S?bado, 21 de mayo de 2011

Autores:Jutta Burggraf, doctora en Psicopedagog?a, y Enrique Sueiro, doctor en Comunicaci?n Biom?dica.
Fuente: Universidad de Navarra


El grado de coherencia entre lo ret?rico y lo real facilita un diagn?stico social determinante hoy. De ah? lo decisivo de conocer tanto la realidad como el lenguaje para comunicarla.

Bien lubricado, este binomio identifica mejor dos estados tan pr?ximos como deficientes en la opini?n p?blica (ser sin parecer y parecer sin ser) y fomenta el ideal (ser y parecer). Adem?s, un mayor saber permite sumarse a causas que generan unanimidad o apoyo casi total. Parad?jicamente, al amparo de los mismos valores de la justicia y la vida, algunos defienden medidas, como la pena de muerte o la guerra, que otros rechazamos.

?Cu?ntas formas de ver y vivir la vida? Tantas como personas. ?Contrarios a la vida por principio? Dif?ciles de encontrar. ?Defender la vida y, de hecho, atacarla? No. ?S?lo defienden la vida quienes dicen hacerlo? Tampoco. ?Mejorar sin cambios? Imposible.

Principios din?micos. Un defensor de la vida en el siglo XXI, probablemente, encarna ciertas actitudes integradas con armon?a. Entre otros muchos ejemplos, apoya la ampliaci?n de derechos, sobre todo de los m?s d?biles. Se opone a todo lo que atenta contra la vida, como la guerra, la pena de muerte, la eutanasia, la violencia contra las mujeres, el terrorismo, el aborto y el hambre. Argumenta que el consenso social de pr?cticas aberrantes, como la esclavitud durante siglos, no aten?a su perversi?n. Defiende que cada uno es due?o de su cuerpo, pero no del que tiene al lado ni dentro. Propugna el respeto hacia los animales y condena las barbaridades cometidas contra ellos. Se implica en la defensa del medio ambiente. Aplaude a su gobierno cuando consigue reducir las muertes por accidentes de tr?fico. Recuerda a los fan?ticos que no se puede obligar a nadie a hacer el bien, que no hay pecador sin futuro ni santo sin pasado, que dif?cilmente cree en Dios quien desprecia la libertad. Escucha m?s que habla y comprende m?s que condena. Prefiere el s? al no, el y al pero, el tambi?n al tampoco, el premio al castigo, el m?s al menos. El defensor ideal reconoce que tambi?n yerra y, precisamente por eso, si se equivoca, procura que sus errores sean nuevos.

Escucha comprensiva. Solemos hablar demasiado al tratar de atraer a los dem?s a nuestro modo de pensar, cuando deber?an hablar primero ellos, que saben m?s que nosotros de sus problemas, luchas y sufrimientos. Es preciso crear un clima en el que puedan expresarse sin milimetrar sus palabras y mostrar sus debilidades sin temor a que se les censure. Paradigm?tico el caso de Mary, una adolescente desesperada que se hab?a quedado embarazada y sufr?a fuertes presiones para abortar. Durante semanas busc? ayuda sin saber a qui?n dirigirse. Al hablar con ella y preguntarle por qu? no hab?a acudido a una amiga que colaboraba fervorosamente en una asociaci?n pro vida, respondi?: "Imposible. No puedo hablar con ella sobre estos temas. Ser?a un esc?ndalo para ella. Nuestra amistad acabar?a". Cuando alguien se halla en las profundidades del dolor, ?no es precisamente el amigo, la amiga, quien debe luchar por y con esa persona? S? solidario con los otros, sobre todo, cuando sean culpables, reza un proverbio franc?s. El comentario mordaz o c?nico no ayuda, sino que hunde al otro todav?a m?s en la miseria. En cambio, si nota un verdadero inter?s, una aut?ntica preocupaci?n por su persona y situaci?n, puede reaccionar favorablemente. La comprensi?n surte un efecto sanante.

Apertura mental. Ante la masificaci?n y el anonimato de nuestra ?poca necesitamos lugares c?lidos, espacios en los que sentirnos como en casa. Con amigos surge la confianza, la experiencia del hogar. Para muchos, la amistad es su hogar y su patria en medio de una tierra sin patria ni hogar. Cu?nto enriquece tener amigos de otros partidos pol?ticos, otras profesiones, religiones, nacionalidades y culturas. Ser y parecer abierto abre un mar sin orillas. Tratar y querer a la gente m?s variada ampl?a la mente y ensancha el coraz?n. Alguien as? recibe mucho y entrega m?s. Es quien mejor puede orientar a los que parecen encontrarse sin salida.

Ciencia y libertad. Quien defiende la vida siempre quiere saber m?s, sin miedo, busca la verdad, se oxigena con la libertad propia y ajena. Apuesta por la ciencia, al tiempo que es consciente de realidades tan ciertas como indemostrables cient?ficamente, como el cari?o. La coacci?n puede evitar males (muerte de inocentes), pero es un medio inadecuado para conducir a alguien hacia el bien. Un cambio violento no suele ser profundo ni duradero. Lo ilustra la f?bula del sol y el viento en su discusi?n acerca de cu?l era m?s fuerte. El viento dijo: "?Ves aquel chico envuelto en una capa? Te apuesto a que le har? quitar la capa antes que t?". Comenz? a soplar con enorme fuerza hasta convertirse casi en cicl?n. Cuanto m?s soplaba, m?s se envolv?a el chico en su capa. Por fin, el viento ces? y se declar? vencido. Entonces sali? el sol y sonri? al chico, quien, poco despu?s, acalorado, se quit? la capa. La suavidad es m?s poderosa que la furia. El coraz?n supone una v?a para llegar a la raz?n de otra persona. Si nos rechaza, no podemos hacer nada.

Si percibe que la queremos de verdad, que es especial e importante para nosotros, y que le deseamos ser plenamente feliz, entonces surge la posibilidad de una relaci?n amistosa, en la que cada uno escucha al otro y todos aprenden mutuamente.
Motivar y decepcionar puede conseguirse con lo que se dice, lo que se hace, lo que no se dice y lo que no se hace. Repetir frases trilladas suele minar la escucha. No deber?amos olvidar que las palabras y hasta los mejores ejemplos se desgastan con el uso excesivo. Los argumentos a favor de la vida, utilizados con frecuencia y en tantos contextos, pueden acabar desactivados. Necesitamos una fidelidad creativa a principios comunes, de manera que seamos y parezcamos defensores de la vida, de todas las vidas.


Publicado por mario.web @ 16:24
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