S?bado, 21 de mayo de 2011
Gracias al sacerdote miles de hombres y mujeres han escuchado la Palabra, y han recibido el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
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?Gracias por ser sacerdote!
?Gracias por ser sacerdote!

No resulta f?cil ser sacerdote. Por las cr?ticas de algunos familiares, que no comprenden por qu? un joven deja la carrera o el trabajo para ir al seminario. Por la sonrisa compasiva de amigos, que ven c?mo queda ?arruinado? un futuro que parec?a prometedor. Por la mirada de gente an?nima, que espera el d?a en que la Iglesia deje de existir sobre la tierra...

Pero hay y habr? sacerdotes porque hay y habr? hombres dispuestos a responder a un Amor m?s grande. Cada una de sus historias se explican desde la llamada del Dios que vino al mundo para curar heridas, para limpiar pecados, para encender esperanzas, para ense?ar senderos de cari?o verdadero.

Miles y miles de sacerdotes han seguido y siguen las huellas del Maestro. Con su mirada y su palabra, con su silencio y su sonrisa, con sus manos temblorosas al tomar el pan y decir palabras divinas, con sus pies cansados tras recorrer caminos polvorientos o ciudades llenas de bombillas y vac?as de ilusiones verdaderas.

Gracias a tantos sacerdotes hay novios que maduran en su amor fresco y tierno, hay esposos que crecen en el camino de la vida, hay ancianos que miran al cielo mientras se apoyan en un nieto inquieto, hay ni?os que sonr?en porque empiezan a conocer la historia de Jes?s el Nazareno.

Gracias al sacerdote miles de hombres y mujeres han escuchado la Palabra, y han recibido el Cuerpo del Hijo Amado. El Amor se hizo Pan tierno, la esperanza surgi? con nuevas fuerzas, la fe qued? nuevamente iluminada, la justicia se hizo presente en un mundo hambriento y dolorido.

Gracias a un sacerdote fui acogido en la Iglesia con las aguas del bautismo. Gracias a muchos sacerdotes recib? el perd?n en confesiones sencillas e infantiles, o m?s profundas mientras crec?a en estatura y problemas. Gracias a muchos sacerdotes encontr? palabras de consuelo, luz para las dudas, reflexi?n para tomar opciones decisivas, invitaciones a dejar ego?smos y a compartir mis bienes y mi tiempo con tantos hermanos deseosos de encontrarse con Jes?s el Nazareno.

Muchos sacerdotes, en los casi 2000 a?os de nuestra Iglesia, ya est?n con Dios. Fueron misioneros, como Francisco Javier. Fueron amigos de esclavos, como Pedro Claver. Fueron confesores apasionados, como el cura de Ars o el Padre P?o. Fueron consejeros de almas, como Francisco de Sales. Fueron soldados del Evangelio y defensores del Papa, como Ignacio de Loyola. Fueron callados testigos de Dios en el desierto, como Charles de Foucauld.

A los sacerdotes de ayer y los de hoy, a los que yacen enfermos y a los entusiastas por su juventud perenne, a los que trabajan entre libros y a los que no paran de ir de casa en casa... A tantos sacerdotes enamorados de Cristo, testigos de amor y compa?eros de esperanza, de coraz?n, ?gracias, gracias, gracias!

Publicado por mario.web @ 3:04
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