S?bado, 21 de mayo de 2011
Este tipo de insidias pretenden presentar actos que proceden de convicciones religiosas como desobediencias civiles, o como maniobras contra el poder establecido
?
VI. Relaciones de los santos con el poder p?blico
VI. Relaciones de los santos con el poder p?blico
Se ha intentado con frecuencia, a lo largo de la historia, vincular a algunos santos con ciertas maniobras pol?ticas a las que eran totalmente ajenos, para desprestigiarlos. La acusaci?n es tan antigua como la propia cristiandad y sus consecuencias se reflejan en el di?logo entre santo Tom?s Moro con Master Rich en la Torre de Londres, acerca de las competencias temporales y espirituales del Estado y de la Iglesia.

"-Master Moro, todo el mundo sabe que sois hombre discreto y sabio, y versado en las leyes del reino. Perdonadme, pues, la audacia de proponeros sin malicia alguna, Sir, una cuesti?n. Supongamos, Sir, que un Acta del Parlamento me hiciera rey. ?No me tendr?ais por tal, Master Moro?

-S?, Sir; lo har?a.

-Supongamos ahora que un Acta del Parlamento me hiciera Papa. ?No me tendr?ais por Papa, Master Moro?

-Para contestar a vuestro caso, Master Rich, os dir? que el Parlamento puede muy bien intervenir en el status de los pr?ncipes temporales. Y para contestar al segundo os pondr? yo este caso. Imaginad que el Parlamento diera una leyestableciendo que Dios no debe ser Dios. ?Dir?ais por ello, Master Rich, que Dios no ser?a Dios?" .

Este tipo de insidias recuerdan el ardid de Rich, y pretenden presentar actos que proceden de convicciones religiosas como desobediencias civiles, o como maniobras contra el poder establecido. En otros casos se presentan como injerencias de los hombres y mujeres de Dios en la pol?tica de un determinado gobernante.


Una carta al Duque

San Francisco de Sales tuvo que aclarar diversas maledicencias de este tipo, como consta en su Epistolario, del que entresacamos su carta al Duque de Saboya, Carlos Manuel:


Annecy, 12 de junio de 1611
Se?or:

Enterado de que se me acusa ante vuestra alteza de ciertas tortuosas negociaciones de Estado con los extranjeros, no salgo de mi asombro, porque no puedo comprender qu? apariencia de fundamento haya podido dar pie a semejante calumnia.

Si recientemente mi ministerio me ha obligado a trasladarme a Gex y permanecer en esa ciudad algunos d?as, no es menos cierto que lo mismo que en todas partes me abstuve de nada que fuese ajeno a mi profesi?n: predicar, argumentando puntos doctrinales, reconciliando iglesias, consagrando altares, administrando los sacramentos .


El purgatorio del Padre Claret

En ocasiones los gobernantes han acudido a los santos en petici?n de consejo. San Luis, Rey de Francia, sol?a charlar con santo Tom?s de Aquino acerca de los negocios graves desu gobierno "y cuando deb?a celebrar consejo, ten?a costumbre de informar la v?spera a fray Tom?s, rog?ndole se sirviese darle su parecer a primera hora del d?a siguiente. El Santo cumpl?a fiel y escrupulosamente esos encargos" .

No fue este el caso de san Antonio Mar?a Claret, designado confesor de la Reina Isabel II. Su funci?n era espec?ficamente espiritual y no interven?a en modo alguno en ninguna cuesti?n de gobierno de la Corte, que se debat?a con todos los conflictos propios del XIX espa?ol. El Santo no disimulaba su animadversi?n por el ambiente palatino; y aunque la familia real lo apreciaba, su estancia en Palacio fue, en sus propias palabras, un "purgatorio".

"Yo no s? -escribe en su Autobiograf?a- conformarme ni aquietarme en permanecer en Madrid. Conozco que no tengo genio de cortesano ni de palaciego; por esto, el tener que vivir en la Corte y estar continuamente en Palacio es para m? un continuo martirio". Escribe, cansado de intrigas palaciegas: "cuasi me habr?a alegrado de una revoluci?n para que me hubiesen echado".

La Corte no fue s?lo un purgatorio para ?l desde un punto de vista material, por las exigencias de car?cter social de su encargo, de alcance espec?ficamente pastoral; se convirti? en un verdadero purgatorio moral.

Empezaron a acusarle sin fundamento alguno de que se met?a en pol?tica, lo que era rigurosamente falso: "En materias de pol?tica -escrib?a en su Autobiograf?a- jam?s me he querido meter, ni antes que era mero sacerdote ni ahora tampoco, siendo as? que varias veces me han pinchado." Y reconoc?a que "mi inclinaci?n siempre me ha llamado a las misiones; sin embargo, para complacer a la Se?ora (la Reina) me he sujetado y me he hecho violencia a m? mismo".

