York. Le pidieron colaboraci?n a uno de los mejores violinistas del mundo para hacer un experimento por el que le iban a pagar. ?l tocaba con un Stradibarius, y acababa de dar un concierto espectacular en la ciudad, con m?s de mil personas abarrotando la sala y aplaudiendo a rabiar porque era un virtuoso del viol?n.

Le dijeron que se fuera al Metro de la ciudad, que se vistiera con harapos y que all? tocase lo mismo que hab?a tocado en aquella sala. Despu?s de toda una ma?ana tocando varias veces las mismas piezas y repitiendo, literalmente, el concierto con el mismo viol?n, contabiliz? que le hab?an tirado al suelo s?lo treinta d?lares y que ?nicamente dos personas se hab?an detenido para escucharlo unos minutos; todos los dem?s bajaban del ?metro? y se iban.

Finalmente no quiso cobrar por sus interpretaciones en el Metro de Nueva York, y cont? que hab?a quedado impresionado, porque la experiencia le hab?a dado una gran lecci?n: Lo m?s bello, lo m?s extraordinario puede estar pasando a nuestro lado y no lo vemos; nos falta capacidad para verlo.

De una u otra forma, todos los hombres somos ciegos de nacimiento; tenemos una venda, que nos impide ver, nos impide abrir los ojos y ver m?s all? del horizonte de nuestra limitada visi?n humano. La fe es lo que nos permite quitarnos esa venda invisible para ver m?s y ver mejor.

Parad?jicamente, hoy, se ve con buenos ojos al que no tiene fe; al que prescinde de la fe en sus comentarios e intervenciones. Y, por el contrario, se ve con sospecha al que habla o mete a Dios en su vida y en sus comentarios. Dios es, y parece que debe ser, el innombrable en el escenario p?blico; es pecado pol?tico confesar p?blicamente la fe, especialmente la cat?lica; y si quieres avanzar en el mundo econ?mico y financiero, en el mundo pol?tico, en el mundo art?stico o en el mundo empresarial, mejor prescinde de tu fe, o res?rvala como un asunto privado, un asunto que nada o poco tiene que ver con la vida y con los asuntos oficiales y laborales.

Sin embargo, de lo que muchos no se dan cuenta es que, al quitarle la componente de fe a la vida, la convertimos, sin remedo, en una vida gris, en una vida en blanco y negro, sin luz, y a menudo demasiado oscura.

Los que nacimos por los a?os sesenta, todav?a recordamos la llegada a nuestros hogares de los primeros televisores; aparatos de bulbos que necesitaban tiempo para calentarse y para apagarse, y adem?s, todo se ve?a en blanco y negro. Nadie, en esa ?poca imaginaba, ni pod?a imaginar lo que visualizamos en las pantallas de los televisores del tercer milenio. Hoy, muchas personas siguen tristemente empe?adas en ver la vida en blanco y negro, siguen cerradas en su ciego encerramiento. Se creen muy inteligentes porque saben algo, pero les falta el ingrediente que hace posible saberlo todo.


Publicado por mario.web @ 23:49
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