S?bado, 21 de mayo de 2011

Jesucristo portador del Agua de la Vida, Tema 3
Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relaci?n con Dios que se va haciendo cada vez m?s profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina tambi?n la relaci?n con nuestros hermanos
Autor: CAtholic.net | Fuente: vatican.va
Tema 3:

LA NUEVA ERA Y LA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA




3.1. La Nueva Era como espiritualidad

Los promotores de la Nueva Era la definen como una ? nueva espiritualidad ?. Parece ir?nico llamarla ? nueva ? cuando tantas ideas est?n tomadas de las religiones y culturas antiguas. Lo realmente nuevo en la Nueva Era es la b?squeda consciente de una alternativa a la cultura occidental y a sus ra?ces religiosas judeocristianas. ? Espiritualidad ?, en este sentido, indica la experiencia interior de armon?a y unidad con la totalidad de la realidad, que sana los sentimientos de imperfecci?n y finitud de toda persona humana. Las personas descubren su profunda conexi?n con la fuerza o energ?a universal sagrada que constituye el n?cleo de toda vida. Cuando han llevado a cabo este descubrimiento, pueden emprender el camino hacia la perfecci?n que les permitir? ordenar sus vidas y su relaci?n con el mundo, y ocupar su propio puesto en el proceso universal del devenir y en la Nueva G?nesis de un mundo en constante evoluci?n. El resultado es una m?stica c?smica (51) basada en la toma de conciencia de un universo rebosante de energ?as din?micas. As?, la energ?a c?smica, la vibraci?n, la luz, dios, el amor -incluso el Ser supremo- todo se refiere a la misma y ?nica realidad, la fuente primaria presente en todo ser.

Esta espiritualidad consta de dos elementos distintos: uno metaf?sico, otro psicol?gico. El componente metaf?sico procede de las ra?ces esot?ricas y teos?ficas de la Nueva Era y es b?sicamente una forma nueva de gnosis. El acceso a lo divino se produce por medio del conocimiento de los misterios escondidos, en la b?squeda individual de ? lo real que hay detr?s de lo que es s?lo aparente, el origen m?s all? del tiempo, lo trascendente m?s all? de lo meramente fugaz, la tradici?n primordial detr?s de la tradici?n meramente ef?mera, lo otro detr?s del yo, la divinidad c?smica detr?s del individuo encarnado ?. La espiritualidad esot?rica ? es una investigaci?n del Ser m?s all? de la separaci?n de los seres, una especie de nostalgia de la unidad perdida ?.(52)

? Puede verse aqu? la matriz gn?stica de la espiritualidad esot?rica. ?sta es palpable cuando los hijos de Acuario buscan la Unidad Transcendente de las religiones. Tienden a escoger de las religiones hist?ricas s?lo el n?cleo esot?rico, del cual pretenden ser guardianes. En cierto modo niegan la historia y no aceptan que la espiritualidad pueda tener sus ra?ces en el tiempo o en ninguna instituci?n. Jes?s de Nazaret no es Dios, sino una de las muchas manifestaciones del Cristo c?smico y universal ?. (53)

El componente psicol?gico de este tipo de espiritualidad procede del encuentro entre la cultura esot?rica y la psicolog?a (cf. 2.3.2). La Nueva Era se convierte as? en una experiencia de trasformaci?n psico-espiritual personal, que se contempla como algo an?logo a la experiencia religiosa, despu?s de una crisis personal o una larga b?squeda espiritual. Para otros procede del uso de la meditaci?n o de alg?n tipo de terapia, o de experiencias paranormales que alteran los estados de conciencia y proporcionan una penetraci?n en la unidad de la realidad. (54)



3.2. ?Narcisismo espiritual?

Diversos autores ven la espiritualidad de la Nueva Era como una especie de narcisismo espiritual o pseudo-misticismo. Es interesante notar que esta cr?tica ha sido formulada incluso por David Spangler, un importante exponente de la Nueva Era, que en sus ?ltimas obras se distanci? de los aspectos m?s esot?ricos de esta corriente de pensamiento.

