S?bado, 21 de mayo de 2011

Homil?a del sacerdote Franciscano P. Roger J. Landry, pronunciada en la Parroquia del Esp?ritu Santo en Fall River, MA (Estados Unidos)
Autor: P. Roger J. Landry | Fuente: Texto enviado por Raymundo Trujillo

La nota de ocho columnas de la semana pasada no se la llev? el desfile del Super Bowl ni qui?n ser?a el mariscal de campo, ni tampoco el discurso del Presidente al Estado de la Uni?n hablando de los operativos terroristas en los Estados Unidos. Nada de esto fue la noticia principal. Los encabezados fueron capturados por la muy triste noticia de que algunos sacerdotes en la Arquidi?cesis de Boston abusaron de j?venes a quienes estaban consagrados a servir.

Es un esc?ndalo may?sculo, uno que muchas personas que durante largo tiempo han tenido aversi?n a la Iglesia a causa de alguna de sus ense?anzas morales o doctrinales, lo est?n usando como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo, tratando de implicar que despu?s de todo ellos ten?an raz?n. Muchas personas se han acercado a m? para hablar del asunto. Muchas otras hubieran querido hacerlo, pero creo que por respeto y por no querer sacar a relucir lo que consideran malas noticias, se abstuvieron; pero para m? era obvio que estaba en su mente. Y por eso, hoy quiero atacar el asunto de frente. Ustedes tienen derecho a ello.

No podemos fingir como si no hubiera sucedido. Y yo quisiera discutir cu?l debe ser nuestra respuesta como fieles cat?licos a este terrible esc?ndalo. Lo primero que necesitamos hacer, es entenderlo a la luz de nuestra fe en el Se?or. Antes de elegir a Sus primeros disc?pulos, Jes?s subi? a la monta?a a orar toda la noche. En ese tiempo tenia muchos seguidores. ?l habl? a Su Padre en oraci?n acerca de a qui?nes elegir?a para que fueran sus doce Ap?stoles, los doce que ?l formar?a ?ntimamente, los doce a quienes enviar?a a predicar la Buena Nueva en Su nombre. ?l les dio el poder de expulsar a los demonios. Les dio el poder para curar a los enfermos. Ellos vieron como Jes?s obr? incontables milagros. Ellos mismos obraron en Su nombre numerosos milagros.

Pero, a pesar de todo, uno de ellos fue un traidor. Uno que hab?a seguido al Se?or, uno, a quien el Se?or le lav? los pies, que lo vio caminar sobre las aguas, resucitar a personas de entre los muertos y perdonar a los pecadores, traicion? al Se?or. El Evangelio nos dice que ?l permiti? que Satan?s entrara en ?l y luego vendi? al Se?or por treinta monedas en Getseman?, simulando un acto de amor para entregarlo. "!Judas," le dijo Jes?s en el huerto de Getsemani, "con un beso entregas al Hijo del hombre!" Jes?s no eligi? a Judas para que lo traicionara.

?l lo eligi? para que fuera como todos los dem?s. Pero Judas fue siempre libre y us? su libertad para permitir que Satan?s entrara en ?l y, por su traici?n termino haciendo que Jes?s fuera crucificado y ejecutado. As? que desde los primeros doce que Jes?s mismo eligi?, uno fue un terrible traidor. A VECES LOS ELEGIDOS DE DIOS LO TRAICIONAN. Este es un hecho que debemos asumir. Es un hecho que la primera Iglesia asumi?. Si el esc?ndalo causado por Judas hubiera sido lo ?nico en lo que los miembros de la primera Iglesia se hubieran centrado, la Iglesia habr?a estado acabada antes de comenzar a crecer.

En vez de ello, la Iglesia reconoci? que no se juzga algo por aquellos que no lo viven, sino por quienes s? lo viven. En vez de centrarse en aquel que traicion? a Jes?s, se centraron en los otros once, gracias a cuya labor, predicaci?n, milagros y amor por Cristo, nosotros estamos aqu? hoy. Es gracias a los otros once -todos los cuales, excepto San Juan, fueron martirizados por Cristo y por el Evangelio, por el cual estuvieron dispuestos a dar sus vidas para proclamarlo- que nosotros llegamos a escuchar la palabra salv?fica de Dios, que recibimos los sacramentos de la vida eterna.

