S?bado, 21 de mayo de 2011
Publicamos la conferencia que imparti? monse?or Lucio Ruiz, jefe del Departamento de Internet del Vaticano (www.vatican.va), a os delegados y responsables de medios de comunicaci?n de las di?cesis espa?olas en su ?ltima asamblea celebrada en Madrid del 15
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El Sacerdote y las nuevas tecnolog?as de la comunicaci?n
El Sacerdote y las nuevas tecnolog?as de la comunicaci?n
CIUDAD DEL VATICANO, s?bado 6 de marzo de 2010 (ZENIT.org).-

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1- Introducci?n

Si quisi?ramos delinear uno de los ejes en torno al cual gira nuestra sociedad contempor?nea, podr?amos decir que uno entre ellos es el "cambio". Vemos c?mo la sociedad, las instituciones, las empresas, las personas cambian...

Nos sorprendemos, a veces hasta con miedo, de la velocidad de los cambios en curso, de la potencia de este "sistema nervioso" a escala planetaria y nos preguntamos a d?nde se llegar?, cu?ndo y hacia cu?l configuraci?n social se est? yendo con rapidez vertiginosa[1].

Pero es necesario aprender a reconocer este cambio permanente, para poder "cambiar con el cambio" - adaptando los distintos aspectos de la vida, en su complejo articulado de realidades sociales, culturales, econ?micas, pol?ticas - manteniendo los aspectos fundamentales de la verdad y del bien, que son inmutables en su esencia.

Es aqu? que aparecen los grandes conflictos porque, de una parte "todo cambia", y de la otra la verdad de Dios, y por lo tanto del bien, del amor y de la verdad del hombre mismo[2], permanecen siempre las mismas. As?, el cambio cuestiona fuertemente la verdad[3] y la capacidad del hombre de conocerla, y nos pone tantas veces en duda en los puntos esenciales de nuestra vida cristiana, exigi?ndonos "re-aprender" el Mensaje de Jes?s, que es valido para todos los tiempos y todos los hombres, pero que necesita ser presentado de manera que pueda ser acogido por el hombre de hoy.

Pero el "cambio" no es en s? una realidad negativa; tambi?n en el cambio profundo hay aprendizaje. De hecho, la organizaci?n/instituci?n/sociedad/persona no se limita a hacer algo nuevo; sino que crea la capacidad para hacer las cosas en una forma distinta. Sostener cualquier proceso de cambio profundo requiere una modificaci?n fundamental de nuestra manera de pensar. Tenemos que entender la naturaleza de los procesos de crecimiento y c?mo canalizarlos. Pero tambi?n necesitamos comprender las fuerzas y los desaf?os que impiden el progreso y as? desarrollar estrategias viables para entendernos con dichos retos. Necesitamos apreciar "la danza del cambio", la inevitable interacci?n entre los procesos de crecimiento y los procesos limitantes que lo detienen. Necesitamos un objetivo juicio cr?tico para un discernimiento adecuado de los elementos y los procesos positivos y negativos, que se presentan en vistas a un actuar apropiado.

Frente a los cambios se pueden adoptar dos actitudes: ignorarlos o involucrase en ellos[4]. La primera es una neofobia y la segunda es una respuesta creadora. La neofobia es la resistencia al cambio, el miedo a lo nuevo, la refractariedad a las innovaciones, la paralizaci?n, es ver el entorno cambiante como una amenaza[5].

La respuesta creativa es la actitud de aprender, de innovar. Es la "destrucci?n creadora"[6]. Es el camino hacia la transformaci?n[7]. Es convertirse en un agente del cambio y considerar el cambio como una oportunidad[8]. A la hora de la verdad: Los cambios est?n aqu? ya, independientemente de nuestros deseos y de nuestra voluntad.

No es de extra?ar que la realidad de la sociedad se encuentre en una situaci?n de movimiento profundo porque, con la Globalizaci?n y la introducci?n de las Tecnolog?as de Comunicaci?n en todos los aspectos de la cultura contempor?nea, se modifican no s?lo aspectos simplemente "operativos", sino que se introducen - y cada vez m?s - variaciones en los aspectos antropol?gicos y fenomenol?gicos de la vida del hombre, como son: las nociones de espacio, de tiempo y aspectos cognitivos y relacionales de la persona humana[9]. En definitiva, una revoluci?n total, que indica un cambio de era[10].

