Domingo, 22 de mayo de 2011
Instituto Religioso de Vida Contemplativa en Maracaibo Venezuela
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Fraternidad de Nuestra Se?ora de Coromoto
Fraternidad de Nuestra Se?ora de Coromoto

Cuando decimos contemplar un objeto, un fen?meno, un suceso, etc. lo hacemos no s?lo con la vista o la raz?n. En ese acto ponemos tambi?n nuestro coraz?n, nuestra alma, las facultades m?s sublimes de nuestro ser.

Es as? como lo que ?vemos?, de pronto, se transparenta, pareciera perder su apariencia exterior y revela entonces su verdadero ser, su composici?n, su estado, en una palabra su esp?ritu, lo que trasciende a lo temporal y espacial y expone ante nuestra alma su alma.

Quienes deseamos y estamos llamados a dedicar nuestra vida en fijar nuestra mirada interior de esta forma s?lo en Dios, y en la creaturas nada m?s para encontrarle en ellas, somos denominados ?de vida consagrada contemplativa?.

Los medios por excelencia para alcanzar esta sutil mirada son entre otros: la oraci?n, el silencio, y la soledad.

Por esto desde a?os ancestrales muchas personas, atra?das por ?la voz del Esp?ritu? se han dejado arrastrar a las lejan?as de los inh?spitos desiertos o a las grandes y escarpadas alturas de las monta?as, en busca de ese ambiente ideal para alcanzar captar dicha voz, para despejar la bruma de la voz interior.

Pero tambi?n para ser purificados de cuanto ruido, perturbaci?n, superficialidad o distracci?n que impida el acto de la contemplaci?n, y esto tanto interior como exterior. Y m?s all? de la pura ascesis, la b?squeda de la propia oblaci?n a manera de ?incienso? que sube a la presencia de Dios en nuestras oraciones.

El signo de los tiempos

Notamos, sin embargo, que si hay algo de lo cual carece el mundo hoy d?a, en especial en nuestros centros urbanos, y que a?oramos nost?lgicamente como por instinto, es precisamente ese silencio pac?fico, ese espacio para encontrarnos a nosotros mismo enfrentados a Dios.

La alta densidad poblacional, que causa congestionamientos y hacinamientos, el ritmo acelerado de nuestras m?ltiples actividades, la sobre carga de tareas y deberes, en su mayor?a enajenantes y que desfragmentan a la persona humana en un sin n?mero de quereres, en fin, todo el caos que impera y somete nuestras vidas citadinas alimentadas por la superficialidad de principios y valores y el dif?cil acceso a los posibles remedios existentes, una vez que nos hayamos sumergidos en este agobiante mundo, es lo que mayoritariamente caracteriza nuestros estilos de vida urbanos.

Todas estas perturbaciones ensordecen la ?voz del Esp?ritu de Dios? y quienes alcanzan a escuchar algo, lo m?s probable es que tenga que hacer uso de recursos heroicos para poder siquiera acercarse un poco a la fuente de esa voz.

Nuestra Iglesia, ciudad peregrina de Dios en el mundo, no escapa de esta influencia y tampoco le es ajena. Esta conciente de esta necesidad imperiosa de abrir espacios propicios que permitan a sus fieles tener contacto con estas experiencias de vida de oraci?n, que a fin de cuentas es el motor de todo cristiano.

Y por esto exhorta y estimula con sabio entusiasmo las iniciativas que conduzcan a satisfacer este importante vac?o en el hombre y la mujer actual.

?Vida consagrada contemplativa?

Observando, experimentando y contemplando estas realidades, surgi? en mi la obligatoria pregunta: ?Qu? puedo hacer? ?Cu?l puede ser la soluci?n?.

Ya hab?a visto la necesidad de vida interior de las personas y la falta de espacios apropiados para ello, fuera de los templos. Ya hab?a percatado la carencia de gu?as o acompa?antes espirituales en suficiente n?mero y dedicaci?n que pudiera atenderlos y llevarlos por sendas seguras, dentro de la Iglesia, a los pies de Jes?s. Ya hab?a experimentado c?mo las vocaciones que Nuestro Padre Celestial generosamente suscitaba a la vida consagrada contemplativa, se iban de nuestras tierras zulianas y hasta venezolanas, por falta de institutos que dieran acogida a sus peculiares inquietudes, llev?ndose consigo todas las gracias espirituales que tanta falta nos hacen, o peor, vi?ndolas frustradas por no encontrar en suelo propio d?nde echar ra?ces.

