Domingo, 22 de mayo de 2011

Jesucristo portador del Agua de la Vida, Tema 4
En un ambiente cultural marcado por el relativismo religioso, es necesario alertar contra los intentos de situar la religiosidad de la Nueva Era al mismo nivel que la fe cristiana, haciendo que la diferencia entre fe y creencia parezca relativa
Autor: | Fuente: Vatican.va
Tema 4:
NUEVA ERA Y FE CRISTIANA FRENTE A FRENTE


Resulta dif?cil separar los elementos individuales de la religiosidad de la Nueva Era, por inocentes que puedan parecer, de la estructura general que penetra todo el mundo conceptual del movimiento Nueva Era. La naturaleza gn?stica de este movimiento exige que se lo juzgue en su totalidad. Desde el punto de vista de la fe cristiana, no es posible aislar algunos elementos de la religiosidad de la Nueva Era como aceptables por parte de los cristianos y rechazar otros. Puesto que el movimiento de la Nueva Era insiste tanto en la comunicaci?n con la naturaleza, en el conocimiento c?smico de un bien universal -negando as? los contenidos revelados de la fe cristiana-, no puede ser considerado como algo positivo o inocuo. En un ambiente cultural marcado por el relativismo religioso, es necesario alertar contra los intentos de situar la religiosidad de la Nueva Era al mismo nivel que la fe cristiana, haciendo que la diferencia entre fe y creencia parezca relativa y creando mayor confusi?n entre los desprevenidos. En este sentido, resulta ?til a exhortaci?n de San Pablo: ? avisar a algunos que no ense?en doctrinas extra?as, ni se dediquen a f?bulas y genealog?as interminables, que son m?s a prop?sito para promover disputas que para realizar el plan de Dios, fundado en la fe ? (1 Tim 1, 3-4). Algunas pr?cticas llevan err?neamente el marchamo Nueva Era, simplemente como estrategia de mercado para venderse mejor, sin que est?n realmente asociadas a su cosmovisi?n. Lo cual ?nicamente crea mayor confusi?n. Es por ello necesario identificar con precisi?n los elementos que pertenecen al movimiento Nueva Era, que no pueden ser aceptados por quienes son fieles a Cristo y a su Iglesia.

Las siguientes preguntas pueden ser el modo m?s simple para evaluar algunos de los elementos centrales del pensamiento y de la pr?ctica de la Nueva Era desde una perspectiva cristiana. El t?rmino Nueva Era se refiere a las ideas que circulan acerca de Dios, el hombre y el mundo, las personas con quienes pueden dialogar los cristianos en torno a temas religiosos, el material publicitario para grupos de meditaci?n, terapias y dem?s, las declaraciones expl?citas sobre la religi?n, etc?tera. Algunas de estas preguntas aplicadas a personas e ideas que no lleven expl?citamente la etiqueta Nueva Era pondr?an de manifiesto otros v?nculos, impl?citos o inconscientes, con todo el ambiente Nueva Era.



? ?Dios es un ser con quien mantenemos una relaci?n, algo que se puede utilizar, o una fuerza que hay que dominar?

El concepto de Dios propio de la Nueva Era es un tanto vago, mientras que el concepto cristiano es muy claro. El Dios de la Nueva Era es una energ?a impersonal, en realidad una extensi?n o componente particular del cosmos; Dios en este sentido es la fuerza vital o alma del mundo. La divinidad se encuentra en cada ser, en una gradaci?n que va ? desde el cristal inferior del mundo mineral hasta e incluso m?s all? del mismo Dios Gal?ctico, del cual no podemos decir absolutamente nada, salvo que no es un hombre, sino una Gran Conciencia ?.(65) En algunos escritos ? cl?sicos ? de la Nueva Era, est? claro que los seres humanos deben considerarse a s? mismos como dioses, lo cual se desarrolla en unas personas m?s plenamente que en otras. Ya no hay que buscar a Dios m?s all? del mundo, sino en lo hondo de mi yo.(66) Incluso cuando ? Dios ? es algo exterior a m?, est? ah? para ser manipulado.

Esto es muy diferente de la concepci?n cristiana de Dios, Creador del cielo y de la tierra y fuente de toda vida personal. Dios es en s? mismo personal, Padre, Hijo y Esp?ritu Santo, y ha creado el universo a fin de compartir la comuni?n de su vida con las personas creadas. ? Dios, que ?habita una luz inaccesible?, quiere comunicar su propia vida divina a los hombres libremente creados por ?l, para hacer de ellos, en su Hijo ?nico, hijos adoptivos. Al revelarse a s? mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle m?s all? de lo que ellos ser?an capaces por sus propias fuerzas ?.(67) Dios no se identifica con el principio vital entendido como el ? Esp?ritu ? o ? energ?a b?sica ? del cosmos, sino que es ese amor, absolutamente diferente del mundo, que est? sin embargo presente en todo y conduce a los seres humanos a la salvaci?n.