Spangler escribi? que en las formas m?s populares de la Nueva Era ? los individuos y los grupos viven sus propias fantas?as de aventura y poder, generalmente de forma ocultista o milenarista... La caracter?stica principal de este nivel es la adhesi?n a un mundo privado de satisfacci?n del ego y el consecuente alejamiento (aunque no siempre sea evidente) del mundo. En este nivel, la Nueva Era se ha visto poblada por seres extra?os y ex?ticos, maestros, adeptos, extraterrestres. Es un lugar de poderes ps?quicos y misterios ocultos, de conspiraciones y ense?anzas escondidas ?. (55)

En una obra posterior, David Spangler enumera lo que considera elementos negativos o ? sombras ? de la Nueva Era: ? alienaci?n del pasado en nombre del futuro; adhesi?n a la novedad por la novedad...; indiscriminaci?n y falta de discernimiento en nombre de la totalidad y de la comuni?n, de donde la incapacidad para entender o respetar el papel de los l?mites...; confusi?n de los fen?menos ps?quicos con la sabidur?a, de la ?canalizaci?n? (cfr. Glosario) con la espiritualidad, de la perspectiva de la Nueva Era con la verdad ?ltima ?. (56) Pero, al cabo, Spangler est? convencido de que el narcisismo ego?sta e irracional se limita solamente a unos pocos miembros. Los aspectos positivos que subraya son la funci?n de la Nueva Era como imagen del cambio y como encarnaci?n de lo sagrado, movimiento en el que la mayor?a de las personas son ? grandes buscadores de la verdad ?, que trabajan en beneficio de la vida y del crecimiento interior.

David Toolan, un jesuita americano que pas? varios a?os en el ambiente de la Nueva Era, analiza el aspecto comercial de muchos productos y terapias que llevan la etiqueta Nueva Era (New Age). Observa que los seguidores de la Nueva Era han descubierto la vida interior y se sienten fascinados por la perspectiva de ser responsables del mundo, pero que tambi?n se dejan vencer f?cilmente por una tendencia al individualismo y a enfocarlo todo como objeto de consumo. En este sentido, aunque no sea cristiana, la espiritualidad de la Nueva Era tampoco es budista, por cuanto no implica la negaci?n de s? mismo. El sue?o de una uni?n m?stica parece conducir, en la pr?ctica, a una uni?n meramente virtual que, al cabo, deja a las personas a?n m?s solas e insatisfechas.



3.3. El Cristo c?smico

En los d?as primeros del cristianismo, los creyentes en Jesucristo se vieron forzados a hacer frente a las religiones gn?sticas. No las ignoraron, sino que aceptaron el reto positivamente y aplicaron a Cristo mismo los t?rminos utilizados para con las divinidades c?smicas. El ejemplo m?s claro es el famoso himno a Cristo en la carta de san Pablo a los cristianos de Colosas:

? ?l [Cristo] es imagen de Dios invisible, primog?nito de toda criatura;
porque por medio de ?l fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por ?l y para ?l.
?l es anterior a todo, y todo se mantiene en ?l.
?l es tambi?n cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
?l es el principio, el primog?nito de entre los muertos,
y as? es el primero en todo.
Porque en ?l quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por ?l quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz ? (Col 1, 15-20).

Aquellos primeros cristianos no esperaban la llegada de ninguna edad nueva c?smica. Lo que celebraban con este himno era que la Plenitud de todas las cosas hab?a comenzado en Cristo. ? En realidad el tiempo se ha cumplido por el hecho mismo de que Dios, con la encarnaci?n, se ha introducido en la historia del hombre. La eternidad ha entrado en el tiempo: ?qu? ? cumplimiento ? es mayor que ?ste? ?Qu? otro ? cumplimiento ? ser?a posible? ?. (57) La creencia gn?stica en fuerzas c?smicas y en una especie de oscuro destino elimina la posibilidad de una relaci?n con el Dios personal revelado en Cristo. Para los cristianos, el verdadero Cristo c?smico es el que est? presente activamente en los diversos miembros de su cuerpo, que es la Iglesia. No dirigen su mirada a fuerzas c?smicas impersonales, sino al amor afectuoso de un Dios personal. Para ellos el bio-centrismo c?smico tiene que ser transferido a un conjunto de relaciones sociales (en la Iglesia). Y no se encierran en un esquema c?clico de acontecimientos c?smicos, sino que se centran en el Jes?s hist?rico, especialmente en su crucifixi?n y en su resurrecci?n. En la Carta a los Colosenses y en el Nuevo Testamento hallamos una doctrina de Dios distinta de la que est? impl?cita en el pensamiento de la Nueva Era: la concepci?n cristiana de Dios es la de una Trinidad de Personas que ha creado la raza humana deseando compartir la comuni?n de la vida trinitaria con las personas creadas. Entendido adecuadamente, esto significa que la aut?ntica espiritualidad no consiste tanto en nuestra b?squeda de Dios, sino en que Dios nos busca a nosotros.

