S?bado, 21 de mayo de 2011

Pedagog?a de la Fe
Autor: Salvador Hern?ndez

Cap?tulo 3: Criterios para la presentaci?n del mensaje evang?lico en la catequisis.



1. La Palabra de Dios, fuente de la catequesis.

La fuente de donde la catequesis toma su mensaje es la misma palabra de Dios:

La catequesis extraer siempre su contenido de la fuente viva de la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradici?n y al Escritura, dado que la Sagrada Tradici?n y la Sagrada Escritura constituyen el ?nico dep?sito sagrado de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia.

Este dep?sito de la fe es como el arca del padre de la casa, que ha sido confiado a la Iglesia, la familia de Dios, y de donde ella saca continuamente lo viejo y lo nuevo. Todos los hijos del Padre animados por su Esp?ritu, se nutren de este tesoro de la Palabra. Ellos saben que la Palabra de Dios es Jesucristo, el Verbo hecho hombre y que su voz sigue resonando por medio del Esp?ritu Santo en la Iglesia y en el mundo.
La Palabra de Dios, por admirable condescendencia divina, se dirige y llega a nosotros a trav?s de obras y palabras humanas, a la manera como un d?a el Verbo del Padre eterno, al tomar la carne de la flaqueza humana, se hizo semejante a los hombres. Sin dejar de ser Palabra de Dios, se expresa en palabra humana. Cercana permanece sin embargo velada. Por eso la Iglesia, guiada por el Esp?ritu, necesita interpretarla continuamente y, al tiempo que la contempla con profundo esp?ritu de fe, la escucha piadosamente, la custodia santamente y la anuncia fielmente. (DV 10)



2. La fuente y las fuentes del mensaje de la catequesis.

Se emplean ambas expresiones la fuente y las fuentes de la catequesis para subrayar, con la primera la unicidad de la Palabra de Dios, siguiendo a CT 27 y subrayando la concepci?n de la Revelaci?n en Dei Verbum, y para indicar, en la segunda los lugares concretos donde la catequesis extrae su mensaje, manteniendo as? el ordinario uno catequ?tico de la expresi?n ( DGC 1971 n. 45.)
La palabra de Dios fuente de la catequesis contenida en la Sagrada Tradici?n y en la Sagrada Escritura:

a. Es meditada y comprendida cada vez m s profundamente por el sentido de la fe de todo el Pueblo de Dios, bajo la gu?a del Magisterio, que la enseba con autoridad;
- - se celebra en la liturgia, donde constantemente es proclamada, escuchada, interiorizada y comentada;
- resplandece en la vida de la Iglesia, en su historia bimilenaria, sobre todo en el testimonio de los cristianos, particularmente de los santos;
- es profundizada en la investigaci?n teol?gica, que ayuda a los creyentes a avanzar en la inteligencia vital de los misterios de la fe;
- se manifiesta en los genuinos valores religiosos y morales que, como semillas de la Palabra, est n esparcidos en la sociedad humana y en las diversas culturas.

b. Todas estas son las fuentes, principales o secundarias, de la catequesis, las cuales de ninguna manera deben ser tomadas en un sentido univoco. La Sagrada Escritura ? es Palabra de Dios en cuanto que:
- por inspiraci?n del Esp?ritu Santo, se consigna por escrito; (DV 9)
- la Sagrada Tradici?n transmite ??ntegramente a los sucesores de los ap?stoles la Palabra de Dios que fue a ?stos confiada por Cristo Se?or y por el Esp?ritu Santo;
- el Magisterio interpreta aut?nticamente la Palabra de Dios, realizando --en nombre de Jesucristo-- un servicio eclesial fundamental.

c. Tradici?n, Escritura, ?ntimamente entrelazados y unidos, son, cada uno a su modo, fuentes principales de la catequesis.

d. Las fuentes de la catequesis tienen cada una su propio lenguaje, que queda plasmado en una rica variedad de documentos de la fe.
La catequesis es tradici?n viva de esos documentos: per?copas b?blicas, textos lit?rgicos, escritos de los Padres de la Iglesia, formulaciones del Magisterio, s?mbolos de fe, testimonios de santos, reflexiones teol?gicas.
La fuente viva de la Palabra de Dios y las fuentes que de ella derivan y en las que ella se expresa, proporcionan a la catequesis los criterios para transmitir su mensaje a todos aquellos que han tomado la decisi?n de seguir a Jesucristo.



