S?bado, 21 de mayo de 2011
Una de las figuras ?m?s significativas de la historia de la humanidad?
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Matteo Ricci y el di?logo entre fe y cultura por el Cardenal Rylko
Matteo Ricci y el di?logo entre fe y cultura por el Cardenal Rylko
ROMA, viernes 26 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Para el cardenal Rylko, el padre Matteo Ricci SJ, es ?una figura entre las m?s significativas de la historia de la humanidad?: un sabio y un misionero que ?echa las bases de un desarrollo del conocimiento rec?proco y del di?logo entre Oriente y Occidente?.

Subrayando la actualidad del padre Ricci, a?ade: ?El ejemplo del padre Ricci indica claramente la ruta a seguir para vencer la desconfianza y preparar el terreno con vistas a una colaboraci?n efectiva y duradera?.

El cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos intervino en Par?s, Francia, en la UNESCO, de manera apasionante sobre el tema: ?El padre Matteo Ricci y el di?logo entre fe y cultura?, en el coloquio del 16 de febrero sobre el tema ?En la encrucijada de la historia: el jesuita Matteo Ricci (1552-1610) entre Roma y Pek?n?.

?Hombre de ciencia y misionero, en una ?poca de gran fermento cultural y econ?mico, a caballo entre los siglos XVI y XVII, Matteo Ricci echa las bases de un desarrollo del conocimiento rec?proco y del di?logo entre Oriente y Occidente, entre Roma, centro de la cristiandad, y Pek?n, donde desde hac?a m?s de dos siglos reinaba la gran dinast?a Ming?, record? el cardenal Rylko. Destac? ?su actualidad innegable y permanente? pues Matteo Ricci ?supo desarrollar un di?logo basado en la amistad, en el respeto de los usos y costumbres, en el conocimiento del esp?ritu y de la historia de China?.

?Es esta actitud, desprovista de prejuicios y de todo esp?ritu de conquista, la que permiti? a este jesuita europeo establecer con el pueblo chino una relaci?n de confianza y de estima ?observ? el cardenal Rylko--. No es por casualidad que su primera obra en lengua china fuera dedicada al tema de la amistad. Esta colecci?n de cien m?ximas sobre la amistad, sacadas de los cl?sicos griegos y latinos, suscit? un gran estupor entre los chinos que admirar?n la sabidur?a y la riqueza espiritual de este hombre llegado del extremo Occidente?.

?C?mo logr? esto? ?Se empe?? plenamente en aprender su lengua y profundiz? el estudio de los cl?sicos confucianos, hasta el punto de ser considerado como un experto igual, si no superior, a los eruditos chinos que se apresuraban en conocerle y conversar con ?l. En suma, se hizo chino entre los chinos, adapt?ndose en todo a sus costumbres y adoptando ?tras diez a?os de an?lisis atento y de conocimiento de su realidad- el perfil y el estilo de vida del erudito, es decir de esa categor?a de personas que orientaba y guiaba a la sociedad china en l?nea de continuidad con la filosof?a y la tradici?n confucianas?.

Pero favoreci? tambi?n un verdadero ?intercambio cultural beneficioso (...) en todos los frentes del saber humano?: ?De la cartograf?a a la astronom?a, de la filosof?a a la religi?n, de las matem?ticas a las t?cnicas nemot?cnicas, pasando por los relojes mec?nicos, la pintura y la m?sica: no hay campo del saber humano que no constituyera un terreno fecundo de contraste y enriquecimiento rec?proco entre los chinos y este hombre que la Providencia, seg?n sus mismos amigos eruditos chinos, hab?a enviado para dar todav?a m?s lustre a la dinast?a Ming y para hacer participar a los chinos en el progreso que la ciencia y la t?cnica hab?an realizado durante el Renacimiento europeo?.

Por tanto, a?adi? el cardenal Rylko, lo que conforma su ?actualidad permanente? es su ?deseo de aportar al gran pueblo chino el anuncio evang?lico como coronamiento de este rico itinerario cultural y social?.

As? elabor? ?una nueva estrategia que se podr?a resumir en la palabra ?inculturaci?n?: una ?ptica en la que la cultura del pueblo chino no es ya un obst?culo a superar sino un recurso para el Evangelio?, explic? el cardenal Rylko.

Se?al? que ?esta originalidad del m?todo? de Matteo Ricci ?naci? de una visi?n de la fe que no se opone ni a la ciencia, ni a la raz?n, ni a la cultura, sino que entra en armon?a profunda y sustancial con ellas?, y cita el mensaje a monse?or Claudio Giuliodori, obispo de Macerata, de Benedicto XVI, de 6 de mayo de 2009, con motivo de este IV Centenario (ver: http://www.zenit.org/article-31229?l=spanish).

?Su labor intelectual y espiritual tuvo como fin ?ltimo implantar en las conciencias y en la cultura china los g?rmenes de la novedad y la plenitud de la Revelaci?n cristiana. Sab?a que el mayor don que los cristianos pueden ofrecer a los pueblos de Asia es anunciar a Jesucristo, que responde a su profunda b?squeda del Absoluto y desvela las verdades y los valores que garantizan un desarrollo integral?, explic? el cardenal Rylko, citando tambi?n la exhortaci?n apost?lica de Juan Pablo II Ecclesia in Asia (n? 20).

?Embajador de amistad y de verdad, cuatrocientos a?os despu?s de su muerte, se alza todav?a como un ejemplo fulgurante de apertura universal y de capacidad de construir puentes entre las civilizaciones y las culturas, haci?ndose ?en tanto que mensajero del Evangelio- el art?fice del bien verdadero y del desarrollo aut?ntico de los pueblos?, concluy? el cardenal Rylko.

Publicado por mario.web @ 15:32
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