Por tanto, muchos llaman a este fen?meno nueva revoluci?n copernicana, en el que cada hombre y todos los hombres, lo quieran o no, est?n implicados e integrados en el circuito comunicacional[11].

La correcta hermen?utica de los nuevos signos de los tiempos, en esta "Era Digital", es la que puede proyectar una sociedad/instituci?n hacia el futuro, y hacia nuevos horizontes, o directamente acabarla si no comprendi? las nuevas coordenadas y se adapt? al cambio.

En el primer Congreso Continental americano sobre Iglesia e Inform?tica, celebrado en Monterrey, M?xico, en el marzo del 2003[12] los Obispos presentes en el congreso se preguntaban: "?c?mo incide la tecnolog?a en la cultura contempor?nea?, ?qu? debe hacer la Iglesia en esta nueva cultura?" Ciertamente, verificaban que el cambio cultural, esencialmente "comunicacional", no es algo accidental, que toca el hombre solo de modo tangencial. La cultura contempor?nea es una cultura se?alada por la tecnolog?a, en particular aquella de las comunicaciones y la telem?tica[13].

Las mutaciones, que resultan del desarrollo tecnol?gico[14], act?an sobre la persona, sobre todas las personas, sobre las instituciones, sobre los dinamismos de di?logo, sobre la configuraci?n de las familias y las comunidades, sobre la forma de la educaci?n, cambiando el modo de pensar, de sentir, de ver y de interaccionar con la realidad, con los otros y con Dios[15]. El cambio espacio-temporal se presenta como una nueva revoluci?n copernicana. Entonces el problema consiste en el descubrir hasta que punto, en cierto sentido, el hombre y su comunidad han cambiado y, por tanto, cada una de las disciplinas que quieren tratar estos argumentos - comprendida la teolog?a - deben tener una adaequatio a la nueva realidad del hombre para permitirle continuar a transmitir (tradere) la verdad del hombre y el Mensaje del Evangelio[16].

Aunque sea muy importante y necesario, es evidente que no basta un an?lisis del empleo que la Iglesia hace de los medios y no es tampoco suficiente una hermen?utica de los medios de comunicaci?n y sus lenguajes. Incluso el estudio de la pastoral de los medios de comunicaci?n y sus operadores por s? solo no basta. Los Obispos reunidos en Monterrey se interrogaron si no hab?a llegado el momento de ir del fen?meno al fundamento, buscando las ra?ces de todas las actividades en el ?mbito de la comunicaci?n en el manantial teol?gico.

La Iglesia no puede dejar de interrogarse sobre la nueva cultura en manera profunda porque la creciente importancia de los medios de comunicaci?n en el mundo tiene una fuerte incidencia sobre la cultura, a todos los niveles. ?sto es de gran inter?s para la Iglesia porque toca, de modo profundo, su misma naturaleza y misi?n, que es tambi?n aquella de comunicar[17]. Adem?s, la creciente importancia de la comunicaci?n tambi?n lleva a una creciente preocupaci?n pastoral sobre la evangelizaci?n, la inculturaci?n y la misma comunicaci?n dentro de la Iglesia[18].

2- La Iglesia y la "era digital"
"El problema no est? en el hecho que la Iglesia comunica. Comunicar para la Iglesia no es un optional, es su misi?n misma. M?s bien, desde el punto de vista teol?gico, la Iglesia nace y vive gracias a Dios que se ha comunicado en Cristo. Ha sido querida por Cristo como sacramento de comuni?n de los hombres con Dios y entre ellos. Su misi?n esencial es, pues, comunicar el anuncio" [19].

a) Los cambios culturales y la "inculturaci?n" de la fe

"Cuando los Padres del Concilio (nos dec?a Juan Pablo II en el Mensaje para la XXIV Jornada Mundial de las comunicaciones Sociales, del 1990) estaban dirigiendo su mirada hacia el futuro e intentaban discernir el contexto en el que la Iglesia estar?a llamada a llevar a cabo su misi?n, pudieron ver claramente que el progreso y la tecnolog?a ya estaban ?transformando la faz de la tierra? e incluso que ya se estaba llegando a la conquista del espacio (cf. Gaudium et spes, 5). Reconocieron, especialmente, que los desarrollos en la tecnolog?a de las comunicaciones, con toda probabilidad, iban a provocar reacciones en cadena de consecuencias imprevisibles"[20].

