S?bado, 21 de mayo de 2011

Tratado de la Verdadera Devoci?n a la Sant?sima Virgen, por San Luis Mar?a Grignion de Montfort. (1o. Parte)
Autor: San Luis Mar?a Grignion de Montfort | Fuente: www.mercaba.org

Tratado de la Verdadera Devoci?n a la Sant?sima Virgen, por San Luis Mar?a Grignion de Montfort.


Mar?a en el designio de Dios.

1. Por medio de la Sant?sima Virgen vino Jesucristo al mundo y por medio de Ella debe tambi?n reinar en el mundo.


MARIA ES UN MISTERIO:

a. A causa de su humildad.

2. La vida de Mar?a fue oculta. Por ello, el Esp?ritu Santo y la Iglesia la llaman alma mater. Madre oculta y escondida. Su humildad fue tan grande que no hubo para Ella anhelo m?s firme y constante que el de ocultarse a s? misma y a todas las creaturas, para ser conocida solamente de Dios.

3. Ella pidi? pobreza y humildad. Y Dios, escuch?ndola, tuvo a bien ocultarla en su concepci?n, nacimiento, vida, misterios, resurrecci?n y asunci?n, a casi todos los hombres. Sus propios padres no la conoc?an. Y los ?ngeles se preguntaban con frecuencia uno a otros ?Qui?n es ?sta?. Porque el Alt?simo se la ocultaba. O, si algo les manifestaba de Ella, era infinitamente m?s lo que les encubr?a.


b. Por disposici?n divina.

4. Dios Padre a pesar de haberle comunicado su poder, consinti? en que no hiciera ning?n milagro al menos portentoso durante su vida.

Dios Hijo a pesar de haberle comunicado su sabidur?a consinti? en que Ella casi no hablara.

Dios Esp?ritu Santo a pesar de ser Ella su fiel Esposa consinti? en que los Ap?stoles y Evangelistas hablaran de Ella muy poco y s?lo cuanto era necesario para dar a conocer a Jesucristo.


c. Por su grandeza excepcional.

5. Mar?a es la excelente obra maestra del Alt?simo.

Quien se ha reservado a s? mismo el conocimiento y posesi?n de Ella.

Mar?a es la Madre admirable del Hijo. Quien tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para fomentar su humildad, llam?ndola mujer, como si se tratara de una extra?a, aunque en su coraz?n la apreciaba y amaba m?s que a todos los ?ngeles y hombres.

Mar?a es la fuente sellada, en la que s?lo puede entrar el Esp?ritu Santo, cuya Esposa fiel es Ella.

Mar?a es el santuario y tabern?culo de la Sant?sima Trinidad, donde Dios mora m?s magn?fica y maravillosamente que en ning?n otro lugar del universo sin exceptuar los querubines y serafines: a ninguna creatura, por pura que sea, se le permite entrar all? sin privilegio especial.

6. Digo con los santos, que la excelsa Mar?a es el para?so terrestre del nuevo Ad?n, quien se encarn? en ?l por obra del Esp?ritu Santo para realizar all? maravillas incomprensibles. Ella es el sublime y divino mundo de Dios, lleno de bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Alt?simo, quien ocult? all?, como en su seno, a su Unig?nito y con El todo lo m?s excelente y precioso.

?Oh qu? portentos y misterios ha ocultado Dios en esta admirable creatura, como Ella misma se ve obligada a confesarlo no obstante su profunda humildad ?El Poderoso ha hecho obras grandes por m?! El mundo los desconoce porque es incapaz e indigno de conocerlo.

7. Los santos han dicho cosas admirables de esta ciudad Santa de Dios. Y, seg?n ellos mismo testifican, nunca han estado tan elocuentes ni se han sentido tan felices como al hablar de Ella. Todos a una proclaman que:

  • La altura de sus m?ritos, elevados por Ella hasta el trono de la Divinidad, es inaccesible;

  • La grandeza de su poder, que se extiende hasta sobre el mismo dios, es incomprensible.

  • Y, en fin, la profundidad de su humildad y de todas sus virtudes y gracias es un abismo insondable.

  • ?Oh altura incomprensible! ?Oh anchura inefable! ?Oh grandeza sin medida! ?Oh abismo impenetrable!

    8. Todos los d?as, del uno al otro conf?n de la tierra, en lo m?s alto del cielo y en lo m?s profundo de los abismos, todo pregona y exalta a la admirable Mar?a. Los nueve coros ang?licos, los hombres de todo sexo, edad y condici?n, religi?n, buenos y malos, y hasta los mismo demonios, de grado o por fuerza, se ven obligados por la evidencia de la verdad a proclamarla bienaventurada.

    Todos los ?ngeles en el cielo dice San Buenaventura le repiten continuamente: "?Santa, santa, santa Mar?a! ?Virgen y Madre de Dios!" y le ofrecen todos los d?as millones y millones de veces la salutaci?n ang?lica: "Dios te salve, Mar?a...", prostern?ndose ante Ella y suplic?ndole que, por favor, los honre con alguno de sus mandatos. "San Miguel llega a decir San Agust?n a?n siendo el pr?ncipe de toda la milicia celestial, es el m?s celoso en rendirle y hacer que otros le rindan toda clase de honores, esperando siempre sus ?rdenes para volar en socorro de alguno de sus servidores".

    9. Toda la tierra est? llena de su gloria, particularmente entre los cristianos que la han escogido por tutela y patrona de varias naciones, provincias, di?cesis y ciudades. ?Cu?ntas catedrales no se hallan consagradas a Dios bajo su advocaci?n! ?No hay iglesia sin un altar en su honor, ni comarca ni religi?n donde no se d? culto a alguna de sus im?genes milagrosas, donde se cura toda suerte de enfermedades y se obtiene toda clase de bienes! ?Cu?ntas cofrad?as y congregaciones en su honor! ?Cu?ntos institutos religiosos colocados bajo su nombre y protecci?n! ?Cu?ntos congregantes en las asociaciones piadosas, cu?ntos religiosos en todas las Ordenes! ?Todos publican sus alabanzas y proclaman sus misericordias!

    No hay siquiera un peque?uelo que, al balbucir el Avemar?a, no la alabe. Ni apenas un pecador que, aunque obstinado, no conserve alguna chispa de confianza en Ella. Ni siquiera un solo demonio en el infierno que, temi?ndola, no la respete.


  • Publicado por mario.web @ 3:01
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