3. Criterios para la presentaci?n del mensaje:

Los criterios para presentar el mensaje evang?lico en la catequesis est?n ?ntimamente relacionados entre s?, pues brotan de una ?nica fuente.

a. El mensaje, centrado en la persona de Jesucristo (cristocentrismo), por su propia din?mica interna, introduce en la dimensi?n trinitaria del mismo mensaje.

b. El anuncio de la Buena Nueva del Reino de Dios, centrado en el don de la salvaci?n, implica un mensaje de liberaci?n.

c. El car?cter eclesial del mensaje remite a su car?cter hist?rico, pues la catequesis --como el conjunto de la evangelizaci?n-- se realiza en el tiempo de la Iglesia.

d. El mensaje evang?lico, por ser Buena Nueva destinada a todos los pueblos, busca la inculturaci?n, la cual se lograr? en profundidad s?lo si el mensaje se presenta en toda su integridad y pureza.

e. El mensaje evang?lico es necesariamente un mensaje org?nico, con su jerarqu?a de verdades. Es esta visi?n arm?nica del Evangelio la que convierte en acontecimiento profundamente significativo para la persona humana.

Aunque estos criterios son v ?idos para todo el ministerio de la Palabra, aqu? se presentan referidos en relaci?n a la catequesis.



4. El cristocentrismo del mensaje evang?lico.

Jesucristo no s?lo transmite la Palabra de Dios, ?l es la Palabra de Dios. Por eso la catequesis --toda ella-- est? referida a ?l.

En este sentido, lo que caracteriza al mensaje que transmite la catequesis es, ante todo, el ? cristocentrismo, que debe entenderse en varios sentidos:

a. Significa que en el centro de la catequesis encontramos esencialmente una Persona, la de Jes?s de Anisarte, Unig?nito del Padre, lleno de gracia y de verdad. En realidad la tarea fundamental de la catequesis es mostrar a Cristo: todo lo dem?s en referencia a El.
Lo que busca es propiciar el seguimiento de Jesucristo, la comuni?n con ?l: cada elemento del mensaje tiende a ello.

b. Significa que Cristo est? en el centro de la historia de la salvaci?n, que la catequesis presenta. ?l es, en efecto, el acontecimiento ?ltimo hacia el que converge toda la historia salv?fica. El, venido en la plenitud de los tiempos (Ga 4,4), es la clave, el centro y el fin de toda la historia humana.
El mensaje catequ?tico ayuda al cristiano a situarse en la historia, y a insertarse activamente en ella, al mostrar c?mo Cristo es el sentido ?ltimo de esta historia.

c. Significa, que el mensaje evang?lico no proviene del hombre sino de la Palabra de Dios. La Iglesia, y en su nombre todo catequista, puede decir con verdad: Mi doctrina no es m?a, sino del que me ha enviado (Jn 7,16). Por eso, lo que transmite la catequesis es la ense?anza de Jesucristo, la verdad que ?l comunica o, m s exactamente, la verdad ?l es. El cristocentrismo obliga a la catequesis a transmitir lo que Jes?s ense?a acerca de Dios, del hombre, de la felicidad, de la vida moral, de la muerte... sin permitirse cambiar en nada su pensamiento.
Los evangelios, que narran la vida de Jes?s, est?n en el centro del mensaje catequ?tico. Dotados ellos mismos de una estructura catequ?tica, manifiestan la ense?anza que se propon?a a las primitivas comunidades cristianas y que transmit?a la vida de Jes?s, su mensaje, y sus acciones salvadoras.
En la catequesis, los cuatro evangelios ocupan un lugar central, pues su centro es Cristo Jes?s.



5. El cristocentrismo trinitario del mensaje evang?lico.

La palabra de Dios, encarnada en Jes?s de Nazaret, Hijo de Mar?a Virgen, es la Palabra del Padre, que habla al mundo por medio de su Esp?ritu. Jes?s remite constantemente al Padre, del que se sabe Hijo ?nico, y al Esp?ritu Santo, por el que se sabe Ungido. ?l es el camino que introduce en el misterio ?ntimo de Dios.
El cristocentrismo de la catequesis, en virtud de su propia din?mica interna, conduce a la confesi?n de fe en Dios: Padre, Hijo y Esp?ritu Santo. Es un cristocentrismo esencialmente trinitario. Los cristianos en el Bautismo, quedan configurados con Cristo, Uno de la Trinidad y esta configuraci?n sit?a a los bautizados, hijos en el Hijo, en comuni?n con el Padre y con el Esp?ritu Santo. Por eso su fe es radicalmente trinitaria. El misterio de la Sant?sima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana.

