S?bado, 21 de mayo de 2011

Nadie lo dice pero algunos lo piensan: la eutanasia como soluci?n a la crisis del sistema del bienestar; m?s que nunca hay que abordar la muerte asistida desde una perspectiva ?tica


Las razones a favor y en contra para legalizar la eutanasia llevan tiempo encima de la mesa de los partidos pol?ticos y de la sociedad en general. La cultura del relativismo y la pol?tica socialista que bebe de las ra?ces de lo ?progre? ha provocado la aprobaci?n de la ley m?s permisiva de aborto en Europa. Cabe preguntarse si el siguiente paso de un Gobierno anti vida como el que gobierna Espa?a no se plantear?, ahora, iniciar los tr?mites para legalizar la pr?ctica de la eutanasia. Una cosa hay que tener en cuenta, los ?ltimos datos econ?micos no son nada halag?e?os para Espa?a y supondr?a una cortina de humo excelente para tapar los desmanes del pa?s ahora que el aborto parece que ya ha ardido todo lo que pod?a arder.

Normalmente se entiende por eutanasia la causaci?n de la muerte a un enfermo incurable o terminal con la finalidad de evitarle el sufrimiento, ya sea con su consentimiento real o presunto, ya con el de sus familiares. Obviamente la causaci?n de esa muerte por un tercero no es un acto m?dico como pueda ser una intervenci?n quir?rgica o la prescripci?n de un tratamiento.

Un repaso realista sobre la eutanasia

Hace diez a?os, el Tribunal Supremo de Estados Unidos (en aquellos momentos de mayor?a dem?crata) sintetiz? como nadie, en la sentencia del 26 de junio de 1997, los motivos de la oposici?n a esa ?ltima medida: la posibilidad de coacci?n de orden econ?mico o psicol?gico respecto de las personas con menos recursos, de los enfermos terminales o de las personas discapacitadas; o el cambio de rol del m?dico, que se convierte, de sanador de una persona, y con el consentimiento del enfermo, en determinados casos, en provocador de su muerte.

Como afirm? Johannes Rau, socialista y anterior presidente de la Rep?blica Federal Alemana, "cuando el seguir viviendo s?lo es una de dos opciones legales, todo aquel que imponga a otros la carga de su supervivencia estar? obligado a rendir cuentas, a justificarse. Aquello que parece consolidar la autodeterminaci?n del ser humano en verdad puede convertirle en objeto de coacci?n.?

Quiz? por eso la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprob? el 25 de junio de 1999 a instancias del diputado laborista McNamara, y mantiene desde entonces, una Recomendaci?n a los Estados miembros que incluye entre otras medidas respaldar la prohibici?n de poner fin a la vida intencionadamente de los enfermos terminales o las personas moribundas.

La Legislaci?n espa?ola, como la de la casi unanimidad de los pa?ses europeos tipifica penalmente la eutanasia, aunque de forma m?s ben?vola que el homicidio, de la siguiente forma:

Art?culo 143.

1. El que induzca al suicidio de otro ser? castigado con la pena de prisi?n de cuatro a ocho a?os.
2. Se impondr? la pena de prisi?n de dos a cinco a?os al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.
3. Ser? castigado con la pena de prisi?n de seis a diez a?os si la cooperaci?n llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petici?n expresa, seria e inequ?voca de ?ste, en el caso de que la v?ctima sufriera una enfermedad grave que conducir?a necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y dif?ciles de soportar, ser? castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las se?aladas en los n?meros 2 y 3 de este art?culo.?

Este art?culo se aprob? por la pr?ctica totalidad de las Cortes Generales, en 1995, con un gobierno socialista.