Hoy somos confrontados por esa misma realidad. Podemos centrarnos en aquellos que traicionaron al Se?or, aquellos que abusaron en vez de amar a quienes estaban llamados a servir, o, como la primera Iglesia, podemos enfocarnos en los dem?s, en los que han permanecido fieles, esos sacerdotes que siguen ofreciendo sus vidas para servir a Cristo y para servirlos a ustedes por amor. Los medios casi nunca prestan atenci?n a los buenos "once", aquellos a quienes Jes?s escogi? y que permanecieron fieles, que vivieron una vida de silenciosa santidad. Pero nosotros, la Iglesia, debemos ver el terrible esc?ndalo que estamos atestiguando bajo una perspectiva aut?ntica y completa.

El esc?ndalo desafortunadamente no es algo nuevo para la Iglesia. Hubo muchas ?pocas en su historia, cuando estuvo peor que ahora. La historia de la Iglesia es como la definici?n matem?tica del coseno, es decir, una curva oscilatoria con movimientos de p?ndulo, con bajas y altas a lo largo de los siglos. En cada una de esas ?pocas, cuando la Iglesia lleg? a su punto m?s bajo, Dios elev? a tremendos santos que llevaron a la Iglesia de regreso a su verdadera misi?n. Es casi como si en aquellos momentos de oscuridad, la Luz de Cristo brillara m?s intensamente.

Yo quisiera centrarme un poco en un par de santos a quienes Dios hizo surgir en esos tiempos tan dif?ciles, porque su sabidur?a realmente puede guiarnos durante este tiempo dif?cil. San Francisco de Sales fue un santo a quien Dios hizo surgir justo despu?s de la Reforma Protestante. La Reforma Protestante no brot? fundamentalmente por aspectos teol?gicos, por asuntos de fe -aunque las diferencias teol?gicas aparecieron despu?s- sino por aspectos morales. Hab?a un sacerdote agustino, Mart?n Lutero, quien fue a Roma durante el papado m?s notorio de la historia, el del Papa Alejandro VI. Este Papa jam?s ense?? nada contra la fe -el Esp?ritu Santo lo evit?- pero fue simplemente un hombre malvado. Tuvo nueve hijos de seis diferentes concubinas. Llev? a cabo acciones contra aquellos que consideraba sus enemigos. Mart?n Lutero visit? Roma durante su papado y se preguntaba c?mo Dios pod?a permitir que un hombre tan malvado fuera la cabeza visible de Su Iglesia. Regres? a Alemania y observ? toda clase de problemas morales.

Los sacerdotes viv?an abiertamente relaciones con mujeres. Algunos trataban de obtener ganancias vendiendo bienes espirituales. Privaba una inmoralidad terrible entre los laicos cat?licos. ?l se escandaliz?, como le hubiera ocurrido a cualquiera que amara a Dios, por esos abusos desenfrenados. As? que fund? su propia iglesia. Eventualmente Dios hizo surgir a muchos santos que combatieran esta soluci?n equivocada y trajeran de regreso a las personas a la Iglesia fundada por Cristo.

San Francisco de Sales fue uno de ellos. Poniendo en riesgo su vida, recorri? Suiza, donde los calvinistas eran muy populares, predicando el Evangelio con verdad y amor. Muchas veces fue golpeado en su camino y dejado por muerto. Un d?a le preguntaron cu?l era su postura en relaci?n al esc?ndalo que causaban tantos de sus hermanos sacerdotes. Lo que ?l dijo es tan importante para nosotros hoy como lo fue en aquel entonces para quienes lo escucharon.

?l no se anduvo con rodeos. Dijo: "Aquellos que cometen ese tipo de esc?ndalos son culpables del equivalente espiritual a un asesinato, destruyendo la fe de otras personas en Dios con su p?simo ejemplo". Pero al mismo tiempo advirti? a sus oyentes: "Pero yo estoy aqu? entre ustedes hoy para evitarles un mal a?n peor. Mientras que aquellos que causan el esc?ndalo son culpables de asesinato espiritual, los que acogen el esc?ndalo -los que permiten que los esc?ndalos destruyan su fe-, son culpables de suicidio espiritual."

Son culpables, dijo ?l, "de cortar de tajo su vida con Cristo, abandonando la fuente de vida en los Sacramentos, especialmente la Eucarist?a". San Francisco de Sales anduvo entre la gente de Suiza tratando de prevenir que cometieran un suicidio espiritual a causa de los esc?ndalos. Y yo estoy aqu? hoy para predicarles lo mismo a ustedes. ?Cu?l debe ser entonces nuestra reacci?n?