Por este motivo tuvo que sufrir "toda clase de infamias, calumnias, dicterios y persecuciones hasta de muerte much?simas veces. He sido objeto de pasquines, caricaturas, fotograf?as rid?culas e infamatorias".

Sus enemigos escribieron dos libros con el mismo t?tulo que otros dos libros que hab?a publicado anteriormente -Ramillete y Llave de Oro- consign?ndolo falsamente como autor de los mismos, e incluyendo en sus p?ginas, para difamarle, figuras torpes y obscenas. Algunos procedimientos actuales en la red de internet son m?s antiguos de lo que parece.

Su comportamiento en la Corte, sus afanes exclusivamente espirituales, se malinterpretaban torcidamente por los adversarios de la Corona o por los que quer?an conseguir alg?n provecho personal; y se inventaban intereses partidarios o injerencias en asuntos temporales que nunca tuvo.

"Antes -escrib?a san Antonio Mar?a de s? mismo- era admirado, apreciado y aun alabado de todos, y en el d?a, a excepci?n de muy pocos, todos me odian y dicen que el P. Claret es el peor hombre que jam?s ha existido y que soy la causa de todos los males de Espa?a" .

Aunque est?n demasiado pr?ximas en el tiempo, no podemos olvidar las figuras de algunos eclesi?sticos contempor?neos como los Cardenales Wyszynsky, Tomasek, Mindszenty, y de tantos hombres de nuestro tiempo que han sido verdaderos gigantes de la fe, y han escrito una p?gina conmovedora de fidelidad a la Iglesia frente a la tiran?a de los reg?menes nazis y comunistas de la Europa del Este, en medio de la tribulaci?n y, con frecuencia, de la incomprensi?n de algunos cat?licos del mundo Occidental. Uno de ellos, el Card. Wyszynsky, fallecido en 1981, se encuentra ya en proceso de Beatificaci?n.

"Ser?a inconcebible -escribe el Cardenal Gagnon en su pr?logo al libro de Memorias del Obispo Kazimierz Majdanski- pasar una esponja sobre los sufrimientos de millares de hombres y mujeres en los campos de concentraci?n y no considerar como un tesoro el hero?smo demostrado por tantos cristianos sostenidos en sus tribulaciones por la fe y el amor" .

Cuenta Majdanski: "Nuestros datos personales -si bien los sab?an parcialmente, pues la Gestapo ten?a en su poder los ficheros diocesanos- eran anotados ahora, en la prisi?n. Se hablar?a despu?s frecuentemente en los medios internacionales (ya que la propaganda nazi era, evidentemente, muy activa) de una postura claramente hostil del clero polaco, `politizado? contra los agresores, y ello constitu?a ya un motivo de arresto. Pero esta postura de `hostilidad? era de toda la naci?n polaca (...). Ni yo ni mis compa?eros hab?amos desarrollado jam?s actividad pol?tica alguna".

Recordaba Joseph Mindszenty, Cardenal Primado de Hungr?a:

"Los ataques y calumnias contra mi persona duraron todo el verano. Como preparaci?n de mi encarcelamiento, en el oto?o se recrudeci? la campa?a bajo el lema: ?Aniquilemos el Mindszentysmo! ?Por el bien del pueblo h?ngaro y la paz entre la Iglesia y el Estado! Se orden? a la juventud estudiantil y a los obreros de las f?bricas que se manifestaran en las calles contra m?. Agentes comunistas conduc?an a los manifestantes hasta el palacio episcopal y exig?an de los Obispos que me apartaran a m?, `el obstinado y pol?ticamente frustrado? Cardenal Primado, del v?rtice de la Iglesia h?ngara".

Se le acus? con los t?picos marxistas al uso: de ser un enemigo del pueblo; de aprovechar unas solemnidades marianas para "manejos contrarrevolucionarios", etc. El Cardenal respondi? a estas falsas acusaciones diciendo que "tomados en bloque mis setenta y ocho predecesores, no fueron nunca tan difamados, cien veces calumniados y envueltos en la mentira como ocurri? en mi caso".

Fue detenido en Esztergom el 26 de diciembre de 1948, acusado de alta traici?n y trasladado a los calabozos de una prisi?n preventiva en Budapest en una situaci?n de indefensi?n total. Sufri? m?s tarde todo tipo de vejaciones en defensa de la fe, y s?lo le dejaron en libertad a?os despu?s, en 1956, tras un juicio esperp?ntico.


Jos? Miguel Cejas, "Piedras de esc?ndalo"

Publicado por mario.web @ 22:15
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios