S?bado, 21 de mayo de 2011
Mar?a de Can?: De la alegr?a de las bodas al misterio del matrimonio
?
Vivir en el amor
Vivir en el amor
Hoy quiero hablar sobre "el amor". El amor de amistad, el amor de los novios, de los esposos. Quiero contemplar a Mar?a en Can? de Galilea, pero tambi?n a Mar?a de Jos?. ?Qu? ser?a de todos nosotros, si ahora nos arrancaran del coraz?n todos los sentimientos de amor? ?Si ante un amigo o amiga nos mostr?ramos insensibles? ?Si de repente ese enamoramiento que nos posee, desapareciera? ?Si ante pap? o mam?, si ante tu hijo o tu hija, no sintieras nada, absolutamente nada? ?Qu? ser?a de nosotros sin el amor?

Ya puedo tener todas las cosas del mundo. Si no tengo amor, no soy nada.

Hay gente, que renuncia al amor. Hay un suced?neo de amor, pero que lleva en s? mismo el veneno de lo destructivo. Se llama a veces "hacer el amor"; pero no implica vivir el amor, vivir en el amor; hace funcionar el cuerpo, pero no el alma. A la larga, lo que sienten es ese admirable mecanismo que el creador ha puesto en el mundo animal, pero no llegan a las experiencias m?s misteriosas de la vida: a vivir la experiencia de un solo coraz?n, una sola alma, una sola carne, todo en com?n.

Jes?s no fue enemigo del amor, ni del enamoramiento, ni del matrimonio. Tampoco Mar?a.

Hay una tradici?n, la del evangelio de Juan, seg?n la cual Jes?s tom? como escenario de su primera actuaci?n en p?blico una fiesta de bodas. Mar?a, la madre de Jes?s y sus parientes fueron a la boda con pleno derecho. Jes?s, sin embargo, llevaba ya una vida independiente. No estaba en casa con su madre. Hab?a escogido ya varios disc?pulos. Iba itinerante por Galilea. Pero le lleg? a ?l una invitaci?n para asistir a la boda y acept?. Durante la boda falt? el vino. Mar?a le pidi? a Jes?s que actuara. Aunque puso algunas reticencias, manifestando que se hab?a distanciado de su madre (?qu? hay entre tu y yo, mujer?), accedi? y concedi? a todos un excelente vino nuevo. La gente se preguntaba que "de d?nde ven?a". Los disc?pulos, Mar?a y los parientes de Jes?s comprendieron que ven?a de Dios. Contemplaron la gloria de Jes?s y todos juntos lo siguieron hacia Cafarnau.

Este hecho nos permite contemplar hoy a Mar?a desde otra perspectiva: desde la perspectiva del matrimonio.

Mar?a ten?a experiencia del matrimonio jud?o. Jos? le hab?a sido dado por esposo. Jos? era un hombre justo. Justo significa muchas cosas. Entre otras, que era el hombre justo para Mar?a, el hombre adecuado. Los dos fueron agraciados por diversas experiencias de Dios, que se traducen en apariciones de ?ngeles. Mar?a tuvo la experiencia de la Anunciaci?n. Jos? tuvo la experiencia del ?ngel del Se?or en sue?os. Mar?a dijo s? a la Palabra de Dios. Jos? dijo s? al ?ngel que en sue?os le pidi? que aceptase a Mar?a por esposa. Quien uni? a Mar?a y Jos? como esposo y esposa fueron los ?ngeles de Dios, o dicho m?s teol?gicamente: fue Dios quien los uni?. Y ellos se unieron en Dios, dici?ndose mutuamente que "s?". Jos? acept? a Mar?a como ella era. Jos? no puso reparos a la situaci?n en que estaba: ya embarazada, sin haber intervernido ?l. Este gran hombre crey? que lo que sucedia en su novia era obra de Dios.Y la respet? hasta el m?ximo.

Conviene evocar la historia de amor entre Mar?a y Jos?. Fueron dos personas extraordinarias, que reconocemos m?s por sus frutos que por conocimiento directo. La persona de Jes?s no es el resultado de un ambiente hogare?o complejo, problem?tico, desequilibrado. Todo lo contrario. Jes?s no tuvo una psicolog?a desequilibrada, ni afectada por problemas de relaci?n. Mar?a y Jos? lo iniciaron en la humanidad y le ofrecieron la iniciaci?n necesaria para ser un var?n de primera categor?a.