De ello se deriva una consecuente y necesaria "inculturaci?n", con la precisi?n de encontrarnos con una "nueva cultura", que no tiene fronteras, ni razas y que "no tiene espacio" y "no tiene tiempo". Porque "La misi?n de la Iglesia no consiste en impedir la transformaci?n de la cultura, sino m?s bien asegurar la transmisi?n de la fe en Cristo, en el coraz?n mismo de unas culturas en pleno proceso de cambio[21].

El paso cultural, la inculturaci?n necesaria, est? caracterizada no s?lo por la utilizaci?n en diversos espacios y niveles de los medios de comunicaci?n, sino por un pensamiento y una actividad intr?nsecamente marcados por la comunicaci?n, que incorpora los medios telem?ticos.

Si miramos las nuevas generaciones podemos verificar que para ellas, los "media" se esconden, son transparentes, se diluyen en su realidad medi?tica[22], pero han dejado su impronta en la l?gica, no s?lo de su utilizaci?n sino en la estructura del pensamiento y en la din?mica comunicacional misma. Por ello, cuando un joven usa un medio telem?tico no est? frente a un mero instrumento, como podr?amos entenderlo y usarlo nosotros, que pertenecemos a otras generaciones, para los cuales la computadora e Internet son elementos ?tiles para redactar mejor nuestros documentos y enviarlos a todas partes; tampoco se les presenta un problema metaf?sico, moral y existencial, como a nosotros, que nos planteamos miles preguntas, tales como: "?son buenos, son malos?", o "?debemos tener nuestros propios medios o usar los ya existentes?".

Para las nuevas generaciones la telem?tica, que hace realidad la era comunicacional, la era digital, existe y se usa, como para nosotros existe y se usa el tren, el auto o el avi?n y, con un ejemplo m?s claro para nuestra comprensi?n, la luz el?ctrica. ?Qui?n se pregunta si existe o no, si es buena o no? Nadie... simplemente existe y se usa. ?Esto quiere decir que no hay problemas culturales, existenciales, morales? No, ?y vaya si los hay!, basta pensar en toda la problem?tica de la contaminaci?n ambiental para comprender la magnitud de los problemas relacionados con la electricidad, que deben ser comprendidos, analizados, estudiados a fin de aplicar medidas de soluci?n. Pero no por esto, a priori, la luz el?ctrica es condenada o despreciada; a nadie se le ocurrir?a prescindir de todo lo que funciona con electricidad a causa de los problemas con ella relacionados, sino que, partiendo de la realidad de su existencia y teniendo en cuenta sus bondades, hace falta conocer el fen?meno y regularlo desde su propia realidad intr?nseca.

Todos quedamos asombrados de los fen?menos como You-Tube, Wikipedia, Google, pero esto no es s?lo un fen?meno de "medios", ni tampoco una realidad de "contenidos", como est?bamos acostumbrados a analizar hasta este momento. Medios y contenidos se funden en una realidad ?nica, y as? es vivida y utilizada por las nuevas generaciones. Para ellas no hay un planteamiento dual?stico, ni hay un claro limite entre una cosa y la otra, sino que el contenido ya viene elaborado con la l?gica y el lenguaje del medio que se usa. Esto plantea un desaf?o que no puede solamente ser analizado en sus aspectos negativos, sino que debe ser visto y aprovechado en sus aspectos positivos, completando sus carencias y corrigiendo sus errores.