Diez argumentos para repensar la eutanasia

1.-
La regulaci?n y admisi?n de la eutanasia voluntaria arrastra en la pr?ctica a la muerte a otras personas que ni conoc?an ni consent?an en su aplicaci?n. Este hecho queda demostrado si se observan lasconsecuencias de la hist?rica admisi?n de la eutanasia en Holanda. En septiembre de 1991 se hicieron p?blicos los resultados del primer informe oficial sobre la pr?ctica de la eutanasia en Holanda, pa?s en el que durante a?os se hab?a venido realizando ampar?ndose en determinados criterios aprobados por los tribunales. Se trata del conocido popularmente como ?Informe Remmelink?, por haber sido avalado por J. Remmelink, Fiscal General de los Pa?ses Bajos.

El citado informe pon?a de manifiesto que durante 1990, 1040 pacientes murieron por eutanasia involuntaria, esto es fueron privadas de su vida por los m?dicos sin su conocimiento o consentimiento. De estos pacientes un 14% eran plenamente capaces, un 72% nunca hab?an dado indicaci?n alguna de que quer?an que se pusiera fin a su vida, y en un 8% de los casos los doctores practicaron la eutanasia involuntaria a pesar de que cre?an que otras opciones alternativas eran todav?a posibles. A estos 1040 casos hab?a que a?adir 4941 pacientes m?s a los que sin su consentimiento se les subministr? sobredosis de sedantes con el de privarles de su vida. En el 45% de estos supuestos los familiares no supieron que sus seres queridos hab?an sido privados de su vida de forma deliberada.

Desde una perspectiva ultraliberal y ultraindividualista se puede defender la legalizaci?n de la eutanasia aunque, como ha demostrado el caso holand?s, el precio de cada eutanasia realmente voluntaria ha costado la realizaci?n de un buen pu?ado de eutanasias no consentidas e involuntarias.

2.- El desarrollo del tratamiento del dolor y de los cuidados paliativos debe promover y garantizar en lo posible la muerte sin dolor. No cabe establecer como principio que una vida con dolor (f?sico o ps?quico) no merece vivirse y no debe ser protegida como otras vidas. La concepci?n gradualista de la dignidad de la vida humana acaba generando la desprotecci?n jur?dica y social de la vida de los m?s d?biles y desamparados.

3.- Puede representar el camino para que los estados se liberen de la carga econ?mica que significan los ancianos. Si se toma en el sentido de sin?nimo de eutanasia, constituye un grave ataque a la protecci?n de la vida humana, y una via abierta para que los estados europeos del bienestar encuentren instrumentos de presi?n para aligerar la carga econ?mica de los ancianos. Desde un punto de vista ontol?gico una muerte digna es el acto que culmina una vida realizada.

4.- El dolor y la muerte son parte de la vida humana. La muerte es necesaria para facilitar la sucesi?n de generaciones y por ello la evoluci?n. Un universo sin muerte ,hubiera estado condenado al estadio de la vida primordial. El dolor es ante todo un mecanismo de protecci?n. A lo largo de la vida nos avisa y en este sentido protege Este dolor es necesario porque sin esta capacidad sensitiva el ser humano estar?a mucho mas expuesto. El dolor no es que sea positivo, sino que es necesario. Existen otros estadios del dolor, en los cuales su papel ya no es el de alertar, y que puede llegar a degradar la vida de quien lo sufre. Estos deben centrar la atenci?n, as? ha sido a lo largo de la historia, para paliarlos o resolverlos.

La preparaci?n del ser humano para el dolor es un proceso que contribuye a la realizaci?n del ser humano si se mantiene dentro de un cierto umbral, que puede crecer con la preparaci?n. Es el caso de los atletas de determinados deportes como el Rugby, el alpinismo, los deportes de contacto, etc?tera. El aguante ante el dolor es una dimensi?n de la capacidad humana para hacer frente a la adversidad y forma parte de su capacidad de resilencia que puede mejorarse y educarse.

M?s que el dolor resulta mas completo referirse al sufrimiento que no tiene por qu? tener una causa f?sica. Cuando se instruy? el proceso penal contra el ?doctor Muerte?, qued? establecido que la gran mayor?a de casos no eran enfermos terminales quienes hab?an sufrido la eutanasia, sino enfermos que estaban solos por distintas razones. El enfoque de una sociedad compasiva, es decir, con capacidad para ?sufrir con? (que es el sentido del t?rmino) ha de dar respuesta no s?lo al dolor -que es una parte de la cuesti?n- sino a la cuesti?n global, el sufrimiento

5.- El sentido de la investigaci?n cient?fica para paliar el dolor y buscar curas a las enfermedades. Est? en la naturaleza humana no ser inmortal. Y quien pretenda acabar de forma absoluta con el dolor no lo lograr? tampoco. ?C?mo se recuperan unos padres de la muerte por enfermedad o accidente de un hijo?. Esa situaci?n coexiste con el deber de investigar y tratar las enfermedades y el dolor. La muerte, el mal, el dolor, nos acompa?aran siempre, y el reto humano es doble: enfrentarse a ellas para reducirlas, y afrontarlas con dignidad. En cualquier caso existen serias dudas de que una ?inmortalidad indolora? sea realmente humana. (Lean, si no lo han hecho ya, la famosa novela Farenheit 451).

6.- La eutanasia no es una herramienta de humanizaci?n de la muerte del enfermo terminal. De acuerdo con la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en su recomendaci?n 1418 del 25 de junio de 1999 sobre ?Protecci?n de los enfermos en la etapa final de su vida?, la humanizaci?n de la muerte o respeto y protecci?n de la dignidad de los enfermos terminales o moribundos se garantiza:

A) Afirmando y protegiendo el derecho de los enfermos terminales o moribundos a los cuidados paliativos integrales.
B) Protegiendo el derecho de las personas en fase terminal o moribundas a la autodeterminaci?n.
C) Respaldando la prohibici?n de poner fin a la vida intencionadamente de los enfermos terminales o de las personas moribundas.?

7.- El derecho a la muerte no es un derecho constitucional, en cambio el de la vida, s?. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso Pretty ha afirmado que el derecho a la vida no incluye el derecho a procurarse la muerte, ya sea de manos de un tercero o con asistencia de las autoridades p?blicas.

Es preciso recordar que el suicidio no est? penado y que un suicida frustrado no tiene ninguna responsabilidad legal. Desde este punto de vista podr?amos decir que poner fin voluntariamente a la propia vida est? permitido. Otra cuesti?n es que est? permitido o no poner fina a la vida de otro contando con su voluntad o la de sus familiares.

8.- El tratamiento del dolor o los cuidados paliativos no son la alternativa a la eutanasia sino un derecho de todo paciente. Este paciente puede ser o no terminal y puede tener o no una enfermedad incurable. Lo que est? demostrado es que a m?s desarrollo y admisi?n de la eutanasia, se da un menor desarrollo de los cuidados paliativos.

9.- La sociedad se deja conmover por episodios como el del se?or Ram?n Sanpedro, pero estas situaciones se producen en uno n?mero muy reducido. Sin embargo, la misma sociedad tambi?n se conmueve por hechos como los del Hospital de Legan?s o los de los ??ngeles] de la Muerte?, en los que determinados profesionales sanitarios se consideran con derecho a decidir qu? enfermo ha de vivir o morir y en qu? momento.

10.- Influye mucho en el Gobierno darse cuenta de que estamos a una sociedad muy envejecida. Como demuestran las encuestas del CISS la aceptaci?n de la eutanasia por los ciudadanos cae en picado a partir de los 60 a?os, es decir, a partir del momento en que se divisan como posibles ?beneficiarios? de la misma. La eutanasia, seg?n las encuestas lo constatan, est? defendida m?s por los m?s j?venes, ?sta tendencia encubre un conflicto que crecer? en la medida en que se haga m?s dif?cil el estado del bienestar. El discurso sobre la eutanasia prepara la mentalidad para criminalizar a los ancianos enfermos cr?nicos y dependientes por su existencia.

Fuente: ForumLibertas


Publicado por mario.web @ 19:25
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