Entonces me dije: ?Porqu? no traer el silencio en medio del ruido? ?Por qu? no crear, con nuestros propios recursos y maneras, una burbuja u oasis de paz y quietud en medio de la ciudad para acoger y satisfacer todas estas necesidades?.

As? es como nace este proyecto, que ahora deseo compartir contigo, que lees este peque?o folleto y que quiz?s a ti tambi?n se te han presentado las mismas inquietudes, o que a lo mejor, no te las hab?as planteado as?, pero estabas, como yo, esperando una respuesta de Nuestro Dios a todas estas cosas.

Mira a lo que quiero invitarte y retarte: a levantar este instituto en medio de la ciudad, como un peque?o oasis espiritual, en donde todos fraternalmente unidos a los pies de Jes?s y Mar?a, contemplemos a Dios y guiemos con el mismo amor a nuestros hermanos hacia estas fuentes de luz y paz eternos.

El Instituto

Mi propuesta para ti sigue as?: un instituto religioso de estilo erem?tico-mon?stico conformado por una amplia fraternidad constituida en su primera etapa de ermita?os / ermita?as y monjes / monjas como n?cleo, irradi?ndose luego en sacerdotes asociados, solteros(as) y viudos(as) consagrados y laicos consagrados, determinados a llevar una vida profunda de oraci?n contemplativa desde sus estados respectivos, pero compartiendo todos el mismo carisma, espiritualidad y misi?n, dentro de nuestra ciudad.

Nuestro carisma:

Nos centraremos en el seguimiento de Jes?s seg?n las siguientes premisas ense?adas por ?l:

?Adorar a Dios en Esp?ritu y Verdad? (Juan 4, 23-24)
Que la expresaremos con la oraci?n amorosa a Dios Uno y Trino en fiel obediencia y sumisa humildad.

?Servir a Dios y a los hombres en el conocimiento del Padre y a su Hijo Jesucristo, por medio de la misma oraci?n y su Palabra (Heraldos de espiritualidad)? (Juan 17, 3)
Conocer al Dios es amarle y haci?ndole amar es como le vamos a dar a conocer, siendo agentes o heraldos de espiritualidad cristiana cat?lica en las ciudades.

Nuestra espiritualidad:

Se define en consecuencia de la siguiente manera: desde la oraci?n a Dios en Esp?ritu y Verdad, llegar al conocimiento del Padre y a su Hijo Jesucristo para alcanzar la vida eterna. Y expresado en el servicio de guiar, animar y acompa?ar a otros a emprender el camino para llegar a esta meta com?n.

Nuestra misi?n:

Existimos, pues, por un deseo amoroso del coraz?n Divino para acercarnos, y a la vez, guiar a otros al conocimiento y adoraci?n en Esp?ritu y Verdad de Dios, por medio de la oraci?n y su Palabra, encarnada en Jesucristo, para alcanzar la vida eterna y colaborar con la venida del Reino de los Cielos. Vali?ndonos tambi?n de las herramientas y recursos que ofrece la tecnolog?a moderna (como el internet, los medios de comunicaci?n social, etc.) para alcanzar estos ideales.

Quiero seguir a Jes?s

El primer paso para empezar a hacer realidad cuanto he compartido contigo en este espacio consiste en sentar las bases de lo que ser? un gran edificio, haciendo c?lculos, planos y proyecciones.

Una de estas bases o pilares podr?as ser t?.

Si el Se?or ha hablado a tu coraz?n, sientes el llamado a esta vida religiosa contemplativa, deseas conocer y ser parte de esta aventura para la gloria de Dios en nuestra tierra, y adem?s te acercas a este perfil:

* Eres soltero o soltera.
* Cuentas con 18 a?os cumplidos y hasta 35 a?os (no limitativo).
* Gozas de buena salud f?sica, equilibrio emocional y ps?quico.
* Tienes afici?n por el estudio y la lectura.
* Y ardes en deseos de amar a Dios ?con todo el coraz?n, con toda el alma, con todas tus fuerzas? (Dt. 6,4) entregado o entregada a la oraci?n, la soledad y el silencio del ?desierto?, a las generosas ofrendas reparadoras y el abnegado servicio humilde y noble de Dios y del pr?jimo.

Entonces est?s felizmente invitado e invitada a solicitar m?s informaci?n visitando la p?gina web:http://usuarios.lycos.es/fnsc/


Publicado por mario.web @ 0:47
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