S?bado, 21 de mayo de 2011
Publicamos a continuaci?n las palabras que Benedicto XVI dirigi? a los presentes en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apost?lico Vaticano en la conclusi?n de los Ejercicios Espirituales predicados al Papa y a la Curia Romana por el salesiano Enrico
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Benedicto XVI: S?lo en el
Benedicto XVI: S?lo en el "nosotros" podemos escuchar realmente la palabra
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 28 de febrero de 2010 (ZENIT.org).-




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Queridos Hermanos,
Querido Don Enrico,
En nombre de todos los aqu? presentes querr?a de todo coraz?n decirle gracias a Usted, Don Enrico, por estos ejercicios, por el modo apasionado y muy personal con el que nos ha guiado en el camino hacia Cristo, en el camino de renovaci?n de nuestro sacerdocio.

Usted ha escogido como punto de partida, como trasfondo siempre presente, como punto de llegada -lo hemos visto ahora- la oraci?n de Salom?n a ?un coraz?n que escucha?. En realidad me parece que aqu? se resume toda la visi?n cristiana del hombre. El hombre no es perfecto en s? mismo, el hombre necesita relaci?n, es un ser en relaci?n. Su cogito no puede cogitare toda la realidad.

Necesita de la escucha, de la escucha del otro, sobre todo del Otro con may?scula, de Dios. S?lo as? se conoce a s? mismo, s?lo as? se convierte en s? mismo.

Por mi parte siempre he visto aqu? a la Madre del Redentor, la Sedes Sapientiae, el trono viviente de la sabidur?a encarnada en su seno. Y como hemos visto, san Lucas presenta a Mar?a precisamente como mujer del coraz?n a la escucha, que est? inmersa en la Palabra de Dios, que escucha la Palabra, la medita (synballein) la compone y la conserva, la custodia en su coraz?n. Los padres de la Iglesia dicen que en el momento de la concepci?n del Verbo eterno en el seno de la Virgen el Esp?ritu Santo entr? en Mar?a a trav?s del o?do. En la escucha concibi? la Palabra eterna, dio su carne a esta Palabra. Y as? nos dice lo que es tener un coraz?n a la escucha.

Mar?a est? aqu? rodeada de los padres y las madres de la Iglesia, de la comuni?n de los santos. Y as? vemos y entendemos propiamente en estos d?as que en el yo aislado no podemos escuchar realmente la Palabra: s?lo en el nosotros de la Iglesia, en el nosotros de la comuni?n de los santos.

Y Usted, querido Don Enrico, nos ha mostrado, ha dado voz a cinco figuras ejemplares del sacerdocio, comenzando por Ignacio de Antioqu?a hasta el querido y venerable Papa Juan Pablo II.

As? hemos realmente percibido de nuevo lo que quiere decir ser sacerdote, convertirse cada vez m?s en sacerdotes.

Usted tambi?n ha destacado que la consagraci?n va hacia la misi?n, est? destinada a convertirse en misi?n. En estos d?as hemos profundizado con la ayuda de Dios nuestra consagraci?n. As?, con nuevo coraje, queremos ahora afrontar nuestra misi?n. El Se?or nos ayude. Gracias a Usted por su ayuda, Don Enrico.

Publicado por mario.web @ 14:30
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