EL cristocentrismo trinitario del mensaje evang?lico impulsa a la catequesis a cuidar, entre otros, los siguientes aspectos:

a. La estructura interna de la catequesis, en cualquier modalidad de presentaci?n, ser? siempre cristoc?ntrico-trinitaria: Por Cristo al Padre en el Esp?ritu. Una catequesis que omitiese una de estas dimensiones o desconociese su org?nica uni?n, correr?a el riesgo de traicionar la originalidad del mensaje cristiano.

b. Siguiendo la misma pedagog?a de Jes?s, en su revelaci?n del Padre, de s? mismo como Hijo y del Esp?ritu Santo, la catequesis mostrar la vida ?ntima de Dios, a partir de sus obras salv?ficas en favor de la humanidad. Las obras de Dios revelan qui?n es ?l en si mismo y, a la vez, el misterio de su ser intimo ilumina la inteligencia de todas sus obras. Sucede as?, anal?gicamente, en las relaciones humanas: las personas se revelan en su obrar y, a medida que las conocemos mejor, comprendemos mejor su conducta.

c. La presentaci?n del ser ?intimo de Dios revelado por Jes?s, uno en esencia y trino en personas, mostrar las implicaciones vitales para la vida de los seres humanos. Confesar a un Dios ?nico significa que el hombre no debe someter su libertad personal, de modo absoluto, a ning?n poder terrenal. Significa tambi?n que, la humanidad, creada a imagen de un Dios que es comuni?n de personas est? llamada a ser una sociedad fraterna, compuesta por hijos de un mismo Padre, iguales en dignidad personal. Las implicaciones humanas y sociales de la concepci?n cristiana de Dios son inmensas. La Iglesia, al profesar su fe en la Trinidad y anunciarla al mundo, se comprende a s? misma como una muchedumbre reunida por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo.



6. Un mensaje que anuncia la salvaci?n.

El mensaje de Jes?s sobre Dios es una buena noticia para la humanidad. Jes?s anunci? el Reino de Dios: una nueva y definitiva intervenci?n divina, con un poder transformador tan grande, y a?n mayor, que el que utiliz? en la creaci?n del mundo. En este sentido, como n?cleo y centro de la Buena Nueva, Cristo anuncia la salvaci?n: ese gran don de Dios que es liberaci?n del pecado y del maligno, dentro de la alegr?a de conocer a Dios y de ser conocido por ?l, de verlo, de entregarse a ?l.
La catequesis transmite este mensaje del Reino, central en la predicaci?n de Jes?s. Y, al hacerlo, este mensaje se profundiza poco a poco y se desarrolla en sus consecuencias manifiestas, mostrando las grandes repercusiones que tiene para las personas y para el mundo.

En esta explicaci?n del Kerigma evang?lico de Jes?s, la catequesis subraya los siguientes elementos fundamentales:

a. Jes?s con la llegada del Reino, anuncia y revela que Dios no es un ser distante e inaccesible, no es un poder an?nimo y lejano, sino que es el Padre, que est en medio de sus criaturas actuando con amor y poder. Este testimonio es dado de una manera sencilla y directa, es fundamental en la catequesis.

b. Jes?s indica, al mismo tiempo, que Dios con su reinado ofrece el don de la salvaci?n integral:
- libera del pecado,
- introduce en la comuni?n con el Padre,
- otorga la filiaci?n divina,
- promete la vida eterna venciendo a la muerte.
Esta salvaci?n integral tiene su comienzo ciertamente en esta vida, pero tiene su cumplimiento en la eternidad.

c. Jes?s al anunciar el Reino, anuncia la justicia de Dios: proclama el juicio divino y nuestra responsabilidad. El anuncio del juicio de Dios, con su poder de formaci?n de las conciencias, es contenido central del Evangelio y buena noticia para el mundo. La llamada a la conversi?n y creer en el Evangelio del Reino, que es Reino de justicia, amor y paz, y a cuya luz seremos juzgados, es fundamental para la catequesis.

d. Jes?s declara que el Reino de Dios se inaugura con ?l, en su propia persona. Revela que ?l mismo, constituido Se?or, asume la realizaci?n de ese Reino hasta que lo entregue, consumado plenamente al Padre, cuando venga de nuevo en su gloria.
El Reino ya est? misteriosamente presente en nuestra tierra, cuando venga el Se?or se consumar? su perfecci?n.
La comunidad de los disc?pulos, su Iglesia: "Constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra". Crezca como fermento de masa incorporando a todos los pueblos y a todas las culturas.
La Iglesia ya est efectiva y concretamente al servicio del Reino.

e. Jes?s manifiesta que la historia de la humanidad no camina hacia la nada sino que, con sus aspectos de gracia y el pecado, es, --en El-- asumida por Dios para ser transformada.
La humanidad, en su actual peregrinar hacia la casa del Padre, ofrece ya un bosquejo del mundo futuro donde, asumida y purificada, quedar consumada.
La evangelizaci?n no puede menos de incluir el anuncio prof?tico de un m?s all?, vocaci?n profunda y definitiva del hombre, en continuidad y discontinuidad a la vez con la situaci?n presente.



7. Un mensaje de liberaci?n.

La Buena Nueva del Reino de Dios, que anuncia la salvaci?n, incluye un mensaje de liberaci?n.

Jes?s, al anunciar este Reino se dirige de una manera muy particular a los pobres, espec?ficamente en las bienaventuranzas, (Lc 6,20-21). Estas bienaventuranzas son un anuncio escatol?gico de la salvaci?n que el Reino trae consigo.
Ellas apuntan a esa experiencia tan lacerante a la que el Evangelio es tan sensible: la pobreza, el hambre y el sufrimiento de la humanidad.
La Iglesia, participa hoy, de la misma sensibilidad que tuvo su maestro. Con profundo dolor se fija en esos pueblos empe?ados con todas sus energ?as en el esfuerzo y la lucha por superar todo aquello que les condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades cr?nicas, analfabetismo, desnutrici?n, injusticia en las relaciones internacionales, situaciones de neocolonialismo econ?mico y cultural. Todas las formas de pobreza, no s?lo econ?mica sino tambi?n social y religiosa, preocupan a la Iglesia.

Como dimensi?n importante de su misi?n, la Iglesia tiene el deber de anunciar la liberaci?n de millones de seres humanos entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberaci?n, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total.
Para preparar a los cristianos a esta tarea, la catequesis cuidar, entre otros, los siguientes aspectos:

a. Situar el mensaje de liberaci?n en la perspectiva de la finalidad espec?ficamente religiosa de la evangelizaci?n , ya que ?sta perder?a su raz?n de ser si se desviara del eje religioso que la dirige: ante todo el Reino de Dios, en su sentido plenamente teol?gico. Por eso el mensaje de la liberaci?n no puede reducirse a la simple y estrecha dimensi?n econ?mica, pol?tica, social o cultural, sino que debe abarcar al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al Absoluto, que es Dios.

b. La catequesis, en la tarea de la educaci?n moral, presentar la moral social cristiana como una exigencia y una consecuencia de liberaci?n radical obrada en Cristo. Esta es la Buena Nueva que los cristianos profesan, con el coraz?n lleno de esperanza: Cristo ha liberado al mundo y contin?a liber?ndolo. Aqu?? se genera la pr?ctica cristiana, que es el cumplimiento del mandamiento del amor.

c. Igualmente, en la tarea de iniciaci?n a la misi?n, la catequesis suscitar en los catec?menos y en los catequizandos la opci?n preferencial por los pobres que, lejos de ser un signo de particularismo o de sectarismo, manifiesta la universalidad del ser y de la misi?n de la Iglesia. Dicha opci?n no es exclusiva, sino que lleva consigo el compromiso por la justicia seg?n la funci?n, vocaci?n y circunstancias de cada uno.



8. La eclesialidad del Mensaje.

La naturaleza eclesial de la catequesis concede al mensaje evang?lico que transmite un caracter?stico car?cter eclesial. La catequesis tiene su origen en la confesi?n de fe de la Iglesia y conduce a la confesi?n de fe del catec?meno y del catequizando.
La primera palabra oficial que la Iglesia dirige al bautizado adulto, despu?s de interesarse por su nombre, es preguntarle: ?Qu? pides a la Iglesia de Dios? ?. La fe, es la respuesta del candidato.
El candidato sabe que el Evangelio que ha descubierto y desea conocer, est vivo en el coraz?n de los creyentes. La catequesis no es otra cosa que el proceso de transmisi?n del Evangelio tal como la comunidad cristiana lo ha recibido, lo comprende, lo celebra, lo vive y lo comunica de m?ltiples formas.
Por eso, cuando la catequesis transmite el misterio de Cristo, en su mensaje resuena la fe de todo el Pueblo de Dios a lo largo de la historia: la de los ap?stoles, que la recibieron del mismo Cristo y de la acci?n del Esp?ritu Santo; la de los m?rtires, que la confesaron y la confiesan con su sangre; la de los santos, que la vivieron y viven en profundidad; la de los Padres y doctores de la Iglesia, que la ense?aron luminosamente; la de los misioneros, que la anuncian sin cesar; la de los te?logos, que ayudan a comprenderla mejor; la de los pastores, en fin, que la custodian con celo y amor y la ense?an e interpretan aut?nticamente.
En verdad, en la catequesis est presente la fe de todos los que creen y se dejan conducir por el Esp?ritu Santo.

Esta fe, transmitida por la comunidad eclesial, es una sola. Aunque los disc?pulos de Jesucristo forman una comunidad dispersa por todo el mundo y aunque la catequesis transmite la fe en lenguajes culturales muy diferentes, el Evangelio que se entrega es s?lo uno. la confesi?n de fe es ?nica y uno s?lo el Bautismo: un solo Se?or, una sola fe, un solo Bautismo, un solo Dios y Padre de todos (Ef. 4,5).
La catequesis es, as? en la Iglesia, el servicio que introduce a los catec?menos y catequizandos en la unidad de la confesi?n de fe. Por su propia naturaleza alimenta el v?nculo de la unidad de la confesi?n de fe. Por su propia naturaleza alimenta el v?nculo de la unidad, creando la conciencia de pertenecer a una gran comunidad que ni el espacio ni el tiempo pueden limitar: Desde el justo Abel hasta el ?ltimo elegido; hasta los extremos de la tierra; hasta la consumaci?n del mundo.



9. Car?cter hist?rico del misterio de la salvaci?n.

La Iglesia, al transmitir hoy el mensaje cristiano desde la viva conciencia que tiene de ?l, guarda constante memoria de los acontecimientos salv?ficos del pasado, narr?ndolos de generaci?n en generaci?n. A su luz, interpreta los acontecimientos actuales de la historia humana, donde el Esp?ritu de Dios renueva la faz de la tierra y permanece en una espera confiada de la venida del Se?or. En la catequesis patr?stica, la narraci?n de las maravillas obradas por Dios y la espera del retorno de Cristo acompa?aban siempre la exposici?n de los misterios de la fe.

El car?cter hist?rico del mensaje cristiano obliga a la catequesis a cuidar estos aspectos:

a. Presentar la historia de la salvaci?n por medio de una catequesis b?blica que d? a conocer las obras y palabras con las que Dios se ha revelado a la humanidad: las grandes etapas del Antiguo Testamento, con las que prepar? el camino del Evangelio, la vida de Jes?s, Hijo de Dios, encarnado en el seno de Maria que con sus hechos y ense?anzas llev? a plenitud la Revelaci?n; y la historia de la Iglesia, transmisora de esa Revelaci?n.
Esta historia le?da desde la fe, es tambi?n parte fundamental del contenido de la catequesis.

b. Al explicar el s?mbolo de la fe y el contenido de la moral cristiana por medio de una catequesis doctrinal, el mensaje evang?lico ha de iluminar el hoy de la historia de la salvaci?n. En efecto, el ministerio de la palabra no s?lo recuerda la revelaci?n de las maravillas de Dios hechas en el pasado... sino que, al mismo tiempo, interpreta, a la luz de esta revelaci?n, la vida de los hombres de nuestra ?poca, los signos de los tiempos y las realidades de este mundo, ya que en ellos se realiza el designio de Dios para la salvaci?n de los hombres.

c. Situar los sacramentos dentro de la historia de la salvaci?n por medio de una catequesis mistag?gica, que relee y revive los acontecimientos de la historia de la salvaci?n por medio en el hoy de la liturgia. Esta referencia al hoy hist?rico-salv?fico es esencial en esta catequesis. Se ayuda, as?, a los catec?menos y catequizandos a abrirse a la inteligencia espiritual de la econom?a de la salvaci?n.

d. Las obras y palabras de la Revelaci?n remiten al misterio contenido en ellas. La catequesis ayudar a hacer el paso del signo al misterio. Llevar a descubrir, tras la humanidad de Jes?s, su condici?n de Hijo de Dios; tras la historia de la Iglesia, su misterio como sacramento de salvaci?n; tras lo signos de los tiempos, las huellas de la presencia y los planes de Dios. La catequesis mostrar, as? el conocimiento propio de la fe, que es un conocimiento por medio de signos.