??Hay un ?nico Jesucristo o existen miles de Cristos?

En la literatura de la Nueva Era Cristo es presentado con frecuencia como un sabio, un iniciado o un avatar entre muchos, mientras que en la tradici?n cristiana es el Hijo de Dios. He aqu? algunos puntos comunes de los enfoques New Age:

- El Jes?s hist?rico, personal e individual, es distinto del Cristo universal, eterno, impersonal;

- Jes?s no es considerado el ?nico Cristo;

- La muerte de Jes?s en la Cruz, o bien se niega, o bien se reinterpreta para excluir la idea de que pudiera haber sufrido como Cristo;

- Los documentos extrab?blicos (como los evangelios neo-gn?sticos) son considerados fuentes aut?nticas para el conocimiento de aspectos de la vida de Cristo que no se hallan en el canon de la Escritura. Otras revelaciones en torno a Cristo, proporcionadas por entidades, gu?as espirituales y maestros venerables o incluso por las Cr?nicas Akasha, son b?sicas para la cristolog?a de la Nueva Era;

- Se aplica un tipo de ex?gesis esot?rica a los textos b?blicos para purificar al cristianismo de la religi?n formal que impide el acceso a su esencia esot?rica.68



En la tradici?n cristiana Jesucristo es el Jes?s de Nazaret del que hablan los Evangelios, el hijo de Mar?a y Unig?nito de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, revelaci?n plena de la Verdad divina, ?nico Salvador del mundo: ? por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeci? y fue sepultado, y resucit? al tercer d?a, seg?n las Escrituras, y subi? al cielo, y est? sentado a la derecha del Padre ?. (69)



? El ser humano: ?existe un ?nico ser universal o hay muchos individuos?

? El objetivo de las t?cnicas de la Nueva Era es reproducir los estados m?sticos a voluntad, como si fueran un asunto de material de laboratorio. El renacer, el biofeedback, el aislamiento sensorial, los mantras, el ayuno, la privaci?n de sue?o y la meditaci?n trascendental, son intentos para controlar esos estados y experimentarlos continuamente ?. (70 )Todas estas pr?cticas crean una atm?sfera de debilidad (y vulnerabilidad) ps?quica. Cuando el objeto del ejercicio consiste en reinventarnos a nosotros mismos, se plantea realmente la pregunta acerca de qui?n soy ? yo ?. El ? Dios interior ? y la uni?n hol?stica con todo el cosmos subrayan esta pregunta. Las personalidades individuales aisladas ser?an patol?gicas para la Nueva Era (seg?n su particular psicolog?a transpersonal). Pero ? el verdadero peligro es el paradigma hol?stico. La Nueva Era es un pensamiento basado sobre una unidad totalitaria y precisamente por eso es un peligro... ?. (71) Con un tono m?s suave: ? Somos aut?nticos cuando nos ?hacemos cargo? de nosotros mismos, cuando nuestra opci?n y nuestras reacciones fluyen espont?neamente de nuestras necesidades m?s profundas, cuando nuestro comportamiento y nuestros sentimientos manifiestos reflejan nuestra plenitud personal ?.(72) El Movimiento por el Potencial Humano es el ejemplo m?s claro de la convicci?n de que los seres humanos son divinos, o contienen una chispa divina dentro de s? mismos.



El enfoque cristiano procede de las ense?anzas de la Escritura respecto a la naturaleza humana. Hombres y mujeres han sido creados a imagen y semejanza de Dios (Gen 1, 27) y Dios los trata con gran consideraci?n, para sorpresa del salmista (cf. Ps 8). La persona humana es un misterio plenamente revelado s?lo en Jesucristo (cf. GS 22), y de hecho se hace aut?ntica y adecuadamente humana en su relaci?n con Cristo por medio del don del Esp?ritu. (73) Esto est? muy lejos de la caricatura del antropocentrismo atribuido al Cristianismo y rechazado por muchos autores y seguidores de la Nueva Era.



? ?Nos salvamos a nosotros mismos o la salvaci?n es un don gratuito de Dios?

La clave estriba en descubrir qu? o qui?n creemos que nos salva. ?Nos salvamos a nosotros mismos por nuestras propias acciones, como suele ser el caso en las explicaciones de la Nueva Era, o nos salva el amor de Dios? Las palabras claves son realizaci?n de uno mismo, plenitud del yo y auto-redenci?n. La Nueva Era es esencialmente pelagiana en su manera de entender la naturaleza humana. (74)



Para los cristianos, la salvaci?n depende de la participaci?n en la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Cristo, y de una relaci?n personal directa con Dios, m?s que de una t?cnica cualquiera. La condici?n humana, afectada como est? por el pecado original y por el pecado personal, s?lo puede ser rectificada por la acci?n de Dios: el pecado es una ofensa contra Dios, y s?lo Dios puede reconciliarnos consigo. En el plan salv?fico divino, los seres humanos han sido salvados por Jesucristo, quien, como Dios y hombre, es el ?nico mediador de la redenci?n. En el cristianismo, la salvaci?n no es una experiencia del yo, una inmersi?n meditativa e intuitiva dentro de uno mismo, sino mucho m?s: el perd?n del pecado, el ser levantado desde las profundas ambivalencias del propio ser, el apaciguamiento de la naturaleza mediante el don de la comuni?n con un Dios amoroso. El camino hacia la salvaci?n no se halla sencillamente en una transformaci?n autoprovocada de la conciencia, sino en la liberaci?n del pecado y de sus consecuencias, que conduce a luchar contra el pecado que hay en nosotros mismos y en la sociedad que nos rodea. Esto nos conduce necesariamente hacia una solidaridad amorosa con nuestros hermanos necesitados.



??Inventamos la verdad o la abrazamos?

La verdad para la Nueva Era tiene que ver con buenas vibraciones, correspondencias c?smicas, armon?a y ?xtasis, experiencias placenteras en general. Se trata de encontrar la propia verdad en funci?n del bienestar. La valoraci?n de la religi?n y de las cuestiones ?ticas obviamente est? relacionada con las propias sensaciones y experiencias.



En la doctrina cristiana, Jesucristo se presenta como ? el Camino, la Verdad y la Vida ? (Jn 14, 6). A sus seguidores se les pide que abran su vida entera a ?l y a sus valores, en otras palabras, a un conjunto objetivo de exigencias que forman parte de una realidad objetiva asequible en definitiva por todos.



?La oraci?n y la meditaci?n: ?hablamos con nosotros o con Dios?

La tendencia a confundir la psicolog?a y la espiritualidad aconseja recalcar que muchas de las t?cnicas de meditaci?n ahora en uso no son oraci?n. A menudo son una buena preparaci?n para la oraci?n, y nada m?s, aun cuando conduzcan a un estado de placidez mental o de bienestar corporal. Las experiencias que se obtienen son realmente intensas, pero quedarse en ese plano es quedarse solo, sin estar todav?a en presencia del Otro. Alcanzar el silencio puede enfrentarnos al vac?o m?s que al silencio contemplativo del amado. Tambi?n es cierto que las t?cnicas para profundizar en la propia alma son, en definitiva, una llamada a nuestra propia capacidad de alcanzar lo divino, o incluso a llegar a ser divinos. Si descuidan que es Dios quien va en b?squeda del coraz?n humano, no son oraci?n cristiana. Aun cuando se considera como un v?nculo con la Energ?a Universal, ? esta ?relaci?n? f?cil con Dios, donde la funci?n de Dios se concibe como la satisfacci?n de todas nuestras necesidades, revela el ego?smo que hay en el coraz?n de la Nueva Era ?.(75)



Las pr?cticas de la Nueva Era no son realmente oraci?n, pues suelen tratarse de introspecci?n o de fusi?n con la energ?a c?smica, en contraste con la doble orientaci?n de la oraci?n cristiana, que comprende la introspecci?n pero que es, sobre todo, un encuentro con Dios. La m?stica cristiana, m?s que un mero esfuerzo humano, es esencialmente un di?logo que ? implica una actitud de conversi?n, un ?xodo del yo del hombre hacia el T? de Dios ?. (76) ? El cristiano, tambi?n cuando est? solo y ora en secreto, tiene la convicci?n de rezar siempre en uni?n con Cristo, en el Esp?ritu Santo, junto con todos los santos para el bien de la Iglesia ?.(77)



? ?Nos sentimos tentados a negar el pecado o aceptamos que exista tal cosa?

En la Nueva Era no existe un verdadero concepto de pecado, sino m?s bien el de conocimiento imperfecto. Lo que se necesita es iluminaci?n, que puede alcanzarse mediante particulares t?cnicas psicof?sicas. A quienes participan en actividades de la Nueva Era no les dir?n qu? tienen que creer, qu? tienen que hacer o no hacer, sino: ? Hay mil maneras de explorar la realidad interior. Ve adonde te conduzcan tu inteligencia y tu intuici?n. Conf?a en ti ?. (78) La autoridad se ha trasladado de Dios al interior del yo. Para la Nueva Era, el problema m?s serio es la alienaci?n respecto a la totalidad del cosmos, en lugar de un fracaso personal o pecado. El remedio consiste en lograr estar cada vez m?s inmerso en la totalidad del ser. En algunos escritos y pr?cticas de la Nueva Era, est? claro que una sola vida no basta, por lo que tiene que haber reencarnaciones que permitan a las personas realizar su potencial pleno.



En la perspectiva cristiana, ? la realidad del pecado, y m?s particularmente del pecado de los or?genes, s?lo se esclarece a la luz de la Revelaci?n divina. Sin el conocimiento que ?sta nos da de Dios no se puede reconocer claramente el pecado, y se siente la tentaci?n de explicarlo ?nicamente como un defecto de crecimiento, como una debilidad psicol?gica, un error, la consecuencia necesaria de una estructura social inadecuada, etc. S?lo en el conocimiento del designio de Dios sobre el hombre se comprende que el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las personas creadas para que puedan amarle y amarse mutualmente ?.(79) ? El pecado es una falta contra la raz?n, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el pr?jimo a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana... ?. (80) ? El pecado es una ofensa a Dios... se levanta contra el amor que Dios nos tiene y aparta de ?l nuestros corazones... El pecado es as? ?amor de s? hasta el desprecio de Dios? ?. (81)



? ?Se nos anima a rechazar o a aceptar el sufrimiento y la muerte?

Algunos autores de la Nueva Era ven el sufrimiento como algo impuesto sobre el yo, como un mal karma (ver Glosario) o, al menos, como un fallo del dominio de nuestros propios recursos. Otros se centran en los m?todos para alcanzar el ?xito y la riqueza (e.g. Deepak Chopra, Jos? Silva et al.). En la Nueva Era, la reencarnaci?n se ve con frecuencia como un elemento necesario para el crecimiento espiritual, una etapa de la evoluci?n espiritual progresiva que comenz? antes de que naci?ramos y continuar? despu?s de que muramos. En nuestra vida presente, la experiencia de la muerte de otras personas provoca una crisis saludable.

Tanto la unidad c?smica como la reencarnaci?n son irreconciliables con la creencia cristiana de que la persona humana es un ser ?nico, que vive una sola vida de la que es plenamente responsable: este modo de entender la persona pone en cuesti?n tanto la responsabilidad personal como la libertad. Los cristianos saben que ? en la cruz de Cristo no s?lo se ha cumplido la redenci?n mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido. Cristo -sin culpa alguna propia- carg? sobre s? ?el mal total del pecado?. La experiencia de este mal determin? la medida incomparable de sufrimiento de Cristo que se convirti? en el precio de la redenci?n... El Redentor ha sufrido en vez del hombre y por el hombre. Todo hombre tiene su participaci?n en la redenci?n. Cada uno est? llamado tambi?n a participar en ese sufrimiento mediante el cual se ha llevado a cabo la redenci?n. Est? llamado a participar en ese sufrimiento por medio del cual todo sufrimiento humano ha sido tambi?n redimido. Llevando a efecto la redenci?n mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redenci?n. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse tambi?n part?cipe del sufrimiento redentor de Cristo ?. (82)



? ?Hay que eludir el compromiso social o hay que buscarlo positivamente?

Buena parte de lo que hay en la Nueva Era es una descarada autopromoci?n, pero algunas figuras relevantes del movimiento defienden que es injusto juzgar todo el movimiento por una minor?a de personas ego?stas, irracionales y narcisistas, o dejarse deslumbrar por algunas de sus pr?cticas m?s extravagantes, que son un obst?culo para ver en la Nueva Era una b?squeda espiritual y una espiritualidad aut?nticas. (83) La fusi?n de los individuos en el yo c?smico, la relativizaci?n o abolici?n de la diferencia y de la oposici?n en una armon?a c?smica es inaceptable para el cristianismo.



Donde hay verdadero amor, tiene que haber un ? otro ?, una persona, diferente. Un verdadero cristiano busca la unidad en la capacidad y en la libertad del otro para decir ? s? ? o ? no ? al don del amor. En el cristianismo, la uni?n se ve como comuni?n y la unidad como comunidad.



?Nuestro futuro, ?est? en las estrellas o hemos de ayudar a construirlo?

La Nueva Era que ahora est? amaneciendo estar? poblada por seres perfectos, andr?ginos, que est?n al mando total de las leyes c?smicas de la naturaleza. En este escenario, el cristianismo tiene que ser eliminado y dejar paso a una religi?n global y a un nuevo orden mundial.



Los cristianos est?n en un estado de vigilancia constante, preparados para los ?ltimos d?as, cuando vuelva Cristo. La Nueva Era de los cristianos comenz? hace dos mil a?os con Cristo, que no es otro que ? Jes?s de Nazaret; ?l es la Palabra de Dios hecha hombre para la salvaci?n de todos ?. Su Esp?ritu Santo est? presente y activo en los corazones de los individuos, en ? la sociedad y en la historia, en los pueblos, las culturas y las religiones ?. En realidad, ? el Esp?ritu del Padre, derramado abundantemente por el Hijo, es quien todo lo anima ?. (84) Vivimos ya en los ?ltimos tiempos.



Por un lado, est? claro que muchas pr?cticas de la Nueva Era no plantean problemas doctrinales a quienes las realizan; pero, al mismo tiempo, es innegable que estas pr?cticas, aunque s?lo sea indirectamente, comunican una mentalidad que puede influir en el pensamiento e inspirar una visi?n particular de la realidad. Ciertamente, la Nueva Era crea su propia atm?sfera y puede resultar dif?cil distinguir entre cosas inocuas y cosas realmente objetables. Sin embargo, conviene darse cuenta de que la doctrina acerca de Cristo difundida en los c?rculos de la Nueva Era se inspira en las doctrinas teos?ficas de Helena Blavatsky, la antroposof?a de Rudolf Steiner y la ? Escuela Arcana ? de Alice Bailey. Sus seguidores contempor?neos no s?lo promueven hoy las ideas de estos pensadores, sino que tambi?n trabajan con los adeptos de la Nueva Era para desarrollar una comprensi?n completamente nueva de la realidad, una doctrina conocida como ? la verdad de la Nueva Era ?. (85)


Notas

(65) Cf. Benjam?n Creme, The Reappearance of Christ and the Masters of Wisdom, Londres (Tara Press) 1979, p. 116.

(66) Cf. Jean Vernette, Le New Age, Par?s, (P.U.F.) 1992 (Collection Encyclop?dique Que sais-je?), p. 14.

(67) Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 52.

(68) Cf. Alessandro Olivieri Pennesi,Il Cristo del New Age. Indagine Critica, Ciudad del Vaticano (Librer?a Editrice Vaticana) 1999, especialmente las p?ginas 13-34. La lista de puntos comunes est? en la p. 33.

(69) Credo de Nicea-Constantinopla.

(70) Michel Lacroix, L?Ideologia della New Age, Mil?n (Il Saggiatore) 1998, p. 74.

(71) Ibid., p. 68.

(72) Edwin Schur, The Awareness Trap. Self-Absorption instead of Social Change, Nueva York (McGraw Hill) 1977, p. 68.

(73) Cf. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 355-383.

(74) Cf. Paul Heelas, The New Age Movement. The Celebration of the Self and the Sacralization of Modernity, Oxford (Blackwell) 1996, p. 161.

(75) A Catholic Response to the New Age Phenomenon, Comisi?n Teol?gica Irlandesa 1994, cap?tulo 3.

(76) Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Orationis Formas, 3.

(77) Ibid., 7.

(78) William Bloom, The New Age. An Anthology of Essential Writings, Londres (Rider) 1991, p. xvi.

(79) Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 387.

(80) Ibid., 1849.

(81) Ibid., 1850.

(82) Juan PabloII, Carta Apost?lica Salvifici doloris sobre el sufrimiento humano (11 de febrero de 1984), 19.

(83) Cf. David Spangler, The New Age, op. cit., p. 28.

(84) Cf. Juan PabloII, Carta Enc?clica Redemptoris Missio (7 de diciembre de 1990) 6, 28, y la Declaraci?n de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe Dominus Jesus (6 de agosto de 2000), 12.

(85) Cf. R. Rhodes, The Counterfeit Christ of the New Age Movement, Grand Rapids (Baker) 1990, p. 129.




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Publicado por mario.web @ 0:44
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