S?bado, 21 de mayo de 2011
Esta tarea de gu?a vocacional no es la tarea de unos pocos especialistas, o de los que se ?llevan bien con los j?venes?
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El ejemplo personal del p?rroco que atrae vocaciones sacerdotales
El ejemplo personal del p?rroco que atrae vocaciones sacerdotales

Dios llama permanentemente a personas para que participen en la realizaci?n de su gran plan de salvaci?n para el mundo (Cf. Ef. 1; 1 Cor 15). Una llamada especial es la vocaci?n a la vida sacerdotal y de servicio. Solemos o?r la llamada de dios en el ejemplo de aquellos que nos rodean, que nos retan e inspiran para que seamos testigos de sus propias vidas. Esto es verdad sobre todo en relaci?n con la vocaci?n sacerdotal, en la que el ejemplo de un sacerdote santo es la forma en la que muchos j?venes est?n llamados a examinar la elecci?n que acometer?n el futuro.

Muchos encuentran estos ejemplos en sus propias parroquias, donde el testimonio del p?rroco es un lugar esencial para la llamad de Dios para que otros acepten la vida sacerdotal y el ministerio. (DMP 32). Este testimonio puede inspirarse en diferentes tipos de dones y talentos sacerdotales. Algunos p?rrocos descuellan en la preparaci?n y gu?a de la oraci?n y la celebraci?n digna de los sacramentos. Algunos manifiestan la presencia de Dios en su ministerio especial con los enfermos y moribundos. Otros tienen el talento de la predicaci?n y de llegar al coraz?n de las personas con la palabra de Dios. Algunos muestran un compromiso especial con los pobres y los que sufren en las parroquias. No hay una receta pero lo que es com?n a todos es el ejemplo de hombres que han encontrado al Se?or, le conocen y que viven su relaci?n con Jes?s en el servicio al pueblo que est?n llamados a dirigir.

Inspirados por este ejemplo, hay j?venes (y a veces personas mayores) que comienzan a contemplar los valores y la inconmensurable necesidad de la vida sacerdotal. En este marco est?n m?s abiertos y preparados para la moci?n del Esp?ritu Santo que los puede llamar para ir y ver m?s sobre esta vida por sus propios medios (Cf. Jn 1:39).

Entender el significado de estas mociones exige discernimiento. Aqu? tambi?n la parroquia puede desempe?ar un papel importante en la ayuda para que se exploren otras posibilidades y estilos de vida. Tambi?n los puede llevar a un mayor compromiso con la parroquia. El p?rroco es a menudo el primero que reconoce las semillas de una vocaci?n sacerdotal en un joven. Esto se debe a que ?l mismo ha tenido que dar forma tambi?n a su propio llamado antes de entrar en el seminario. Los sacerdotes, sin embargo, deben ser cuidadosos para no proyectar sus opiniones y deseos. Su papel no es controlar sino confiar en Dios ayudando a esos j?venes a explorar sus vocaciones, sean cu?les sean. Esto implica que no debe haber ni imposici?n de la voluntad propia ni una mera pasividad de dar solo un espacio espiritual. Sino m?s bien, exige un papel activo mediante el acompa?amiento y el ?nimo a aquellos que sienten que el Se?or los est? llamando al ministerio sacerdotal.

Esta tarea de gu?a vocacional no es la tarea de unos pocos especialistas, o de los que se ?llevan bien con los j?venes?. Es responsabilidad de cada p?rroco. Cada uno lo har? a su forma y estilo. Ha de ser verdad que casi todos los sacerdotes han inspirado al menos a una persona a seguir sus pasos. Algunas veces no hayamos conseguido nutrir esa inspiraci?n. Como Pedro podemos decir que hemos pescado poco. Es Jes?s quien nos muestra como echar las redes para obtener una gran pesca (Lc 5).

[DMP, Directorio sobre el ministerio y la vida de los sacerdotes. Vaticano; Congregaci?n para el Clero, enero de 1994]


(Intervenci?n del padre Stuart C. Bate omi, profesor de teolog?a en Johannesburgo (Sud?frica), en la videoconferencia mundial de teolog?a organizada por la Congregaci?n vaticana para el Clero el 28 de abril de 2004 sobre las vocaciones sacerdotales)




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Publicado por mario.web @ 16:18
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