Los medios son el "ambiente" en el cual el hombre de hoy se mueve, y en el cual el hombre del ma?ana se mover? de una manera mucho m?s profunda. Los medios son la ventana a trav?s de la cual se mira el mundo y proporcionan la hermen?utica con la cual "interpreta" su ser y su vivir. Basta pensar en los j?venes de hoy para los cuales, por ejemplo, la realidad de la amistad, que implica compartir tiempo, ideas, sentimientos, intereses, se ampl?a, sin conflictos internos, a toda la "realidad virtual". Ellos por medio de los canales de comunicaci?n hacen de todo el mundo la propia realidad donde se mueven, de la cual toman los valores y en la cual tambi?n dejan su propia impronta.

Por ello, el Pontificio Consejo para la Cultura afirma: "los medios de comunicaci?n social desempe?an en la cultura actual un papel fundamental. La imagen, la palabra, los gestos, la presencia son elementos que no se pueden descuidar en un proceso de evangelizaci?n que se inserta en la cultura de las comunidades y de los pueblos, aun cuando se haya de estar atento a no privilegiar la imagen en detrimento de la realidad y del contenido objetivo de la fe. Los enormes cambios que los medios de comunicaci?n social operan en la vida de las personas, reclaman un compromiso pastoral adaptado..."[23]

b) Una "nueva cultura" a Evangelizar
Se debe partir de un presupuesto que es m?s que es evidente: la cultura actual est? intr?nsecamente marcada por los medios de comunicaci?n social, que, superando un primer nivel de una "era tecnol?gica", llegan hoy a estructurar, desde la ra?z, una era comunicacional, es decir, que la tecnolog?a no se presenta como un mero instrumento para ayudarnos a realizar las cosas, la tecnolog?a se ha incorporado y ha desarrollado una nueva manera de vivir y de relacionarnos.

Es fuerte, al respecto, la afirmaci?n que hace Juan Pablo II en la Redemptoris Missio: "El primer are?pago del tiempo moderno es el mundo de la comunicaci?n, que est? unificando a la humanidad y transform?ndola -como suele decirse- en una "aldea global". Los medios de comunicaci?n social han alcanzado tal importancia, que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientaci?n e inspiraci?n para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Las nuevas generaciones, sobre todo, crecen en un mundo condicionado por estos medios. [...] Nuestro trabajo en ellos, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio del Evangelio. Se trata de un hecho m?s profundo, porque la evangelizaci?n misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo. No basta, pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta "nueva cultura" creada por la comunicaci?n moderna. Es un problema complejo, ya que esta cultura nace, aun antes que de los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar con nuevos lenguajes, nuevas t?cnicas, nuevos comportamientos psicol?gicos"[24].

Por su parte, y siempre con una mirada cr?tica sobre como la sociedad medi?tica actual crea nuevos espacios, Kevin Kelly (editor de la revista Wired magazine) afirm?: "En pasado fue muy f?cil ignorar la tecnolog?a porque no penetr? en los espacios de nuestra vida a los que siempre estamos realmente obligados: nuestra red de amistades, el escribir, el pintar, el cultivar el arte y la cultura, las relaciones, la identidad, las asociaciones c?vicas, la naturaleza del trabajo, la adquisici?n de bienestar, el poder. Pero hoy la constante aplicaci?n de la tecnolog?a en la red de las comunicaciones y los transportes tiene completamente sumergidas estas ?reas sociales.

Nuestro espacio social ha sido invadido por el tel?grafo, el fon?grafo, el tel?fono, la fotograf?a, la televisi?n, el avi?n y el autom?vil; luego el ordenador, Internet, y ahora la red. Ya la tecnolog?a es no exterior, ajena, perif?rica; hoy est? al centro de nuestra vida"[25].

Este cambio tecnol?gico y, sobre todo, comunicativo indica un verdadero vuelco en muchas ?reas de la vida humana: sociales, econ?micas, cient?ficas, culturales, que ha producido un cambio esencial en los goznes mismos de la sociedad, en particular en los relacionales[26].

Esto comporta a nivel social una consiguiente nueva marginaci?n, nuevas capas sociales, se habla de "info-pobres" y "info-ricos", nuevas configuraciones y "mapas" de las relaciones: el digital divide o brecha digital[27].

Publicado por mario.web @ 16:34
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