S?bado, 21 de mayo de 2011

Es el diagn?stico que hace el libro God is Back, escrito por el director de The Economist, y el redactor en jefe de la revista en Washington.

Desde que Comte enunciara a mediados del siglo XIX la teor?a de los tres estadios en la evoluci?n de la humanidad, y un siglo antes con la Ilustraci?n, se ha venido repitiendo machaconamente que la religi?n estaba llamada a desaparecer en nombre del progreso. Se iba a extinguir como una tantas enfermedades molestas, superadas por la ciencia. Incluso, si nos atenemos a una cierta mentalidad dominante en la Europa pol?tica y social posmoderna, hay quien nos dir?a que ese pron?stico se ha cumplido porque abundan las personas que, por primera vez en muchas generaciones, no profesan ninguna religi?n. Una "ley de hierro" afirma que la sociedad moderna, y por supuesto la posmoderna, implicar?an una irreversible secularizaci?n. Lo religioso ser?a un puro fen?meno cultural y los lugares de culto pasar?an a ser simples referencias hist?rico.

Auge de la religi?n

Sin embargo, el libro God is Back (1), escrito por el director de The Economist, John Micklethwait, y por Adrian Wooldridge, director de la oficina del semanario en Washington, intenta demostrar, con profusi?n de datos y testimonios de entrevistas personales, que la religi?n no ha desaparecido ni est? languideciendo. A t?tulo de ejemplo, estos autores consideran que en 2050 China, el mismo pa?s que Mao someti? a un experimento ateo de ingenier?a social, tendr? el mayor n?mero de cristianos y musulmanes en el mundo. En los ?ltimos a?os los propios dirigentes comunistas chinos, igual que mucho antes Napole?n, han pensado que la religi?n es un medio de estabilidad social, si bien consideran que el hecho religioso debe ser instrumentalizado por el Estado, que ya no ser?a el perseguidor directo de otros tiempos.

De lo contrario, la religi?n, y en particular el cristianismo, es vista por el Estado como una competidora, tal y como la contemplaron el Imperio Romano o los recientes totalitarismos de diverso signo. Sin embargo, los autores advierten que los comunistas chinos fracasar?n en sus intentos de doblegar a la religi?n. En cambio, el intento de marginar a la religi?n, en el sentido de desterrarla por completo del espacio p?blico, se est? desarrollando con mayor virulencia en Europa, aunque se proclame que se hace en nombre de la libertad y del progreso.

Los prejuicios europeos se remontan a la ?poca de la Revoluci?n Francesa, un movimiento pol?tico-social enfrentado a un absolutismo en el que el monarca dec?a gobernar en nombre de Dios. Edmund Burke, aquel gran cr?tico de la Francia revolucionaria desde sus or?genes, destac?, sin embargo, que la religi?n puede ser fuente de libertad porque ten?a en mente el ejemplo de las colonias brit?nicas en Am?rica del Norte, donde se refugiaron desde principios del siglo XVII aquellos que eran perseguidos por sus creencias religiosas. Y si bien en este punto los autores no citan a Tocqueville, habr? que recordar que este pensador advirti? de lo peligroso que pod?a ser para la religi?n, y al final para el propio Estado, la llamada alianza entre el trono y el altar que se dio en la Francia de la Restauraci?n borb?nica. Las inmediatas revoluciones liberales le dieron la raz?n.

La religi?n vuelve al espacio p?blico

Con todo, las ideolog?as posteriores, intr?nsecamente antirreligiosas, las de Marx, Nietzsche, Freud o Sartre, entre otros, fueron las que contribuyeron a edificar la mentalidad europea actual. Algunas de ellas tambi?n influyeron en los pa?ses que conocieron una revoluci?n que se presentaba como modernizadora: la Rusia de Lenin, la Turqu?a de Atat?rk, la China de Mao, el Egipto de Nasser, la India de Nehru, el Ir?n del Sha Reza Pahlevi... Sus proclamas ideol?gicas pod?an ser diferentes, pero ten?an en com?n un nacionalismo laicista que consideraba a la religi?n como una muestra de ignorancia y fanatismo, opuesta al progreso.
Sin embargo, en la mayor?a de los citados pa?ses se observa en la actualidad el retorno de la religi?n a un espacio p?blico del que todos estos l?deres pol?ticos quisieron apartarla. En algunos casos, es un renacimiento de las creencias y en otros, una se?a de identidad cultural que fue ignorada por un laicismo de corte occidental.

Los autores no han hecho, pese a todo, un libro que lleve a demostrar que la religi?n es buena o mala. Afirman moverse en una supuesta equidistancia y su principal prop?sito es atestiguar que ha crecido el n?mero de creyentes en el mundo. La religi?n vuelve a ocupar terrenos en la esfera p?blica, sin que esto implique necesariamente un r?gimen teocr?tico, tal y como temen los partidarios del laicismo antirreligioso.

Se insiste en la obra en que no se han cumplido los pron?sticos de algunos ilustrados, que ten?an una confianza ciega en la raz?n y en la bondad natural del hombre, que tachaban de superstici?n la experiencia religiosa y defend?an la subordinaci?n de la fe al Estado. En su lugar, preconizaban una religi?n c?vica que unas veces fue el marxismo y otras el culto a la ciencia y la t?cnica, popularizada por escritores como H.G. Wells y G.B. Shaw, y que en nuestros d?as retorna de la mano de las obras divulgativas de Richard Dawkins.

Fervor religioso en EE.UU.

Gran parte de God is Back est? dedicado a EE.UU., cuyo nacimiento est? originado por una revoluci?n contra el Antiguo R?gimen, aunque, a diferencia de Francia, la religi?n no es percibida como un factor opresivo. Surgir? as? una Am?rica evang?lica que toma la Biblia como referente, algo que tambi?n est? asociado al origen del partido republicano. Un repaso a la historia americana del siglo XX permite apreciar el influjo de los credos protestantes en la enmienda que instaura la prohibici?n del alcohol en 1919 o en el rechazo de las teor?as darwinistas en nombre de la literalidad de la Biblia. Por lo dem?s, destacados acontecimientos de las ?ltimas d?cadas est?n impregnados de fervor religioso: la II Guerra Mundial, la contienda ideol?gica de la Guerra Fr?a, la revoluci?n conservadora de Reagan y, por supuesto, los atentados del 11-S. Y pese al desprestigio posterior de George W. Bush, no hay que olvidar que en su reelecci?n de 2004 jug? un papel destacado el factor religioso, hasta el punto de que algunos adversarios de la Administraci?n Bush insist?an en que EE.UU. estaba convirti?ndose en una teocracia.

Ni siquiera Obama se sustrae a la influencia de la religi?n, tal y como certifica en las obras autobiogr?ficas que contribuyeron a su popularidad, si bien el presidente no tiene actualmente una adscripci?n cristiana definida, en una curiosa coincidencia con su admirado Abraham Lincoln. Recordemos finalmente que Benedicto XVI, en su visita al pa?s en abril de 2008, se?alaba que las creencias religiosas han sido para los norteamericanos "una constante inspiraci?n y una fuerza orientadora, por ejemplo, en la lucha contra la esclavitud y en el movimiento en favor de los derechos civiles".

Los autores del libro tambi?n coincidir?an en este an?lisis y presentan a la religi?n en EE.UU. como llena de vitalidad, incluso como algo que proporciona una vida saludable de acuerdo con las estad?sticas. La religi?n forma parte del genio americano por mucho que los Harvard, Manhattan y Hollywood seculares pretendan ofrecer al mundo una imagen opuesta. Desde EE.UU., lo religioso va asociado al triunfo del capitalismo global, que proporciona al mismo tiempo nuevos misioneros en Asia, ?frica o Am?rica Latina, que poco tienen que ver con las misiones protestantes de otros tiempos.

La Biblia y el Cor?n Los ?ltimos cap?tulos de God is Back abordan la oposici?n entre la Biblia y el Cor?n, en el que los autores dan por vencedora a la primera, sobre todo porque el islamismo radical es hostil a una sociedad plural y no admite las conversiones a otra religi?n. No llegan, sin embargo, a afirmar que el islam sea incompatible con el mundo moderno, pues ponen sus esperanzas en el partido islamista turco del AKP, que ha dado grandes pasos para una mayor apertura del pa?s, y en la formaci?n de una clase media musulmana entre los inmigrantes llegados a Europa.

Estas expectativas no dejan de ser difusas y contradictorias, pero coinciden con el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona en que el Islam no debe dar la espalda a la raz?n. Niegan adem?s la visi?n de un mundo agitado por las guerras de religi?n, seg?n la visi?n al uso del laicismo antirreligioso, pues no es la religi?n la que desata la guerra sino que los credos, en particular el musulm?n, son puestos al servicio de intereses pol?ticos.

La conclusi?n del libro es que Dios, es decir las religiones, han vuelto para quedarse, y que las teor?as secularistas han demostrado estar equivocadas. Sin embargo, se advierte a los creyentes que la religi?n solo florecer? por medio de la libertad religiosa y sin imposiciones.

Autor:Antonio R. Rubio
Fuente:A&A


Publicado por mario.web @ 13:53
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