En los c?rculos de la Nueva Era se ha hecho popular otra visi?n, completamente distinta, del significado c?smico de Cristo. ? El Cristo C?smico es el modelo divino que se conecta en la persona de Jesucristo (pero no se limita en modo alguno a tal persona). El modelo divino de conectividad se hizo carne y acamp? entre nosotros (Jn 1, 14)... El Cristo C?smico es el gu?a de un nuevo ?xodo de la servidumbre y de las ideas pesimistas de un universo mecanicista, newtoniano, lleno de competitividad, ganadores y perdedores, dualismos, antropocentrismo, y del aburrimiento que sobreviene cuando nuestro maravilloso universo se describe como una m?quina privada de misterio y misticismo. El Cristo C?smico es local e hist?rico, indudablemente ?ntimo a la historia humana. El Cristo C?smico podr?a vivir en la casa de al lado o incluso en el interior m?s profundo y aut?ntico del propio yo ?. (58) Aunque posiblemente no todos los que est?n relacionados con la Nueva Era est?n de acuerdo con esta afirmaci?n, sin embargo da en el clavo y muestra con absoluta claridad d?nde estriban las diferencias entre estas dos visiones de Cristo. Para la Nueva Era, el Cristo C?smico aparece como un modelo que puede repetirse en muchas personas, lugares o ?pocas. Es el portador de un enorme cambio de paradigma. Es, en definitiva, un potencial dentro de nosotros.

Seg?n la doctrina cristiana, Jesucristo no es un simple modelo. Es una persona divina cuya figura humano-divina revela el misterio del amor del Padre hacia cada persona a lo largo de la historia (Jn 3, 16). Vive en nosotros porque comparte su vida con nosotros, pero ?sta ni se nos impone ni es autom?tica. Todos los seres humanos est?n invitados a compartir su vida, a vivir ? en Cristo ?.



3.4. M?stica cristiana y m?stica Nueva Era

Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relaci?n con Dios que se va haciendo cada vez m?s profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina tambi?n la relaci?n con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armon?a y fusi?n con el Todo. As?, ? m?stica ? no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre s? mismo, un sentimiento exaltante de estar en comuni?n con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran oc?ano del Ser. (59)

Esta distinci?n fundamental es evidente en todos los niveles de comparaci?n entre la m?stica cristiana y la m?stica de la Nueva Era. El m?todo de purificaci?n de la Nueva Era se basa en la conciencia del malestar o de la alienaci?n, que ha de ser vencido mediante la inmersi?n en el Todo. Para convertirse, una persona necesita hacer uso de t?cnicas que conducen a la experiencia de la iluminaci?n. Esto transforma la conciencia de la persona y la abre al contacto con la divinidad, que se entiende como la esencia m?s profunda de la realidad.

Las t?cnicas y m?todos que se ofrecen en este sistema religioso inmanentista, que carece del concepto de Dios como persona, proceden ? desde abajo ?. Aunque implican un descenso hasta las profundidades del propio coraz?n o de la propia alma, constituyen una empresa esencialmente humana por parte de la persona que busca elevarse hasta la divinidad mediante sus esfuerzos. Con frecuencia es un ? ascenso ? del nivel de conciencia hasta lo que se entiende como una percepci?n liberadora del ? dios interior ?. No todos tienen acceso a tales t?cnicas, cuyos beneficios quedan restringidos a una ? aristocracia ? espiritual privilegiada.

Por el contrario, el elemento esencial de la fe cristiana es que Dios se abaja hacia sus criaturas, particularmente a los m?s humildes, a los m?s d?biles y menos agraciados seg?n los criterios del ? mundo ?. Hay algunas t?cnicas espirituales que conviene aprender, pero Dios es capaz de soslayarlas e incluso de prescindir de ellas. Para un cristiano ? su modo de acercarse a Dios no se fundamenta en una t?cnica, en el sentido estricto de la palabra. Eso ir?a en contra del esp?ritu de infancia exigido por el Evangelio. La aut?ntica m?stica cristiana nada tiene que ver con la t?cnica: es siempre un don de Dios, cuyo beneficiario se siente indigno ?. (60)

Para los cristianos, la conversi?n consiste en volverse al Padre, por medio del Hijo, d?ciles al poder del Esp?ritu Santo. Cuanto m?s se avanza en la relaci?n con Dios -que es siempre y en todos los casos un don gratuito-, m?s aguda es la necesidad de convertirse del pecado, de la miop?a espiritual y de la autocomplacencia, cosas todas que impiden un abandono confiado de s? en Dios y una apertura a los dem?s.

Todas las t?cnicas de meditaci?n necesitan purificarse de la presunci?n y de la ostentaci?n. La oraci?n cristiana no es un ejercicio de contemplaci?n de s? mismo, quietud y vaciamiento de s?, sino un di?logo de amor, que ? implica una actitud de conversi?n, un ?xodo del yo del hombre hacia el T? de Dios ?. (61) Conduce a un sometimiento cada vez m?s completo a la voluntad de Dios, mediante el cual se nos invita a una solidaridad profunda y aut?ntica con nuestros hermanos y hermanas. (62)



3.5. El ? dios interior ? y la ? theosis ?

Este es un punto de contraste entre la Nueva Era y el cristianismo. En la literatura New Age abunda la convicci?n de que no existe un ser divino ? ah? afuera ? o que sea de alguna manera distinto del resto de la realidad. Desde Jung en adelante, ha habido toda una corriente que profesaba una creencia en ? el dios interior ?. Desde la perspectiva de la Nueva Era, nuestro problema consiste en la incapacidad de reconocer nuestra propia divinidad, una incapacidad que puede superarse con ayuda de un gu?a y usando toda una serie de t?cnicas para liberar nuestro potencial (divino) escondido. La idea fundamental es que ? Dios ? se encuentra en el fondo de nuestro interior. Somos dioses y descubrimos el poder ilimitado que hay dentro de nosotros despoj?ndonos de las capas de inautenticidad. (63) Cuanto m?s se reconoce este potencial, m?s se realiza. En este sentido la Nueva Era tiene su propia idea de la theosis: transformarnos en dioses o, m?s exactamente, reconocer y aceptar que somos divinos. Algunos dicen que estamos viviendo en ? una ?poca en que nuestra comprensi?n de Dios tiene que ser interiorizada: de un Dios omnipotente y externo a un Dios, fuerza din?mica y creativa que se halla en el centro mismo de todo ser: Dios como Esp?ritu.(64)

En el Prefacio al Libro V de Adversus Haereses, san Ireneo se refiere a ? Jesucristo, que, por medio de su amor trascendente, se convirti? en lo que somos, para poder llevarnos a ser lo que ?l mismo es ?. Aqu? la theosis, el modo cristiano de entender la divinizaci?n, no se realiza solamente en virtud de nuestros esfuerzos, sino con el auxilio de la gracia de Dios, que act?a en y por medio de nosotros. Naturalmente, esto implica una conciencia inicial de nuestra imperfecci?n, incluso de nuestra condici?n pecadora, todo lo contrario de la exaltaci?n del yo. Adem?s, se despliega como una introducci?n a la vida de la Trinidad, un caso perfecto de distinci?n en el coraz?n mismo de la unidad: sinergia y no fusi?n. Todo esto acontece como resultado de un encuentro personal, del ofrecimiento de un nuevo g?nero de vida. La vida en Cristo no es algo tan personal y privado que quede restringido al ?mbito de la conciencia. Ni es tampoco un nivel nuevo de conciencia. Implica una transformaci?n de nuestro cuerpo y nuestra alma mediante la participaci?n en la vida sacramental de la Iglesia.


Notas

(50) Las limitaciones de estas t?cnicas que, sin embargo, no son oraci?n se discuten m?s adelante, ? 3.4. M?stica cristiana y m?stica Nueva Era.

(51) Cf. Carlo Maccari, ? La ?mistica cosmica? del New Age ? ,en Religioni e Sette nel Mondo 19962.

(52) Jean Vernette, ? L?avventura spirituale dei figli dell?Acquario ?, en Religioni e Sette nel Mondo 19962, p. 42s.

(53) J. Vernette, loc. cit.

(54) Cf. J. Gordon Melton, New Age Encyclopedia, Detroit (Gale Research) 1990, pp. xiii-xiv.

(55) David Spangler, The Rebirth of the Sacred, Londres (Gateway Books) 1984, p. 78s.

(56) David Spangler, The New Age, Issaquah (Morningtown Press) 1988, p. 13s.

(57) Juan PabloII, Carta apost?lica Tertio Millenio Adveniente (10 de noviembre de 1994), 9.

(58) Matthew Fox, The Coming of the Cosmic Christ. The Healing of Mother Earth and the Birth of a Global Renaissance, San Francisco (Harper & Row) 1988, p. 135.

(59) Cf. el documento publicado por el Comit? para la Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina Frente a una Nueva Era. Desaf?o a la pastoral en el horizonte de la Nueva Evangelizaci?n, 1993.

(60) Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Orationis Formas, 23.

(61) Ibid., 3. V?anse las secciones sobre la meditaci?n y la oraci?n contemplativa en Catecismo de la Fe Cristiana, 2705-2719.

(62) Cf. Orationis Formas, 13.

(63) Cf. Brendan Pelphrey, ?I said, You are Gods. Orthodox Christian Theosis and Deification in the New Religious Movements? en Spirituality East and West, Pascua 2000 (N. 13).

(64) Adrian Smith, God and the Aquarian Age. The new era of the Kingdom, Great Wakering (Mc Crimmons) 1990, p. 49.




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Jesucristo portador del agua de la vida (vatican.va)

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Publicado por mario.web @ 19:44
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