10. La integridad del mensaje evang?lico.

En la tarea de inculturaci?n de la fe, la catequesis debe transmitir el mensaje evang?lico en toda su integridad y pureza. Jes?s anuncia el Evangelio ?ntegramente: Todo lo que he o?do a mi Padre os lo he dado a conocer (Jn 15,15). Y esta misma integridad la exige Cristo de sus disc?pulos, al enviarles a la misi?n: Ense?adles a guardar todo lo que yo os he mandado (Mt 28,19). Por eso, un criterio fundamental de la catequesis es el de salvaguardar la integridad del mensaje, evitando presentaciones parciales o deformadas del mismo: A fin de que la "oblaci?n de la fe" sea perfecta, el que se hace disc?pulo de Cristo tiene derecho a recibir la "palabra de la fe" no mutilada, falsificada o diminuida, sino completa e integral, en todo su rigor y su vigor.

Dos dimensiones ?ntimamente unidas subyacen a este criterio:

a. Presentar el mensaje ??ntegro, sin silenciar ning?n aspecto fundamental o realizar una selecci?n en el dep?sito de la fe, asegurando la trasmisi?n fiel de los contenidos fundamentales de la fe para contrarrestar los ataques de las sectas.
La catequesis, debe procurar activamente, proponer con fidelidad el tesoro ??ntegro del mensaje cristiano. Esto debe hacerse, gradualmente, siguiendo el ejemplo de la pedagog?a divina, con la que Dios ha ido revelando de manera progresiva y gradual. Esta integridad debe compaginarse con la adaptaci?n.
La catequesis, en consecuencia, parte de una sencilla proposici?n de la estructura ?ntegra del mensaje cristiano, y la expone de manera adaptada a la capacidad de los destinatarios. Pero esto no debe quedarse ah?, la catequesis, gradualmente, propondr? el mensaje de manera cada vez m?s amplia y expl?cita, seg?n la capacidad del catequizando y el car?cter propio de la catequesis.
Estos dos niveles de exposici?n son denominados: integridad intensiva e integridad extensiva.

b. Presentar el mensaje aut?ntico, en toda su pureza, sin reducir sus exigencias, por temor al rechazo; y sin imponer cargas pesadas que ?l no incluye, pues el yugo de Jes?s es suave.
Este criterio acerca de la autenticidad est? ?ntimamente vinculado al de la inculturaci?n, porque ?sta tiene la funci?n de traducir lo esencial del mensaje cultural. En esta necesaria tarea, se da siempre una tensi?n: la evangelizaci?n pierde mucho de su fuerza si no toma en consideraci?n al pueblo concreto al que se dirige, pero tambi?n corre el riesgo de perder su alma y desvanecerse si se vac?a o desvirt?a su contenido, bajo el pretexto de traducirlo. El predicador del evangelio, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe trasmitir a los dem?s. No vende ni disimula jam?s la verdad por el deseo de agradar a los hombres, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de aparentar. ( EN 78)

En esta relaci?n entre inculturaci?n e integridad del mensaje cristiano el criterio que debe seguirse el de una actitud evang?lica de apertura misionera para la salvaci?n integral del mundo ? combinada con la aceptaci?n de los valores verdaderamente humanos y religiosos, por encima de oscuridad inmovilista, con el compromiso misionero de anunciar toda la verdad del evangelio, por encima de f?ciles acomodaciones que llevar?an a desvirtuar el Evangelio y a secularizar la Iglesia. La autenticidad evang?lica excluye estas actitudes, contrarias al verdadero sentido de la misi?n.



11. Un mensaje org?nico y jerarquizado.

a. La catequesis debe ser una educaci?n ordenada y progresiva de la fe.
b. Para que la catequesis sea educaci?n ordenada y progresiva de la fe, tiene que ser pedagog?a que responda claramente a las aspiraciones de todo el que ha sido salvado por la palabra de Dios.
c. La catequesis consiste en la educaci?n ordenada y progresiva de la fe.
d. La catequesis es un proceso din?mico, gradual y permanente de educaci?n en la fe.

