S?bado, 21 de mayo de 2011
Cada joven sacerdote nos trae el olor fresco de Galilea, de Judea, de Bel?n, del Cen?culo
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J?venes... y sacerdotes
J?venes... y sacerdotes
?Todav?a hay j?venes que deciden ser sacerdotes? La pregunta es leg?tima, porque sorprende encontrarse con j?venes que deciden seguir la vocaci?n sacerdotal.

La respuesta, gracias a Dios, es afirmativa: s?, todav?a hay j?venes que desean ser sacerdotes. Porque el hombre sigue siendo hombre, a pesar de tantos progresos y de tanta t?cnica. Porque hay pecados que perdonar, porque hay corazones hambrientos de esperanza, porque hay miserias materiales y espirituales, porque la vida humana no termina cuando se apagan nuestras neuronas.

S?, hay j?venes que desean ser sacerdotes. Sobre todo, porque Dios est? enamorado del ser humano. Nos am? desde el inicio, en el magn?fico momento de la creaci?n. Mantuvo en pie su amor a pesar de la ca?da de los primeros padres. Lo ratific? con la llamada de un pueblo, Israel, que es fuente de bendici?n para todas las razas de la tierra. Lo confirm? para siempre con la llegada del Hijo, el Salvador, Jes?s; un Jes?s que es presencia del Amor en el mundo, que es anuncio de paz y de justicia, que invita a la conversi?n y ense?a el Camino que lleva a la Vida y a la Verdad.

Para muchos, sin embargo, el joven sacerdote resulta un misterio. Quiz? no llegan a ver que la vida tiene un horizonte que supera la frontera de la muerte. Quiz? piensan que la medicina, la inform?tica, la psicolog?a, la sociolog?a, la filosof?a, son capaces de llenar todas y cada una de las necesidades del coraz?n humano. Quiz? creen que la religi?n cat?lica estar?a llamada a desaparecer tras la conquista de la Luna, despu?s de las teor?as de Darwin, con los estudios sobre el genoma humana.

Cada joven sacerdote es misterio y provocaci?n. Porque nos obliga a confrontarnos con verdades profundas, porque nos lleva a pensar en lo que exista tras la muerte, porque nos lanza la pregunta sobre Dios y su misterio de Amor hacia los hombres.

A la sorpresa que se esconde tras pregunta ??todav?a hay j?venes que deciden ser sacerdotes?? necesitamos responder con la sorpresa de una pregunta respetuosa: ??todav?a hay hombres que no reconocen lo mucho que Dios les ama??

Cada joven sacerdote nos trae el olor fresco de Galilea, de Judea, de Bel?n, del Cen?culo. Las bienaventuranzas, entonces, llegan a ser vida. La Cruz adquiere un valor personal, salv?fico, profundo para las almas. La Tumba vac?a nos grita, desde los labios y las manos de un nuevo sacerdote, que el Padre puso todo su Amor en el Hijo, que el Hijo nos dej? como regalo su Esp?ritu; que la vida, desde entonces, tiene un sentido.

Joven sacerdote, eres mucho m?s de lo que t? mismo sue?as. Porque es el mismo Dios quien sue?a dar amores desde tus labios, desde tus manos, desde tu coraz?n enamorado. Aunque muchos se sorprendan, aunque algunos te rechacen, aunque haya quien te ignore. Ser?n muchos m?s los que, gracias a tu s?, que es un eco del S? de Cristo, descubrir?n un Amor inmenso y bello, encender?n una llama de esperanza en sus vidas hasta ahora tristes, empezar?n a descubrir que toda ser humano tiene un precio infinito: el de la Sangre del Cordero, el del perd?n que dar?s a manos llenas...

Publicado por mario.web @ 22:16
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