Otro gran santo que vivi? en tiempos particularmente dif?ciles tambi?n puede ayudarnos. El gran San Francisco de As?s vivi? alrededor del a?o 1200, que fue una ?poca de inmoralidad terrible en Italia central. Los sacerdotes daban ejemplos espantosos. La inmoralidad de los laicos era a?n peor. San Francisco mismo, siendo joven, hab?a escandalizado a otros con su manera despreocupada de vivir. Pero eventualmente, se convirti? al Se?or, fund? a los Franciscanos, ayud? a Dios a reconstruir Su Iglesia y lleg? a ser uno de los m?s grandes santos de todos los tiempos. Una vez, uno de los hermanos de la Orden de Frailes Menores le hizo una pregunta. Este hermano era muy susceptible a los esc?ndalos. "Hermano Francisco," le dijo, "?qu? har?as tu si supieras que el sacerdote que est? celebrando la Misa tiene tres concubinas a su lado?" Francisco, sin dudar un s?lo instante, le dijo muy despacio: "Cuando llegara la hora de la Sagrada Comuni?n, ir?a a recibir el Sagrado Cuerpo de mi Se?or de las manos ungidas del sacerdote."

?A d?nde quiso llegar Francisco? ?l quiso dejar en claro una verdad formidable de la fe y un don extraordinario del Se?or. Sin importar cu?n pecador pueda ser un sacerdote, siempre y cuando tenga la intenci?n de hacer lo que hace la Iglesia -en Misa, por ejemplo, cambiar el pan y el vino en la carne y la sangre de Cristo, o en la confesi?n, sin importar cu?n pecador sea ?l en lo personal, perdonar los pecados del penitente, Cristo mismo act?a en los sacramentos a trav?s de ese ministro. Ya sea que el Papa celebre la Misa o que un sacerdote condenado a muerte por un crimen celebre la Misa, en ambos casos es Cristo mismo quien act?a y nos da Su cuerpo y Su sangre.

As? que lo que Francisco estaba diciendo en respuesta a la pregunta de su hermano religioso al manifestarle que ?l recibir?a el Sagrado Cuerpo de Su Se?or que sus manos ungidas del sacerdote, es que no iba a permitir que la maldad o inmoralidad del sacerdote lo llevaran a cometer suicidio espiritual. Cristo puede seguir actuando y de hecho act?a incluso a trav?s del m?s pecador de los sacerdotes. ?Y gracias a Dios que lo hace!
Y es que si siempre tuvi?ramos que depender de la santidad personal del sacerdote, estar?amos en graves problemas.

Los sacerdotes son elegidos por Dios de entre los hombres y son tentados como cualquier ser humano y caen en pecado como cualquier ser humano. Pero Dios lo sab?a desde el principio. Once de los primeros doce Ap?stoles se dispersaron cuando Cristo fue arrestado, pero regresaron; uno de los doce traicion? al Se?or y tristemente nunca regres?. Dios ha hecho los sacramentos esencialmente "a prueba de los sacerdotes", esto es, en t?rminos de su santidad personal. No importa cu?n santos estos sean o cu?n malvados, siempre y cuando tengan la intenci?n de hacer lo que hace la Iglesia, entonces act?a Cristo mismo, tal como actu? a trav?s de Judas cuando Judas expuls? a los demonios y cur? a los enfermos.

As? que, de nuevo, les pregunto: ?Cu?l debe ser la respuesta de la Iglesia a estos actos? Se ha hablado mucho al respecto en los medios. ?Tiene la Iglesia que trabajar mejor, asegur?ndose que nadie con predisposici?n a la pedofilia sea ordenado? Absolutamente. Pero esto no ser?a suficiente. ?Tiene la Iglesia que actuar mejor para tratar estos casos cuando sean reportados? La Iglesia ha cambiado su manera de abordar estos casos y hoy la situaci?n es mucho mejor de lo que fue en los a?os ochenta, pero siempre puede ser perfeccionada.

Pero a?n esto no ser?a suficiente. ?Tenemos que hacer m?s para apoyar a las v?ctimas de tales abusos? ?S?, tenemos que hacerlo, tanto por justicia como por amor! Pero ni siquiera esto es lo adecuado. El Cardenal Law ha hecho que la mayor?a de los rectores de las escuelas de medicina en Boston trabajen en el establecimiento de un centro para la prevenci?n del abuso en ni?os, que es algo que todos nosotros debemos apoyar. Pero ni siquiera esto es una respuesta suficiente ?La ?nica respuesta adecuada a este terrible esc?ndalo, -, como San Francisco de Sales reconoci? en 1600 e incontables otros santos han reconocido en cada siglo-, es la SANTIDAD!

?Toda crisis que enfrenta la Iglesia, toda crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad! La santidad es crucial, porque es el rostro autentico de la Iglesia. Siempre hay personas -un sacerdote se encuentra con ellas regularmente, ustedes probablemente conocen a varias de ellas tambi?n-, que usan excusas para justificar por qu? no practican su fe, por qu? lentamente est?n cometiendo suicidio espiritual. Puede ser porque una monja se port? mal con ellos cuando ten?an 9 a?os. O porque no entienden las ense?anzas de la Iglesia sobre alg?n asunto particular.

Indudablemente habr? muchas personas estos d?as -y ustedes probablemente se encontraran con ellas- que dir?n: "?Para qu? practicar la fe, para qu? ir a la Iglesia, si la Iglesia no puede ser verdadera, cuando los as? llamados elegidos son capaces de hacer el tipo de cosas que hemos estado leyendo?" Este esc?ndalo es como un perchero enorme donde algunos trataran de colgar su justificaci?n para no practicar la fe. Por eso es que la santidad es tan importante. Estas personas necesitan encontrar en todos nosotros una raz?n para tener fe, una raz?n para tener esperanza, una raz?n para responder con amor al amor del Se?or.

Las bienaventuranzas que leemos en el Evangelio de hoy son una receta para la santidad. Todos necesitamos vivirlas m?s. ?Tienen que ser m?s santos los sacerdotes? Seguro que s?. ?Tienen que ser m?s santos los religiosos y religiosas y dar un testimonio a?n mayor de Dios y del Cielo? Absolutamente. Pero todas las personas en la Iglesia tienen que hacerlo, ?incluyendo a los laicos! Todos tenemos la vocaci?n de ser santos y esta crisis es una llamada para que despertemos.

Estos son tiempos duros para ser sacerdote hoy. Son tiempos duros para ser cat?licos hoy. Pero tambi?n son tiempos magn?ficos para ser un sacerdote hoy y tiempos magn?ficos para ser cat?licos hoy. Jes?s dice en las bienaventuranzas que escuchamos hoy: "Bienaventurados ser?n cuando los injurien, y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Al?grense y regoc?jense, porque su recompensa ser? grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes."Yo he experimentado de primera mano esta bienaventuranza, al igual que otros sacerdotes que conozco.

A principios de esta semana, cuando termin? de hacer ejercicio en un gimnasio local, sal?a yo del vestidor con mi traje negro de cl?rigo. Una madre, apenas me vio, inmediata y apresuradamente apart? a sus hijos del camino y los protegi? de m? mientras yo pasaba. Me mir? cuando pas? y cuando me hab?a alejado lo suficiente, respir? aliviada y solt? a sus hijos como si yo fuera a atacarlos a mitad de la tarde en un club deportivo.

Pero mientras que todos nosotros quiz? tengamos que padecer tales insultos y falsedades por causa de Cristo, de hecho debemos regocijarnos. Es un tiempo fant?stico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar Su verdadero rostro. En tiempos pasados en Estados Unidos, la Iglesia era respetada. Los sacerdotes eran respetados. La Iglesia ten?a reputaci?n de santidad y bondad. Pero ya no es as?. Uno de los m?s grandes predicadores en la historia estadounidense, el Obispo Fulton J. Sheen, sol?a decir que ?l prefer?a vivir en tiempos en los que la Iglesia sufre en vez de cuando florece, cuando la Iglesia tiene que luchar, cuando la Iglesia tiene que ir contra la cultura.

Esas ?pocas para que los verdaderos hombres y las verdaderas mujeres dieran un paso al frente y contaran. "Hasta los cad?veres pueden flotar corriente abajo," sol?a decir, se?alando que muchas personas salen adelante f?cilmente cuando la Iglesia es respetada, "pero se necesita de verdaderos hombres, de verdaderas mujeres, para nadar contra la corriente." ?Qu? cierto es esto!

Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para mantenerse a flote y nadar contra la corriente que se mueve en oposici?n a la Iglesia. Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para reconocer que cuando se nada contra la corriente de las cr?ticas, estamos m?s seguros que cuando permanecemos adheridos a la Roca sobre la que Cristo fund? su Iglesia. Este es uno de esos tiempos. Es uno de los grandes momentos para ser cristianos.

?Algunas personas predicen que en esta regi?n la Iglesia pasar? tiempos dif?ciles y quiz? sea as?, pero la Iglesia sobrevivir?, porque el Se?or se asegurar? de que sobreviva. Una de las m?s grandes r?plicas en la historia sucedi? justamente hace unos 200 a?os. El emperador franc?s Napole?n engull?a con sus ej?rcitos a los pa?ses de Europa con la intenci?n final de dominar totalmente el mundo.

En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi:
"Voy a destruir su Iglesia" El Cardenal le contest?: "No, no podr?". Napole?n, con sus 150 cm. de altura, dijo otra vez: "?Voy a destruir su Iglesia!" El Cardenal dijo confiado: "No, no podr?.! Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!"
Si los malos Papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido ?xito en destruirla desde su interior -le estaba diciendo impl?citamente al general- ?c?mo cree que Ud. va a poder hacerlo?

El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitir? que Su Iglesia fracase. El prometi? que las puertas del infierno no prevalecer?an sobre Su Iglesia, que la barca de Pedro, la Iglesia que navega en el tiempo hacia su puerto eterno en el cielo, nunca se volcar?, no porque aquellos que van en ella no cometan todos los pecados posibles para hundirla, sino porque Cristo, que tambi?n est? en la barca, nunca permitir? que esto suceda. Cristo sigue en la barca y ?l nunca la abandonar?.

La magnitud de este esc?ndalo podr?a ser tal, que de ahora en adelante ustedes encuentren dif?cil confiar en los sacerdotes de la misma manera como lo hicieron en el pasado. Esto puede suceder y podr?a no ser tan malo. ?Pero nunca pierdan la confianza en el Se?or! ?Es Su Iglesia! A?n cuando algunos de Sus elegidos lo hayan traicionado, ?l llamar? a otros que ser?n fieles, que los servir?n a ustedes con el amor que merecen ser servidos, tal como ocurri? despu?s de la muerte de Judas, cuando los once Ap?stoles se pusieron de acuerdo y permitieron que el Se?or eligiera a alguien que tomara el lugar de Judas y escogieron al hombre que termin? siendo San Mat?as, quien proclam? fielmente el Evangelio hasta ser martirizado por ?l.

?Este es un tiempo en el que todos nosotros necesitamos concentrarnos a?n m?s en la santidad! ?Estamos llamados a ser santos y cu?nto necesita nuestra sociedad ver ese rostro hermoso y radiante de la Iglesia! Ustedes son parte de la soluci?n, una parte crucial de la soluci?n. Y cuando caminen al frente hoy para recibir de las manos ungidas de este sacerdote el Sagrado Cuerpo del Se?or, p?danle a ?l que los llene de un deseo real de santidad, un deseo real de mostrar Su autentico rostro.

Una de las razones por las que yo estoy aqu? como sacerdote para ustedes hoy es porque siendo joven, me impresionaron negativamente algunos de los sacerdotes que conoc?. Los ve?a celebrar la Misa y casi sin reverencia alguna dejaban caer el Cuerpo del Se?or en la patena, como si tuvieran en sus manos algo de poco valor en vez de al Creador y Salvador de todos, en vez de a MI Creador y Salvador. Recuerdo haberle dicho al Se?or, reiterando mi deseo de ser sacerdote: "?Se?or, por favor, d?jame ser sacerdote para que pueda tratarte como T? mereces!" Eso me dio un ardiente deseo de servir al Se?or.

Quiz? este esc?ndalo les permita a ustedes hacer lo mismo. Este esc?ndalo puede ser algo que los conduzca por el camino del suicidio espiritual o algo que los inspire a decir, finalmente, "Quiero ser santo, para que yo y la Iglesia podamos glorificar Tu nombre como T? lo mereces, para que otros puedan encontrarte en el amor y la salvaci?n que yo he encontrado." Jes?s est? con nosotros, como lo prometi?, hasta el final de los tiempos. ?l sigue en la barca. Tal como a partir de la traici?n de Judas, ?l alcanzo la m?s grande victoria en la historia del mundo, nuestra salvaci?n por medio de Su Pasi?n, muerte y Resurrecci?n, tambi?n a trav?s de este episodio ?l puede traer y quiere traer un nuevo renacimiento de la santidad, para lanzar unos nuevos Hechos de los Ap?stoles en el siglo XXI, con cada uno de nosotros -y esto te incluye a TI- jugando un papel estelar.

Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos. ?C?mo vas a responder t??

Publicado por mario.web @ 22:18
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