El mensaje que transmite la catequesis tiene un car?cter org?nico y jerarquizado, constituyendo una s?ntesis coherente y vital de la fe. Se organiza en torno al misterio de la Sant?sima Trinidad, en una perspectiva cristoc?ntrica, ya que este misterio es la fuente de todos los otros misterios de la fe y la luz que los ilumina. A partir de ella, la armon?a del conjunto del mensaje requiere una jerarqu?a de verdades, por ser diversa la conexi?n de cada una de ellas con el fundamento de la fe cristiana. Ahora bien esta jerarqu?a no significa que algunas verdades pertenezcan a la fe menos que otras, sino que algunas verdades se apoyan en otras como m s principales y son iluminadas por ellas.

Todos los aspectos y dimensiones del mensaje cristiano participan de esta organicidad jerarquizada:

a. La historia de la salvaci?n, al narrar las "maravillas de Dios", las que hizo, hace y har? por nosotros, se organiza en torno a Jesucristo, centro de la historia de la salvaci?n. La preparaci?n al Evangelio, en el Antiguo Testamento, la plenitud de la Revelaci?n en Jesucristo, y el tiempo de la Iglesia, estructuran toda la historia salv?fica, de la que la creaci?n y la escatolog?a son su principio y su fin.

b. El s?mbolo apost?lico muestra c?mo la Iglesia ha querido siempre presentar el misterio cristiano en una s?ntesis vital. Este s?mbolo es el resumen y la clave de lectura de toda la Escritura y de toda la doctrina de la Iglesia, que se ordena jer?rquicamente en torno a ?l.

c. Los sacramentos son, tambi?n un todo org?nico, que como fuerzas regeneradoras brotan del misterio pascual de Jesucristo, formando un organismo en el que cada sacramento particular tiene su lugar vital. La Eucarist?a ocupa en este cuerpo org?nico un puesto ?nico, hacia el que los dem?s sacramentos est?n ordenados: se presenta como sacramento de los sacramentos.

d. El doble mandamiento del amor, a Dios y al pr?jimo, es --en el mensaje moral-- la jerarqu?a de valores que el propio Jes?s estableci?: De estos mandamientos pende toda la ley y los profetas (Mt 22, 40). El amor a Dios y al pr?jimo, que resumen el dec?logo, si son vividos con el esp?ritu de las bienaventuranzas evang?licas, constituyen la carta magna de la vida cristiana que Jes?s proclama en el serm?n del Monte.

e. El Padre Nuestro, condensando la esencia del Evangelio, sintetiza y jerarquiza las inmensas riquezas de oraci?n contenidas en la Sagrada Escritura y en toda la vida de la Iglesia. Esta oraci?n, propuesta por el mismo Jes?s a sus disc?pulos, trasluce confianza filial y los deseos m s profundos con que una persona puede dirigirse a Dios.



12. Un mensaje significativo para la persona humana.

La Palabra de Dios, al hacerse hombre, asume la naturaleza humana en todo menos en el pecado. De este modo, Jesucristo que es imagen de Dios invisible (Col 1,15), es tambi?n el hombre perfecto. De ah que en realidad, el misterio del hombre s?lo se esclarece en el misterio del verbo encarnado.
La catequesis al presentar el mensaje cristiano, no s?lo muestra qui?n es Dios y cu?l es su designio salv?fico, sino que, como hizo el propio Jes?s, muestra tambi?n plenamente qui?n es el hombre al propio hombre y cu?l es su alt?sima vocaci?n. La revelaci?n no est ?aislada de la vida, ni yuxtapuesta artificialmente a ella. Se refiere al sentido ultimo de la existencia y la ilumina ya para inspirarla ya para juzgarla, a la luz del Evangelio.
La relaci?n del mensaje cristiano con la experiencia humana no es puramente metodol?gica, sino que brota de la finalidad misma de la catequesis, que busca la comuni?n de la persona humana con Jesucristo. Jes?s, en su vida terrena, vivi? plenamente su humanidad; trabaj? con manos de hombre, pens? con inteligencia de hombre, obr? con voluntad de hombre, am? con coraz?n de hombre. Pues bien, todo lo que Cristo vivi?, hace que podamos vivirlo en El y que El lo viva en nosotros.
La catequesis act?a sobre esta identidad de experiencia humana entre Jes?s, Maestro, y el disc?pulo, y ense?a a pensar como El, obrar como El, amar como El. Vivir la comuni?n con Cristo es hacer la experiencia de la vida nueva de la gracia.

Por esta raz?n, eminentemente cristol?gica, la catequesis, al presentar el mensaje cristiano, debe preocuparse por orientar la atenci?n de los hombres hacia sus experiencias de mayor importancia, tanto personales como sociales, siendo tarea suya plantear, a la luz del Evangelio, los interrogantes que brotan de ellas, de modo que se estimule el justo deseo de transformar la propia conducta en este sentido:

a. En la primera evangelizaci?n, propia del catecumenado o de la precatequesis, el anuncio del Evangelio se har? siempre en ?ntima conexi?n con la naturaleza humana y sus aspiraciones, mostrando c?mo satisface plenamente al coraz?n humano.

b. En la catequesis b?blica, se ayudar a interpretar la vida humana actual a la luz de las experiencias vividas por el pueblo de Israel, por Jesucristo y por la comunidad eclesial, en la cual el Esp?ritu de Cristo resucitado vive y opera continuamente.

c. En la manifiestaci?n del s?mbolo, la catequesis mostrar c?mo los grandes temas de la fe (creaci?n, pecado original, Encarnaci?n, Pascua, Pentecost?s, escatolog?a...) son siempre fuente de vida y de luz para el ser humano.

d. La catequesis moral, al presentar en qu? consiste la vida digna del Evangelio y promover las bienaventuranzas evang?licas como esp?ritu que impregna al dec?logo, las enraizar en las virtudes humanas, presentes en el coraz?n del hombre.

e. En la catequesis lit?rgica, deber ser constante la referencia a las grandes experiencias humanas, significadas por los signos y los s?mbolos de la acci?n lit?rgica a partir de la cultura jud?a y cristiana.



13. Principio metodol?gico para la presentaci?n del mensaje.

Los m?todos han de ser fieles a la integridad del mensaje cristiano, sin sacrificar aspectos sustanciales. Respetaran el ritmo que las personas y los grupos tienen para avanzar en su proceso de fe.

Los m?todos descubrir?n la unidad de la fe, se?alando las relaciones profundas que hay entre los distintos aspectos del mensaje cristiano. Son necesarios para educar la fe con seguridad, respetando los valores centrales del mensaje cristiano.
Las normas y criterios se?alados en este capitulo y que pertenecen a la exposici?n del contenido de la catequesis, deben ser aplicadas en las diferentes formas de catequesis: es decir, en la catequesis b?blica y lit?rgica, en el resumen doctrinal, en la interpretaci?n de las situaciones de la existencia humana, etc.
De estos criterios y normas, sin embargo no puede deducirse el orden que hay que guardar en la exposici?n del contenido. En efecto, es posible que en la situaci?n actual de la catequesis, razones de m?todo o de pedagog?a aconsejen organizar la comunicaci?n de las riquezas del contenido de la catequesis de un modo m s bien que de otro.
Se puede partir de Dios para llegar a Cristo, y al contrario; igualmente, se puede partir del hombre para llegar a Dios, y al contrario. La adopci?n de un orden determinado en la presentaci?n del mensaje debe condicionarse a las circunstancias y a la situaci?n de fe del que recibe la catequesis.
Hay que escoger el itinerario pedag?gico m?s adaptado a las circunstancias por las atraviesa la comunidad eclesial o los destinatarios concretos a los que se dirige la catequesis. De aqu? la necesidad de investigar cuidadosamente y de encontrar los caminos y los modos que mejor respondan a las diversas situaciones.

Corresponde a los Obispos dar normas precisas en esta materia y aplicarlas mediante Directorios catequ?ticos, Catecismos para diferentes edades y situaciones culturales, y con otros medios que parezcan oportunos.


PARA REFLEXIONAR:

La catequesis es el desarrollo org?nico y sistem?tico del mensaje fundamental de Jesucristo destinado a la comunidad cristiana y al mundo. Este mensaje fundamental se define Kerigma. La catequesis es su desarrollo progresivo, destinado a todos los hombres de todas las culturas, en todos los lugares y en todos los tiempos

El acto catequ?tico entra?a dos elementos:
- El contenido del mensaje revelado por Cristo;
- El sistema y el m?todo de difusi?n integral, en sinton?a con las necesidades y las condiciones hist?ricas de todos los hombres. (Mons. Dar?o Castrill?n, Pro-prefecto de la Congregaci?n para el Clero, 1997).


Publicado por mario.web @ 3:06
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