Cuando a Jes?s le preguntaron que si era l?cito el divorcio, Jes?s respondi? que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. O dicho de otra forma: que lo que Dios ha unido, que el hombre y la mujer lo cultiven para que d? fruto. Mar?a y Jos? fueron unidos por Dios. Dec?a san Agust?n: que las mejores amistades son aquellas que Dios aglutina. Dios sabe unir a las personas mejor que nadie. Dios hace surgir el fuego m?s apasionado que podemos imaginar entre las personas. Dios no es enemigo del amor, en ninguna de sus dimensiones: ni del amor de amistad, ni del amor de afecto, ni del amor f?sico, ni del amor de caridad. Dios es Amor en toda su cuadrafon?a. Cuando Dios concede amor, ese amor no pasa. S?lo es necesario que se cultive.

Si t? recibes una preciosa y valios?sima semilla, quien te la regala puede decirte: es una semilla capaz de fructificar en un precioso e impresionante ?rbol; pero la tienes que cuidar, que proteger, que atender constantemente. As? es el amor primero. Un amor lleno de energ?a, pero enormemente vulnerable. Quien lo cuida, descubre que tiene marca de eterno.

No hemos hecho justicia a Jos?. Hablamos s?lo de Mar?a, pero Jos? fue para ella un personaje esencial, un hombre con quien ella vivi?, con-vivi?, comparti? su vida, su espiritualidad, su misterio. Jos? fue la persona que crey? en Mar?a, por encima de toda sospecha. Fue el hombre que la defendi? hasta el l?mite. Fue quien asumi? a Jes?s como si fuera su hijo, y se convirti? para ?l en imagen viviente de Dios Padre. A veces, nosotros separamos en nuestra reflexi?n, en nuestra imaginaci?n art?stica, lo que Dios ha unido. Jos? perteneci? a Mar?a, Mar?a a Jos?. Los dos ten?an un solo coraz?n , una sola alma, todo en com?n.

En las bodas de Can?, parece ser que Mar?a ya estaba viuda. No se hace en ella menci?n de Jos?. ?No iba Mar?a a recordar a su esposo? ?No iban a ser cada uno de los momentos de aquella celebraci?n, momentos de nostalgia, de evocaci?n, de recuerdo de aquel hombre que tanto le hab?a dado a ella y a su peque?o Jes?s? ?Faltaba el vino! Siempre en una boda falta algo. Siempre en la relaci?n entre un hombre y una mujer hay alg?n miedo, alguna sombra, alg?n mal presentimiento. Tambi?n Mar?a recordaba que estuvo a un tris de perder a su Jos?. Por eso, ahora reconoce el poder?o prof?tico y mesi?nico de su hijo y le pide que act?e y solucione la falta de vino. Vino es un s?mbolo de alegr?a, de felicidad. M?s en el fondo, Mar?a quiere pedirle a Jes?s que act?e como amigo de los novios, que entre en relaci?n con ellos. Cuando Mar?a y Jos? realmente se encontraron y para siempre, fue cuando apareci? en medio de ellos Jes?s. Jes?s fue su mayor lazo de uni?n, la alegr?a de su amor. Lo que Dios hab?a unido, Jes?s lo hizo todav?a m?s fuerte e irrompible.

As? comienza Jes?s su ministerio prof?tico: bendiciendo el amor humano. Dando futuro al amor, que a veces dura tan poco. Diciendo que cada uni?n matrimonial es y debe ser una fiesta en la que Dios est? presente y bendice.

Pensad en vuestros amores. Quien ama, quien est? enamorado, ha recibido una llamarada de Dios-Amor. El amor es lo m?s sublime que un ser humano puede encerrar dentro de s?. Cuando amamos con todo nuestro ser, cuando una realidad hace brotar en nosotros ese vino del amor que embriaga, es Dios quien est? ah?.

Cuando te enamoras, en el fondo, est?s enamorado del infinito, de Dios. Quisieras todo, todo. Enamorarse es estado naciente. Es amanecer. ?Podr? llegar el amor hasta el mediod?a y hasta el atardecer? ?Podr? realizarse el sue?o de los enamorados, que se expresa en expresiones como "para siempre"? Algunas personas, m?s cautas, suelen decir, como lo m?ximo: Hasta que la muerte nos separe. Los disc?pulos de Jes?s deber?amos decir: Hasta que la muerte nos una definitivamente. Hasta siempre. Desde siempre.

No hay que llamar amor aquel sentimiento que no ha pasado las pruebas del aut?ntico amor.

Publicado por mario.web @ 19:49
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios